viernes, 4 de octubre de 2024

EL HIJO PRÓDIGO

EL HIJO PRÓDIGO 


Es la más sentida de las parábolas contadas por Jesucristo. Merece la pena que la saboreemos una vez más. Si realizas y meditas su lectura sentirás la emoción  que quiso Jesucristo darnos a conocer : el profundo amor del Padre Eterno a cada uno se sus hijos deseando ansiosamente la vuelta a su casa , si es que, lamentablemente, se marcharon de ella  buscando otra vida más placentera.

Realmente Jesús, desde su naturaleza humana adora al Padre, a quien retrata en este cuadro o parábola con suma realidad. Al igual nos pinta a todos nosotros, los humanos, hermanos los unos que, en busca del placer, confort, seguridad, abandonamos el amor de Dios arruinando nuestra vida, o los otros que permanecemos impasibles ante los demás, creyéndonos mejores y con mayores derechos a heredar los bienes de nuestro Padre.

Pintó en la parábola Jesús a un Padre ejemplar, a un hijo perdido y a otro bueno en apariencia, pero pasivo y envidioso. Ocultó en la parábola, sin duda, al Hijo que Él mismo era, capaz de salir a buscar a todos sus hermanos perdidos a costa de su vida. Y eso es lo que hizo : siendo el Verbo Trinitario se encarnó como hombre: Jesucristo, en nuestra búsqueda, como Pastor de ovejas a quien se las han sustraído.

Por esa razón ese Buen Hermano, que no deseaba salir de protagonista en la parábola, quiso nacer y crecer en un mundo lleno de trabajos, carencias e incomodidades y trató de dialogar con todos aquellos hermanos que andan extraviados y lejos para conducirlos a la Casa de su Padre. La vida pública de Jesús  fue dura, con torpes discípulos que no le entendían y con una Pasión y Muerte que Él ya previamente conocía, no pudiendo ser más dolorosa e ignominiosa. Ellas fueron la razón del camino de vuelta a la  casa paterna de tantos hijos que se habían de llamar cristianos. Resucitó Jesús  después, al tercer día, para devolver a todos los hijos del "Padre Nuestro" la Justicia y la Esperanza perdidas.

Había predicado ese Buen Hijo a muchas personas y su testimonio de amor al Padre fue acicate poderoso para volver a ser todos su Iglesia, su Familia celestial. Acordémonos de cómo Jesús al ser llamado "maestro bueno por aquel joven rico, le corrigió y le dijo: "¿Porqué me llamas bueno, solamente es Bueno el Padre ". Ahora el Padre Bueno, gracias al sacrificio de Jesús,   abraza contento y feliz a cuantos han vuelto a su Casa y sigue mirando y esperando a otros, con amorosos ojos desde lo alto del Cielo. Anhela de  todos nosotros, sus demás hijos queridos, que imitemos a nuestro Hermano Mayor, nuestro Dios y Señor Jesucristo, y también hagamos lo mismo: acercar al Padre Bueno que nos ama y espera, a cualquier  hijo alejado. 

No seamos, pues, como el hijo envidioso de la Parábola, pues el Padre nos ofrece también a nosotros, de su casa todo lo suyo, que es su Amor, su Compañía y todo un Universo entero.

Jonás, - Octubre 2024 - Abril 2025.-Junio 2025

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