martes, 17 de septiembre de 2024

 LOS PLANES DE DIOS.-



Ayer hablábamos de las ilusiones de Dios, hoy vamos a referirnos a las decisiones que toma Dios. 

Muchas veces los hombres nos atrevemos a juzgar a Dios imprudentemente. Nos basamos en nuestra mínima experiencia en la vida que conocemos y con ello nos creemos jueces de todo lo que ha ocurrido, lo que ocurre y lo que pueda o no ocurrir. ¿Quién nos ha dado esa magistratura....? .- Nadie.- Nos la hemos sacado de la manga. 

Nos encanta juzgar para criticar más veces que para felicitar, para condenar  más veces que para encomiar. Nos atrevemos a juzgar a cualquier persona y hasta  lo que hace o permite Dios , si es que no resultase de nuestro agrado.

"! Esto no lo debiera de permitir Dios ¡ " . -! Cuántas veces sale esto de nuestros labios ¡.

"!¿ Y cómo el Cielo permite que este niño, cándido y puro sufra tanto  o muera tan joven..? !    Nos podemos preguntar a veces¡.

La persona que es aficionada a la horticultura sabe que una semilla es plantada en un blando lecho de arcilla bien húmeda y enriquecida. Cuando ha dado sus primeros brotes verdes, puede ser que sea conveniente trasplantarla a una maceta con un lecho mejor, con mejor irrigación , más ventilación e iluminación y el hortelano, e incluso se la llegue a podar para que crezca recta y así  la pueda pasar después  a un   nuevo lecho más amplio llegando a obtener una planta adulta fuerte, bella y feliz de existir. 

.- Pues bien : Dios es nuestro hortelano, las adversidades de la vida son nuestra poda y la muerte el trasplante al  medio adecuado definitivo, el único capaz de  darnos una vida eterna y feliz.

Dios permite la maldad en el mundo, porque ésta sólo es un posible fruto de aquel "libre albedrío", del que hablábamos,  absoluta libertad con la que ha dotado a todos los hombres y es el medio de probar nuestra íntima calidad y fidelidad hacia Él en cualquier circunstancia. Así Dios nos permite permite ejecutar los crímenes, las guerras, los robos, las  injusticias, las violaciones, las inmoralidades, las  corrupciones y los variados egoísmos. Todo ello es exclusivamente, obra del ser humano pues.... "brota solamente de nuestro corazón.", como Jesucristo nos dijo.

Dios es el único Juez y no necesita fiscales ni abogados, ni volúmenes con decretos de leyes, bástale su mente y su palabra para conocer toda la verdad sobre el bien y sobre el mal.  Además Dios no puede engañar a nadie, como tampoco puede ser engañado por nadie. 

Fiémonos, entonces de Dios, de su Juicio y de sus Actos. Él podría eliminarnos y volvernos a crear veinte veces si quisiera. Confiemos en su Misericordia, porque, en definitiva, ésta es nuestra única tabla de salvación.

Sepamos  de una vez para siempre que Él derrama todo su amor e ilusión en nuestro limitado ser  y, como San Agustín dijo: "nos creó para Él y nuestro corazón no hallará sosiego hasta que descanse en Él.".

Jonás  Septiembre 2024-Diciembre 2024

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