LOS "JUECES" DE DIOS
La cuestión del mal
Muchos "personajes" se empeñan en nombrarse " jueces de Dios", es decir : en decidir con sus limitados conocimientos lo que es bueno y lo que es malo de sus obras, inclusive del mismo Dios .
Si alguna bandera ondea en el baluarte del ateismo es la cuestión del mal en el mundo, su procedencia y su alcance, su trascendencia. El argumento es simple: "como existe el mal, tanto físico como moral, no puede existir un Dios de Amor que lo tolere,....luego o Dios no existe (ateismo), o no posee tal bondad y pasa completamente de nosotros.(agnosticismo)." . "No puede haber un Dios que cree niños enfermos, o con sida o con malformaciones, pues son seres que no poseen culpa alguna. Tampoco puede haber un Dios que tolere la miseria de los pobres, ni la injusticia que sobre ellos muchas veces cae implacable, ni la guerra, ni los abusos, ni los cataclismos, ni clase alguna de calamidades.."
Pero vamos por partes:
Tengo por lema para juzgar a alguien el conocer la totalidad de sus realizaciones, no tan sólo unas cuantas seleccionadas de una historia interrumpida caprichosamente .
Tengo por costumbre para juzgar una novela el leerla de cabo a rabo, no tan sólo el prólogo o unas cuantas hojas. Me parece infantil cerrar escandalizado un libro a la tercera página y después ponerme a criticar a su autor, o a decir que no sabe escribir, o que ni tan siquiera merece la categoría de llamarse autor, de ser el creador de su obra.
Tengo que medir lo más exactamente posible la magnitud de cada "desgracia" de la criatura, su valor y trascendencia y en esta línea podré valorarla como desequilibrio leve, moderado, grave, muy grave o infinitamente grave. A cada una de ellas correspondería en el justo uso de la balanza del bien y del mal una contra-reacción posterior enla supuesta novela de compensación de similar intensidad: leve, moderada, buena, o muy buena .
Dios puede crear un niño muy enfermo, cierto que además de muchos niños sanísimos, también lo hace....pero.. ¿Le ha proporcionado al niño un daño infinito?...-. No.
¿Puede Dios de alguna manera recompensarlo después con un bien de grado superior, curando su enfermedad y dándole riqueza y bienestar? ...-Sin duda que puede hacerlo.
¿Y si la recompensa con un bien posterior es de grado infinito?...¿Anularía el daño recibido al principio?....- Sería un derroche de bondad. Sobraría la compensación.
El premio infinito es Dios mismo, el mal recibido ha sido una simple prueba temporal para valorar al individuo y, sobre todo, a sus congéneres. Por eso creemos en la Resurrección y en la Justicia final , en un Cielo que nosotros no nos merecemos y en un Infierno creado por nosotros que sí que podemos llegar a merecer, si es que nos domina el egoísmo, el resentimiento, el odio o la ingratitud. Esto es lo que nos enseña nuestra fe.
Hubo una persona radiante, inteligente, sana, rica y muy virtuosa que se llamó Job. El demonio le dijo a Dios: "no estés contento de su virtud, porque se debe a los demás dones que le has dado; ¡Quítale la salud, la fortuna, la familia y veremos si después de esto es capaz de alabarte a tí!". Dios le hizo caso y puso a prueba al Santo Job con todo tipo de ignominias corporales y espirituales. Tras una lucha justificada entre el bien y el mal que subyace en cada ser, el Santo Job acabó aceptando la voluntad de Dios y lo bendijo, pese a la intensidad de las vicisitudes sufridas. Su examen fue sobresaliente, el demonio nuevamente se equivocó. No pudo alterar con pesimismos, con desconfianzas o con resentimientos el alma de Job. Como tantos otros santos probados en el dolor de lo más personal e íntimo dijo: "El Señor me lo dio,.. el Señor me lo quitó....¡Bendito sea el nombre del Señor!"
Contaba un periodista que en una ocasión hizo un interviú a Plácido Domingo, celebre tenor español como sigue:
.-¿Cree Usted en Dios?
A lo que el cantante respondió :
.-Naturalmente que sí, y además lo amo.
El periodista insistió:
.- Y ..si de la noche a la mañana le desapareciese la voz de la garganta por un tumor,..¿Que haría ?.. ¿Seguiría acaso creyéndole y amándole?
A lo que el tenor contestó:
.- Si Dios me quitara la voz mañana, no dejaría de darle gracias por la gran voz que me ha dado hasta ahora. Nunca podré pagarle lo que gratuitamente me ha regalado ya.
¿Es esto suficiente para aceptar la vida como un valle de lágrimas?.-
Para muchos son, desgraciadamente, canciones bullangueras. No ven mucho más allá de sus narices y lo único que les interesa es el presente o el futuro inmediato. Para muchos ese "supuesto" Dios se desentiende del dolor y de la calamidad humanos cuando nos vemos afectados por el sufrimiento , la enfermedad o la muerte.
¿ Y porqué me ha de tocar a mí, o le ha de tocar a mi hijo o a mi hija hija y no a otros....?
Difícil respuesta. Los argumentos de antes serían aceptables para el sufrimiento ajeno, pero se tambalean cuando oigo mí propio grito de dolor o el de un ser muy querido. Nadie puede decirme nada sobre la desdicha, a no ser que la comparta de verdad conmigo, y no sólo de palabra, sino de hechos.
No olvidemos también, por otra parte, que fue voluntad de Dios el probar a todos los seres creados a su imagen en aquello que más semejante a El les hacía, es decir: en su libre albedrío. Para ello era indispensable la desgracia, la frustración de un proyecto, quizás el fracaso aparente y el dolor real. "Recordad cómo fueron probados vuestros padres para ver si verdaderamente servían a Dios. Recordad cómo fue probado Abraham, nuestro padre, y purificado por muchas tribulaciones llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos" (Jdt(8,21b-23))
El Hijo de Dios, siendo Dios y omnipotente, es también tentado en su naturaleza humana por la pobreza durante toda su vida, lo es por el hambre en el desierto, por la incomprensión de todos , en el jardín de los Olivos la víspera de su Pasión y es tentado hasta el límite por el dolor insufrible en los últimos momentos de su vida, agonizando en la Cruz. ("Si eres hijo de Dios, baja de ahí...").
Fueron probados también todos los profetas, todos los discípulos de Jesús, su Madre Santísima que vivió la más absoluta pobreza y sufrió profundamente la pasión y muerte de su hijo Jesús. Todos los santos y todos los ángeles fueron intensamente examinados en la tentación , en el dolor, o en ambas cosas... ¿Y nosotros imaginamos"que vamos a salir de rositas por la vida...?
¿ Es que vamos alguno a juzgar la Providencia de Dios, decir si hace menos bien o hace mal aquello , si permitiendo el mal, QUE ÉL NO CREÓ, se olvida de nosotros cuando nos ocurren desgracias. El sólo creó el bien y como sublimación de su obra el libre albedrío. El mal no es nada ni es nadie, es simplemente la falta de Bien, y eso es sólo consecuencia de nuestra libertad, exclusiva obra negativa nuestra.
Dios no quiere el mal de nadie, pero lo permite para sacar un bien mucho más importante.
Alguien dijo: la humanidad entera es un gigantesco bordado de Dios, y tan sólo El lo ve por el lado derecho, nosotros, de momento sólo podemos verlo por el revés: los hilos desordenadamente cortados, toscos nudos y revueltos los bolillos. No le pongamos más dificultades con nuestra torpes críticas si queremos quedar al final bien hechos. No intentemos enseñarle a coser a Dios. Algún día Él nos mostrará el trabajo bien terminado y nosotros sólo ocuparemos el espacio que le hayamos permitido dar. ¡Que no falte nuestra imagen en el tapiz de la historia de salvación , por necedad, por desconfianza o por orgullo!..
Jesucristo, que era Dios, (..¡y vaya si lo era! ), quiso saborear el cáliz del dolor en el más angustioso límite que el ser humano puede tolerar. En el trabajo y en la pobreza, en la injusticia, en la incomprensión , en la agonía y en la muerte: Quiso saborear el tormento más refinado que existía y existirá del mal: la cruz. Nadie le arrebata la vida, Él mismo la entrega en sacrificio para bien del hombre. Así nadie podrá echarle en cara a Dios que sabe poco de la desdicha o del dolor.
Ante el sufrimiento de Jesucristo..¿ Podré pensar yo que el padecer de la criatura es indigno? ¿Podré denunciar a un Dios de que sea injusto con el hombre "pasando" de él? ¿Podré negarle su existencia?
Si el mismo Dios Padre, creador nuestro, oyó los gemidos de Jesús en la cruz,...¿ Acaso no sintió mucho más dolor de lo que ningún padre del mundo pueda soportar? ¿A qué quejarme yo?..
Si el mismo Dios se hace hombre para compartir nuestra experiencia humana en la salud y en el dolor, en la vida y en la muerte, quizás no podamos llegar a su altura, pero, sin embargo, por Él todo tiene ya sentido, todo puede merecer la pena..
Por El, sólo por El, únicamente por Él ...la muerte es ahora cosa digna.
Es muy alto el precio que ha pagado Dios y ha sido un derroche para con nosotros.
Es muy grande el amor del Padre al Hijo,..¡ no nos desentendamos del enorme sacrificio de ambos! ¿es que no tememos enojar a Dios si le rechazamos en su sacrificio de compartir nuestro dolor? .
¡Que no se nos ocurra nunca atrevernos jamás a "juzgar" a Dios.
Jonás
Benidorm Junio de 2007 - Revisado Agosto de 2019
martes, 27 de agosto de 2019
miércoles, 21 de agosto de 2019
Sobre la Pasión y Muerte de Nuestros Señor
Pasión y Muerte de Nuestros Señor Jesucristo
Para muchos este es un tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con frecuencia, como una melodía repetida muchas veces, dejamos de apreciar su enorme importancia.
El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta de ello, si es que no puede impedirlo, pero Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente, aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían.
Para muchos este es un tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con frecuencia, como una melodía repetida muchas veces, dejamos de apreciar su enorme importancia.
El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta de ello, si es que no puede impedirlo, pero Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente, aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían.
El aceptar el dolor físico y el desprecio moral, pudiendo evitarlos siendo omnipotente, es el verdadero valor de la Pasión de Cristo. Por lo tanto podemos decir sin el menor riesgo de equivocarnos que el hombre que ha sufrido más de toda la historia ha sido Jesucristo y no ya por los máximos padecimientos de su pasión y muerte, sino porque Él, en todo momento, pudo impedirlos, cambiarlos o borrarlos de su existencia y , sin embargo, los aceptó íntegros, minuto a minuto, hasta el momento en que entregó su espíritu al Padre.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
Como hombre sufrió al máximo de su capacidad sensitiva, y como Dios que era tampoco se inhibió del dolor y repito nuevamente : pudo evitarlo en cualquier momento . Y todo lo hizo para evitar algo peor a sus hermanos humanos. A ellos se hizo semejante en el seno virginal de María. Así que , mirando la Cruz del Calvario, se nos transparenta el amor sin límites de nuestro Redentor y la cruel realidad amenazante de ese infierno que todos queremos ignorar voluntaria e irresponsablemente . Mirando a Cristo en la Cruz cabe pensar: ¿Porqué a ÉL le tocó sufrir tal desgracia.. ...?.Y eso nos da una poderosísima razón para no rebelarnos ante Dios cuando a nosotros mismos o a un ser muy querido nos destroce el dolor , la enfermedad o la muerte.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
La Cruz del Señor puede llevarnos al cielo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso", como oyó el buen Dimas, pero también puede abrirnos las puertas del infierno para quien vive en el olvido y en el desprecio hacia nuestro Dios, el que se ofreció en su Hijo JesuCristo para ofrecernos la vida eterna.
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
Jonás Octubre 2023- Diciembre 2024
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
con el auxilio del Espíritu Santo.
(vidriera existente en la Iglesia de Nª Sra del Carmen en Benidorm (Alicante)
lunes, 12 de agosto de 2019
Poesías religiosas.-
POESÍAS DEL ALMA.-
A Cristo crucificado.-
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡
Jose María Pemán.
NO ME MUEVE MI DIOS.....
No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.
(anónimo)
Si Tú me dices ven, lo dejo todo.
Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.
Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Amado Nervo 1916
Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..
Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.
Teresa de Jesús
NOCHE OSCURA.-
En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.
¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Juan de la Cruz.
CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)
esposa
¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.
Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura
J
Juan de la Cruz.
A la muerte de D. Rodrigo Manrique- (fragmento)
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va al placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos
No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Oración final de D. Rodrigo Manrique :
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.
Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:
Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.
Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
¿Qué quiero mi Jesús...?
A Cristo crucificado.-
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡
Jose María Pemán.
| ESTATE SEÑOR CONMIGO |
Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte, y, cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo; porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas. Llévame en tu compañía, donde tú vayas, Jesús, porque bien sé que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo, ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas. Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida y quiero perder la vida mil veces más que perderte; pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas. |
| DE ARTEAGA, CRISTINA |
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo? ¿En qué me encanto?
¡Loco debo yo ser,..... pues no soy santo!
Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
Lope de Vega.Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
NO ME MUEVE MI DIOS.....
No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.
(anónimo)
Si Tú me dices ven, lo dejo todo.
Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.
Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Amado Nervo 1916
Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..
Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.
Teresa de Jesús
NOCHE OSCURA.-
En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.
¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Juan de la Cruz.
CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)
esposa
¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.
Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura
J
Juan de la Cruz.
A la muerte de D. Rodrigo Manrique- (fragmento)
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va al placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos
No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Oración final de D. Rodrigo Manrique :
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.
Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:
Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.
Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
¿Qué quiero mi Jesús...?
¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
P. Calderón de la Barca
martes, 6 de agosto de 2019
ADORACIÓN
ADORAR A DIOS.-
Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo, como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar". Lo que contiene de valiosísimo este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas), le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios, has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".
ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-
Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario, en la Custodia, o durante el sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor y escondido tras ellas su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.
Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo, ante la presencia de Dios sentimos un profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!
Pero tras la paz del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros, el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.
Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir, que no tiene comparación con ningún otro.
Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo, como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar". Lo que contiene de valiosísimo este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas), le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios, has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".
ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-
Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario, en la Custodia, o durante el sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor y escondido tras ellas su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.
Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo, ante la presencia de Dios sentimos un profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!
Pero tras la paz del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros, el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.
Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir, que no tiene comparación con ningún otro.
Si queremos adorar mejor al Jesús Sacramentado también podemos afiliarnos a la Adoración Nocturna y una vez al mes pasar parte de la noche en vela junto a Él para adorarlo como bien se merece. Hoy día se está extendiendo otra manifestación eucarística muy importante: La Adoración Perpetua. En ella Cristo está presente para nosotros, no ya en determinados momentos litúrgicos de la iglesia nuestra, ni a lo largo de determinadas noches, sino lo está continuamente para que tu y yo podamos acudir a Él en cualquier momento de nuestra vida, tantas veces como consideremos, sin compromiso de acudir o de permanecer un tiempo concreto. Él quiere ser adorado por todos los hombres a los que ama con todo su Corazón, quiere ser presencia para el incrédulo, quiere ser perdón para el vicioso, quiere ser amigo y hermano tuyo y mío, y quiere estar con todos y cada uno de nosotros y escuchar nuestros problemas. Lo hallaremos en una pequeña Capilla, única y exclusivamente ideada para este encuentro personal. Búscala en tu ciudad, donde probablemente la hallarás. Y.... si te encuentras enfermo y no puedes moverte y salir, puedes también verlo, pues hoy también existe una web de Adoración "on line" a Jesús Sacramentado,. la puedes encontrar en :
.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx
¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx
¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
domingo, 30 de junio de 2019
Sobre el dolor
SOBRE EL DOLOR.--
El sentido del esfuerzo, del dolor, de la pobreza, de la espera, de cualquier cosa negativa de la propia vida se nos escapa a todos los humanos. No así el placer, el bienestar, el poseer, el poder, la salud plena, la belleza, el divertimento en cualquier materia. Esto último lo recibimos con naturalidad y sin la más mínima pregunta porque no necesita justificación alguna. Aquello otro es algo que nos sabe a injusticia, y nos parece una prueba de que no podría haber un Dios sobre nosotros, ya que no podría permitir desgracia alguna. Nuestra naturaleza es absorber lo bueno y rechazar lo malo y si es posible no depender de nada ni de nadie. No agradecemos nunca porque todo creemos merecerlo tan sólo por el hecho de ser nosotros mismos.
Pero el dolor y el sufrimiento vuelven a insistir una y otra vez . Uno no les encuentra nunca sentido ni aprovechamiento alguno .
Hasta que te encuentras con la historia de un Dios que se hace hombre, porque el ser humano probado en el Paraíso aspiró a ser igual Dios. Y ese Dios se nos iguala en Cristo justamente para darnos motivo y sentido a todas aquellas cosas que mencionábamos como negativas: al esfuerzo, al dolor, a la pobreza, a la enfermedad y a la muerte. Nadie en la historia de la humanidad ha llegado a sufrirlas con la intensidad que Jesucristo ( "El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y resulta que sólo Él tenía derecho y poder para rechazarlas si es que hubiera querido.
Así y sólo con una lección tan comprometida, de tan noble y generoso profesor, nos llega la luz que ilumina el dolor. Así, mirándo al Dios sufriente, en silencio y de cerca, aparece el verdadero sentido de estos aparentes males: Se sufre para ayudar a otros, se sufre para expiar culpas pasadas, y se sufre para completar la pasión y muerte de nuestro Dios que está probando cada segundo que pasa nuestra fidelidad para entregarse luego a nosotros toda una eternidad .
No olvidemos que si queremos encontrar algún sentido a la vida que se nos ha dado, debemos realizarla o asimilarla junto a Jesucristo que se nos ofrece para acompañarnos y darnos una vida para siempre. Sin Jesús no existe del dolor sentido ni valor alguno. Con Cristo, el padecimiento tiene una finalidad, sirve para mucho, merece la pena. No desaprovechemos la ocasión de marchar junto a Él y desaparecerá el cansancio, la frustración y el agobio. ¡ Ánimo navegantes.!
Jonás 2019
El sentido del esfuerzo, del dolor, de la pobreza, de la espera, de cualquier cosa negativa de la propia vida se nos escapa a todos los humanos. No así el placer, el bienestar, el poseer, el poder, la salud plena, la belleza, el divertimento en cualquier materia. Esto último lo recibimos con naturalidad y sin la más mínima pregunta porque no necesita justificación alguna. Aquello otro es algo que nos sabe a injusticia, y nos parece una prueba de que no podría haber un Dios sobre nosotros, ya que no podría permitir desgracia alguna. Nuestra naturaleza es absorber lo bueno y rechazar lo malo y si es posible no depender de nada ni de nadie. No agradecemos nunca porque todo creemos merecerlo tan sólo por el hecho de ser nosotros mismos.
Pero el dolor y el sufrimiento vuelven a insistir una y otra vez . Uno no les encuentra nunca sentido ni aprovechamiento alguno .
Hasta que te encuentras con la historia de un Dios que se hace hombre, porque el ser humano probado en el Paraíso aspiró a ser igual Dios. Y ese Dios se nos iguala en Cristo justamente para darnos motivo y sentido a todas aquellas cosas que mencionábamos como negativas: al esfuerzo, al dolor, a la pobreza, a la enfermedad y a la muerte. Nadie en la historia de la humanidad ha llegado a sufrirlas con la intensidad que Jesucristo ( "El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y resulta que sólo Él tenía derecho y poder para rechazarlas si es que hubiera querido.
Así y sólo con una lección tan comprometida, de tan noble y generoso profesor, nos llega la luz que ilumina el dolor. Así, mirándo al Dios sufriente, en silencio y de cerca, aparece el verdadero sentido de estos aparentes males: Se sufre para ayudar a otros, se sufre para expiar culpas pasadas, y se sufre para completar la pasión y muerte de nuestro Dios que está probando cada segundo que pasa nuestra fidelidad para entregarse luego a nosotros toda una eternidad .
No olvidemos que si queremos encontrar algún sentido a la vida que se nos ha dado, debemos realizarla o asimilarla junto a Jesucristo que se nos ofrece para acompañarnos y darnos una vida para siempre. Sin Jesús no existe del dolor sentido ni valor alguno. Con Cristo, el padecimiento tiene una finalidad, sirve para mucho, merece la pena. No desaprovechemos la ocasión de marchar junto a Él y desaparecerá el cansancio, la frustración y el agobio. ¡ Ánimo navegantes.!
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.». san Mateo 11,28-30
lunes, 17 de junio de 2019
LOS NOVÍSIMOS
Las Postrimerías
Las postrimerías , También llamadas novísimos, son los últimos estados a los que viene a desembocar la existencia humana. Se denominan : Muerte - Juicio, Infierno , Purgatorio y Gloria. Todos bien sabemos que no es frecuente en nuestra sociedad el hablar de ellas. Ignorarlas es la norma general. Algunas son cosas que imponen tomas de conciencia y en personas muy sensibles incluso terrores, así que, para nuestra sociedad, es mejor el dejarlos a un lado u olvidarlas. Vivir el hoy con la máxima plenitud sin complicarse la vida, es lo que erróneamente se hace.
Pienso en que con la misma irresponsabilidad pudieran ocultarse los avisos de peligro en carreteras o los anuncios de enfermedades causadas por el tabaco en las cajetillas de cigarros. ¿No son acaso también cosas que realmente alarman o impresionan.... ?
Nosotros vamos a exponer las verdades en las que creemos sin neurosis, pero también sin censuras.
No podemos caer en la trampa de pensar que nuestra realidad actual va a ser eterna. Es cierto que nuestra experiencia nos presenta y demanda un relativo bienestar, pero ella es corta e insegura, y por eso mismo deberíamos pensar de vez en cuando el porqué y el para qué hemos sido colocados aquí. No podemos instalarnos en la vida como si ésta nunca se terminase.(Desdichado, quizás hoy te van a pedir cuentas).
Es más: nuestra existencia está sobre arenas movedizas y realmente hay que correr para mantenerse, porque el pararse es hundirse en ellas.
En sucesivos capítulo trataremos de meditar sobre cada uno de los novísimos sin perder el sentido de la esperanza que debemos albergar, porque como dijo Jesús: "mi carga es llevadera.". Con buena voluntad, mediando la infinita misericordia de Dios, podremos evitar las postrimerías negativas, o sea : el Infierno. e incluso el Purgatorio.
Yo no soy filósofo ni teólogo, pero necesito respuestas para estos grandes misterios que se que nos avecinan y éstas que expondré en este blog son las mejores que he encontrado al respecto.
Jonás 2019
Es más: nuestra existencia está sobre arenas movedizas y realmente hay que correr para mantenerse, porque el pararse es hundirse en ellas.
En sucesivos capítulo trataremos de meditar sobre cada uno de los novísimos sin perder el sentido de la esperanza que debemos albergar, porque como dijo Jesús: "mi carga es llevadera.". Con buena voluntad, mediando la infinita misericordia de Dios, podremos evitar las postrimerías negativas, o sea : el Infierno. e incluso el Purgatorio.
Yo no soy filósofo ni teólogo, pero necesito respuestas para estos grandes misterios que se que nos avecinan y éstas que expondré en este blog son las mejores que he encontrado al respecto.
Jonás 2019
INFIERNO
EL INFIERNO O LA MUERTE ETERNA.-
Hoy día nadie quiere opinar con seriedad sobre el infierno, sino es para hacer bromas o desacreditarlo debido a las infantiles ideas con las que muchos lo han ido caricaturizando a lo largo del tiempo. Se habla de llamas gigantes, de hornos llenos de monstruos, de seres repugnantes o de demonios tridentes que debiendo dar miedo sólo sirven de comicidad para acompañar los chistes hechos sobre el tema.
Que existe un premio o un castigo por la actuación del hombre durante la vida es algo que la razón ha de aceptar si es que se cree en la existencia de Dios, suma en grado infinito de todas las cualidades entre las que destaca la llamada "Justicia". Esta virtud, cuando procede del hombre, se ejercita de forma muy imperfecta e incompleta, porque ningún ser humano conoce realmente a fondo los hechos realizados por otro, ni su grado de libertad , ni sus conocimientos, y por lo tanto no puede juzgarlo nunca de forma justa. Es necesario un criterio muy superior y completo que dictamine sobre la conducta humana y sus circunstancias y sólo Dios lo tiene.
El pecado mortal es un terrible daño : es una ofensa grave a todo un Dios infinitamente bueno y amoroso que se ha encarnado como hombre y ha dado su vida para salvarnos y evitarnos el castigo que nosotros generalmente llegamos a merecer. Imaginemos qué dolor tan intenso y nefasto será el del infierno que le hace empeñar y ofrecer su vida a todo un Dios en Jesucristo, para así poder liberarnos a los hombres de un final aún más doloroso. Cuando dudemos del inmenso malestar del infierno, recordemos los sufrimientos monstruosos de Jesucristo en su Pasión y Muerte. ¿La finalidad de un sacrificio así de grande era tan sólo para salir en unas estampitas que contemplemos en Semana Santa?
Meditemos la gravedad del pecado :
¿Pero es que merece un castigo eterno el pecado mortal?.........
- Pues sí, veamos porqué :
No es lo mismo eliminar a una bacteria que a un invertebrado, no es igual pegar a un perro que a un ser humano, ni es igual insultar a un desconocido que a tu propio padre. He ahí una escalera de valores, de acciones o de culpas cuyo valor o cuya responsabilidad radica en la magnitud y dignidad del ser ofendido y no en las del ofensor. Imaginemos que el ser agraviado es Dios, que es infinitamente bueno, amoroso y respetable. El castigo, en justicia, debería de ser también infinito en este caso, dada la dignidad sin límites de la persona ofendida. Nuestro corazón, está hecho sólo para amar a Dios y estar cerca de Él. Tras la muerte Dios no aleja de sí al condenado, es éste el que voluntariamente se aparta de Él, creando su propia sanción.
Jesucristo, en la parábola de rico Epulón y el pobre Lázaro, nos habla de la barrera infranqueable entre el mundo infernal y el mundo celestial, pared hecha y mantenida por la propia voluntad de los seres que, libremente, se adoraron a sí mismos y giran alrededor de su miseria, para terminar odiando al resto de la Creación.
Por esta razón en sucesivas ocasiones me he referido al Infierno como la muerte eterna.
Sin duda alguna, el Bien y el Mal se desarrollan bien a fondo en nuestro mundo, unas veces con conocimiento y otras sin él, escapando generalmente de la justicia humana.
Es necesaria una Justicia que dé a cada uno lo que ha ido trabajando: si predominan las obras buenas o si, al contrario, ha reinado el egoísmo. Dios da durante la vida la oportunidad de arrepentimiento y de perdón, pero en el momento de la muerte, el más importante de nuestra vida (A. Romero), se ha de definir el ser humano: bien, adorando a Dios, o mal, adorando su corto ego, que, no satisfecho en sí mismo, arderá eternamente en el odio a todo lo que no sea él mismo..
Mientras vivimos nos debe de guiar nuestra conciencia. Ésta debe de juzgarse en uno mismo, sabiendo que para cometer un pecado mortal son necesarias tres condiciones: materia grave, pleno conocimiento y completa voluntad al cometerlo. Por esa razón sólo puede existir , por fuerza, una única valoración divina para conocer la verdad absoluta de estas tres condiciones, y así puede dar a cada cosa su valor y a cada individuo su elección.
No podemos nosotros saber lo que es físicamente el Infierno y sólo podemos citar lo que las Sagradas Escrituras mencionan sobre este castigo.
.. La mente humana necesita imágenes, no se conforma con conceptos abstractos. Por esta razón encontramos términos en la Biblia como : "la gehenna", el "fuego eterno", "el llanto y el rechinar de dientes", etc, palabras a las que tampoco debemos dar un sentido literal . Vemos que el demonio se simbolizaba como una serpiente, más tarde los artistas lo imaginan de muy diversas maneras: como un ángel con alas negras y recortadas, o con un cuerpo de color rojo, o con sendos cuernos en las sienes. Pero todo esto tan sólo se trata de pinceladas fantásticas. Debido a no pretender asustar a las personas sensibles es, por lo que hoy día, incluso dentro de la propia Iglesia, se habla muy poco del infierno. No conviene fomentar serias angustias que sin duda se desarrollarían en seres lábiles o depresivos. Parece mejor, sin duda, el conducir la atención de ellos hacia el premio celestial, que el hacerlo por huida de lo opuesto: el castigo infernal.
No obstante, cuando no existe ningún amor en las almas, pudiera al menos resultar preventivo el temor. Como ejemplo práctico podríamos todos comprender que sería nefasto el retirar las negativas señales de advertencia de peligro en el tráfico de las carreteras , pese a que, sin duda alguna, nos tensan al avisarnos de la posibilidad de un doloroso y desagradable accidente. Eliminar estas señales, por la sencilla razón de que a algunos les moleste el verlas, facilitaría la desgracia de un percance mortal. Sin embargo una mente equilibrada y madura debe de conocer toda la verdad sobre todas las cosas, sobre la posibilidad de la vida eterna y la de su opuesta: la del infierno, es decir: la de morir eternamente.
Los teólogos católicos hablan de dos clases de penas infernales: "la de daño" y " la de sentido"
. La primera de daño: es la de verse separado definitiva y eternamente de Dios, después de haber contemplado, al menos durante su juicio, su bondad gratuita e infinita. . Así el alma del condenado, creada para amar a Dios, habiendo renunciado voluntariamente a su propia naturaleza, se ve separada de Dios y de todos los hermanos. Triste destino el de verse para siempre separado del amor y poseído por su carencia de un rencor insaciable hacia Dios, hacia uno mismo y hacia todos los demás. Es fuego que quema y agota para siempre. Es el odio el único sentir que le queda al condenado para superar el remordimiento, el que le impulsaría continuamente a suicidarse , si es que pudiera hacerlo. Los médicos sabemos que no hay dolor mayor que el que empuja a una persona deprimida a acabar con su don más precioso: su propia vida. Pues el odio infernal supera todas sus cotas porque no es solamente un odio a uno mismo, sino además un doloso odio absoluto a Dios y a todos los hermanos, porque la falta del Amor grabado en el alma en su creación le hace sufrir en el infierno una eterna lucha de dos opuestos sentimientos: el remordimiento y el odio. Por eso el mal de daño es algo así como un suicidio eterno, porque no es para liberarse, como creían aquellos locos que anularon su vida, sino para encadenarse en el desprecio a sí mismo por haber ignorado y olvidado a Cristo-Jesús, nuestra generosa y verdadera salvación.
La segunda es la pena de sentido. La vida es sólo maquinaria funcionando en las manos de Dios. Sin su cooperación continua no hay organización vital, ni hay salud, ni hay bienestar. Es , pues , otra clase de "combustión", la de la enfermedad o de la agonía eterna para un cuerpo tras haber resucitado que no se puede ni levantar., que no es ni lo que llegó a ser en su peor momento terrenal. También sabemos los médicos que la paz interior es fuente de salud y el pesar interno es fuente de toda clase de enfermedades. Todos lo órganos necesitan para su desarrollo y funcionamiento de una vida interior que dé sentido a sus propias vidas. Es la vida del alma , que si está enferma, tras la Resurrección del cuerpo, alterará su sistema nervioso y éste producirá por todo el cuerpo numerosas alteraciones, dolores y graves fallos de enfermedad orgánica sin posibilidad de curación ni de eliminación por la muerte que ahora sería bien deseada. El cuerpo se manifestaría eternamente con enormes deficiencias e incluso con monstruosidades orgánicas.
Cristo nos repasa el concepto de la realidad del infierno muy acertadamente en la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro. (Lucas 16, 19-31). Merece la pena releerla y meditarla sin prisas. Muchos cristianos dudan de la existencia del infierno basados en aplicar a Dios un falso "buenismo". Esta lectura les puede abrir los ojos a la realidad, revelada frecuentemente por el propio Cristo, porque en los Evangelios una de las palabras más repetidas es el término: "Gehenna", es decir : infierno.
Jesús nos habla en aquella página de un rico llamado Epulón, separado de este mundo y del Paraíso por un abismo infranqueable.
¿ Creéis que Dios ha puesto a sus Ángeles para vigilar que no se escape condenado alguno ? .-
No, para ello están los demás condenados y los ángeles caídos, con su odio a Dios y su rencor y desprecio a cualquier arrepentimiento o signo de amor o compasión para sí mismos y para otros. Todos sufrirán, detendrán a quien esté a su alcance y le harán sufrir todo lo posible para tratar de amortiguar conjuntamente la quemazón que llevan dentro de sí del rencor eterno a Dios manifestado contra cualquier acompañante. . Así, en el Infierno reina la malvada práctica que también poseen muchas de nuestras prisiones : los malos tratos de unos internos contra otros, creyendo liberarse del dolor al hacer sufrir más a cualquier semejante, sintiéndose así como jueces o como diosecillos .
Eso es el INFIERNO. Su llama eterna es el odio, ese picor destructivo que primero arrebata y luego quema, sabiendo... que no sirve para nada y que se instala... para siempre. Su tristeza eterna es la envidia, pues saben que el Bien existe personalizado en Cristo y en todos los justos que le acompañan en el Cielo. Las llamas del odio y de la envidia tratan de apagarse en el el amor a " uno mismo", pero este noble sentimiento como empieza termina, porque se sabe bien que la autoestima depende de la bondad y ésta el propio condenado no la cultivó ni la dejó crecer.
Los sufrimientos inconmensurables de Cristo en su pasión y muerte tienen un sólo fin: el evitarnos a nosotros un padecer mucho mayor todavía.
Dios no puede odiar a nadie, pues es Amor perfecto, pero a quien durante su vida se olvida de amarle y respetarle, pese a tanto sufrimientos de nuestro Salvador divino Jesucristo le dirá: YO no te conozco", y le dejará huir de su Presencia a la eternidad del Infierno.
Testimonio de Santos y Profetas de la Iglesia.:
"Dios que te creó sin tu aprobación, no te salvará sin tu colaboración" (S. Agustín)
Acórdémonos de la profecía de Simeón, de que "todos han de tropezar en Jesucristo, bien para salvarse o bien para condenarse."
"Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él." (1-Juan 3,15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de Él, si omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos "(Mateo 25, 31-46).
Veamos lo que dice además sobre el Infierno el Catecismo :
"Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios.. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos"
"Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios.. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos"
"Morir en pecado mortal, sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección.. Este estado de autoexclusión con Dios y con todos los bienaventurados, es lo que se designa con la palabra Infierno."
Y nuestros grandes literatos:
allá van estas líneas de un monje llamado frai - Pedro de los Reyes. _ :
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo? ¿En qué me encanto?
¡Loco debo yo ser, pues no soy santo!
Estimado lector, sopesemos, sin neurosis, pero con claridad, la realidad y la gravedad del infierno . Seamos responsables de nuestra vida y de la libertad que poseemos y no sólo para evitar el pecado activo, sino también el pasivo de omisión. Apreciemos la conducta del rico Epulón, cuya falta de servicio al pobre Lázaro le valió la condenación eterna. Ayudemos y perdonemos siempre en todo momento a nuestros hermanos. El amor es la única arma que existe para evitar el infierno y la única llave posible para poder entrar en el Cielo.
Jonás 2004-2007-2011-2019 -2022 - 2023 - 2025 - 2026
EL CIELO
El CIELO : LA VIDA DEL MUNDO FUTURO
La palabra de Dios es segura, es fuerte, es estable, es fuente de tranquilidad y es fuente de esperanza. Así se da a conocer en nuestro Credo. Su final, es decir la culminación de la fe es: "creo en la Vida eterna", o como dice el otro Credo: " creo en la Vida del mundo futuro".
A los creyentes nos gusta oír hablar del cielo, pero desgraciadamente muchas personas tenemos la imaginación encarcelada en nuestros sentidos corporales, lo desconocemos y nos creamos ideas simples , como el vivir en nubes de algodón o el escuchar los cánticos de alados ángeles con preciosas caras. La verdad es que este infantilismo no es un panorama precisamente agradable a experimentar perpetuamente como fin durante toda una eternidad. San Pablo de sus visiones celestiales tan sólo nos narra una cosa:"ni el ojo vio, ni el oído oyó.., como queriendo explicar que no hay palabras ni sentidos con los que expresar la felicidad que Dios tiene reservada hacia aquellos que le aman."
Fue el propio Dios quien dotó a sus creaciones de la capacidad de gozar, fue quien inventó una a una todas nuestras fuentes de felicidad, y fue El quien se colocó como Amor Supremo en el centro de todas ellas tal como San Agustín escribió: "Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti." No podemos imaginarnos cómo será realmente la contemplación del Señor, pero sí sabemos que tan sólo un instante de ella compensará con creces todos los sinsabores de la vida, todos los esfuerzos, todos sus dolores, enfermedades y preocupaciones, todos sus temores y todas las ingratitudes que se hayamos podido sufrir. Tal es de grande y de buena la Faz de Dios.
Pero nosotros pensamos de un modo muy apegado a nuestros sentidos y no podemos imaginar tanta dicha sin ellos. Recuerdo en mi infancia un retiro espiritual en el que el sacerdote nos hablaba del Cielo. Un chaval le sugirió esta pregunta: "Todo eso que Usted nos cuenta, Padre, está muy bien pero... ¿En el Cielo.... hay bicicletas...o no las hay...?".- A lo que aquel sacerdote sabiamente respondió: "Claro que sí hijo mío, allí están las mejores bicicletas del mundo..".- Ni que decir tiene que todos los niños con aquella respuesta nos quedamos felices y satisfechos. Comenzamos con los sentidos a amar el Cielo, pero a veces Dios premia a las mentes más sencillas con verdades a las que los mejores teólogos les cuesta una vida entera llegar a ver, si es que tienen la suerte de encontrarlas. Es el caso de otro niño, se lo oí contar en TV a Ramón Pi, preguntándole qué suponía para él el cielo. Respondió el chaval con tres palabras que llenarían aquel libro que bien hubiese querido escribir San Agustín. Contestó con toda sencillez: " El cielo es:.......Dios por dentro". Aquel niño había practicado la disección con Dios y había encontrado en ella al mismísimo Amor, al Autor de la Vida.
Mayor superación aún se nos presenta con el panorama de la Resurrección, el plan con el que Dios nos configura conociendo nuestras limitaciones sensoriales. Nuestra alma estará completamente satisfecha pues estará unida a Dios ( contemplación + interacción divinas), pero además tendremos nuestro cuerpo con todos nuestros sentidos, y nuestros recuerdos con nuestros proyectos, con nuestros buenos familiares y amigos realmente presentes y además todo aquello que podamos desear ordenadamente: Eso quiere decir que tendremos todo de todo, después de adorar con el corazón por entero al único que es digno de ello: a Dios.
Para mantener ese orden de valores Cristo dio una sola respuesta a aquellos fariseos que imaginaban el cielo como una continuación de la vida terrena, incluidas sus esposas, sus propiedades, derechos y obligaciones familiares: "allí seréis como Ángeles". Es decir: predominará el espíritu y las fuentes del placer y de la felicidad ya no discurrirán por los viejos caminos tantas veces abusados y salpicados por el egoísmo, sino que marcharán por otros cauces totalmente amplios y nuevos: todos seremos para siempre hermanos, lo que no es poco.
Entre los descubrimientos hechos por los Telescopios espaciales, esos ojos astronómicos que el hombre ha puesto en órbita para contemplar mejor el firmamento, se aprecian multitud de imágenes , un sin fin de galaxias reales que delatan un universo inmenso, inconmensurable. Y uno se pregunta :..¿Para qué tanta creación,..?¿Porqué tanta energía, tanta materia, tanto espacio y tanto tiempo..? La respuesta sólo es una: Es una parte del enorme regalo que Dios nos hace para toda una eternidad que nos espera.
Diferentes vistas de nuestro universo desde los Macrotelescopios Hubble y Webb. Cada punto luminoso ovalado o alargado no es una estrella, es una galaxia entera, o sea consta de unos 200.000 millones de estrellas juntas, más o menos. Tal es el Universo creado.
Esas imágenes del universo real, que nos enseñan estas fotos del telescopio Hubble (arriba) y superadas por el telescopio J.Webb (abajo), me hace recordar aquellas miradas curiosas , que cuando éramos niños teníamos atisbando juguetes por el ojo de la cerradura de nuestro cuarto esperando en la noche de los Reyes Magos. Parece que Dios nos prepara también a nosotros, ya adultos, algo semejante, si es que lleguemos a dar la talla del bien tras el paso por nuestro mundo. Es otro regalo mucho mayor que tan sólo lo podemos también atisbar por ese ojo ocular de los grandes telescopios espaciales: el regalo de Dios: un Universo y una Eternidad...
Posiblemente este pudiera ser para Dios su sorpresa material, tal como nuestra "anhelada bicicleta" para la eternidad, pero como un buen Padre que lo es, no sólo nos prepara los obsequios de su ansiado firmamento, sino también nos da algo muchísimo más valioso y eterno que es: su afecto, su cariño, y su compañía, con su abrazo para siempre, el que llevaremos eternamente impreso en nuestro corazón
La Gloria celestial de la contemplación de Dios la imaginaría representada en tres períodos o días :
El primero sería el día de la Sabiduría. Todo el conocer de un Dios infinito dispuesto para ser contemplado por nuestro cerebro resucitado. !Cuantos enigmas resueltos¡ !Cuantos fenómenos de la naturaleza comprendidos¡ ! Cuántos misterios de la Historia que han quedado explicados ¡.
El segundo sería el día del Poder. !Nuestra labilidad e impotencia resuelta para siempre¡ !La palabra imposible ha desaparecido de nuestra mente y del diccionario! !Junto a nuestro Padre nos sentiremos omnipotentes¡ ! tal y como cuando éramos pequeños niños y celebrábamos nuestros primeros años de vida junto a muestro papá y a nuestra mamá que podían darnos cualquier cosa que pidiéramos ¡.
El tercero sería, como descubría aquel pequeño que cité, el día del Amor. !Dios por dentro¡. !Todo el amor de Dios destilando gota a gota por nuestro humilde ser¡ ! Haber entrado dentro de Dios y contemplarlo tal cual es, recibiendo su calor y recibiendo su seguridad para siempre¡ Ese amor es y será como la hoguera que descubrió Moisés que nunca se apaga. !Ahora también habrás de descalzarte como él hizo ante su fulgor, " porque ese terreno que pisas" es "Dios por dentro", es absolutamente tierra sagrada ¡. El saber y el poder han originado algo muy superior: el Amor y con él: la perfecta felicidad. Pero observemos que el amor absoluto al propio YO es ahora "humus", ha quedado prisionero en la tierra del olvidado cementerio. Tu corazón ha crecido enormemente. Ahora amas a todos los hermanos, verdaderamente como a ti mismo y aún amas más a Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas, ahora le escuchas como el buen pueblo de Israel. Has encontrado la felicidad para siempre. La alegría te hará aumentar y crecer cada momento hacia Dios para siempre, sin llegar a alcanzarle, eso sí , porque... "¿Quien sino Dios?" (San Miguel arcángel), pero ciertamente sobrepasando cualquier ilusión o dicha imaginable.
Hemos mencionado "una eternidad que nos espera". Harto de todo lo transitorio, realmente el hombre necesita de la eternidad para ser feliz, necesita de la eternidad para agradecerle a Cristo su Redención, pues siendo infinito, se hizo un ser como nosotros y sufrió al máximo hasta morir para así salvarnos, Necesitamos la eternidad para agradecerle el que siempre nos perdona en la Confesión y el que se une a nosotros, sin importarle nuestras miserias, en la Sagrada Comunión. Por lo tanto, necesitamos de toda la eternidad para alabarle, para amarle y para agradecerle como se merece, siendo además un gozoso pago de nuestra deuda perpetua. Ojalá podamos irle abonando esa bendita hipoteca de salvación amándole eternamente. Así solucionaría Dios el problema de compartir toda su infinita alegría con nosotros, pese a nuestra limitadas percepciones del corazón y de la mente: a través de una eternidad inacabable. Todos seremos entonces completamente felices, nada podrá aumentar ya nuestra dicha porque nuestra alma estará ya completamente llena de amor. Su cabida dependerá del amor que tuviésemos hacia Dios y hacia el prójimo en nuestro paso por el mundo (Sta Teresita de Liseux), y así nadie envidiará a nadie, pues cada cual poseerá la satisfacción del final triunfo de uno mismo tras la prueba de la existencia al ser gratos al Señor y al recibir de Él para siempre la vida.
No podemos cerrar esta meditación sobre el Cielo prometido sin dejar de pasar por María, la Madre que compartimos con Dios. Un buen amigo mío me decía con sabia razón que María es otro Cielo dentro del Cielo. No es una diosa, ni es un complemento de la Trinidad ni un suplemento del Paraíso, es la simple razón de ser nuestra Madre adoptiva y la Madre Real de Dios en Cristo-Jesús. Ella puede sentarnos en su Mesa junto a su Hijo. Sin su existencia el cielo sería para nosotros impenetrable . ("Lanua caeli", Santa María: Puerta del Cielo)
Este es nuestro Dios y Padre, éstas son su Familia y la Casa que nos ofrece. Merece la pena luchar un poco en la vida para integrarla y habitarla con Él y con todos su santos por toda la eternidad.
Jonás
Abril de 2003- Marzo 2004-Enero 2008 -Diciembre 2011- Junio 2019 - Julio 2022- Julio 2024- Agosto 2025.-Octubre 2025-Diciembre 2026
PURGATORIO
EL PURGATORIO.- REPITIENDO CURSO.-
Una meditación sobre el purgatorio.
Cuando era joven y estudiaba tenía una sola obsesión: la de no llegar a repetir el curso que estaba haciendo. Los repetidores eran juzgados muy mal en aquel entonces, eran como una especie de malditos por torpeza, como una raza inicua a exterminar. Repetir curso era el máximo castigo que se podía infringir al mal estudiante. En realidad nada había más lleno de justicia y sabiduría que esta práctica académica, pues si el alumno no se encontraba en condiciones de afrontar unos estudios futuros, era mejor que siguiera preparándose durante el tiempo necesario hasta madurar en sus conocimientos, los precisos y los suficientes.
Sin duda existen multitud de alumnos que por pereza o por falta de talento no alcanzan el nivel exigido en sus estudios, y el permitirles a los mismos por misericordia el acceso a un título sería, además de una injusticia, un seguro peligro para toda la sociedad.
En materia penal se repiten también estas circunstancias humanas. En primer lugar hay una gran cantidad de personas en las cárceles que no han sabido o querido realizar su función en la sociedad, para los que está abierta la política de redención por el propio trabajo, o sea: la de el preparar, estudiar o trabajar desde la cárcel una profesión que, bien asimilada, les puede ser muy útil tanto a ellos como al conjunto de la sociedad cuando puedan quedar libres. Queda claro que aparte de esa Redención es obligado el cumplimiento de sus penas o sanciones. Otras personas no admiten su culpa ni se arrepienten, como tampoco aceptan la pena impuesta por la Justicia, y sin arrepentimiento alguno no se hallan dispuestos a reparaciones morales consumiendo su tiempo en la prisión sin ningún fin.
Si llevamos estos razonamientos a los límites de la muerte, veremos que se repiten estas condiciones en las que unas personas admiten la corrección de sus actos pasados y otras que, rechazando por completo el arrepentimiento, han de ser separadas del resto del conjunto . Estamos hablando de términos abstractos que, muy caricaturizados por nuestro mundo, dan forma a lo que los teólogos han venido definiendo bien como el Purgatorio o bien como el Infierno. Pese a que muchos se lo toman a risa o piensan que son inventos de curas, estas llamadas "postrimerías" son el verdadero "postre" forzoso a ingerir después de la "comilona" de los excesos de la vida, y son, sin embargo, la única solución trascendente, seria y posible, a la situación creada por el abuso de nuestra libertad o albedrío durante la vida. Aparecen así necesarios, a la luz de la razón, la existencia de dos conceptos de justicia que en el mundo estudiantil , en el mundo penal o en el de la moral están generalmente poco definidos: Son la culpa y la pena .
Denominamos culpa de un delito o falta a la malicia que se ha tenido en su consentimiento o realización voluntaria. Es el desamor a los demás causado por un desordenado amor hacia uno mismo.
Se llama pena a la reacción que la justicia impone a dicho acto.
El perdón de la culpa exige un pleno arrepentimiento del mal causado y el firme propósito de la enmienda, pero la pena exige además la indemnización del daño y el cumplimiento de la justa corrección impuesta para no reincidir más veces.
Se llama pena a la reacción que la justicia impone a dicho acto.
El perdón de la culpa exige un pleno arrepentimiento del mal causado y el firme propósito de la enmienda, pero la pena exige además la indemnización del daño y el cumplimiento de la justa corrección impuesta para no reincidir más veces.
Finales de la Libertad humana.-
La muerte es la paralización del tiempo, es el reloj de la libertad caído y golpeado, roto y parado .. Tras ella, para nosotros, los que somos pecadores, quedan dos clases de estados, el de la vida , aún con defectos veniales o enfermedades, y el de la verdadera muerte, en la que el individuo ha consumido voluntaria y repetidamente su propia libertad y es sorprendido en grave delito en el momento final de su existencia que se hará penoso para siempre. El estado de vida auténtica propio del Purgatorio se caracteriza porque es todavía factible la purificación, que aunque dolorosa o incómoda, merece la pena a la vista de la promesa de un futuro feliz y eterno: el de la contemplación y asimilación al Bien supremo, a Dios en el propio Cielo.
El Purgatorio.-
El Purgatorio es definido por María Simma, una octogenaria mujer austriaca que ha dedicado su vida entera a su estudio y al servicio de sus almas, de la siguiente manera:
"- Diría que es una invención genial por parte de Dios. Y aquí quisiera proponerles una imagen toda mía. Supongan que un día se abre una puerta y aparece un ser extraordinariamente bello y bueno, tal, como nunca se ha visto sobre la tierra. Aquí quedan fascinados, trastornados por este SER de luz y de bondad, tanto más que él nos llama con todo su interés. El fuego del amor quema ya en nuestro corazón y nos empuja hacia Él. Pero ustedes, se dan cuenta, en ese preciso instante, de que hace meses que no se lavan, que huelen mal, que se sienten horriblemente feos; tienen la nariz que chorrea, los cabellos grasosos y pegoteados, horribles manchas de suciedad sobre la ropa, etc., etc. Entonces se dicen a sí mismos: "¡No, no es posible que yo me acerque en este estado!. Es preciso que antes me lave, me duche, y luego, rápidamente, regrese a verlo…". Pero he aquí que el amor nacido en sus corazones es tan intenso, tan fuerte, tan abrasador, que este atraso debido a depender de disponer de una buena ducha es casi insoportable. Y el dolor mismo de la ausencia, aunque dure sólo pocos minutos, causa un ardor atroz en el corazón. Y, ciertamente, este ardor es proporcional a la intensidad de la revelación del amor: es una Llama de amor... Pues bien, el Purgatorio es exactamente esto. Es un atraso impuesto por nuestra impureza, un atraso antes del abrazo de Dios, una Llama de amor que hace sufrir terriblemente; una espera, o si quieren, una nostalgia, del Amor. Es precisamente esta Llama, esta ardorosa nostalgia la que nos purifica de todo lo que aún es impuro en nosotros. Me atrevería a decir que el Purgatorio es un lugar de deseo, del deseo loco de Dios, del Dios que ya ha sido reconocido y visto, pero al cual el alma todavía no se le ha unido.-"
En el juicio particular que cada uno de nosotros tendrá tras la muerte aparecerá como una cinta cinematográfica nuestra vida hora tras hora, día tras día, minuto a minuto. Esta película perdurará en nuestra alma que enamorada del Dios bueno que tanto ha hecho por nosotros verá desconsolada en su raquítica respuesta, también acto por acto. El profundo dolor de corazón de nuestro pasado clamará rectificación inmediata, o sea un profundo deseo de enmendar la vanidad, el egoísmo, la pereza y los malos modales. La confianza en la Misericordia y en la Justicia divina, será nuestro consuelo y esperanza. Cuando la temperatura del amor a Dios y al prójimo asciendan suficientemente irán desapareciendo las manchas vergonzosas y abriéndose poco a poco la luz definitiva hacia el paso de una nueva presentación al Creador.
En el juicio particular que cada uno de nosotros tendrá tras la muerte aparecerá como una cinta cinematográfica nuestra vida hora tras hora, día tras día, minuto a minuto. Esta película perdurará en nuestra alma que enamorada del Dios bueno que tanto ha hecho por nosotros verá desconsolada en su raquítica respuesta, también acto por acto. El profundo dolor de corazón de nuestro pasado clamará rectificación inmediata, o sea un profundo deseo de enmendar la vanidad, el egoísmo, la pereza y los malos modales. La confianza en la Misericordia y en la Justicia divina, será nuestro consuelo y esperanza. Cuando la temperatura del amor a Dios y al prójimo asciendan suficientemente irán desapareciendo las manchas vergonzosas y abriéndose poco a poco la luz definitiva hacia el paso de una nueva presentación al Creador.
Es como volver a vivir la misma vida, pero rectificando, dando sentido y sobre todo amando. Es el amor el único camino hacia el Amor. De ahí la analogía hecha de la repetición de curso del alumno perezoso. El arrancarse defectos duele, el humillar altanerías duele, el bajar la voz a una riña para covertirla en una mutua corrección también duele, el trabajar y sacrificarse para otros, duele, el controlar con austeridad al propio yo, que siempre exige de más placer, también duele. Esos son los dolores que debiera tener la vida y que en su ausencia suple el Purgatorio, necesarios para liberar al alma de toda impureza y devolverla al Creador tan limpia como saló de sus manos y totalmente llena de su amor y del amor a todo el prójimo..
Yo personalmente creo en el Purgatorio como verdad de fe, e imagino ese fuego purificador quizás más que como un fuego físico como un fuego de remordimiento, un deseo obsesivo de rectificación de una vida con numerosos errores que aún nos queman desde dentro.
Sabemos que no hay un dolor comparable con la experiencia de la culpa . Muchas personas se han suicidado por experimentar con una fuerza patológica dicha sensación . Pienso que el alma del Purgatorio se consume en deseo de rectificar, en obtener una segunda oportunidad. Es como realizar la repetición de su curso académico en el que como alumno había estado desperdiciando su tiempo y su libertad con un intenso dolor reparador que nos conduce a Dios. Es la autocorrección de la propia vida en todos y cada uno de sus exactos momentos, valores y responsabilidades.
Para mí, repito nuevamente, el Purgatorio sería como un volver a vivir nuevamente, sea de forma real o virtual, para asimilar todos los dolores y molestias de los que, egoístamente, nos hemos librado durante la vida. Y será tanto más largo y laborioso el proceso, cuanto más evasión de esfuerzos en servicios a los demás hayamos tenido. El volver a pasar por toda una vida entera bien conocida de antemano para poder rectificarla en cada momento de sus fallos es muy molesto, pero es muy liberador. Es, sin duda un largo sueño pesado, tanto más amargo cuanto más egoísmo se haya vivido.
Para mí, repito nuevamente, el Purgatorio sería como un volver a vivir nuevamente, sea de forma real o virtual, para asimilar todos los dolores y molestias de los que, egoístamente, nos hemos librado durante la vida. Y será tanto más largo y laborioso el proceso, cuanto más evasión de esfuerzos en servicios a los demás hayamos tenido. El volver a pasar por toda una vida entera bien conocida de antemano para poder rectificarla en cada momento de sus fallos es muy molesto, pero es muy liberador. Es, sin duda un largo sueño pesado, tanto más amargo cuanto más egoísmo se haya vivido.
¿Qué dice nuestra fe sobre el Purgatorio..?
Es bueno tener presente que en el antiguo Testamento se nos presenta a Judas Macabeo mandando al pueblo hacer oraciones y sacrificios expiatorios por los difuntos, "para que queden liberados del pecado". El nuevo Testamento nos muestra a Jesucristo animando a la reconciliación con el hermano al que se ha faltado u ofendido, " reconcíliate mientras te halles en camino, pues de no ser así pagarás más tarde en la cárcel y Yo te aseguro que no saldrás de allí hasta pagar el último céntimo". (Mt 5,25) Claramente Cristo da a entender la existencia de un lugar donde se realiza la purificación necesaria antes del Cielo prometido a los justos, donde tan sólo se puede conseguir la pureza necesaria para llegar a presenciar la Perfección Absoluta, que es Dios. Nuestra fe nos define, desde los Concilios de Florencia y de Trento, al Purgatorio como un lugar de expiación, y la Santa Tradición de la Iglesia basada en 1Co 3,15 y P 1,7 nos habla de un fuego purificador, pero no explica más detalles que el hecho de que "siendo los sufrimientos en este lugar superiores a todos los aquí experimentados, serán tan sólo soportados por la esperanza segura del Cielo prometido."
Ssnta Teresita de Lisieux nos dice que aunque merecemos el purgatorio hemos de rezar para obtener la Misericordia de Dios, quien está muy por encima de la culpa y de la pena que impone la justicia. Sólo su divina Misericordia nos puede liberar del merecido Purgatorio. Recemos, pues continuamente por nosotros y por las almas allí retenidas para que la Misericordia de Dios y los ruegos de la Vírgen María nos liberen pronto a todos.
Finalización del Purgatorio.
Una vez purificado totalmente el espíritu pasa a contemplar a Dios y a todos los bienaventurados y a la Creación entera en el Cielo. Allí todos se alegrarán enormemente de la nueva llegada de otro nuevo Santo o Santa, porque sus pecados fueron lavados y ya es tal como si no los hubieren cometido. Y se vuelve a tener la pureza original a la que se agrega la meritoria manifestación de Amor hacia Dios que floreció de su sincero arrepentimiento y de su profunda contrición. La Misericordia de Dios, de la que nos habla Santa Faustina Kowalska , transforma las faltas que son bien lavadas por lágrimas, en medallas de sumo mérito. Los que habitan en el Cielo se alegran profundamente, a diferencia del comportamiento de aquellos otros en la parábola de los trabajadores de la viña, que consideraban injusto el hecho de que los últimos en llegar tuvieran la misma o mayor compensación que ellos ... !Bendita sea la generosa Misericordia de Dios purificando a las almas para poder subirlas a su Casa, el propio Cielo.
Ssnta Teresita de Lisieux nos dice que aunque merecemos el purgatorio hemos de rezar para obtener la Misericordia de Dios, quien está muy por encima de la culpa y de la pena que impone la justicia. Sólo su divina Misericordia nos puede liberar del merecido Purgatorio. Recemos, pues continuamente por nosotros y por las almas allí retenidas para que la Misericordia de Dios y los ruegos de la Vírgen María nos liberen pronto a todos.
Finalización del Purgatorio.
Una vez purificado totalmente el espíritu pasa a contemplar a Dios y a todos los bienaventurados y a la Creación entera en el Cielo. Allí todos se alegrarán enormemente de la nueva llegada de otro nuevo Santo o Santa, porque sus pecados fueron lavados y ya es tal como si no los hubieren cometido. Y se vuelve a tener la pureza original a la que se agrega la meritoria manifestación de Amor hacia Dios que floreció de su sincero arrepentimiento y de su profunda contrición. La Misericordia de Dios, de la que nos habla Santa Faustina Kowalska , transforma las faltas que son bien lavadas por lágrimas, en medallas de sumo mérito. Los que habitan en el Cielo se alegran profundamente, a diferencia del comportamiento de aquellos otros en la parábola de los trabajadores de la viña, que consideraban injusto el hecho de que los últimos en llegar tuvieran la misma o mayor compensación que ellos ... !Bendita sea la generosa Misericordia de Dios purificando a las almas para poder subirlas a su Casa, el propio Cielo.
Conclusión.-
Ahora es aún el tiempo, "carpe diem", aprovechemos el día, ahora es la ocasión. Hemos de rezar y rezar mucho por nosotros mismos y por los demás, vivos o muertos, hemos de ganar para ellos muchas indulgencias plenarias, ya que con éstas podemos liberar a muchas almas retenidas en el Purgatorio. Es ahora nuestro momento de esmerarnos en cumplir la ley con una conciencia recta y generosa, evitando las faltas de omisión, las faltas de caridad, las faltas de sencillez, las faltas de confianza en Dios, en una palabra: hacer un buen curso evitando los fallos e imperfecciones que cometemos habitualmente cada día.
Acompañando a Jesús en su Pasión y Muerte con el Santo Viacrucis y con la Sagrada Eucaristía podemos llegar a ganar las Indulgencias Plenarias o parciales que podrían liberar a cualquier alma del doloroso Purgatorio. Sería el mejor negocio que en la vida podríamos hacer : el salvar a otros, que de seguro conseguirían más tarde nuestra propia salvación. Porque, con toda seguridad por el Purgatorio hemos de pasar, pues larga es la cadena de nuestras faltas. Sería esa colaboración, esa Comunión entre los Santos un poder "saltarnos a la torera el Purgatorio" (Escrivá de Balaguer) y recibir inmerecidamente, como le pasó a Dimas, el regalo de una vida eterna por compartir de alguna manera el sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
Acompañando a Jesús en su Pasión y Muerte con el Santo Viacrucis y con la Sagrada Eucaristía podemos llegar a ganar las Indulgencias Plenarias o parciales que podrían liberar a cualquier alma del doloroso Purgatorio. Sería el mejor negocio que en la vida podríamos hacer : el salvar a otros, que de seguro conseguirían más tarde nuestra propia salvación. Porque, con toda seguridad por el Purgatorio hemos de pasar, pues larga es la cadena de nuestras faltas. Sería esa colaboración, esa Comunión entre los Santos un poder "saltarnos a la torera el Purgatorio" (Escrivá de Balaguer) y recibir inmerecidamente, como le pasó a Dimas, el regalo de una vida eterna por compartir de alguna manera el sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
Jonás 2004-2007-2011- 2019- 2022- 2024- 2025- Enero 2026
MUERTE Y JUICIO
LA HERMANA MUERTE .-
En primer lugar te felicito por tu valor, amigo lector, por haber elegido entre otros muchos temas este de la muerte, aunque nuestro San Francisco de Asís la llamase "hermana". Nosotros no podemos hablar sin temor a equivocarnos de aquello que no conocemos. Por este motivo ningún ser humano vivo puede decir nada al respecto. Ni túneles blancos, ni abismos negros, simplemente algo desconocido a nuestra personal experiencia. Sin embargo, no ignoramos realmente la verdad más segura de la vida: y es el que ésta, irremediablemente, se nos tiene que acabar a todos sin excepción alguna algún día......y quizás no sea un día muy lejano.
La muerte ha servido para confirmar yacimientos arqueológicos de los primeros humanos , porque en la conciencia del hombre, a diferencia de cualquier otra especie viva, existe un criterio especial de la muerte y un innato conocimiento de la inmortalidad de su propio ser. Así el hombre de todas las épocas siempre lo ha expresado, construyendo monumentos especiales y dejando en sus obras funerarias el testigo de su fe en el más allá.
También es verdad que algunos hombres, sin autoridad alguna, dicen e inducen a creer que nada hay tras la muerte. Engañan a muchos que comienzan entonces a vivir como si fuesen simples animales. Yo, sin embargo, prefiero creer en las palabras de un sólo Hombre que, siendo Dios, decía a sus amigos desconsolados por la pérdida del ser querido:: "Yo soy la resurrección y la vida........el que vive y cree en mí no morirá jamás" . Ese valiente ofreció su vida por la humanidad y no se dejó arrastrar por miedo alguno. Sin embargo nosotros tal pánico tenemos a la muerte que no queremos ni mencionarla, salvo... en las películas, donde se reparte a" tuti fruti". Quien no teme a la muerte es bien: porque se cree lejano a tal evento, o de no ser así, porque Dios lo ha dotado, por alguna razón, de unos dones especiales de valor y sentido sobrenatural.
Un buen cristiano, a quien le preocupaban mucho la pérdida del cuerpo y de sus sentidos, se peguntaba : "Aunque me salve tras la muerte, pues así lo espero..¿Cómo podré ver sin mis ojos,? ¿Cómo podré oír sin mis oídos? ¿Cómo podré recordar sin mi memora? ¿Cómo podré pensar sin mi ceebro y cómo podré sentir sin mis manos?.." y Dios le contestó hablando desde su interior: "En el cielo, Yo te prestaré mis ojos, Yo te prestaré mis oídos, Yo te prestaré mi memoria y mi presencia, para que puedas conocer y verlo todo tal como Yo, ... y más adelante te resucitaré a ti por entero, te daré un cuerpo nuevo con sentidos perfectos y una vida nueva para siempre..". Aquel cristiano se quedó muy satisfecho. Esto es realmente lo que nos implica la unión beatífica con Dios. Os imagináis la agudeza de la vista de Dios, que todo lo ve, la sensibilidad de su oído, que todo lo escucha, la penetración de su memoria e inteligencia, que todo lo sabe... Da escalofríos llegar a imaginar tal grado de perfecciones primero prestadas y luego donadas de las que podrá disponer nuestra humilde persona, si es que somos fieles al Señor...
Si albergamos el tesoro de la fe, la hermana muerte no es tan terrible como se cree, ni tan siquiera es un castigo, la hermana muerte merece el epitafio que el Santo de Asís la dedicó: "Si has de llevarme a mi mejor Amigo,.. gracias te doy Muerte,.. yo te bendigo." La hermana muerte es el momento más importante de toda nuestra existencia, (Angela Romero), porque en él se ha de definir para siempre toda la eternidad .
Pero si hemos apagado ese calor interno de la fe, por olvido o por fría distancia del Amado, la muerte ya no es una hermana, es realmente lo peor que nos puede ocurrir, de tal manera que es mejor seguir ignorándola, sin querer pensar en ella, porque amarga la vida, porque seca las fuentes del placer, porque nos hace descubrirnos cobardes y egoístas, estúpidos e irresponsables. Por eso el mundo no la tolera, salvo en películas, en espectáculos sazonados de violencia, de los que es un simple teatro. Por eso el mundo se la oculta a los enfermos terminales, a los que droga hasta la inconsciencia, cuando bajo el falso criterio de la "muerte digna" lo induce al final con una eutanasia activa y brutal, buscando un rápido desenlace que a quienes realmente beneficia es a unos familiares muy egoístas y a un gobierno materialista y asesino.
Sabemos que hay un Dios que nos ha amado hasta llegar a saborear en Jesucristo, por sí mismo, la muerte Lo hizo como una madre prueba la papilla de su hijo para saber si está demasiado caliente o si por el contrario es soportable. Entonces para nosotros el último momento ya no es tan malo como suponíamos. Cristo por su paso entre nosotros hizo digna la vida, por trabajosa y amarga que le fue y aún más digna la muerte, por dolorosa que Él la permitió. Cuando alguien mencione las actualmente tan manoseadas palabras de "muerte digna" que levante sus ojos a la Cruz del Calvario, y que vea lo que fue realmente el morir para la persona más digna que ha habido en la Historia.
Pero la muerte, repito nuevamente, sobre todo es el momento más importante y definitivo de nuestra vida, porque es la decisiva prueba, el examen final del que depende toda nuestro futuro eterno.
Depende de llevar o no consigo la única fuerza que supera a todo lo creado: el Amor. Morir amando a Dios o morir ignorándole u odiándole : "He ahí el dilema que ha de definir toda la eternidad."
Si acompañamos a alguien en ese difícil momento, estrechemos su mano con amor y susurremos a su oído la más breve y efectiva oración que existe con tan sólo tres palabras: "Perdón Dios mío,.." De seguro que este "soplarle" la solución de todo el ejercicio de su propia vida, le podría suponer un valioso "aprobado" en su examen. Cuando todos sus familiares queridos, sus amigos entrañables, le dejen a él sólo en el camposanto, tendrá a un Amigo fiel y leal que ya le habrá ido a buscar mucho antes, para llevarlo consigo a la Casa de su Padre. En verdad le merecerá la pena a aquel hombre, quizás anónimo y gris, seguro pecador, el haber adquirido, aunque fuese en el último momento, al único amigo que nunca abandona a quien le invoca. Con nosotros morirán los sentidos, la inteligencia y nuestros afectos, pero no desaparecerá nunca el Amor final que alberguemos, porque Dios-Amor no permitirá perder amor, porque seremos de Él, como decía Quevedo : " polvo enamorado". Esa es la razón de nuestra esperanza ante la muerte si es que amamos . Dios no abandona a quien le quiere y su amor es la verdadera y única vida .
Oremos siempre por la perseverancia final de todos los moribundos del mundo y así salvaremos nosotros a muchas almas.
Vivamos con la certeza de la muerte y muramos con la certeza de la vida eterna.
Pidamos cada noche a la Virgen María la gracia de sentir su intercesión "ahora y en la hora de nuestra muerte",. Amén.
EL JUICIO DE DIOS.-
Tras la muerte inmediatamente : el juicio y después para siempre la vida o la muerte eternas. Un rápido juicio muy diferente a los que nosotros estamos acostumbrados. No habrá abogados, ni acusadores ni fiscales, porque ante Dios nada hay que demostrar. No existe en su presencia la posibilidad de falsedad o de mentira, porque Dios es la Verdad Pura y Auténtica. Sobran todas las comprobaciones, los informes, los testigos y los atestados. Ante Dios el alma dirá únicamente la verdad absoluta y la palabra de Cristo, Juez eterno, será la única que se oirá después : "Venid conmigo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis..." o bien : "Alejaos para siempre de mí porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, estuve desnudo y no me vestisteis"....
De estas cosas poco podemos hablar, pues aún desconocemos el futuro que nos vamos mereciendo. No sabemos que Cristo pasa muchas veces cerca de nosotros a lo largo de la vida, disfrazado de hermano nuestro y no nos damos cuenta de que Él es nuestra salvación.
Tan sólo quisiera considerar del Juicio las dos caras de la moneda que Dios nos ofrece:
De un lado la Justicia. Él conoce todo de cada uno , lo comprende y lo juzga con íntegra justicia, pues sabe medir nuestra libertad, conoce nuestras pasiones y nuestras dudas, observa todos nuestros anhelos y sopesa nuestros egoísmos y nuestras perezas.
Del otro lado la Misericordia. Él conoce que somos hijos suyos hechos a su imagen y semejanza y nos quiere con locura. Está dispuesto a "aprobar" nuestro ejercicio de la vida si es que nota al menos un pálpito de amor hacia Él o hacia los hermanos, a los que considera iguales a Él y así lo considerará en el último momento de nuestra existencia
Juzgará con misericordia y a la vez con justicia. Preparemos, pues, la tarea del amor y del servicio, porque nuestro examen final se acerca y va de eso. Que se cumpla la voluntad de Dios sobre la nuestra y así pueda llover sobre nosotros toda su misericordia.
Tan sólo quisiera considerar del Juicio las dos caras de la moneda que Dios nos ofrece:
De un lado la Justicia. Él conoce todo de cada uno , lo comprende y lo juzga con íntegra justicia, pues sabe medir nuestra libertad, conoce nuestras pasiones y nuestras dudas, observa todos nuestros anhelos y sopesa nuestros egoísmos y nuestras perezas.
Del otro lado la Misericordia. Él conoce que somos hijos suyos hechos a su imagen y semejanza y nos quiere con locura. Está dispuesto a "aprobar" nuestro ejercicio de la vida si es que nota al menos un pálpito de amor hacia Él o hacia los hermanos, a los que considera iguales a Él y así lo considerará en el último momento de nuestra existencia
Juzgará con misericordia y a la vez con justicia. Preparemos, pues, la tarea del amor y del servicio, porque nuestro examen final se acerca y va de eso. Que se cumpla la voluntad de Dios sobre la nuestra y así pueda llover sobre nosotros toda su misericordia.
Jonás 2003-2006-2019-2024-2026
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