lunes, 13 de enero de 2025

EL BAUTISMO

 EL BAUTISMO, HERENCIA DIVINA




Ésta es nuestra herencia, nuestra dote, pero si la perdemos será la causa del mayor dolor que podremos sufrir.
El que es padre llega a comprender un poco más a Dios, que también lo es. Y lo es de un Hijo único con su propia naturaleza divina. Amándose ambos sin límites engendran, en su mutuo sentimiento,  un Eterno  Ser: la Imagen Viva de Ellos : la mismísima Esencia del Amor que comparten : el SANTO ESPÍRITU. Esa es la familia divina en origen antes de todos los siglos. Pero después a Dios se le ocurrió la idea de inventar y crear otros seres a su imagen y semejanza, mas no igualdad, a los que consideró "hijos adoptivos".. Y con esa sorprendente intención  hace primero a los  Ángeles y después a los Hombres. Parte de unos  como de otros, como nos cuenta la Santa Tradición y la  Santa Biblia, se  hacen rebeldes e ingratos, pero otros aceptan, agradecen  y bendicen la filiación y luz recibida de su Creador. Resulta que  los que  así lo hacen se consagran así mismos como  verdaderos Hijos de Dios. (así lo dice el antiguo último evangelio según San Juan).
De esta manera Dios tiene un Hijo único de su propia naturaleza y una verdadera pléyade de hijos adoptivos: como ángeles y santos. Y para todos ellos el  Amor de Dios continua planeando sobre la aguas de sus Creaciones  y les hace una futura dote: un universo sin límites aparentes y con múltiples mecanismos de vida, sea: espiritual, astronómica, animal, vegetal o mineral.
Todo ello lleva la orden de existencia dada por el Creador y así los que son sus verdaderos  hijos, que  tienen  el don de albergar potencias similares a las suyas, crecen  y crecen, aumentando continuamente en conocimiento, en la libertad, y en la capacidad insaciable de amar, eso sí: sin llegar nunca a alcanzar el nivel de infinitud divino, pues son semejantes  al Creador, pero nunca iguales.  La grandeza de Dios es infinita y, naturalmente inalcanzable por grande que sea el desarrollo de cualquier criatura, sea de la tierra o sea del Cielo.
Ahora consideremos la generosidad de Jesucristo quien, sin reparo alguno, quiso compartir con nosotros a su Padre Divino, enseñándonos a rezarle el " Padrenuestro".
Mas para ser Hijo de Dios hay que nacer continuamente del Bautismo, porque Jesús, siendo ya  Hijo del Padre desde antes de todos los siglos, quiso renovar su condición filial sumándose al bautizo de Juan en las aguas del río Jordán. Allí apareció el Espíritu Santo en forma de paloma que se posó sobre Jesús y se oyó la potente voz del Padre  que clamaba : "Este es mi Hijo, el Amado, en quien tengo todas mis complacencias." Por esta razón no ninguneemos el valor del ser Hijos adoptivos de Dios por el Bautismo e igual que nuestros padres se preocuparon en que recibiésemos ese Sacramento siendo bien pequeños, no privemos a nuestros hijos de ese enorme privilegio. Todo ser humano que practique la justicia y el respeto a sus hermanos podrá entrar en la Casa del Señor tras morir y en el Cielo será bautizado  por Dios como "Hijo muy querido".  Pero aquellos que ya hayan recibido en vida la filiación divina por el sacramento del Bautismo, recibirán el poder de ser "hijos de Dios" desde bien chicos y reconocerán  más fácilmente  la bondad del Padre durante toda su vida,  teniendo aún más oportunidades de perdón y de crecimiento en el bien y en el amor a través de los demás sacramentos.
  Al igual que para ser un buen atleta es muy conveniente una buena nutrición, ejercicio adecuado, limpieza y practicar todos los consejos médicos, para que Dios nos llame " hijos amados, en quienes me complazco" es necesaria la higiene de la confesión, la nutrición de la Eucaristía y  todos los demás  Sacramentos, que comienzan en el Bautismo. 


Jonás   - /2020/ 2023 Diciembre 2024-Enero 2025, Fiesta del bautismo de Jesús.- Octubre 2025

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