domingo, 13 de julio de 2025

EL HIJO FIEL

 EL HIJO FIEL.-

Parábola del hijo pródigo.-
11 Contó Jesús esta otra parábola: “Un hombre tenía dos hijos. 12 El más joven le dijo: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre repartió los bienes entre ellos.j 13 Pocos días después, el hijo menor vendió su partek y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. 14 Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.l 17 Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! 18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, 19 y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores.’ 20 Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.
“Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. 21 El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.’ 22 Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies.m 23 Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.
25 “Entre tanto, el hijo mayorn se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. 26 Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, 27 y el criado le contestó: ‘Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.’ 28 Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. 29 Él respondió a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.’
31 “El padre le contestó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ ”ñ

Cuando leemos esta historia narrada por Jesucristo va apareciendo poco a poco el deseo de solución del drama de un Padre que pierde un hijo y del fracaso de un hijo que se marcha perdiendo a su Padre. Ese deseo brota del mismo corazón de Jesús que nos narra esta historia estando ya  encarnado en el género humano y dispuesto a salir a rescatar la oveja perdida, aún a costa de su sangre y de su vida. Sin duda Jesucristo es el Hijo bueno, e Hijo Fiel que no relata en su parábola, pero que acude en la realidad de  nuestras vidas para poder reconducirnos a la casa del Padre.

 En la narración hay también otro hijo creído y envidioso que nada aporta para solucionar el problema, sino el disgustar a su Padre.

Del corazón de Jesucristo brota esta historia que Él bien conoce hasta la saciedad. Está dispuesto a solucionarla : sea por arrepentimiento de tantos hijos pródigos que somos, volviéndonos al Padre contritos y humildes, o sea por el juicioso diálogo del buen hermano que desea conducirnos a todos al correcto camino, siendo capaz de entregarse hasta la muerte  para salvarnos.

Este fue el camino que en verdad realizó Jesús, bajando del Cielo,  encarnándose como uno de nosotros, predicando y entregando su vida fiel al Padre y en favor de nuestra salvación verdadera.  

Cuando tú te encuentres lejos de la casa del Padre, del que cobraste tu herencia de salud y tu bienestar,  no tardando en separarte de Él, verás pasar a Jesús cerca de ti que te invita a seguirle. Entonces  no podrás decirle :  "¿Tú que sabes de mi?" o "Qué te puedo importar yo a Tí ?" , porque bien conoces que Él dio su vida para que tú vuelvas al Padre.

Ese es nuestro Redentor. Abrámosle el corazón y sigámosle a la casa de la que nunca debimos separarnos. La casa de la eterna felicidad.


Jonás  Julio 2025.- Octubre 2025

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