jueves, 6 de febrero de 2020

Matrimonio cristiano

NOS PREPARAMOS PARA CASARNOS


Es el Matrimonio un sacramento.
Eso quiere decir que, como tal, asume la presencia de Dios.  En el antiguo Testamento ya existía el lazo entre los esposos que habían decidido compartir sus vidas y fundar un hogar. En el nuevo Testamento es la presencia de Jesucristo, invitado a una boda la que eleva a la condición sacramental , únicamente por la presencia de Jesucristo junto a  los contrayentes del vínculo. Eso es lo que deberíamos saber las parejas  actuales cuando decidimos casarnos por la Iglesia.  Jesucristo es Dios y  Él es quien da la vida. No es un artículo de quita y pon, no es siquiera una firma  en una ceremonia de boda, no es algo sujeto a nuestro antojo ni a nuestras necesidades, es el mismo Dios y con Él no se puede jugar al !hola y adiós..¡. Por esa razón el matrimonio católico es indivisible y es definitivo.
Existen causas de nulidad en el matrimonio católico, pero hay que saber que no anulan nada, simplemente reconocen que no hubiese habido realmente vínculo matrimonial, entre otras causas,  al no haber existido conocimiento en alguno de los cónyuges de un grave problema  de salud previo al casamiento del compañero o por no haber habido libertad de elección del mismo si ha sido una ceremonia obligada. De esta forma no interviene Jesucristo con su presencia libre y consciente que exige lo mismo en los contrayentes: resposabilidad. Es posible que hoy se falsifiquen pruebas de dichas condiciones para conseguir una declaración de nulidad, pero eso va a caer sobre la conciencia para siempre  de los responsables fraudulentos, sean médicos o abogados.
El nuevo hogar es como una mesa levantada con Jesús junto a los recién casados. Como mesa que es consta de un sobre y de cuatro patas,  cuatro bases para hacerla estable . Esos apoyos son :

  Sinceridad, generosidad, fidelidad y respeto.
 Ellas son las cuatro patas y el sobre de la mesa familiar. Si falla tan sólo uno de ellos cae roto por tierra el frágil menaje de la tabla hogareña: los hijos, la familia, el honor, la historia, la alegría, y la paz...
Todas estas básicas virtudes son emitidas por Cristo, ya que... ¿Quién ha sido más sincero que el que fué revelador de la auténtica verdad?... ¿Quién ha sido más generoso que el que dio, sin obligación alguna, su vida por todos y cada uno de nosotros?... ¿Quién ha sido más fiel a la voluntad del Padre, con quien oraba continuamente?... ¿Quién más respetuoso y sensible con nuestra  naturaleza humana que comparte y bendice?...
 
La luz de estas virtudes se debe de proyectar del uno al otro cónyuge y volver finalmente al propio Jesús que las recoge satisfecho. María su madre, también invitada a nuestro hogar, es la que dispara la fuerza milagrosa de su Hijo en las bodas de Caná ante un problema conyugal, y es  nuestra intercesora del matrimonio y la única que  vela por su felicidad.
  
Pero vamos por las bases de la mesa:

1º Sinceridad.-
 Ya se os ha hablado sobradamente del enorme valor de la confianza mutua, de la sinceridad y del diálogo. Tan sólo querría subrayar  que la sinceridad tiene un límite: el amor, es decir la caridad. Con esto quiero agregar que los esposos deben de ser plenamente abiertos en su vida común, sincerarse en sus defectos pequeños o grandes,  pero que también deben callar aquellos secretos, aquellas medias verdades que pueden desprestigiar a otros familiares. Por ejemplo:” mi madre dice que tú eres ....”, o: “a mi hermano no le caes simpático....”.  Medias verdades, digo,  porque generalmente son fruto de un precipitado  conocimiento o de una impresión prematura, que el tiempo, si se le da opción, irá modelando y corrigiendo.
Hacia Cristo la sinceridad se devuelve como diálogo íntimo, debe de comenzar con una confesión sacramental, y  siempre con la oración diaria de los esposos en común. Decía hace años el Padre Peyton: “La familia que reza unida, permanece unida..” Rezad todas las noches unidos al acostaros aunque fuere un simple  Padre Nuestro y una breve Ave María, haced asín una concisa oración de agradecimiento , “pidiendo a Dios que siempre os bendiga”  (ver Tobías 8,4b-8)
 
 2º Fidelidad
 Es la exclusividad de vuestros cuerpos y la prioridad de vuestras almas.  Es también ofreceros lo mejor de vuestro tiempo, de vuestra admiración y de vuestra amistad.
La Gran Guerra de la Fidelidad se gana o se pierde en la primera batalla. Persistirán inclinaciones naturales hacia otros hombres o hacia otras mujeres que no indican falta de amor o afecto de la pareja, a no ser que la persona se hunda en el abandono de su voluntad. Si uno se lanza a la aventura de la tentadora novedad, no se extrañe si pronto se ve arrastrado por un caudal de afectos extraños. Que no se justifique el que abandonó frívolamente al amor verdadero del cónyuge, diciendo después que “en el corazón no se manda”.
La fidelidad sexual  es fuente posterior de amor y felicidad sexual.
El sexo pecador de toda la vida anterior, el que nos separaba de la Gracia de Dios ha sido derrotado por el sexo feliz  que inventó el propio Dios y ha realizado para ti, para tu dicha y, con la misma grandeza, para la transmisión de la vida hacia otros.  
No termina la fidelidad en las personas de los esposos contrayentes. También se prolonga , ¡y de qué manera!, en las personas de las familias previas, y muy fundamentalmente en la de vuestros padres que ahora se os duplican. Un hijo o una hija tiene el deber de mantener y aumentar el cariño y el respeto que son frutos de la fidelidad hacia los padres que nos transmitieron la vida. Es necesario mantener el nivel de visitas y llamadas a lo largo del tiempo para disfrutar de los padres de ambos y poder ayudarlos si fuese necesario. El ritmo es algo personal, pero yo aconsejaría un mínimo de un acto de llamada o presencia semanal.
La fidelidad hacia Dios, nuestro verdadero Padre, se revela también en la cita de la Eucaristía dominical. Todo un Dios fiel,  creador tuyo, te espera cada semana como un padre humano para abrazarte y para quererte, para compartir tus alegrías y tus penas. Esta es la verdadera razón común que da peso a un tercer mandamiento y a un cuarto mandamiento.
 ¿Los vamos a ignorar a ellos?.... ¿Vamos a invitar a Jesús a nuestra boda y después vamos a pasar de Él....?

3º- El Respeto .—
 Respetaos siempre mutuamente. Nunca os hagáis daño de manera consciente. Respetaos en vuestros modales, en vuestro tono, en vuestras palabras. No sacar a relucir los “trapitos sucios” que todos tenemos. Y menos ante vuestros padres, hermanos, hijos o amigos.
Cuando haya que corregir algo, hacedlo a solas, en la intimidad del dormitorio, donde se resuelven rápida y favorablemente las discrepancias. Hacedlo enseguida para que, como decía San Pablo:  “el enfado de un día no traspase el ocaso de la misma jornada”.
La dignidad del respeto es la dignidad del amor. Es evitar disgustar al otro. Al igual que el Santo Temor de Dios no es vasallaje por temor al castigo, sino el temor de un buen hijo por llegar a decepcionar a un Padre que tanto le ama.  No desencantemos a nuestro Padre Celestial por que ha escrito nuestro nombre en el Cielo.

4º.- La Generosidad.-
 Más que la realización de costosos u oportunos regalos,  es saber perdonar los defectos ajenos y saber enmendar los propios por amor al otro..
Dedicando al otro el fruto del trabajo diario, laboral o doméstico, compartiendo con los hijos lo mejor de nuestras ilusiones y de nuestras vidas.  
Generosidad nuestra también para con Dios que nos dio la existencia , sin impedir su plan de vida, sin impedir su proyecto a través de nosotros.
 María, nuestra Madre, nos da claro testimonio de generosidad para con Dios en su respuesta : “Hágase en mí según tu palabra”.



Y por encima de las bases de la mesa se halla su sobre. La preside el mismísimo Cristo accesible por :

 0º,- La Oración en común.- ¿Qué es lo más grato para Nuestro Señor ?,.-  el que los esposos unidos dialoguen con El, aunque sea brevemente, al menos una vez cada día o al llegar la  noche. Dios espera nuestra palabra de agradecimiento o de petición. Dios espera el calor de nuestros corazones unidos. El sabrá mantenerlos así para siempre.
En la oración hallaremos las fuerzas para superar cualquier problema, hallaremos la razón de una alegría profunda, notaremos que surge la vida que hemos de repartir. Porque  eso es el matrimonio: el reservorio de la vida, del amor y del bien hacer. Con estas características es necesario que Dios sea el eje y el protagonista. Hagámosle el centro nuestro por la oración común diaria.

Que Dios bendiga con su Hijo Jesucristo a todos los matrimonios y haga en ellos un anticipo de su propio cielo.


GRANDEZA DE LA PATERNIDAD.-

Es la paternidad el fenómeno más asombroso y fascinante de la vida.  Los padres se hacen testigos y partícipes de la auténtica creación. El Creador pone su omnipotencia al servicio de una humilde familia a la que enriquece material y espiritualmente. Los padres vibran en cariño y dedicación hacia las nuevas criaturas con las que han sido regalados. Tras su contemplación como recreaciones de sus propios cuerpos y almas, no pueden más que deshacerse en agradecimiento hacia Dios. La vida les  ha cambiado para siempre, ahora tiene un nuevo sentido para ellos.

RESPONSABILIDAD DE LA PATERNIDAD.-

Es también un hecho que si ha aumentado la riqueza de la familia, también lo hace la vulnerabilidad de la misma, porque cuanto más poseemos, más podemos dejar de tener.
Es verdad también que la superficie de la casa no crece, ni tampoco lo hace el tiempo de posible dedicación a los hijos, pero sí crecen las responsabilidades y las preocupaciones.
Es natural, por tanto, que los padres hagan los cálculos necesarios de sus posibilidades  y que en las condiciones vigentes hoy día hayan de limitar sus deseos de paternidad a dos, tres, o lo más cuatro hijos. ¿Qué hacer al respecto?.

PAPEL DE LA IGLESIA EN LA PATERNIDAD RESPONSABLE.-

 Dios, que todo lo hizo bien, muy bien, creó la sexualidad con un enorme caudal de placer para que todas las especies animales se multiplicasen. A la especie humana  le añadió otro ingrediente muy especial: la ternura. Dice la Biblia en el Génesis que Dios sacó a Eva de una costilla de Adán. Probablemente lo hizo así para que éste la considerase siempre muy próxima a su corazón.
Pero el hombre muchas veces se atreve a trampear contra Dios, y pretende  adueñarse del gozo  y desembarazarse del compromiso paternal. De ahí surge la inmoralidad de todos los medios artificiales inventados por los humanos que pretenden, evitando todo esfuerzo, evitar la posibilidad de la gestación.
La Iglesia, consciente del problema ético, nos propone métodos naturales y morales de control de la natalidad, basados también en el conocimiento científico, pero con la aportación de la voluntad en  un pequeño sacrificio personal: el de la abstinencia en los cortos períodos de tiempo ( de 4 a 6 días ) que dura la fertilidad femenina.

LA ABSTINENCIA PERIÓDICA.-

Decíamos antes que la rutina es el más importante enemigo del matrimonio. Pues bien, el dedicar unos pocos días a revivir el antiguo noviazgo, que hubo de ser casto, el revivir su romanticismo, el valorar el encanto de juntar unas manos enamoradas, de un beso robado, de un ramo de flores, de resucitar la ternura del corazón, es sin duda otra manera de revitalizar el afecto verdadero, de valorar al otro, de unirse con él en el auténtico amor que es el de darse amando sin esperar nada a cambio.
La Iglesia no es el aguafiestas del sexo, al contrario, lo que aconseja regular lo hace recobrar después con creces y con una mayor ilusión. Una breve abstinencia nos hace gozar después más y mejor del sagrado festín creado por Dios en la sexualidad. La Iglesia de esta manera reune nuevamente en el matrimonio cristiano  los dos ingredientes que el hombre actual  egoístamente separa del  placer sexual:  la ternura del corazón y la posibilidad de transmitir la vida.
 Y por eso hay tal cantidad de divorcios, porque la genitalidad por sí sola no es suficiente ligazón para la pareja humana. El hombre y la mujer  están  creados para amarse de verdad, en cuerpo y en alma, destinados a hacerse un solo ser para siempre, hasta que la muerte los separe.


 Conclusiones .-

Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como un metal que resuena o unos platillos que aturden. Podría conocer todos los misterios y todo el saber,; podría tener una fe capaz de mover montañas, si no tengo amor no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y hasta dejarme quemar vivo, si no tengo amor de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia, no presume ni se engría; no es maleducado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. Cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites, perdona sin límites. El amor no pasa nunca. (1. Corintios. 13,1-8)

   
UNA CARTA DE DIOS A LOS ESPOSOS.-

Esta carta no os llegará por correo ordinario, ni por E-MAIL. La tenéis escrita en vuestros corazones y la podréis leer siempre que conectéis con mi Luz a través de la oración. Dice así:
Yo soy el que os creó el uno para el otro para que no os sintieseis solos y pudieseis experimentar la fuerza y la dulzura del amor. Deseaba que os ayudaseis mutuamente a crecer hasta llegar a ser aquella  persona única que yo quiero que seáis. ¿Sois conscientes de que vuestra pareja es un regalo mío?. .Valoradla.
Vuestra mayor riqueza no es el dinero, sino vuestro amor. Procurad "regarlo" con un diálogo frecuente y sincero y hacedlo crecer a través de aquellos pequeños detalles y delicadezas que impiden caer en la rutina, que es el peor enemigo del amor. Tomad iniciativas juntos, pero respetad también el ámbito de libertad para cada uno. 
A unos os he hecho partícipes de mi poder creador para que tengáis la alegría de poder traer hijos al mundo. A otros os hago partícipes de mi misericordia salvadora para que ,como Yo con vosotros, os sintáis padres verdaderos de quienes más os necesiten. Os lo confío a todos, unos y otros para que les enseñéis a ser solidarios, a amar la paz y a sentirse hijos míos y hermanos de todos.
No olvidéis que, a través de los hijos y de quienes os necesitan, estáis creando el mundo de mañana, el mundo que yo pensé crear.
Estad muy unidos, pero no os quedéis encerrados en vuestra casa. Salid fuera y esparcid en vuestros ambientes mi bondad. Las personas con las que os relacionéis han de descubrir a través de vosotros que yo no soy un juez severo, sino un Dios que ama, comprende y perdona. Mi Hijo Jesús os lo dejó bien claro. No me decepcionéis.
Desde el día de vuestra boda, lleváis dentro de vosotros una Luz y una Fuerza especial. Pedídmela siempre que la necesitéis y yo no os fallaré. Y recordad, sobre todo, que también lleváis dentro mi Amor, que es el lazo que os mantiene unidos. No malgastéis este tesoro.
Cuando uno de los dos se vaya de este mundo,- este momento llegará, -, recordad que seguirá viviendo a mi lado, en el hogar definitivo, donde esperará al otro. Después ya no habrá nunca más separación. Estaréis para siempre conmigo y con las personas que amáis allí donde no hay tristezas sino sólo alegría y gozo para todos.
Este es mi proyecto para vosotros. ¿Os gusta?
        Vuestro Padre del cielo que os ama como no podéis imaginar.



Jonás .-  2004-2020-2022

martes, 4 de febrero de 2020

La perfección humana

La Perfección Humana.


El hombre es un híbrido de alma y cuerpo y como tal reúne aspiraciones y realidades de la una y del otro.  Siempre queremos saber más y más, y nunca dejamos de intentar poseer un mayor poder sobre las cosas y el medio que nos rodea. Frente a esa vocación de dioses que llevamos inscrita en el alma está la limitación que nos impone la cárcel corporal....¿He dicho prisión? También hubiera podido decir casa, cabaña o incluso palacete si la salud nos acompaña en plenitud, pero al fin y al cabo son paredes. Es, sin embargo,  precisamente esa limitación la que más ensalza el valor del ser humano. No olvidemos que  en la mitología griega  el héroe superaba por su entrañable  simpatía y amabilidad a los propios dioses inmortales del Olimpo. Tampoco olvidemos como, por otro lado, el intentar conquistar el cielo le costaría a Ícaro, el hombre que voló con unas alas de cera, el caer desde lo alto con éstas derretidas por el propio sol.

No obstante tanto amó nuestro Dios a su creación racional humana que se identificó con ella para compartir en la persona de Jesucristo nuestra condición de verdaderos hombres, sin dejar de ser verdadero Dios. Este acercamiento sobrenatural nos hace a los hombres amar más y mejor a quien todo nos dio y así comprender sus mandatos. No es un Dios que "pasa" del hombre, sino un Dios que lo ama hasta el extremo.
El Padre nos llama a la virtud  y el Hijo encarnado nos marca el único camino posible : el  recorrido por Él mismo: el sendero de la humildad.  Nos hará verdaderos hijos de Dios sólo si podemos entrar en el santuario de Belén agachando la cabeza. Nunca llegaremos a ser dioses como Él, esto es la elemental lógica perdida por satanás, la de que que no hay más que un solo Dios; pero si somos sus hijos siempre andaremos como sus cachorros tras sus pasos, :imitándolo, creciendo y perfeccionándonos, pero siempre en deuda por el regalo gratuito del Amor divino. Un agradecimiento siempre insuficiente,  la eterna hipoteca de entrega que nos ha dejado Jesús al redimirnos....¿Cómo devolver a Dios todo ese amor desmedido que ha derrochado con cada uno de nosotros?.

Creo que ,sin duda, debemos de buscar siempre la perfección en el trabajo, en el arte, en la belleza, en la salud y en nuestro recreo, pero no obstante aconsejaría que cuando ya estemos cerca, muy cerca de la misma, renunciemos a ella.  Narra el libro de las florecillas de S. Francisco  que en una ocasión este buen santo  estaba junto con sus monjes tejiendo con juncos unos canastillos  para obtener alguna ganancia y poder alimentarse. Al parecer el hermano Francisco tenía habilidad y fue terminando el suyo antes y mejor que los demás frailes, de manera que a uno de éstos exclamó: “¡Que bien os está quedando ese cestillo hermano Francisco!..”. El Santo de la humildad paró inmediatamente su actividad y la invirtió, deshaciendo todo lo hecho. Interrogado sobre su actitud respondió que no deseaba hacerlo ni mejor ni antes que los demás.
Nos marca este Santo un verdadero reto, nos hace bien volver a repetir las palabras de Jesús  cuando nos llama a la mejora: “Sed perfectos, como vuestro Padre Celestial es perfecto” o las palabras de S.Pablo cuando nos insta a correr nuestra carrera  cual atletas.
El mundo nos dicta que la perfección es ser más que muchos otros o llegar a ser   ser el mejor de todos. Así apasionan los “records” deportivos, las “plusmarcas”, los “trofeos” y “los títulos de ganador”.. No sólo en el deporte, en todos los demás ambientes científicos, artísticos o profesionales  está triunfando el mismo criterio de aplaudir a quién parece que llegó mejor o más lejos que los demás . No obstante existe una prueba deportiva, que al menos en parte, no sigue esa norma. Es la llamada “contra-reloj”, o realmente contra uno mismo,  de los ciclistas. En esta prueba no se compite a la vez que otros, no se les adelanta porque es que no se les ve para poder superarlos. La lucha va contra uno mismo. . El corredor debe superarse a sí mismo, dar el máximo de sí cada vez que lo intente pues él mismo es su propio rival. Premian al deportista con un tiempo mínimo, pero el verdadero triunfo es el llegar a superarse la persona cual es y de verdad.
 Creo que esta es la solución: Competir contra uno mismo, ser cada día un poco más perfecto que el día de ayer. ¡¿ Y... qué nos importan los demás?¡ . Ellos no nos nos podrán dar nunca la felicidad que sólo da el deber cumplido!. Si andamos contemplando a otros caeremos o bien en la soberbia o bien en la  envidia, distraeremos nuestra atención y nuestras fuerzas, equivocaremos el camino. Dios no nos puso en el mundo para competir, sino para triunfar ante nosotros mismos y sobre todo ante Él que como un  padre espera de su hijo pequeño el comienzo de su vacilante marcha y se vuelca con alegría en descubrir cada pasito nuevo. Y si el niño cae lo levanta y lo vuelve a poner en condiciones de seguir, porque nada más desea un buen padre sino que  el hijo le imite.  Nos quedan un infinito número  de pasos vacilantes, pero el Padre  nos ofrece una eternidad para crecer y para poderle seguir. Nunca  alcanzaremos al Infinito, pero merecerá la pena.
No pongamos nuestro corazón en ser más que otros, sino en ser cada vez  mejores respecto de nosotros mismos, agradando a Dios. Así creceremos como sus auténticos Hijos..



Jonás  
Febrero 2012. 
Corregido en  Enero 2020

domingo, 2 de febrero de 2020

Atributos de DIOS

ATRIBUTOS DE DIOS


Sería  una tarea infinita enumerar y dimensionar las cualidades que Dios tiene, ya que por definición es el Ser supremo que reúne todas las cualidades que optimicen a cualquier ser, y en grado de infinitud. No obstante nuestros ojos humanos perciben unas u otras con especial atención si nos hacen mayor impacto, así que navegaremos por un mar infinito del que seleccionaremos las siguientes  virtudes :


  •  
  • Atributos  morales, comunicables en modo limitado a las criaturas:
  •  
  •  Dios es AMOR INFINITO,.. y nos enseña a amar
  •  Dios es  Creador de toda existencia, ..y nos enseña a imaginar y realizar cosas
  •  Dios es MISERICORDIA sin límites , ..y nos enseña a perdonarnos.
  •  Dios es infinita Justicia., y.. nos enseña instaurar el bien común. 
  •  Dios es infinita Verdad, y.. nos enseña a apoyarnos en ella
  •  Dios es infinita Sabiduría,.. y nos enseña a estudiar e investigar continuamente. 
  •  Dios es infinita Santidad, ..y nos enseña a mejorarnos sin final.
  •  Dios es infinita Vida y.. nos enseña a propagarla.
 Dios es infinita Sensibilidad y.. nos enseña a sufrir con aquel que sufre
 Dios es infinita Libertad y.. sólo Él nos puede hacer verdaderamente libres.
 


  •  Atributos naturales o incomunicables : 

  •  Aseidad : Dios es quien es por sí mismo, no depende de nadie más, es existencia pura. 
  •  Eternidad : Es anterior, simultáneo y posterior todo, incluso al propio tiempo
  •  Inmutabilidad : No puede  sufrir  cambio alguno. Por ser intemporal, no depende del tiempo.
  •  Omnipresencia: Presente en todo lugar, creador de todo espacio.
  •  Omnisciencia : Sabedor y medidor de todo proceso físico, psíquico, voluntario o sensitivo
  •  Omnipotencia : Con capacidad de hacer todo lo que quiera, sea creación, cambio o destrucción. La lógica es su obra maestra, por lo que no puede contradecirse a sí mismo.
  • . Belleza absoluta: capaz de ser por su contemplación el destino feliz de sus hijos:  todos los hombres y  todos ángeles.

 De todos los  atributos el más importante es el AMOR, pues en Dios deja de ser cualidad y se transforma en su propia esencia o naturaleza. Así comunica los morales al ser humano como :
Las virtudes teologales:
 fé, esperanza y caridad , que  derivan del mismo,
 así como las virtudes cardinales: 
prudencia,
 justicia,
 fortaleza 
y templanza.

 Además nacen en el AMOR divino  todos los dones del espíritu Santo:
 don de sabiduría,
 don de entendimiento
, don de consejo,
 don de fortaleza, 
 don de ciencia, 
 don de piedad, y
 don de temor de Dios.

Así como  todos sus diversos frutos:
 Caridad,
 Alegría,
 Paz, 
 Paciencia,
 Longanimidad, dar una segunda ocasión al equivocado
 Bondad, 
 Benignidad, pensar bien de todos los demás.
 Mansedumbre,
 Fe,
 Modestia, 
Continencia 
y Castidad.

Y también las virtudes hijas del amor que se oponen directamente a los 7 pecados capitales: 

 Y  Jesucristo por Amor, ya que el pueblo andaba como ovejas sin pastor, le da el conjunto más precioso de atributos condensado en sus bienaventuranzas donde destacan virtudes como la paciencia, la humildad, la pobreza, la misericordia, la pureza, la mansedumbre y el trabajo, como medios de salvación seleccionados por nuestro Redentor.


OBSERVACIONES.-

Si todas las virtudes proceden de Dios, es verdad admirable que todas ellas florecen en Jesucristo su Hijo encarnado. Basta una lectura de la Sagrada Biblia y sus santo Evangelios para constatarlo.
Siendo el Amor la cualidad Nº1 de Dios, sería natural en Él dirigir éste  a sí mismo, el primero antes de cualquier creación. Dios salva ese paso de autocomplacencia que luego se llamará pecado de soberbia, mediante la existencia de un Hijo al que ama infinitamente, recibiendo mutuamente su amor idéntico que forma desde siempre en Dios un Espíritu de Amor que nosotros denominamos Santo Espíritu. Ninguna de estas personas  se  adora a sí misma. Esta es la familia divina que al tener una unión infinitamente intensa, integra un sólo Dios de completo amor, un ente único de asombrosa unión y natural humildad..

En todas la religiones practicadas por el ser humano se mencionan unas y otras cualidades  de Dios y así en el Islam se reza un rosario de 99 atributos divinos y en la doctrina cristiana aparecen también muchos de ellos en la figura de ángeles llamados Virtudes con muy diversos nombres personales.

No obstante  algunos han reparado que las llamadas cualidades de Dios son a veces entre sí contradictorias, cual paradojas . Se trata de las siguientes  virtudes:
  Por un lado la Justicia y la Misericordia y por otro lado la Inmutabilidad y la Sensibilidad.

Respecto a la primera paradoja diré que lo que a nuestros ojos converge es la perspectiva de la distancia, pareciendo juntarse como las vías del tren en el horizonte, pero que no ofrecen dicho aspecto al acercarnos al punto lejano.  El acto de  justicia a nuestra mirada limitada parece llegar a interferir con el de misericordia o viceversa, pero el viaje del amor los vuelve a hacer paralelos e independientes. Por esa razón nunca debemos de creer que una acto de noble piedad sea injusto ni que un acto de sabia justicia integre desamor alguno. Son cosas paralelas pero diferentes.

 Por otro lado, igual ocurre con la sensibilidad, virtud muy estimada por todos los físicos que la desean en la máxima capacidad posible para todos sus aparatos de medición, y con  la inmutabilidad que saben siempre en ellos es prácticamente limitada, ya que ningún instrumento tolera sin descomponerse  impulsos sin límite. Tanto es así que muchos teólogos suponen que un Dios inmutable es incapaz de sufrir ya que piensan que el dolor, como a nosotros nos ocurre,  le podría hacer cambiar. Dicen ellos que de las tres personas de la Santísima Trinidad solamente sufre el Verbo divino por su unión hipostática con Cristo hombre. Craso error. No quisiera imaginarme un Dios ni ciego ni sordo y mucho menos anestesiado o  indoloro.  Pienso que la sensibilidad es una virtud como la copa de un pino, tan grande como la inmutabilidad. 
En la Pasión y Muerte de Jesucristo hay mucho dolor sentido, y no solamente por Él mismo, sino también por su divino Padre y el Espíritu Santo que le sugirieron el trabajo de redimir al hombre, y también por su Santa Madre, la Vírgen Santísima, que le acompañó al pié de la Cruz, al igual que San Juan y tras santas mujeres. Comprendemos que una Madre como María sufriría como Jesús sus dolores al estar presente continamente en todos ellos. Pues también estaba presente, compartiendo su dolor, su Padre divino y el Santo Espíritu que nunca le abandonaron.
Levántate y dirige tu mirada en este momento hacia tus pies. Fíjate cómo pisan el pavimento de tu casa. Debajo de esas losas se halla una viga, probablemente  de hierro. ¿Es que ella no recibe o soporta acaso tus 80 o 100 Kg de peso? ¿Aprecias que se dobla tan siquiera una décima de milímetro?. Esa sencilla viga nos dice que ella  siente nuestro peso  pero lo  puede "aguantar". Si yo pudiese imaginar un sistema infinitamente sensible y de infinita resistencia estaría presenciando  al mismo Dios, en  cualquiera de sus tres personas. 
Así comprendemos que Dios, como nos dice San Pablo, nos ofreció como sacrificio del Padre (semejante al que le pidió a Abraham) a su propio Hijo, sabiendo de antemano la muerte que le habríamos de dar . Dios no es un cuentista. Él, que nunca ha de cambiar,  realmente ha sufrido y aún sufre por nosotros porque nos amó y todavía nos ama. ¿Vamos a permanecer nosotros indiferentes ante tal muestra de cariño?.  Porque el amor verdadero a otro, sólo se demuestra con el sacrificio propio.
 No podemos comprender la realidad de Dios, pero si podemos comprender nuestra impotencia. Nosotros somos finitos, y Dios no. Si pudiésemos introducirlo en una fórmula matemática, como Einstein hizo con su teoría de la relatividad, seríamos igual que Él. No obstante Dios nos da un arma para poder contemplarle, al menos parcialmente: la abstracción lógica guiada por el Amor, lo que denominamos fe.
No obstante, muchos "científicos" tratan de ignorar a Dios. Su simple idea les rompe el programa que les daría el mayor éxito y valía a sus trabajos. Tratan de sustituir a Dios por la idea de azar, de la naturaleza, o del  orden cósmico, mucho más controlables para nosotros. Es cuestión de lucimiento
Por estas razones Dios se esconde ante el soberbio y se da a conocer ante el humilde, con el que se mostrará muy generoso.    ¿Qué postura tomaremos nosotros?..

Me gustaría tocar otro punto de posible distensión entre las virtudes de nuestro Dios.
Se trata del problema de la predestinación. Dios que lo sabe todo, conoce  lo que va a ocurrir y parece que no hace nada para evitar el mal.
Cuentan que Santa Teresa de Jesús se hallaba orando profundamente y oyó sucesivas veces una voz externa que le decía:
Teresa, Teresa,....¿Para qué oras tanto? ¿No sabes que si está escrito que te salvarás no te ha de servir de nada  y si lo está el que te has de condenar,...tampoco
A lo que Teresa respondió con otra pregunta:
¿Y tú, maldito satanás, porque quieres tentarme a no rezar.. y  si , como dices,  ya está todo escrito...¿porqué quieres con tanto interés  convencerme para que no lo haga..??
 Hay también una imagen muy clara de objeción a  la predestinación en la siguiente secuencia:
Imagínate una estación de ferrocarril. Allí hay dos trenes aparcados en vía contiguas esperando sus salidas, de modo que a través de los cristales de los campartimentos, los pasajeros  pueden ver el interior del  reservado  contiguo. En un tren hay un curioso mirando distraído en el apartamento opuesto a  una mujer que bruscamente es atacada por un asesino. El curioso grita para impedir dicho crimen pero dos gruesos muros de vidrio le impiden advertir a la mujer y mucho más defenderla. ¿Culparemos al curioso de su falta de ayuda..? ¿Perdonaremos al asesino pensando que estaba obligado a matar a la mujer..?
He aquí que Dios tiene también respecto del ser humano dos gruesos muros de vidrio que le impiden actuar como quisiera: se llama respeto al libre albedrío . Al crear al hombre, le dotó de la misma libertad suya , incluso para poder hacer mal uso de la misma.

Sobre la Aseidad de Dios quisiera decir que es una virtud que nos lleva de la mano a la prueba ontológica de la existencia de Dios de San Anselmo. A aquellos que a ésta  refutaban el Santo les proponía más o menos la siguiente idea: "Dejad correr vuestra mente e imaginad un Dios hipotético que reuniese todas las virtudes posibles en grado máximo. Infinita sabiduría, infinita voluntad, infinita libertad, etc, La existencia es una virtud, ya que si no es aceptada pierde todo su valor cualquier ser. Luego ese hipotético ser divino habría de albergarla entre todas las demás virtudes y al tenerla  le obliga a la Existencia. Vuestra mente así se halla descubriendo a Dios"

Sobre el Amor mucho hay que decir. Dios es Amor y hace a los hombres a su imagen en la  libertad y conocimiento y a su semejanza que es en estar hecho para amar y para ser amado. El Amor hace brillar la Misericordia que identifica a nuestro Creador.

Entre todas las virtudes de Dios que más le agradan y pueden aprovechar al ser humano se destacan tres: 
 1º la humildad, ya que el Padre desecha al soberbio,
 2º  la pobreza, elegida constante compañera de su Hijo, 
 3º la capacidad de completo perdón. 
 Ésta última fructifica entre los santos en el fruto de la longanimidad, el saber dar una nueva oportunidad a quien te ha ofendido. Tan importante es, que Jesucristo nos la coloca en la oración que  propone  a sus apóstoles para aprender a hablar con Dios: el Padrenuestro. ("así como nosotros perdonamos a nuestros deudores")
Así van las cosas de un Dios generoso y  lleno de amor. Imitémosle sabiendo perdonar de corazón.

Jonás   Enero 2013.- Octubre 2020

lunes, 27 de enero de 2020

FILIACIÓN DIVINA

HIJOS DE DIOS....y herederos de su Gloria.



Ésta es nuestra herencia, nuestra dote, pero si la perdemos será la causa del mayor dolor que podremos sufrir.
El misterio de la filiación humana es plenamente sensible a aquellos que han tenido la fortuna de tener hijos, que así valoran íntimamente la paternidad. No así el de la filiación divina , porque cuando, ya bautizados, la poseemos regalada sacramentalmente, la imaginamos cosa de nuestra propia naturaleza, no la valoramos cual debiera ser y, al igual que con la salud, llegamos a realizar juegos peligrosos que podrían hacernos perderla.
El que es padre llega a comprender un poco más a Dios, que también lo es. Y lo es de un Hijo único con su misma naturaleza divina. Amándose ambos infinitamente, engendran, en su mutuo e infinito sentimiento,  un nuevo y Santo Espíritu, de su propia sustancia : el mismísimo Espíritu del Amor. Esa es la familia divina en origen antes de todos los siglos. Pero después a Dios se le ocurrió la idea de proyectar y crear a otros  hijos adoptivos. Y con esa sorprendente intención realiza primero Ángeles y después hombres, todos ellos  a su imagen y semejanza, es decir: dotados de inteligencia, voluntad, sentimientos y libertad. Parte de unos  como de otros, como cuenta la Santa Tradición y la  Santa Biblia, se  hacen rebeldes e ingratos, pero otros aceptan, agradecen  y bendicen la luz recibida de su Creador. Resulta que solamente los que  así lo hacen se consagran  como  verdaderos Hijos de Dios y herederos de su gloria. (último evangelio de S.Juan).
De esta manera Dios tiene un Hijo único de su propia naturaleza y una verdadera pléyade de hijos adoptivos: sean ángeles divinos o santos humanos. Y para todos ellos el  Amor de Dios continua planeando sobre la aguas de la Creación  y haciendo una futura dote: un universo sin límites aparentes y con múltiples mecanismos de vida, sea: espiritual, astronómica, animal, vegetal o mineral.
Todo ello lleva inscrita la orden de existencia dada por el Creador y sus verdaderos  hijos además tienen  el don de albergar potencias similares a las suyas, que crecen  y crecen sin llegar nunca a alcanzarle : son el conocimiento, el libre albedrío, la inmortalidad y la capacidad insaciable de amar. Dijimos semejantes, pero no iguales. La grandeza de Dios es infinita y, naturalmente, no puede nunca ser alcanzada por mayor que sea el crecimiento de cualquier criatura, sea de la tierra o sea del Cielo.
Pero llegados al tema de la capacidad de amar podríamos llegar a preguntar a Dios si  ama con la misma intensidad a todos sus hijos. Creo que nos contestaría que a todos los hijos  nos ama según el amor que recibe de cada uno de ellos. Naturalmente al que le ama infinitamente, el Verbo en Jesucristo, el Padre le corresponde de la misma forma. Sin embargo a nosotros, como seres finitos que somos nos ama también de forma finita y, a pesar de que le olvidamos frecuentemente, Él nos quiere muchísimo más de lo que nos merecemos.
No obstante si un padre o madre tiene muchos hijos, a todos los ha de querer con la misma intensidad y derecho; pero si uno de ellos adolece de alguna enfermedad o de algún problema, su mirada, sus anhelos y sus deseos se concentrarán en él, al menos  mientras peligre..
La única diferencia entre unos y otros hijos de Dios es la capacidad voluntaria de devolverle el   amor y el calor recibido. Esa diferencia existente en la tierra persistirá también en el Cielo, donde , como explicaba Teresa de Lisieux, todos seremos vasijas completamente llenas y satisfechas  de felicidad y de amor, aunque de diversos tamaños, según el consciente crecimiento de cada uno.

Solo resta, tras estas meditaciones considerar tres cosas:

 1º La enorme dignidad que podemos llegar a tener si llegamos a ser verdaderos Hijos adoptivos por la Gracia de Dios. Todo el universo nos obedecerá y, dotados de la máxima dignidad, seremos tremendamente poderosos, fuertes e inmortales.
2º La generosidad de Jesucristo, quien, sin reparo, comparte a su Padre con nosotros desde que nos enseñó a rezarle el "Padrenuestro". Su generosidad al instituir el Bautismo para que todos y cada uno podamos ser formalmente  hijos por adopción y Herederos eternos de su querido Padre.
3º  El amor de Jesucristo, el Hijo Divino,  que llega a todos de tal manera que se identifica con  aquel que más sufre, compartiendo su dolor. De esta manera todo los esfuerzos que hagamos por cualquier hermano en apuros se los estamos haciendo realmente al mismo Jesucristo. De ahí dependerá el tamaño de nuestra plena felicidad en la Casa de Dios.
4º Al encontrar en la vida al hermano, sea cual sea su condición, hemos de  considerar que también es amado con la misma intensidad con la que Cristo te quiere a ti mismo. Así será mucho más fácil amar al pobre , al feo, al ignorante, al torpe, al enfermo o incluso al mayor pecador. No queramos poseer patentes ni reconocimientos de bondad, porque el verdadero amor los destruye.

 Ser hijos de Dios es saber bien que la humildad es amor a Dios, y el amor de Dios es humildad.


Jonás   /2020/ 2023/2024/2025/

martes, 27 de agosto de 2019

El problema del mal.

LOS "JUECES" DE DIOS



La cuestión del mal

Muchos "personajes" se empeñan en nombrarse " jueces de Dios", es decir : en decidir con sus limitados conocimientos lo que es bueno y lo que es malo de sus obras, inclusive del mismo Dios .

Si alguna bandera ondea en el baluarte del ateismo es la cuestión del mal en el mundo, su procedencia y su alcance, su trascendencia. El argumento es simple: "como existe el mal, tanto físico como moral, no puede existir un Dios de Amor que lo tolere,....luego o Dios no existe (ateismo), o no posee tal bondad y pasa completamente de nosotros.(agnosticismo)." . "No puede haber un Dios que cree niños enfermos, o con sida o con malformaciones, pues son seres que no poseen culpa alguna. Tampoco puede haber un Dios que tolere la miseria de los pobres, ni la injusticia que sobre ellos muchas veces cae implacable, ni la guerra, ni los abusos, ni los cataclismos, ni clase alguna de calamidades.."

Pero vamos por partes:

Tengo por lema para juzgar a alguien el conocer la totalidad de sus realizaciones,  no tan sólo  unas cuantas seleccionadas   de una historia interrumpida caprichosamente  .
 Tengo por costumbre para juzgar una novela el leerla de cabo a rabo, no tan sólo el prólogo o unas cuantas hojas. Me parece infantil cerrar escandalizado un libro a la tercera página y después ponerme a criticar a su autor, o a decir que no sabe escribir, o que  ni tan siquiera merece la categoría de llamarse autor, de ser el creador de su obra.

Tengo que medir lo más exactamente posible la magnitud de cada "desgracia" de la criatura, su valor y trascendencia y en esta línea podré  valorarla como desequilibrio leve, moderado, grave, muy grave o infinitamente grave. A cada una de ellas correspondería en el justo uso de la  balanza del bien y del mal  una contra-reacción posterior enla supuesta novela de compensación de similar intensidad: leve, moderada, buena, o muy buena .

Dios puede crear un niño muy enfermo, cierto que además de muchos niños sanísimos, también lo hace....pero.. ¿Le ha proporcionado al niño un daño infinito?...-. No.

¿Puede Dios de alguna manera recompensarlo después con un bien de grado superior, curando su enfermedad y dándole riqueza y bienestar? ...-Sin duda que puede hacerlo.

 ¿Y si la recompensa con un bien posterior es de grado infinito?...¿Anularía el daño recibido al principio?....- Sería un derroche de bondad. Sobraría  la compensación.

 El premio infinito es Dios mismo, el mal recibido ha sido una simple prueba temporal para valorar al individuo y, sobre todo,  a sus congéneres. Por eso creemos en la Resurrección y en la Justicia final , en un Cielo que nosotros no nos  merecemos y en un Infierno creado por nosotros que sí que podemos llegar a  merecer, si es que nos domina el egoísmo, el  resentimiento, el odio o la ingratitud. Esto es lo que nos enseña nuestra fe.

Hubo una persona radiante, inteligente, sana, rica y muy virtuosa que se llamó Job. El demonio le dijo a Dios: "no estés contento de su virtud, porque se debe a los demás dones que le has dado; ¡Quítale la salud, la fortuna, la familia y veremos si después de esto es capaz de alabarte a tí!". Dios le hizo caso y puso a prueba al Santo Job con todo tipo de ignominias corporales y espirituales. Tras una lucha justificada entre el bien y el mal que subyace en cada ser, el Santo Job acabó aceptando la voluntad de Dios y lo bendijo, pese a la intensidad de las vicisitudes sufridas. Su examen fue sobresaliente, el demonio nuevamente se equivocó. No pudo alterar con pesimismos, con desconfianzas o con resentimientos el alma de Job. Como tantos otros santos probados en el dolor de lo más personal e íntimo dijo: "El Señor me lo dio,.. el Señor me lo quitó....¡Bendito sea el nombre del Señor!"

Contaba un  periodista que en una ocasión hizo un interviú  a Plácido Domingo, celebre tenor español como sigue:

.-¿Cree Usted  en Dios?

 A lo que el cantante respondió :

.-Naturalmente que sí, y  además lo amo.

El periodista insistió:

.- Y ..si de la noche a la mañana le desapareciese la voz de la garganta por un tumor,..¿Que haría ?.. ¿Seguiría acaso creyéndole  y amándole?

A lo que el tenor contestó:

.- Si Dios me quitara la voz mañana, no dejaría  de darle gracias por la gran voz que me ha dado hasta ahora. Nunca podré pagarle  lo que gratuitamente  me ha regalado ya.



¿Es esto suficiente para aceptar la vida como un valle de lágrimas?.-

Para muchos son, desgraciadamente,  canciones bullangueras. No ven mucho más allá de sus narices y lo único que les interesa es el presente o el futuro inmediato. Para muchos ese "supuesto" Dios se desentiende del dolor y de la calamidad humanos cuando nos vemos afectados por el sufrimiento , la enfermedad o  la muerte. 
¿ Y porqué me ha de tocar a mí,  o le ha de tocar a mi hijo o a mi hija hija y no a otros....?

Difícil respuesta. Los argumentos de antes serían aceptables para el sufrimiento ajeno, pero se tambalean cuando oigo  mí  propio grito de dolor o el de un ser muy querido. Nadie puede decirme nada sobre  la desdicha, a no ser que la comparta de verdad conmigo, y no sólo de palabra, sino de hechos.

No olvidemos también, por otra parte, que fue voluntad de Dios el probar a todos los seres creados a su imagen  en aquello que más semejante a El les hacía, es decir: en su libre albedrío. Para ello era indispensable la desgracia, la frustración de un proyecto, quizás el fracaso aparente  y el dolor real.   "Recordad cómo fueron probados vuestros padres para ver si verdaderamente servían a Dios. Recordad cómo fue probado Abraham, nuestro padre, y purificado por muchas tribulaciones llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos" (Jdt(8,21b-23))

El Hijo de Dios, siendo Dios y omnipotente,  es también  tentado en su naturaleza humana por la pobreza durante toda su  vida, lo es por el hambre  en el desierto, por la incomprensión de todos ,  en el jardín de los Olivos  la víspera de su Pasión  y es tentado hasta el límite por el dolor insufrible en los últimos momentos de su vida, agonizando en la  Cruz. ("Si eres hijo de Dios, baja de ahí...").

Fueron probados también  todos los profetas, todos los discípulos de Jesús, su Madre Santísima que vivió la más absoluta pobreza y sufrió profundamente la pasión y muerte de su hijo Jesús.  Todos los santos y todos los ángeles fueron intensamente examinados en la tentación , en el dolor, o en ambas cosas... ¿Y nosotros imaginamos"que vamos a salir de rositas por la vida...?

¿ Es que vamos alguno a  juzgar la Providencia de  Dios, decir si hace menos bien o hace mal aquello , si permitiendo el mal, QUE ÉL NO CREÓ, se olvida de nosotros cuando nos ocurren desgracias. El sólo creó el bien y como sublimación de su obra el libre albedrío. El mal no es nada ni es nadie, es simplemente la falta de Bien, y eso es sólo consecuencia de nuestra libertad, exclusiva obra negativa  nuestra. 
Dios no quiere el mal de nadie, pero lo permite para sacar un bien mucho más importante.

Alguien dijo: la humanidad entera es un gigantesco bordado de Dios, y tan sólo El lo ve por el lado derecho, nosotros, de momento sólo podemos verlo por el revés:  los hilos desordenadamente cortados, toscos nudos y revueltos los  bolillos.  No le pongamos más dificultades con nuestra torpes críticas si queremos quedar al final bien hechos. No intentemos enseñarle a coser a Dios. Algún día Él nos mostrará el trabajo bien terminado y nosotros sólo ocuparemos el espacio que le hayamos permitido dar. ¡Que no falte nuestra imagen  en el tapiz de la historia de salvación , por necedad,  por desconfianza o por orgullo!..

Jesucristo, que era Dios,  (..¡y vaya si lo era! ), quiso saborear el cáliz del dolor en el más angustioso límite que el ser humano puede tolerar. En el trabajo y en la pobreza, en la injusticia, en la incomprensión , en la agonía y en la muerte: Quiso saborear el tormento más refinado que existía y existirá del mal: la cruz. Nadie le arrebata la vida, Él mismo la entrega en sacrificio para bien del hombre. Así nadie podrá echarle  en cara a Dios que sabe poco de la  desdicha o del dolor. 

Ante el sufrimiento de Jesucristo..¿ Podré pensar yo que el padecer de la criatura es indigno? ¿Podré denunciar a un Dios de  que sea injusto con el hombre "pasando" de él? ¿Podré negarle su existencia?

Si el mismo Dios Padre, creador nuestro, oyó los gemidos de Jesús en la cruz,...¿ Acaso no sintió mucho más dolor  de lo que ningún padre del mundo pueda soportar? ¿A qué quejarme yo?..

Si el mismo Dios se hace hombre para compartir nuestra  experiencia humana en la salud y en el dolor, en la vida y en la muerte, quizás  no podamos llegar a su altura, pero, sin embargo,  por Él todo tiene ya sentido, todo puede merecer  la pena..

Por El, sólo por El,  únicamente por Él ...la muerte es ahora cosa digna.

Es muy alto el precio que ha pagado Dios y ha sido  un derroche para con nosotros.

Es muy grande el amor del Padre al Hijo,..¡ no nos desentendamos del  enorme sacrificio de ambos! ¿es que no tememos enojar a Dios si le rechazamos en su  sacrificio de compartir nuestro dolor? .

 ¡Que no se nos ocurra nunca atrevernos  jamás a "juzgar" a Dios.





 Jonás 

Benidorm Junio de 2007 - Revisado Agosto de 2019

miércoles, 21 de agosto de 2019

Sobre la Pasión y Muerte de Nuestros Señor

 Pasión y Muerte de Nuestros Señor Jesucristo

Para muchos este es un  tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con  frecuencia, como una melodía  repetida muchas veces, dejamos de  apreciar su enorme importancia.
  El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta  de ello, si es que  no puede impedirlo,  pero  Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente,  aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían. 
El aceptar el dolor físico y el desprecio moral, pudiendo evitarlos siendo omnipotente, es el verdadero valor de la Pasión de Cristo. Por lo tanto podemos decir sin el menor riesgo de equivocarnos que el hombre que ha sufrido más de toda la historia ha sido Jesucristo y no ya por los máximos padecimientos de su pasión y muerte, sino porque Él, en todo momento, pudo impedirlos, cambiarlos o borrarlos de su existencia y , sin embargo,  los aceptó íntegros, minuto a minuto, hasta el momento en que entregó su espíritu al Padre.
Como hombre sufrió al máximo de su capacidad sensitiva, y como Dios que era  tampoco se inhibió del dolor y repito nuevamente : pudo evitarlo en cualquier momento . Y todo lo hizo para evitar algo peor a sus hermanos  humanos. A ellos se hizo semejante en el seno virginal de María. Así que , mirando la Cruz del Calvario, se nos transparenta el amor sin límites de nuestro Redentor y la cruel realidad amenazante de ese infierno que todos queremos ignorar  voluntaria e irresponsablemente . Mirando a Cristo en la Cruz cabe pensar: ¿Porqué a ÉL le tocó sufrir tal desgracia.. ...?.Y eso nos da una poderosísima razón para no rebelarnos ante Dios cuando a nosotros mismos o a un ser muy querido  nos destroce el dolor , la enfermedad o la muerte.

Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados:  humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén,  el ir a  morir  como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos  desprecios  que en el futuro todos  nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar  sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo  el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando  rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita  agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas,  su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese  un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación  y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo  colgado en el madero de la Cruz.
Seamos  conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos  en guerras, en crímenes, en abortos,  en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones-  Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios,  murió por y para nosotros.
La Cruz del Señor  puede llevarnos  al cielo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso", como  oyó el buen Dimas, pero también puede abrirnos las puertas del infierno para quien vive en  el olvido y en el desprecio  hacia nuestro Dios, el que se ofreció en su Hijo JesuCristo para ofrecernos la vida eterna.
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.

 Jonás Octubre 2023- Diciembre 2024


                             El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos 
                                                        con el auxilio del Espíritu Santo.
                      (vidriera existente en la Iglesia de Nª Sra del Carmen en Benidorm (Alicante)

                           

lunes, 12 de agosto de 2019

Poesías religiosas.-

POESÍAS DEL ALMA.-


A  Cristo crucificado.-


Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.

Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
 alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.

Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.

Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.

A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.

Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡

Jose María Pemán.


ESTATE SEÑOR CONMIGO
Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;

si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas.

DE ARTEAGA, CRISTINA



¿Yo para qué nací? Para salvarme.

 Que tengo que morir es infalible;

 Dejar de ver a Dios y condenarme

 Triste cosa será, pero posible.

  

 ¡Posible...! ¿y río y duermo  y quiero holgarme?

 ¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?

 ¿Qué hago? ¿En qué me ocupo?  ¿En qué me encanto?

 ¡Loco debo yo ser,..... pues no soy santo!

  Lope de Vega.-



¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
 que a mi puerta , cubierto de rocío,
 pasas las noches de invierno a oscuras.?

!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡

¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡

! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.

Lope de Vega.



NO ME MUEVE MI DIOS.....

No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.

Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.

(anónimo)




Si Tú me dices ven, lo dejo todo.

Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.

Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;

mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.

Amado Nervo  1916




Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..

Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.

Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.

¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.

¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.

Teresa de Jesús


NOCHE OSCURA.-

En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.

¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme, 
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

Juan de la Cruz.

CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)

 esposa

¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.

Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores, 
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
 y pasaré los  fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!

Mil gracias  derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura


J
Juan de la Cruz.


A la muerte  de D. Rodrigo Manrique-  (fragmento)

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
 cómo se viene la muerte
tan callando;

cuán presto se va al placer,
 cómo después de acordado
 da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.

No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;

allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.

Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.

Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos

No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;

y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.

Oración final de D. Rodrigo Manrique :

Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;

Tú  que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.

Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:

Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.

Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.

Jorge Manrique.




























                                                        ¿Qué quiero mi Jesús...?


¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
P. Calderón de la Barca


martes, 6 de agosto de 2019

ADORACIÓN

ADORAR A DIOS.-

Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo,  como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y  el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo  nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar".  Lo que contiene de valiosísimo  este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando  el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas),  le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él  mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más  cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para  todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios,  has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".

ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-


Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario,  en la Custodia, o durante el  sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre  de nuestro Redentor y escondido tras  ellas    su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.

Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña  que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que  Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo,  ante la presencia de Dios sentimos un  profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!

Pero tras la paz  del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros,  el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.

 Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir,  que no tiene comparación con ningún otro.
  Si queremos adorar mejor al Jesús Sacramentado también  podemos afiliarnos a la Adoración Nocturna y una vez al mes pasar parte de la noche en vela junto a Él para adorarlo como bien se merece. Hoy día se está extendiendo otra manifestación eucarística muy importante: La Adoración Perpetua. En ella Cristo está presente para nosotros, no ya en determinados momentos litúrgicos de la iglesia nuestra, ni a lo largo de determinadas noches, sino lo está continuamente para que tu y yo podamos acudir a Él en cualquier momento de nuestra vida, tantas veces como consideremos, sin compromiso de acudir o de permanecer un tiempo concreto.  Él quiere ser adorado por todos los hombres a los que ama con todo su Corazón, quiere ser presencia para el incrédulo, quiere ser perdón para el vicioso, quiere ser amigo y hermano tuyo y mío, y quiere estar con todos y cada uno de nosotros y escuchar nuestros problemas. Lo hallaremos en una pequeña Capilla, única y exclusivamente ideada para este encuentro personal. Búscala en tu ciudad, donde probablemente la hallarás. Y.... si te encuentras enfermo y no puedes moverte y salir, puedes también verlo, pues hoy también existe una web de Adoración "on line" a Jesús Sacramentado,. la puedes encontrar en :

.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx

 ¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?