miércoles, 30 de octubre de 2024

La Divina Providencia.-

 La Divina Providencia.-


Platón de Grecia y Filón de Alejandría fueron los pensadores más antiguos que fueron introduciendo este concepto para unirlo desde la Religión a la Filosofía.

Para un cristiano la Divina Providencia es el cuidado que Dios presta a todas sus creaciones. También es el que, respetando el libre albedrío con el que ha dotado a los Ángeles y al ser humano durante los períodos de prueba que Él ha destinado para ellos, siempre a todos los ha protegido y dotado  de los medios de  necesarios para poder perseverar en la vida eterna a su lado. 

 El mal es la simple carencia del bien. Todo lo que Dios  ha hecho es bueno, pero permite la ausencia de ello para valorar  la libre fidelidad  de los hombres y así probarlos en su vida durante períodos de aparente ausencia divina. No obstante, Dios se ocupa continuamente de todas sus criaturas, dirige y ordena el funcionamiento de las normas de la vida que hizo para ellas y de las leyes físicas y químicas que Él inventó para el desarrollo de todo el Universo.

Dios controla cada movimiento metabólico de nuestro organismo y mantiene con su voluntad continuamente nuestra vida hasta el momento que decide transformarla, según nuestro amor o desamor,  en otra existencia infinitamente estable, sea por el bien: junto a Él, o sea por la ausencia del mismo: lejos  de Él.

Dios, perfecto arquitecto y constructor no deja de mirar embelesado su obra que vigila constantemente, sabiendo transformar en muchísimas ocasiones accidentes aparentemente  negativos en posteriores soluciones positivas. Por eso muchos cristianos afirman que muchas veces Dios puede sacar cosas buenas de otras aparentemente malas. Así Él valora tan bueno el arrepentimiento por los pecados que cometemos , que por éste nos perdona y aún... nos quiere todavía con más alegría.

Como Trinidad que es, Dios ama todo lo que ha hecho mediante su inteligencia creadora de Padre, con su voluntad emprendedora de Hijo y con su soplo amoroso final de Espíritu Santo. Así  han infundido siempre, los Tres juntos, la existencia, el movimiento y la vida de todo el universo.

Por eso, porque el Espíritu Santo con todo su Amor planeaba sobre toda la Creación, es por lo que el  ignorar o el criticar peyorativamente a la Providencia Divina es el más grave de todos los pecados, sin perdón posible, para Dios.

Le es necesario al hombre noble dar gracias continuamente a Dios cada mañana al abrir los ojos y cada noche al cerrarlos por el amor profundo con el que Él nos cuida siempre. Sabemos que nunca podremos devolver a Dios tanto bien recibido, pero vaciemos nuestro corazón de tantos afectos que nos dominan  y reservemos íntegro todo nuestro amor para Él.

Hagámoslo.


Jonás -  Octubre 2024 Noviembre 2025

SAN JOSÉ

 San José.-


De entre todos los justos que menciona la Sagrada Biblia, es San José el único distinguido en santidad que no nos ha dejado palabra alguna. Así de grande fue su humildad, la que con su obediencia, fortaleza y espíritu de servicio, formaron el cuarteto de virtudes necesarias para acompañar en su infancia y juventud al Buen Jesús, y así mismo para proteger la integridad de María, la madre de nuestro Salvador. Poco sabemos de la vida de José, tan sólo lo poco que nos cuentan los evangelistas Mateo , Marcos y Lucas, tan sólo en referencia con el nacimiento e infancia de Jesús. No nos relatan como sería de dulce su muerte en la compañía de Jesús y de María.

El evangelio apócrifo de Santiago menciona que José, antes de relacionarse con María , había contraído muchos  años antes otro  matrimonio llegando a tener hasta 6 hijos. El último de ellos , llamado Santiago, se consagraría  más tarde como  apóstol de Cristo, y sería : Santiago el menor, llamado por San Pablo el "hermano de Jesús".

Tras la muerte de su esposa, nos relata la fuente apócrifa, que siendo ya muy mayor, fue solicitado como candidato a prometido de una virtuosa doncella, también perteneciente como él a la tribu de Judá, pues los padres de ella: Joaquín y Ana, deseaban no decreciese la pureza de dicha tribu, la que consideraban era la prometida para que de ella procediese el Mesías. Así llegó a aparecer en la Historia de la Salvación José, este hombre justo, designado por Dios para ser el protector de su Hijo encarnado como Jesús, y de su Madre: la Virgen María.

Estando prometidos María y José, ella comenzó a mostrar señales de embarazo y el justo José pensó en solicitar  repudiarla motivado por motivos personales, pues, aunque ello le implicaría a él como responsable de dicha  gestación, no deseaba en absoluto para María la lapidación aplicada por la ley mosaica en  casos de adulterio, como pudiese llegar a aparentar el caso. Mas en un profundo sueño José sintió la voz de un Ángel que le explicaba la situación real: "María estaba embarazada sin conocimiento de varón alguno, por acción directa y exclusiva del Espíritu Santo, Fuente de vida, Luz divina que había traspasado el cristal de la virginidad de María, sin romperlo y sin  mancharlo". Así era que  ella esperaba al Mesías Redentor, indispensable para la salvación de todo el género humano. Dios había hecho para encarnar a su Hijo el más increíble de los milagros : una fecundación sin absoluta relación de varón alguno, a diferencia de otros anteriores que narra la Biblia hechos por Dios de embarazos milagrosos en mujeres ya ancianas, o de lo que  en nuestro tiempo presume la Ciencia: de fecundación artificial,.. pero con esperma guardado.

José creyó firmemente en el mensaje del Ángel y cumplió lo que creía su deber, aunque eso le complicase enormemente una vida, que en su final, pudiendo ser cómoda y confortable, pasaba a ser, tras haber criado una familia numerosa de 6 hijos,  pobre, vulnerable y nuevamente  trabajosa, cosas que el gran José aceptó totalmente por amor a Dios, a aquella joven Virgen y a aquel divino Niño que el Creador había  puesto en sus manos. Siempre respetó castamente a María como la esposa de Dios y dedicó sus últimos años a hacer lo más felices posibles a María y a Jesús. A éste el enseñó su oficio, en el que permaneció nuestro Salvador, aprendiendo de José a trabajar haciendo las cosas comunes perfectamente, y mostrándonos el camino de la santidad por la labor óptima. Así permaneció Jesús hasta los 30 años, en los que habría de comenzar su vida  pública. 

Tardó mucho la Iglesia en reconocer la santidad de José, dadas sus pocas intervenciones  en la historia de la Salvación, pero precisamente su vida es poderoso estímulo de todo creyente para la valoración de los hechos comunes bien realizados, de la necesidad de humildad perpetua, del valor de la obediencia,  de la castidad y de la fe. A lo largo de los siglos la Iglesia ha ido descubriendo la enorme enorme valía, de quien Dios seleccionó entre todos los hombres de la historia para ser el guardián eficaz de su querido Hijo encarnado en Jesús. Imaginemos cómo las fuerzas del mal, nunca dormidas, arreciarían sus malas acciones contra el Verbo divino, hecho un vulnerable niño. Fueron José y María sus grandes protectores.

 Santa Teresa de Jesús consideraba a San José el mayor de todos los santos, por su humildad, castidad, su trabajo protector y por su poder milagroso, agregando que el Santo siempre había intercedido ante el Señor por ella y  le había proporcionado todos los favores pedidos.  Si bien es cierto que el propio Jesús declaró a Juan Bautista el primero entre todos los vivientes, también lo es el que nuestro Señor lo dijo cuando ya hacía años que José había muerto.

Pongamos a José en el centro de oración o intercesión, entre todos los santos, pues, por su humildad,  se halla muy cerca de nuestro Dios y Señor y es el protector indispensable para tener, como él,  una buena Muerte en la compañía de Jesús y de María .


Jonás -  Octubre 2024 --Noviembre 2025

jueves, 17 de octubre de 2024

EL PECADO.-

 EL PECADO.-


Hoy día no suena bien al público general hablar sobre el pecado. Suena a sermón que algún cura quiere imponer para amargar la vida a las personas.. No se le da mucho valor. Tan sólo se consideran de gravedad los asesinatos, los robos importantes o las violaciones. Todo lo demás suele pasar por el gaznate con suavidad.

El pecado es una ofensa directa a Dios, bien hacia su persona o bien contra el prójimo. Esta agresión puede ser pequeña o venial, o puede ser grande o mortal. La ofensa grave siempre implica la pérdida de la filiación divina, la Gracia de Dios, indispensable para la salvación en el momento de la muerte.

Mientras vivimos nos debe de guiar nuestra conciencia.  Ésta debe juzgarle a uno mismo, pero hay que conocer que para haber cometido un pecado mortal son necesarias tres condiciones: ser materia grave, tener previo conocimiento de ello y tener plena voluntad al cometerlo. Al igual que diariamente reconocemos nuestro propio cuerpo en busca de algún dolor  o función anómala, deberíamos cada noche examinar nuestra conciencia y , caso de algún fallo serio solicitar su perdón a Dios, que siempre te ve y siempre  te escucha.

 Tememos las enfermedades y mucho más a la muerte, así deberíamos considerar el peligro con los pecados leves y los graves. 

 En el momento de final de la verdad, muchos se arrepienten abriendo la ventana de su conciencia , pero desafortunadamente no siempre les da tiempo de confesarse o de realizar un perfecto acto de contrición por los pecados cometidos.. 

La Justicia divina es instantánea, pues no requiere testigos, ni abogados , ni fiscales, ni prueba alguna, que Dios sabe bien  los hechos,  las circunstancias y las consecuencias. Todo lo lo conoce, todo lo mide y todo lo sanciona.
No puede, pues,  haber quejas, ni es posible el "recurrir" tras sus juicios. 
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Sepamos cuidar la salud del alma evitando no solamente las serpientes mortales, sino también las cucarachas veniales que nos contaminan el alma.

No nos creamos nunca "buenos", porque bueno sólo es Dios y nosotros podemos terminar  revolcándonos  en el mal mucho más de lo que nunca nos podríamos imaginar.

 Estemos siempre a bien con Dios, seamos amigos suyos, porque no sabemos el día ni la hora en la que nos llamará.


Jonás Octubre 2024---Noviembre 2025

martes, 15 de octubre de 2024

PONER LA OTRA MEJILLA

 "PONER LA OTRA MEJILLA"


Esta y otras recomendaciones de Jesucristo descritas por el Evangelio de Mateo  y Lucas, son difíciles de entender y se prestan a diversas interpretaciones. 

" Habeis oído que se os dijo: "ojo por ojo y diente por diente". Pues Yo os digo que no os resistáis al mal, antes bien: al que te abofetee en la mejilla derecha, preséntale también la otra, al que quiera pleitearse contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto y al que te obligue a andar con él una milla acompáñale en dos.." (Mateo 5:39)

 Para la mayoría de los cristianos son máximas de muy difícil cumplimiento. El afán de apropiarse del hacer justicia y el resonar bíblico en la mente del "ojo por ojo y diente por diente" impulsan al individuo a realizar la venganza que le apetece hacer ante la más leve agresión externa..

 Jesús nos enseña a utilizar una resistencia no activa, pero  resistencia encaminada a  hacer desparecer la tensión entre el ofensor y el ofendido. El sentido que quiso dar a sus palabras fue la respuesta a la violencia con la no violencia, al odio con la paciencia, a la ofensa con la corrección sin ira. Jesús mismo nos da muy buen ejemplo de ello durante toda su Pasión, pues siendo Dios Todopoderoso pudo  castigar a sus ofensores en aquellos momentos o podía haber desaparecido bruscamente de la escena, pero no: prefirió sufrir, lo que equivalía a ofrecer la otra mejilla, aguantando latigazos, espinas e insultos  sin límite. Nos muestra claramente la corrección sin ira cuando es golpeado duramente en la cara por un criado de  Anás, durante el juicio sobre sus enseñanzas, respondiéndole serenamente :  "Si he hablado mal, muestra lo malo, si bien...¿Porqué me hieres..?".

Insisto : bien podía Jesús castigar duramente a aquel criado, o a Anás, o después a Caifás, o incluso a Pilatos y a los soldados que se burlaban de Él, o a los que le crucificaban,...... !Pero no¡ : realmente se  negó totalmente a tomar parte en una respuesta violenta, lo que cualquiera de nosotros hubiese hecho. Su paciencia y aguante de respuesta equivale con creces a poner la otra mejilla, a regalar el manto y a acompañar no una, sino veinte millas al agresor. Él quiso enseñarnos de una vez por todas que con serenidad y con  paciencia  vence el amor , que la violencia no es la solución, que todas las guerras, aún ganándolas,  se agravan la con las muertes de inocentes, con destrucciones  y con revanchas que no tienen fin.

Así que Jesús "ofreció su cara como pedernal a los golpes y escupitajos" (Isaías), marchando como una oveja marcada al matadero de la Cruz. Nos enseñó a vencer  al odio con el Amor. El cerebro le buscaba justicia, las entrañas le buscaron afecto. De ahí esa frase que diría Pascal siglos más tarde : "el corazón tiene razones que la mente desconoce"

Incluso en su vigilia del Monte de los olivos Jesús le pidió a su Padre le liberase de aquel cáliz de sufrimiento, pero le dijo : "no se haga mi voluntad, sino la tuya", por lo que también en aquel momento venció el Amor al Padre y a todos nosotros, sobre las negras previsiones y violentos temores que su mente tenía, e igualmente en aquel momento desechó todo afán  de venganza, la que nosotros, en su caso, de seguro albergaríamos..

 Pensemos que hasta el sufrimiento del infierno está exento de ser una venganza de Dios sobre el pecador. Porque ese eterno padecer es el castigo que se auto impone el alma de quien ofendió,  de quien culminó su vida en desamor y a quien sólo le queda consolarse con  el prurito del rencor, en el que arden todos los condenados,  odiando profundamente a su Creador infinitamente bueno, a los demás y hasta a sí mismos...De este modo, continuará fijo. en sus almas y en sus cuerpos tras la Resurrección final,  el rencor destructor y la miseria eterna de la culpa.

Si buscas la paz sólo la encontrarás :

"Amando a tu Dios con todo tu corazón y a los demás como a ti mismo."

"Perdonándote a ti mismo y, contigo,  a todos los demás".


Jonás -  Octubre - Noviembre  de  2024- Marzo 2025- Noviembre 2025

jueves, 10 de octubre de 2024

LA Unción de los enfermos.-

 LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS.-


Es el diamante entre los Sacramentos  representados por joyas. De seguro que es el que consigue más efectos seguros de salvación , ya que, abriendo el corazón a Cristo, suele preceder a nuestros últimos pasos en la vida." La muerte es el momento más importante de nuestra existencia" ( A.Romero) y este Sacramento nos dispone con amor y santa alegría para ese paso. 

Siempre que exista la posibilidad de óbito, sea en enfermedades agudas o crónicas serias, o sea en edades avanzadas, es conveniente llamar al sacerdote para que administre los santos óleos al enfermo o anciano.

Sin liberarnos de la obligación de la Confesión si fuera posible, la Unción de los enfermos nos limpia de toda culpa y nos da una santa energía que cambia un estado de ánimo de temor en otro  equilibrado y positivo con la confianza y seguridad de todo un Dios que entra en el alma para acompañarla y para curarla, como un padre o una madre siempre hacen  ante un hijo enfermo. El resultado muchas veces es que esa curación del alma numerosas veces provoca una profunda mejoría de la salud,  o de no ser así un seguro  acceso a la Salvación eterna de la mano del verdadero Padre que tenemos.

Tras la recepción de este Sacramento se experimenta un bienestar y una paz incomparable

No retrasemos hasta el último momento de inconsciencia  a este Sacramento bendito y no privemos al anciano de sentir el gozo y la tranquilidad de saberse seguro, como nunca lo fue,  en las poderosas manos de su Creador y Redentor.



Jonás, Octubre de 2024 - Noviembre 2025


miércoles, 9 de octubre de 2024

LA CONFESIÓN

 La Confesión sacramental.-


18 siglos antes de que el gran psiquiatra Freud comenzase a utilizar el psicoanálisis, proceso en el que el paciente relata al especialista médico todos sus  problemas mentales y secretos, ya existía en la práctica cristiana católica la costumbre de revelar, con absoluta sinceridad, los pecados cometidos  al sacerdote, es decir:  ese pasado que nos puede atormentar. Éste ministro que representa  a Nuestro Señor Jesucristo le escuchará meticulosamente, aconsejándole  y liberándole  de los  pecados cometidos por la Absolución que el mismo Jesucristo adjudica con su bendición.

En otras religiones no existe ninguna práctica semejante, por lo que, aunque le digan a la persona que basta el arrepentimiento de una falta o pecado para purificarse, ella sigue cargando con los pecados de toda su vida, faltándole la liberación completa de los mismos  por no  confesarlos al sacerdote, representante de Cristo. El vencer la vergüenza y la soberbia para hacerlo predispone  la bendición de toda una Trinidad divina que  desea y puede  borrar todas nuestras caídas y volver a bendecirnos como hijos suyos  muy queridos. 

Aquí aparece el proceso que Dios nos regala para arreglarnos la vida otorgada: el Sacramento del Perdón. Mediante el mismo, nuestro Creador, que es la infinita experiencia constructiva, nos devuelve el correcto funcionamiento hasta el grado de que la "pieza humana" vuelve a estar como recién salida de fábrica, cual si nunca hubiese fallado. Esa es la bondad de tal arreglo, el de nuestro Creador  a quien  debemos agradecer de nuevo profunda y eternamente.

La Iglesia, cuerpo místico de Jesucristo, Señor y Dios nuestro, nos propone 5 condiciones para hacer efectiva esa operación cuando es necesaria.

1 .- Examen de conciencia. Lo primero es analizar nuestro comportamiento. La conciencia nos avisa del cuando,  el cómo y en cuantas veces  lo hemos podido descarrilar.

2 .- Dolor de corazón. Es decir : arrepentimiento de realizar una acción mala o deficiente por nuestra parte o de omitir  una buena, como puede ser ejercer la piedad o la caridad.

3 .- Propósito de la enmienda. es decir : tomar la actitud necesaria para siempre evitar el volver a fallar.

4 .- Decir los pecados al Confesor, quien es la persona que representa  a Jesucristo.

5 .- Recibir de nuestro Redentor la Absolución de nuestros pecados a través del sacerdote.

5 .-Cumplir la penitencia impuesta por este ministro divino

Se debería agregar la conveniencia de la elección del confesor: no el de mayor "manga ancha ante los pecados", sino del sacerdote más justo y honesto que apreciemos y a ser posible, quien también nos conozca a nosotros mismos.

Cuando escuches en el confesionario el "Ego te absolvo", la absolución de tus faltas, graves o leves, arrodíllate y piensa que Jesucristo en persona es quien se está dirigiendo a ti. Tu alma quedará feliz y tranquila, limpia tu conciencia al completo, tal como si volvieses a nacer. Sobraría comentar por experiencia la alegría que se siente al oír estas palabras. Parecida es a la sensación de cuando te quitan un tapón del interior  del oído y comienzas a percibir con claridad el sonido de la vida.  Así entonces puedes percibir claramente  las palabras de Jesucristo que te quiere y te dice, como a aquella mujer adúltera, : "Yo tampoco te condeno, ve y ya no peques más" .


Jonás Octubre 2024- Noviembre 2024


martes, 8 de octubre de 2024

EL VALOR DE PERDONARSE A SÍ MISMO

  EL VALOR DE PERDONARSE A SÍ MISMO 


A lo largo de la vida existen muchas irregularidades de conducta, algunas para el bien y algunas más para el mal. Todos llevamos grabado  en nuestra alma el código de lo que es un acto bueno y de lo que es una mala acción. También llevamos una visión irregular que, bien por patología o bien por malas costumbres nos impide apreciar nítidamente la existencia de esa ley grabada a fuego en el alma. Ciertamente una conciencia escrupulosa o una conciencia laxa, adulteran la imagen de cualquier acto.

Ante la existencia de una mala acción existen dos seres a diferenciar: quien la ha realizado y quien la ha sufrido. Para la reparación a ambas personas les es indispensable una virtud: la humildad. . El ofensor debe reconocerse culpable y moralmente inferior a su víctima para solicitar el perdón. La persona ofendida debe también despojarse del odio reactivo y no valorarse en exceso, sino contentarse en la amistad que renace, fuente caudalosa de afecto. 

También tenemos unas leyes dictadas hacia nosotros mismos. Yo me puedo ofender a mí mismo si no me cuido, si abuso desordenadamente de mi cuerpo, sin no cuido mi salud, incluso si me deleito en la tristeza.

Y es entonces cuando requiero el perdón de Dios  para poder aceptarme, quererme, perdonarme y superarme sin dejar de amar  a todos los demás. Ese es el valor que le faltó a Judas para poder morir santamente.

El perdón, pedido o donado, es, como el ejercicio físico, fuente de nueva vitalidad y de energía.  No desaprovechemos la ocasión frecuente de perdonar o de pedir perdón con humildad y con grandeza de ánimo.

Obteniendo el Perdón por parte de Dios,  recargaremos la confianza en nosotros mismos y recibiremos la paz y la confianza , tal y como si nunca hubiésemos cometido pecado.

Seremos así amigos de viejos  enemigos tuyos:  el "otro" y el  "yo mismo".

Perdonar es Ganar.

Jonás - Octubre 2024

DAR GRACIAS A DIOS

 Dar Gracias a Dios

Dar gracias es devolver amor por amor, es mostrar cariño a quien primero nos lo ha dado. No dar las gracias es disfrutar de un regalo olvidándonos de quien nos lo ha hecho. Sobra decir que respecto de Dios casi siempre actuamos de la segunda manera. 

Siendo el Ser que más regalos nos ha hecho: la existencia, la familia, la salud, la inteligencia y los sentidos, bien merece el agradecimiento que debemos referirle a cada momento de nuestra vida. Para evitar tal esfuerzo muchos prefieren negar la existencia de Dios, y así no deben nada a nadie, así se creen ser señores de sí mismos y piensan que  sólo  a sí mismos  han de valorar y amar. Las gracias así  se quedan en casa.

Pero el hombre así es frágil y permanentemente insatisfecho. Llegan momentos en que el ser humano necesita apoyarse en algo más fuerte y permanente que él mismo. La vida es lucha y la muerte es su forzoso desenlace. Es bueno, pues,  reconocer a quien te ha creado y aún te ama. Démosle gracias de corazón por ello. Él observa con interés cada momento de tu vida y es feliz si tu levantas la mirada y le llamas Padre. No desperdicies la ocasión de devolverle un poco, al menos,  del amor que depositó en ti.

Dice el proverbio que "el ser agradecido es ser bien nacido", pues no desaprovechemos la ocasión de renacer para Dios en el reconocimiento de tanto bien que nos ha regalado y digámosle con frecuencia :

"Gracias; Señor, por todo lo que me has dado, Gracias, Señor por todo lo que me estás dando, y sobre todo, Señor, Gracias por todo lo que piensas llegar a darme toda la eternidad".


Jonás- Octubre 2024- Junio 2025

viernes, 4 de octubre de 2024

EL HIJO PRÓDIGO

EL HIJO PRÓDIGO 


Es la más sentida de las parábolas contadas por Jesucristo. Merece la pena que la saboreemos una vez más. Si realizas y meditas su lectura sentirás la emoción  que quiso Jesucristo darnos a conocer : el profundo amor del Padre Eterno a cada uno se sus hijos deseando ansiosamente la vuelta a su casa , si es que, lamentablemente, se marcharon de ella  buscando otra vida más placentera.

Realmente Jesús, desde su naturaleza humana adora al Padre, a quien retrata en este cuadro o parábola con suma realidad. Al igual nos pinta a todos nosotros, los humanos, hermanos los unos que, en busca del placer, confort, seguridad, abandonamos el amor de Dios arruinando nuestra vida, o los otros que permanecemos impasibles ante los demás, creyéndonos mejores y con mayores derechos a heredar los bienes de nuestro Padre.

Pintó en la parábola Jesús a un Padre ejemplar, a un hijo perdido y a otro bueno en apariencia, pero pasivo y envidioso. Ocultó en la parábola, sin duda, al Hijo que Él mismo era, capaz de salir a buscar a todos sus hermanos perdidos a costa de su vida. Y eso es lo que hizo : siendo el Verbo Trinitario se encarnó como hombre: Jesucristo, en nuestra búsqueda, como Pastor de ovejas a quien se las han sustraído.

Por esa razón ese Buen Hermano, que no deseaba salir de protagonista en la parábola, quiso nacer y crecer en un mundo lleno de trabajos, carencias e incomodidades y trató de dialogar con todos aquellos hermanos que andan extraviados y lejos para conducirlos a la Casa de su Padre. La vida pública de Jesús  fue dura, con torpes discípulos que no le entendían y con una Pasión y Muerte que Él ya previamente conocía, no pudiendo ser más dolorosa e ignominiosa. Ellas fueron la razón del camino de vuelta a la  casa paterna de tantos hijos que se habían de llamar cristianos. Resucitó Jesús  después, al tercer día, para devolver a todos los hijos del "Padre Nuestro" la Justicia y la Esperanza perdidas.

Había predicado ese Buen Hijo a muchas personas y su testimonio de amor al Padre fue acicate poderoso para volver a ser todos su Iglesia, su Familia celestial. Acordémonos de cómo Jesús al ser llamado "maestro bueno por aquel joven rico, le corrigió y le dijo: "¿Porqué me llamas bueno, solamente es Bueno el Padre ". Ahora el Padre Bueno, gracias al sacrificio de Jesús,   abraza contento y feliz a cuantos han vuelto a su Casa y sigue mirando y esperando a otros, con amorosos ojos desde lo alto del Cielo. Anhela de  todos nosotros, sus demás hijos queridos, que imitemos a nuestro Hermano Mayor, nuestro Dios y Señor Jesucristo, y también hagamos lo mismo: acercar al Padre Bueno que nos ama y espera, a cualquier  hijo alejado. 

No seamos, pues, como el hijo envidioso de la Parábola, pues el Padre nos ofrece también a nosotros, de su casa todo lo suyo, que es su Amor, su Compañía y todo un Universo entero.

Jonás, - Octubre 2024 - Abril 2025.-Junio 2025