jueves, 9 de enero de 2025

EL VALOR DE DIOS EN PERDONARNOS (1)

 EL PERDÓN DE DIOS(1)


Acostumbrados a vivir en un mundo de ofensas y venganzas, lo normal es dejar la palabra Perdón tan sólo para ser pronunciada por órganos legislativos en casos de cumplimiento de penas o sanciones. 

Los hombres sólo soportamos ofensas si albergamos venganzas. Pasamos directamente del amor al odio. Dios no lo hace así, porque no conoce el odio. Si en la vida somos pecadores, el Señor nos aplicará su Justicia, sí,..... pero, como Juez perfecto, nunca  nos va a llegar guardar rencor alguno.

!Qué diferente de nosotros es el perdón que utiliza nuestro Señor ¡ . Dios , el Señor de la Justicia, la deja de aplicar cuando perdona, hasta el punto de que olvida completamente la falta de cualquier hijo pródigo y le vuelve a abrir las puertas de su Casa: tal como si nada. Es como si nunca aquel hijo hubiera hecho falta alguna. Su expediente ha quedado tan limpio como el de un recién nacido.

 !Necesario fue tan sólo el sincero arrepentimiento del infractor para que el veredicto del Juez, que además era el propio ofendido, fuese tan generoso¡..

Si, lejos de Iglesia alguna, nos hallamos en peligro de muerte y albergamos dolor de corazón y ánimo de enmienda por todas nuestras faltas Dios nos las perdonará. En cualquier otra circunstancia deberemos pasar por el Sacramento de la Penitencia para, ante el Confesor, declarar nuestras debilidades y así poder recibir la Total  Absolución de nuestros pecados por Jesucristo, Señor y Dios nuestro,  presente en las palabras de su humano ministro. Restaría el cumplimiento de la Penitencia impuesta por el éste para reanudar al completo nuestra amistad con nuestro Creador.

Mas igual que es infinita su Misericordia al perdonar y lavar las culpas, también es infinita su Justicia que exige aplicar una cierta sanción. Aquí nos aparece la figura necesaria del Purgatorio. Hemos de lavarnos  cuerpo y alma antes de entrar en la Casa del Padre. Allí no son admitidas suciedades ni mediocridades. No se trata de un castigo físico como tal, sino de una larga y tensa espera, tras haber contemplado por un momento la Grandeza y la Bondad de Dios, durante nuestro Juicio particular, sabiendo que nos volverá  a aceptar como hijos,.... sí,.....pero después de un tiempo, deseando con toda el alma volver a contemplarle, soportando un lapso de espera  que se nos hará muy penosa.

El mejor negocio que podemos realizar mientras nos late el corazón es vivir en Gracia de Dios y pedir por todos aquellos que esperan entrar en su compañía, para que con la intercesión de Santa María lo consigan y lleguen a ser, por fin, eternamente felices. 

Y digo el "mejor negocio" porque esas almas van a conseguirte después a ti mismo el favor que ellas recibieron de ti y, probablemente, también puedan sacarte de esa " larga espera" para llegar a obtener la Felicidad  en la  Contemplación de Dios en su Cielo.

En resumen : aprendamos a ser generosos y a perdonar de corazón, como Dios nos lo hace, cuando le invocamos después de habernos "olvidado" de Él.


Jonás 31-12-2024 _ Octubre 2025


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