sábado, 17 de septiembre de 2022

 El hombre, Imagen y Semejanza de Dios.


Es esta una de las verdades de las que nos habla el Catecismo católico que muchas veces no logramos entender como se merece.

Para conseguirlo tendremos que definir lo que es una imágen y lo que es una semejanza y nada mejor que disponer de un espejo para comprenderlo. Imagen es algo que identifica a algo. Nuestra imagen en un vidrio  bien pulido y cromado es , dentro de él, algo perfecto. Tal como yo, igual que yo, que se mueve como yo, aunque eso sí dependiendo de que yo esté presente, pues si me cambio de lugar respecto a la pantalla mi imagen desaparecería de la misma.  Jesús nos revela a lo largo de su vida terrena la naturaleza de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El primero el que sabe y puede(El Padre), el segundo el que se mueve (El Verbo), el tercero el que es puro Amor (El Espíritu Santo). Las tres personas hacen y son unidad y cada una de ellas puede en todo momento saber, o querer o amar. Tal es su unión, que entre las tres integran un sólo Dios Todopoderoso y todo-bondad con tres semblantes : el de la sabiduría, el de la voluntad y el del amor.

El hombre es la creación más perfecta de Dios, hecha del barro o de la evolución de especies,  porque tiene inteligencia, porque posee voluntad y porque tiene sentimientos. Eso es lo que le da el gran parecido que lo aproxima a su Creador.  Pero esa aproximación es el aumento propio de un espejo cóncavo. Depende de su aproximación a la imagen primaria de Dios para ser grande o de su lejanía a la misma para ser pequeño. El hombre puede ser muy grande o muy pequeño, pero nunca igual en la grandeza de su imagen a Dios. Eso es lo que denominamos "semejanza". Los geómetras lo tienen muy claro en sus teoremas de semejanza de triángulos. 

Pero lo más importante es que el hombre aproximado a Dios tiende a crecer en imagen  sin límites, pero alejado de Él, decrece hasta su total anulación como ser humano.

Y si además observamos al imagen de Dios encarnado en Cristo, Dios y Hombre perfecto, el parecido divino con el que todos nosotros contamos al ser bautizados es realmente formidable, pues además de ser "hermanos" por imagen del Hijo de Dios, somos receptores  del título gratuito de hijos adoptivos del Señor.

Jonás  Septiembre 2022

jueves, 1 de septiembre de 2022

 LOS FLASHES DE CRISTO.


Llamamos flashes a aquellos relámpagos de luz que usamos en fotografía para captar imágenes rápidas a la vez que portadoras de calidad y de precisión.  Para un ser humano un flash es también una imagen instantánea que informa a nuestros ojos  de la existencia instantánea y real de alguien o de algo. 

El enorme sufrimiento de Jesucristo en el Huerto de los Olivos no fue sólo por el conocimiento de sus próximos y fortísimos dolores, sino mucho más por la aparición en su mente de innumerables flashes de personas de todos los tiempos para las cuales su sacrificio redentor iba a ser completamente nulo. Como para Dios no existe el tiempo al igual que para nosotros, estas imágenes pertenecían al pasado, al presente y al futuro y se proyectaban en la naturaleza divina de Cristo. Su naturaleza humana ya estaba bien saturada de los normales temores de un condenado a una muerte de Cruz, muy dolorosa y larga. 

De ahí el que las escrituras cuenten que Jesús  llegó a sudar sangre en esa noche del jardín de  los olivos.

Las instantáneas llevaban un nombre, un apellido, un lugar y una fecha. En ellas predominaban escandalosamente las afrentas a Dios con su indiscutible causa anexa de condenación definitiva e irreversible. Eran facilitadas por una mente diabólica que, sin conocer el futuro, como Dios,  trataba de agitarlas para convencer al Cristo-Hombre de la inutilidad de morir para redimir o salvar al género humano. Pero lo más importante : entre ellas se hallaban también  nuestros pecados activos o pasivos, de acción o de omisión, nuestras traiciones, nuestras debilidades, porque todo ello iba apuntando a ese posible triste final en el infierno. 

Esas instantáneas o flashes se repitieron durante todo el día de la Pasión del Señor, en el que fue juzgado, condenado, azotado y crucificado hasta llegar a morir. Y muchas de esas instantáneas o flashes llevaban nuestra imagen fotográfica, nuestro nombre y nuestra historia de vida. 

Afortunadamente aquella noche del Huerto de los Olivos también tuvo un Ángel bueno que enjugó los sudores y lágrimas del Señor y le mostró, que precisamente por su sacrificio, por  su agonía y por su  muerte iba a salvar a muchos de nosotros, y que entonces bien merecía la pena su esfuerzo y su entrega a aquellos verdugos .

Ahora de nosotros depende el unirnos al Señor; en su Pasión, juntando la nuestra, en el compartiendo su dolor con nuestras  molestias de cada día, y tratando de pasar por la vida " haciendo el bien", como Él lo hizo. Vamos a pedirle con San Ignacio al buen Jesús que "nos esconda en sus llagas" para no llegar a sufrir nunca tanto, pues Él ya lo hizo por y para nosotros, para que nos defienda de los engaños del maligno y para que nos dé la salvación eterna.

Pero no olvidemos nunca los numerosos flashes que el divino Jesucristo tuvo con nuestra imagen pecadora o mediocre  a lo largo de toda su Pasión y Muerte. Añadámosle, ya que ahora lo sabemos, el flash definitivo de nuestro verdadero arrepentimiento y del  firme propósito de nuestra fidelidad absoluta.

Cristo continua recibiendo flashes, pero no como aquellos de dolor de su Pasión,  ahora son positivos. Cada vez que entra un alma en el Cielo  se dispara como un relámpago su alegría y su satisfacción porque el enorme sacrificio de su vida, de su pasión y de su dolorosa muerte han sido realmente fructíferos. ¡Bendito sea Cristo Salvador!

Que el Señor nos guarde y la Vírgen nos acompañe.

 Jonás  - Septiembre de 2022.

 Sobre la aparente ausencia de Dios.

 Todos los días saludamos por la mañana al Sol que nos alumbra y da la vida. Si algún día no le vemos lucir porque se halla nublado no nos preocupamos. Sabemos que se halla detrás de las nubes y tarde o temprano veremos a sus rayos atravesarlas . La penumbra se hará fulgor y lo bendeciremos nuevamente.                        .¿Porqué los cristianos dudamos de la existencia de Dios, en cuanto dejamos de sentirlo? ¿Porqué somos tan torpes que perdemos la esperanza de tener un Padre vivo si no lo estamos viendo vivo  a cada momento.?

 ¿No sabemos que Dios se oculta de vez en cuando para probarnos ? ¿No sabemos que en eso se basan todas las tentaciones de pecado? Dios así probó a los Àngeles, a los primeros Padres a toda la humanidad, incluso a María, la mujer escogida como madre de su hijo Jesucristo, y a éste  en su naturaleza humana .  Para todos desapareció de su presencia para probar su madera interior y ver si era o no un  digno lugar de reposo para su Espíritu Santo. 

                      Cuando no sintamos a Dios con nosotros, no dudemos de que nos está mirando y observando. Seámosle siempre siervos fieles y cuidadosos con las lámparas y el aceite siempre preparados.

miércoles, 10 de agosto de 2022

DIOS y Padre (2)

 DIOS Y PADRE - EL BAUTISMO DE JESÚS


Si bien en el Antiguo Testamento se menciona frecuentemente la paternidad de Dios sobre el pueblo de Israel y  sobre sus profetas, se hace fundamentalmente por su sentido Creador de la vida  y protector, más que por el sentido familiar íntimo que, más tarde,  el Hijo de Dios, Jesucristo, nos descubre. Los israelitas eran el pueblo elegido  "hijo de Dios", pero no se comportaban  acordemente a esa filiación. Jesús sí lo hizo y hablaba frecuentemente de su familia divina y ello fue una de las causas de su muerte, pues los sumos sacerdotes del sanedrín, escribas y fariseos consideraban blasfemia grave el que alguien mencionase al  Dios de Israel, asegurando con toda naturalidad que era su propio Padre.  

 Antes de la Encarnación el mismísimo Verbo divino consideraba naturalmente al Padre como su orígen, mas no como su Dios, pues Él, el Hijo,  lo era igualmente. Quizás ese Verbo quiso encarnarse en el género humano para, como nosotros, poder adorar en espíritu y en verdad a Dios Padre. Así que el Verbo acepta la invitación de venir a nuestro mundo y de ser igual que todos los hombres para así poder adorar a su Padre, enseñándonos a todos a hacerlo.  Su vida pública empieza dejándose llevar por el  Espíritu Santo hacia Juan Bautista para ser bautizado en el río Jordán  y así, con el impulso de ese  Espíritu, emprender su camino, sufriendo tentaciones en una vida plagada de sacrificios.


Bautismo de Jesús Mateo  (3,13-17)
  • 13 Entonces Jesús llegó* de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Y respondiendo Jesús, le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan se lo permitió*. 16 Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y Él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre Él. 17 Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido.  
¿Porqué dijo Jesús que era conveniente el ser bautizado por Juan?
Porque esperaba la respuesta del Padre al acontecimiento diciendo: "Este es mi Hijo amado en quien me he complacido" y quería que todos los demás  le imitásemos en las aguas del Bautismo y llegásemos también a ser considerados por su propio Padre como sus "hijos amados".
El rezo del Padrenuestro que nos enseñó Jesucristo, el Hijo de Dios, es la declaración completa y definitiva de que comparte a su Padre con todos nosotros, si le consideramos como tal y le adoramos como Él hacía desde su naturaleza humana. Ese a quien más amaba el corazón de Cristo, que era su Padre,  lo comparte con nosotros  y ahora nos llama a nosotros hermanos. Naturalmente la divinidad no se puede repartir como el cariño familiar, por lo que nuestra filiación es sólo la de Hijos adoptivos, pero verdaderos  Hijos, es decir: con derecho a la permanencia en la divina familia, es decir : a ser herederos de su gloria eterna.
El amor de Dios lo manifiesta primero el Padre , según se lo cuenta Jesús a Nicodemo: 
Juan ,1-6 : "Tanto amó Dios al mundo que le dió a su Hijo único para que todo el que crea en Ël no perezca sino que tenga vida eterna...."
Y también nos lo manifiesta el mismo Jesús compartiendo a quien más quería,  cuando le llama Padre "Nuestro" y cuando al final de su Evangelio nos manda propagar ese amor filial: " Bautizad  a todos los hombres en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.(Mateo 18-19)
Ese es el Dios que tenemos los cristianos lleno de amor hasta la entrega total del Padre al Hijo, del Hijo al Padre y de ambos al Santo Espíritu de vida que los une y al que  nos envían para conducirnos a ellos. Cristo se entrega en cuerpo y alma a nosotros en la Eucaristía y además en el Calvario nos entrega, además de su sangre, a su Madre para todos nosotros, cuando antes de morir ante ella y el apóstol Juan les dice: "Madre... ahí tienes a tu hijo. Hijo... Hijo, ahí tienes a tu Madre".
Que iguale el tener un Dios así de generoso y de bueno , si es que puede hacerlo, cualquier otra religión del mundo. El poder amar a este Dios así de Grande, es la razón de nuestra fe.


domingo, 10 de julio de 2022

 El Buen Samaritano.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):


En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Él le dijo:
«¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».
El respondió:
«“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”».
Él le dijo:
«Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».
Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús:
«¿Y quién es mi prójimo?».
Respondió Jesús diciendo:
«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?».
Él dijo:
«El que practicó la misericordia con él».
Jesús le dijo:
«Anda y haz tú lo mismo».

A la pregunta del "maestro de la Ley" de "¿Quien es mi prójimo?" Jesús hubiera podido responder la verdad rápida: "El prójimo es cualquier ser humano que te necesite". Mas Jesús se daba cuenta de la la presencia de graves prejuicios en las  normas religiosas dadas por Moisés , bien recargadas de innumerables preceptos agregados por los sacerdotes , y por ello prefirió incluir en su respuesta una parábola que removiese los fríos corazones de su pueblo. 

La historia nos demuestra constantemente el cómo muchos no consideran delito a matar en la guerra, ni el que  muchos no consideren humano a quien se mata en el vientre materno, ni muchos consideren humano al que  padece una enfermedad vergonzosa o transmisible por contagio. (el primero yo, luego...él)

 En una palabra. Todos, absolutamente todos tenemos un algo del asaltado cuando sufrimos, un algo de los asaltantes cuando hacemos daño a alguien, un algo de los sacerdotes que rodean al accidentado por no mancharse de sangre y perder la pureza y la amistad de su dios,  cuando nosotros usamos el "eso no me incumbe". Por último algo más pequeño de buenos samaritanos tenemos  cuando usamos de la misericordia y amamos al otro como a uno mismo.

 La pregunta de Jesús creo que se halla mal traducida debida a la ausencia de preposiciones gramaticales, propia de la lenguas arameas y hebreas. Aquellos judíos entendían lo dicho solamente  por su sentido. Creo que la pregunta de Jesús  introducía la verdadera respuesta  y fue: "Cual de estos tres consideró su prójimo (amándolo como a sí mismo), a quien cayó en manos de lo bandidos?" . "Hagamos todos  lo mismo". 

Jonás  -- Julio 2022

jueves, 28 de abril de 2022

 EL AFORO DEL CORAZÓN HUMANO

¿Qué aforo tiene tu corazón...? ¿Cuántas personas caben en él...? ¿ Siempre ha sido igual o es que puede aumentar o disminuir...?

Todas las respuestas las va dando la vida a medida que pasa.  La familia que teníamos de niños, que nos parecía máxima, se agrandó más en nuestra madurez con amistades, y sobre todo con el casamiento y nacimiento de los hijos. El primero de ellos a mí  me parecía insuperable, pero llegó la segunda hija con la misma admiración y luego el tercero y la cuarta y el quinto y la sexta.....y ahora me doy cuenta de que ese aforo del que hablamos no es estático como lo es el de un establecimiento. El corazón, sede del amor,  crece sin  medida cuando van llegando a él nuevos seres capaces de amar y también cuando se encuentra con algún ser que sufre soledad o deterioro a curar con tu propio afecto, sintiendo su nuevo cariño. Es algo que nosotros heredamos de nuestro Padre divino: el crecer en el amor continuamente sin más limitación que la del tiempo, a diferencia de las dimensiones  del amor de aquel que son verdaderamente  infinitas y completas desde el eterno antes hasta el eterno después. 

A diferencia del Gran Padre, nuestro pequeño corazón alberga muchas filas en las que se colocan los afectos al prójimo según sus valores. No queremos a un conocido igual que a un amigo, ni a un amigo igual que un hermano o que a una madre. Pero todos estos afectos pueden ir variando al paso del tiempo y de los acontecimientos  para aumentar o para disminuir, según el uso que hagamos de ellos. El amor aumenta cuando se ejercita y es correspondido. Decrece cuando hay olvido por un lado o por el otro.

Es bella la concepción del misterio que los cristianos denominamos "Comunión de los santos". Podemos unirnos con todos ellos, vivos o muertos,  para rezar o para descubrir quien y cómo eran o cómo son. Esta comunión  podrá multiplicar enormemente el aforo de nuestro  corazón. 

Cuanto mayor sea su cabida mayor será nuestra unión con Dios porque  Él habita en todos ellos. Y al final de nuestra vida se nos juzgará en el amor (San Juan). Es decir:  se nos medirá nuestro aforo y su calidad. 

´La Vírgen  María guardaba a todos en su corazón y en él nos tiene guardados también a nosotros mismos.

!Inundemos su corazón de almas santas¡ . !Adelante¡

Jonás 1/5/2022


domingo, 26 de diciembre de 2021

TEOLOGÍA DE CAMPAÑA

 TEOLOGÍA DE CAMPAÑA


Tratádose la Teología del conocimiento de Dios es obvio que es ciencia destinada al fracaso dada la infinitud del ser a estudio.

No obstante el estudioso necesita comenzar a desarrollarla al igual que el hombre de la calle para intentar conocer su propio principio y su definitivo final. Nos dedicaremos, como profanos a tratar de construir no el edificio grande y alto, sabiduría propia de un filósofo, sino algo como una tienda de campaña adecuada para un pastorcillo que, simplemente  no quiere dormir a la intemperie. 

No intentes analizar a Dios, es infinito lo mires por donde lo mires y si lo intentas te volverás loco. Él no es uno de tantos objetos para estudiar, sino que el único Ser para contemplar. No lo podrá contener la lógica humana, pero sí el corazón que ama, porque Él es eso, es Amor. Y como Pascal decía :  " el corazón tiene razones que la mente desconoce".

Iremos vislumbrando con poco orden y con poco concierto las principales realidades y atributos  de este magnífico y único Ser al que denominamos Dios.  


Algunas características divinas.


La Sensibilidad de Dios.

Sabemos como cristianos que nuestro Señor Jesucristo sufrió lo indecible para poder rescatarnos del pecado, pero pasamos por alto el sufrimiento similar de otros seres muy próximos a Él.  ¿O acaso imginamos que un Padre no ha de sentir el máximo dolor por unas afrentas y una muerte aplicadas injustamente  a su Hijo. Pensamos, torpemente, que el Padre le hizo un encargo muy costoso y nada más. No presenciamos cómo en el Cielo lloraría de dolor un Padre por el sufrimiento y humillación de su Hijo, a quien amaba mucho más que a sí mismo, y aún así :   "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo unigénito.". Ya tenemos al primer Corredentor.

Sabemos que el Espíritu Santo es la 3ª persona de la Santísima Trinidad, pero acaso es persona  insensible...? . Si el Espíritu en su esencia siente el amor del Padre al Hijo junto al amor del Hijo al Padre...¿que no llegará a sentir sabiendo de el atroz sufrimiento de ambos ?. Ya tenemos un segundo Corredentor.

¿Y qué diremos de la madre de Jesucristo que le acompañó toda su vida y presenció de cerca toda su Pasión? ¿ Cuanto sufriría, por su hijo y por su Dios, presenciando cómo le atacan e injustamente le condenan llegándole a dar la más cruel muerte..?.   Ya tenemos a la tercera Corrredentora, la que nos entregó en Belén a nuestro Salvador y como Madre Dolorosa lo recibe en sus brazos destrozado y muerto por el pecado del mundo.

Ahora, después de presenciar tanto dolor infringido a la Víctima y a los Corredentores  no nos extrañe el que la Justicia les clame como nunca.


La Empatía de Dios con el hombre y su aventura humana

Llamamos nosotros empatía a la virtud de amar a una persona, poniéndose en su lugar y circunstancias para poder comprenderla y auxiliarla. Dicen que antes de juzgar a otro hay que ponerse en sus zapatos. Pues bien eso es lo que hizo Dios con el ser humano cuando le vio fracasar por el pecado y hundirse en  mil desgracias. Como una madre se lleva el biberón recién preparado a los labios para evitar quemar la boca de su bebé, así Dios quiso hacerse hombre para calibrar en total profundidad nuestras pruebas y vicisitudes y  para ayudarnos a superarlas con su sabiduría y con su ejemplo. Siendo Dios infinitamente sensible conocía exactamente el valor del dolor que podía soportar el hombre que había construido, pero aun siendo infinitamente sabio no experimentaba en sí mismo ni el fracaso ni la limitación de esfuerzo propios de esta criatura, ya que, válgame la expresión,  hay que ser verdaderamente  una pequeña criatura para  poder sentir , compartir y comprender a otras similares.

 Así la Trinidad Divina que era totalmente espiritual se hace humana en el Verbo, para sentir en su naturaleza las múltiples  limitaciones y carencias propias del hombre e incluso sus tentaciones. Esto supuso la envidia y la decepción por soberbia en el astuto Satanás, que tras su derrota frente a los Ángeles fieles, no había de desaprovechar la ocasión de tentar repetidas veces  al Verbo  hecho Hombre, con todas las limitaciones de este género, en el desierto y en el Monte de los Olivos, lugares donde intentó  hacerle caer en pecado similar al suyo con engaños, tal como a Adán y a Eva y a un sinfín de humanos.

LA UNIÓN HIPOSTÁTICA 

Es uno de los grandes misterios que nos guarda la Teología. Solamente lo traspasa la fe con su amor. La inteligencia mundana fracasa ante ello totalmente y si se la obliga a dilucidar acaba perdida en las tinieblas.

¿Qué nos dice la fe..? Simplemente que Dios decidió crear un hombre, cuerpo y alma humana perfectos para unirse plenamente a su querido Hijo o Verbo divino. Cuando Dios dice plenamente, así lo es en todos sus grados y magnitudes, de manera que bien aprendieron todos los Ángeles del Cielo lo que es la unión Hipostática y  esos nobles Ángeles, también Hijos de Dios, adoraron bien pronto la humana figura del Hijo de Dios como Hijo del Hombre. Ese cuerpo y esa alma pasaron a ser naturaleza divina en Jesús, dentro del vientre de María, aquella  que se autodominaría: "la esclava del Señor".

  Verdaderamente Dios se hace hombre en Jesucristo, pero esto no es un traje o disfraz para un período de vida,  es la proposición de compartir en Cristo con nosotros el Amor en una eterna alianza.  Así  que Dios Padre va a nominar a su Hijo, el Verbo divino, con el nuevo y definitivo calificativo de  “ Hijo del hombre”. y luego a la Santa Madre Iglesia la llamará la "Esposa de Cristo". El hecho de que el mismo Creador se convierta en verdadera criatura humana es la prueba de una amor sin límites a la misma, un derroche de honor para nosotros porque al hermanarnos con Cristo somos transformados  en verdaderos hijos de Dios. El Padre ama infinitamente a su Hijo desde toda la eternidad y de ese amor mutuo surge la divinidad del Espíritu Santo. Mas ..si somos verdaderos hijos de Dios y un padre debe de amar por igual a sus hijos, Él, como Padre,  nos debería amar infinitamente, lo cual es imposible, ya que todos los hombres somos seres limitados y su Amor rebasaría nuestra pobre capacidad  no pudiendo contenerlo. También por esa razón se hace hombre, para poder amarnos plenamente, con todo su vigor y sin freno alguno, desde su Corazón Humano en CristoJesús-.

La solución pasa por el empequeñecimiento de Dios para por la humanidad de Cristo, Verbo divino unirse al hombre. Dios se hace humano para así poder darnos todo su corazón en Jesucristo, el Hijo amado que después habrá de derramar toda su sangre por nosotros. Ese Amor de grado infinito de Dios al hombre, solamente podemos asumirlo creciendo hacia el Padre a lo largo de un tiempo infinito. He ahí el Paraíso del eterno Cielo.

Nuestro propio Dios marca la más importante diferencia de la religión cristiana con cualquier otra religión  existente en toda la Tierra : Nuestro Dios es el más amable de todos cuantos dioses podamos encontrar porque en Cristo es el único que es Dios y Hombre a la vez y para siempre. Si Dios hubiese muerto tras los grandes valores de su Pasión , siendo solamente divino podríamos pensar que es un Dios infinitamente fuerte y resistente, lo que le serviría para ser admirado. Si Cristo hubiese sido solamente hombre , sería un héroe de grandes proporciones en el amor que por sus padecimientos hubiera sido  digno de otra admiración similar y muy profunda. Pero si Jesucristo es Hombre y es Dios a la vez podemos considerar que como ser humano sufrió por nosotros el máximo asumible y, sin embargo, siendo Dios, no utilizó en ningún momento su infinito poder para liberarse del padecimiento, ya que lo que Él quería era ganar nuestro corazón, y no por simple admiración sino por total Adoración.  Le decían en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, sálvate a tí mismo y baja de la cruz". Pudiendo hacerlo no utilizó su poder para evitar el trance. 

¿Con qué cara nos vamos a presentar algún día ante Él si de Él estamos pasando habitualmente, si para nosotros las festividades de Semana Santa y Pascua, son simple folklore eclesial......?

Pidamos a la Madre de Dios, María Santísima que nos abra los ojos de la fe a tiempo de reconocer el valor de Jesucristo en su naturaleza divina y humana. Ella lo conocía muy bien sabiendo que era el Hijo de Dios, engendrado por el Espíritu Santo, y sabiendo que era el hijo de sus purísimas entrañas.

Las características, virtudes y potencias de Dios son en gran parte incomprensivas para nuestra mente. Su inmutabilidad, su existencia en la eternidad, su poder creador de espíritus, de materia, de tiempo, de energía y de vida, son para volver loco a aquel que pretenda penetrar o comprender o conocerlo a fondo tal cual es. Por eso el Evangelio nos avisa que "al Padre nadie lo ha podido ver", tan sólo lo conocen el Hijo y el Espíritu que son como Él y conviven con Él desde la eternidad.

 No obstante, entre tantas cualidades infinitas mencionadas , me quedo con el Amor, esa "madera de Dios", que le impulsó a crear un cuerpo y alma humanos para unirse a Ellos en Cristo y así  hermanarse con nosotros  bajando totalmente a nuestra pequeñez. Dios no se disfraza de hombre, se hace Hombre y al hombre lo coloca en su familia.!Cuanto amor derramado en una criatura adoptada!. Así sólo el cristianismo goza de esa intima generosidad divina, porque sin ser dioses, somos auténticos hijos de Dios y con Cristo, que es Dios y hombre a la vez,  nos atrevemos a llamarle "Padre nuestro".


El amor al hombre: Cristo ha dado su vida por mi.

Generalmente oímos esta frase pero no la valoramos porque  sabemos que somos muchos millones de seres humanos en el reparto del amor divino. Estamos acostumbrados a usar la aritmética de las operaciones básicas y la división entre tan alto número nos da un cociente pobre. El hombre se diferencia de la calculadora y del resto de los animales irracionales en el poder de abstracción. Los matemáticos crearon tras las operaciones básicas el concepto cero e infinito, el de números negativos, el de los límites, el de incrementos, el de derivadas y el cálculo diferencial. Ello es aplicable a toda la Física y a las demás ciencias humanas. Así podemos comprender lo que los matemáticos dejaron claro : que si dividimos infinito entre un número finito la solución es nuevamente otro infinito.

Pues bien : así ocurre con el valor de la vida de Cristo: que siendo el amor de Dios incalculable, por muchos hombres que habitemos la Tierra a cada uno nos corresponde un querer infinito, el que jamás habremos de  agotar. Así el reparto  resulta sin límites para nosotros. Ante tanto sentimiento descubro que Dios ha dado su vida por cada uno de nosotros, lo que me levanta mi autoestima y eleva en mi el profundo afecto a mis hermanos.


Justicia y Misericordia.

Denominamos justicia al acto de dar a cada uno lo que es suyo. A lo bien hecho el empuje favorecedor o  premio y a lo mal hecho la parada o la corrección . La vida humana se halla en constante elección entre el bien y el mal y el Señor que nos la dió por misericordia, nos la interrumpirá cuando le parezca para aplicar la justicia.

Denominamos, por tanto,  misericordia al acto de regalar algo o de perdonar un fallo y dar una nueva oportunidad mostrando  un camino hacia una feliz solución. 

 Mucho se ha hablado del Cielo y del Infierno con muy diversas pinturas y colores. Fuímos construídos para Dios y nuestro corazón ,como decía San Agustín , no descansará hasta que se halle en Él. La corrección final para los infieles a Dios sería el Infierno, la Muerte eterna mantenida por el odio, en el que la vida quedará  sin descanso detenida para siempre. El premio definitivo para los que le sean fieles, por el contrario, será el Cielo, la Vida eterna alimentada por el Amor, el continuar en una felicidad sin límites ni cansancio,  cada vez más cerca del Creador en cada momento sin final. 

La Misericordia del Señor hacia cada uno de nosotros ha sido y es impresionante. Durante toda la eternidad , antes de crearnos, ya nos amaba, como un artista que idea realizar algo bello. Llegado el momento y por lo general, no repara en darnos muchas de las cosas que a sí mismo se negó al encarnarse en Jesús. Así nos regala a muchos  una familia más o menos estabilizada, una confortable cuna ,una casa, una salud elemental, una educación suficiente, una religión verdadera, una posibilidad de estudio, de trabajo y de mejora, y sobre todo su promesa de que si nos mantenemos fieles hasta el final, respetando sus mandamientos, tendremos un Premio absoluto  sin final que es el Cielo. La Justicia del Señor comienza en advertirnos de la posibilidad de perder absolutamente todo si no cumplimos sus preceptos en el desamor con Él o con los hermanos y si así nos llegase a sorprender la muerte.

La Inmutabilidad de Dios.

Esta es una de las características divinas que más cuesta entender, dada su ausencia total en la especie humana.  Afecta al protagonismo del tiempo que queda supeditado a ella. ¿De qué modo ? .- Veamos:

Conocemos el tiempo por el cambio en algo. Cuando nada cambia, nada pasa y por lo tanto  tampoco la sensación de tiempo. Para percibirlo ha de haber cambios sensitivos o voluntarios que se graban en nuestra memoria con la sensación de paso de tiempo. Por eso Aristóteles definía el tiempo como un número .Como definimos a Dios libre de cualquier variación, pues nada le afecta para transformarlo, llegamos a la conclusión de que el pasado, el presente y el futuro son para Él simples conceptos a utilizar tan sólo en la existencia de los seres que Él mismo ha creado. 

El hecho de que Dios sea independiente de la temporalidad nos da a los creyentes cierta facultades muy de tener en cuenta: 

No solamente podemos pedirle cosas para un futuro que desconocemos, sino también para el pasado si es que también lo desconocemos. Esto parece ilógico totalmente para nuestro raciocinio, pero la verdad es que podemos rezar por aquellos que nos precedieron porque Dios, mientras ellos vivían, también sabía que nosotros, viviendo mucho después, íbamos a hacerlo. Si ello fuese útil o no lo fuese, tan sólo dependería finalmente del libre albedrío de aquellos que entonces vivían..

Habrá notado el lector que pensando en que Dios conoce nuestro futuro, queda abierto un aparente problema mental  que ha impresionado a muchas personas en muchas religiones y se llama : la predestinación. 

Para tratar de revelar  claramente la aparente paradoja de este proceso vamos a exponer un ejemplo, tomado sobre este tema de un catecismo católico de hace dos siglos.

Te encuentras en el interior de un tren aparcado en una estación ferroviaria. Llega otro tren que se coloca paralelamente sobre los rieles contiguos y se para totalmente de manera que desde tu compartimento ves claramente otro similar recién llegado.  En éste se hallan un hombre y una mujer discutiendo acaloradamente. La dama  se pone de espaldas sacando su maleta de encima de su butaca para irse  y ves cómo el hombre aprovecha esta ocasión para sacar un largo cuchillo que acerca a la femenina espalda. Tú te pones a gritar a la mujer para que se defienda o huya, pero ella no te puede oír porque dos gruesos vidrios de ventanas os separan. Finalmente el individuo se precipita sobre la espalda de la señora y la hunde en la espalda su cuchillo, cayendo sin vida su víctima. Tú has querido evitar este doloso acontecimiento....pero no has podido hacerlo.

Así le ocurre a Dios observando nuestra vida.   Ve nuestro futuro próximo y remoto, como nuestro pasado : perfectamente, ya que para su naturaleza  divina el tiempo no existe,   pero sobre nuestra futura y libre acción, buena o mala, nada puede hacer , pues nos separan de Dios un par de gruesos vidrios que de un material que Él hizo totalmente aislante que se llama "libre albedrío". Nos creó Dios  para que fuésemos libres y respeta la dureza de ese material, nuestra libertad, incluso hasta nuestra perdición. Tras la vida recibiremos aquello que hemos sembrado, bueno o malo, porque hemos sido nosotros tan libres como lo es Dios.

Podemos comprender a Jesús cuando profetizó las negaciones de Pedro y la traición que por dinero  Judas iba a cometer. Y Dios los había hecho libres y respetó sus libertades y ellos reaccionaron: el uno con lágrimas de arrepentimiento y esperanza de misericordia y el otro probablemente  con total desesperación sin pedir ni esperar perdón alguno. 

Podemos unirnos a Jesucristo en su dolor y preocupación en el monte de los olivos o en los sufrimientos de su Pasión y Muerte y así aliviarle a través de su naturaleza divina. Podemos pedir por la salvación de cualquier ser de la historia.  Si así no hubiera ocurrido, nuestra petición volverá a nosotros incrementando nuestro tesoro de amor, pero si ese ser por el que pedimos se hubiese salvado....no dudemos que nosotros hemos participado en ello con una gota de piedad. 

No temamos el futuro, pues somos nosotros y solo nosotros los verdaderos dueños de nuestro porvenir. 

Decimos "Líbranos Señor de caer en tentación " y así le damos a Él, libremente, permiso abierto sobre nuestra  voluntad, la que a través de esta oración se va a ir fortificando.


 Dualidad : Inmutabilidad y  Sensibilidad.

Son dos virtudes divinas que parecen contrapuestas , tal como ocurría con la Justicia y la Misericordia.

Para poder comprender cómo pueden ambas coexistir en nuestro Señor pasaremos a imaginar un espacio material que usamos continuamente: Nuestro piso de casa.

Este suelo está construído con cantidades finitas de material que, dada su dureza,  percibe y resiste. ¿Crees que las vigas que lo integran no acusan tu peso cuando pasas sobre ellas? ¿Crees que acaso ceden un sólo milímetro ante tu tránsito ?. Pero si aplicásemos 1000 toneladas...¿No se hundiría la casa entera?... Así es, pero la Resistencia de Dios es infinita y percibe absolutamente todo con  precisión sin límite soportando a la vez todas las fuerzas que se le puedan aplicar sin alterarse en absoluto.


Dios es Familia Trinitaria.

A través de la Biblia Dios se nos ha ido revelando tal cual es: Un sólo Dios en tres personas.

La mente humana que viene creciendo a través de pequeñas ideas avanza en desarrollo, pero por más que se esfuerza no llega a poder contener o comprender tan grande misterio. Ante el concepto de infinito, al que ninguna máquina ni animal alguno puede acceder, el ser racional sí puede llegar, pero no puede ni contenerlo ni  contarlo y se ha de conformar con aceptarlo. Es lo que  ocurre con este sagrado misterio que sólo es aceptable dada la infinitud de sus miembros, pero no es observable ni comprobable por nuestra limitada razón.  Tan sólo el corazón llega a sentirlo al amar el concepto Trinitario en Dios como su gran verdad. 

Si la Sagrada Biblia nos dice que Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza y a la vez resulta que el ser humano tiene su procedencia, vivencia  y descendencia en la familia, es porque Dios también  es en sí : familia .

Dios es familia de amores infinitos que auna a sus miembros. El Padre ama infinitamente desde la eternidad al Hijo y el Hijo ama también desde la eternidad infinitamente al Padre. Son dos amores que convergen con tal fuerza que no hacen otra cosa más que liberar otro amor infinito en una nueva persona procedente de ambas: el Espíritu Santo.

Nuestra  historia con Dios la conocemos mediante la Revelación  por la Sagrada Tradición  y  directamente por su palabra: la Sagrada Biblia.  

Y ese  amor de esas tres personas divinas explotó y comenzó a crear seres finitos: materia y energía espacios llenos de estrellas y nebulosas y otros seres con rasgos parecidos a sus Creadores, porque también fueron dotados de razón, voluntad, libertad y sentimientos, a los que llamó Ángeles. Y puso a prueba la energía de las constelaciones de estrellas haciéndolas explotar en supernovas de  luz y nueva materia, y puso a prueba a los propios Ángeles, ocultándose de ellos para conocer sus ambiciones y deseos. Y unos les fueron fieles, pero otros no, porque querían ser  más que Dios. Y los que le fueron fieles son los Santos Ángeles y los que no, los llamamos demonios porque están voluntariamente apartados del amor Supremo que rechazaron. No terminó en ello la Creación del Dios hacedor de todo, porque  Dios creó la vida , las especies vegetales y animales y por último al hombre al que también  dio raciocinio, voluntad, sentimientos y libertad, aunque todo ello más limitadamente que a los ángeles. Y  puso al hombre en un jardín dotado de toda clase de bienes y también quiso probarlo permitiendo que fuese tentado. Y los demonios, que desearon  "ser más que Dios", quisieron hacer inútil su última creación y sedujeron a la primera familia humana para que quisieran "ser como Dios", y así poder dar una nueva lección al Creador. Y Adán y Eva cayeron en esa inicua tentación y fueron expulsados por ello de aquel paraíso en el que vivían. Y Dios continuó pensando: "  quizás estos hombres engañados lo que quisieron fue ser como Yo para amarme mejor y estar más cerca de mí". Y Dios sintió amor hacia el hombre creado y resolvió en favor de éste: "Verdaderamente el ser humano nunca podría ser como Yo, pero por si me ama,  haré de mi Hijo, por la acción del Espíritu Santo, un hombre como ellos, que se llamará Jesús y en Él podrán amarme mejor,.... y verán  como en Él, Yo pruebo el sabor de sus vidas y de sus muertes." Y Surgió en Dios la idea de la Redención del ser humano y la Palabra de: " Hijo del Hombre", como Salvación para todos nosotros.

Nosotros debemos tratar de imitar a Dios que es nuestro Padre, al igual que cualquier criatura lo hace con sus progenitores de los que aprende a vivir. La Santísima Trinidad no nos propone inmutabilidad ni omnipotencia, sino solamente las virtudes suyas que tienen cabida humana. Así nos puede hacer felices  acercándonos a su contemplación y compañía definitiva.

Virtudes teologales que nos inspira el Padre : Fe, Esperanza y Caridad. Creer, confiarse y amar a Dios, a quien no vemos, para luego repetirlo en el prójimo que sí que vemos. 

Virtudes cardinales que nos inspira el Espíritu Santo para poder obtener las teologales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, junto a sus dones de :  sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo,  amén de la vivencia de las Bienaventuranzas que Él  enunció : Pobreza, cordialidad, paz, pureza, nobleza, testimonio, sacrificio . Fueron inspiradas en el Hijo de Dios por el Espíritu Santo y germinaron en su vida como frutos que nosotros podemos llegar a poseer para ser  verdaderos  "bienaventurados" y que son  : Amor, Alegría, Paz, Paciencia, Longanimidad, Benignidad, Bondad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia, Castidad.

No hemos de desanimarnos al contemplar tal cantidad de virtudes porque unas derivan en otras y así se completan partiendo desde la tres teologales y en especial de la tercera que es la caridad o amor, la naturaleza del mismo Dios. Leyendo el antiguo y nuevo Testamento encontraremos numerosos testimonios de todas ellas y largamente se podría hablar de cada una, pero no se trata de aprender a contemplarlas o a definirlas, sino de comenzar a vivirlas imitando a María y a José en la Santa compañía de Dios hecho hombre y  permaneciendo nosotros en su presencia eucarística.


La Unión Dios-hombre en Cristo. Hipostasis.

Partíamos de la esencia de un sólo Dios con tres personas que hacen familia . En ella ocurre el más original hecho que diferencia al cristianismo con todas las demás religiones habidas sobre la tierra. Se trata de que el mismo Dios , el Creador del hombre, se haga a la vez un ser humano y llegue a integrarse en su vida  hasta el extremo de entregar la propia en bien de aquel.  La unión de la naturaleza divina con la humana se denomina hipostática y no cambia en lo más mínimo a ninguna de esas dos naturalezas, las que , citando el Concilio de Calcedonia, "se mantienen para siempre, sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación".

 Resumiendo : Dios  son tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo de idéntica naturaleza divina que integran en perfecta e infinita unión un sólo Dios. Dios crea por la acción de su Espíritu Santo en el seno de una Vírgen llamada María un cuerpo y un alma humano al que une su segunda persona ("El Verbo se hizo carne") de manera que son ya dos naturalezas distintas, divina y humana, en una sola persona que se llamará Jesús. ("y habitó entre nosotros"). El cómo sucede todo esto es parte de dos  grandes misterios de nuestra religión cristiana: Trinidad y Encarnación. Para nosotros , seres limitados y finitos bástenos el saber que estos "misterios" proceden de quien es ilimitado e infinito, de alguien que nunca podremos conocer en su absoluta totalidad.

   Para hacernos totalmente felices, en cuanto a la contabilidad de amor de Dios recibido, nos faltará el siguiente misterio que es el de la Eucaristía. 


El misterio de la Eucaristía.-

La Eucaristía es sacramento y es misterio. Lo primero lo es porque realiza en nosotros presencia de Dios en el cuerpo y Alma de Jesucristo, que es Dios y Hombre verdadero. Lo segundo porque los sentidos  no alcanzan a percibirle cual es y a la razón le cuesta mucho admitir un proceso que no puede analizar ni entender. Tan sólo el sentido del corazón y el espíritu de la fe logran descubrir su calor y su luz. La biología y la física están llenas de verdades observables que no se pueden comprender por completo, tan sólo parcialmente. Nosotros somos como aquel negrito del Africa tropical que dudaba de que el agua pudiese ponerse dura (congelarse) por el frío, ya que nunca había estado ni el Ártico ni en el Antártico y tenía que fiarse de la palabra del profesor que le aseguraba que eso era cierto.  Hay muchos enigmas desconocidos para nosotros y por tanto :  hemos de fiarnos de la palabra de nuestro profesor, de la ciencia y... en este caso de la palabra de Dios (la Revelación en Cristo).

Jesús sintió pena de que al sujetarse como hombre a la mortalidad humana no podría acompañar o otros muchos hombres alejados en el tiempo o en la geografía. Vino a estar con nosotros y solamente los afortunados de su época, nación y zona podían gozar de su presencia .  Como además de hombre era Dios utilizó su poder para que todos pudiésemos sentirle en lo más íntimo de un abrazo e hizo que el pan y el vino se pudieran convertir en su verdadera carne y en su verdadera sangre, con los cuales revivimos en nuestra Misa el misterio de su Redención con su Pasión y con su Muerte. Muchos discípulos se opusieron a la idea y  le abandonaron entonces, al igual que ahora, pero los que no lo hicieron y se fiaron de su palabra entonces y también hoy, sienten la realidad de todo un Dios que los visita y abraza con la certeza de una posterior vida para siempre. "¿Y a quien vamos a seguir, si solo Tú tienes palabras de vida eterna ?", dijo Pedro al ser interrogado en este tema por Cristo. Es el milagro de la confianza de la fe por el que  siempre  acuden el amor y la esperanza. 

Como la tierra seca toma el agua que el cielo la regala y la incorpora a sus semillas creciendo la vida en ellas, así es la Eucaristía, el llamado pan del cielo que baja también del cielo  para que el hombre crezca, para que viva y para que no muera. No se trata de que Dios se transforme en carne nuestra, sino de que nosotros nos transformamos en carne de Dios, en sus hijos adoptivos. Es pues la Eucaristía la verdadera semilla de la Resurrección futura, es la semilla del amor imperecedero, es la encarnación del amor de Cristo en cada hombre , al que le abre las puertas de su corazón . Sólo requiere dos cosas: la fe y la integridad moral, siendo éstas el precio de la entradas a la paz en esta vida y al Cielo para después de la muerte. Si recibes a Cristo en tu ser recibes el verdadero amor imperecedero y a Dios Padre y al Santo Espíritu, que  te acompañarán con Él. Lo más grande, significativo y decisivo del catolicismo es recibir y adorar a Jesucristo sacramentado.  !Que el mundo y sus intelectuales intenten superar este misterio de amor¡ .

Dijo Jesucristo que sólo Él era el Camino, la Verdad y la Vida. Pues bien: la Eucaristía es prodigio de verdad, es el camino directo hacia  Dios y es el único calor que produce vida imperecedera .


Jonás.

Benidorm  22/3/2022




 











Jonás - Benidorm 20121-2022

sábado, 27 de noviembre de 2021

 Sobre la arquitectura del amor


Según el diccionario el amor es un Sentimiento de afecto, inclinación a alguien o a algo, que nos completa y  alegra, llevándonos a la entrega de nosotros mismos. Por la intensidad de su entrega hemos de reparar en que la máxima siempre es referente a personas.

La primera mención escrita sobre él se encuentra en la Biblia en los mandamientos de la Ley escritos por el dedo de Dios y entregados a Moisés. :  "Escucha Israel, amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a tí mismo". 

El Sagrado libro nos revela que si pudiésemos analizar al Dios infinito llegaríamos a la conclusión de que está compuesto en un 100% de amor.

Cuando el amor está bien cimentado y el "yo mismo" está a no mayor  altura que los demás, se pueden edificar las más maravillosas creaciones. Cuando el amor al "yo mismo" está más alto, las obras se vuelven  egoístamente torpes e imperfectas. Cuando el culto al "YO" sobrepasa al amor de Dios, fermenta la propia masa y se transforma en  venenosa soberbia.

Jesucristo, divino y humano a la vez, es el único Ser que ha amado más a los demás hombres que a sí mismo. Por esa razón llegó a dar su vida por ellos y por esa razón se encarna en cada persona que sufre, a la que debemos secorrer.

 El pobre demonio, al revés,  no tiene familia ni amigos, se ama locamente a sí mismo y por ello odia al resto de la creación, incluidos otros demonios de menor  valía , por si le pudiesen hacer sombra haciendo el mal .

Dios predica el amor y la humildad.  El Padre,siendo infinitamente perfecto,  pone todo su amor en el Hijo y éste en el Padre. Dela unión de dos sentimientos infinitos nace la presencia del Amor en persona que es el Espíritu Santo que devuelve a cada una de las anteriores sus infinitos cariños. Así se forma la felicidad de Dios en el mismísimo amor, en su más fina arquitectura.

Los hombres, creados a imagen y semejanza del Creador también amamos y aunque no se nos puede dar el saborear un amor infinito, aquel que nos hizo nos ofrece toda una eternidad  para contemplarle y también para compartir la felicidad con la miríada  de Bienaventurados humanos santos y de santos Ángeles.

También está el amor a sí mismo que el Creador ha implantado en cada ser humano.  Ser mejor no es quererse menos, sino amar más al hermano. Pero difícilmente querrás a éste si no te valoras tú  mismo. La autoestima es necesaria para poder vivir el amor y sobre todo para poder hacerlo crecer. Es más si el amor a Dios es la razón de la fe, el amor al prójimo lo es de la caridad y la autoestima es la base de la esperanza necesaria para la felicidad. Así las virtudes teologales vienen a florecer en  ese lema de San Agustín que decía :  Conócete, acéptate, supérate.

 Todo ello si sabemos ser fieles en la vida a la palabra de amor a Dios y de servicio al prójimo enseñada por nuestro Señor Jesucristo. 




domingo, 5 de septiembre de 2021

Sobre el papel de la mujer en la Iglesia católica.


SOBRE EL PAPEL FEMENINO EN LA IGLESIA


Ahora que las llamadas feministas se revuelven por creer defender sus derechos reaparece el canto de la sacerdotisa. Todas las opiniones serían totalmente compatibles si se compartiese la idea de la verdadera dignidad del ser humano. 

Se piensa en porqué clase de demonios la mujer no puede ser igual que el hombre en todo y realizar sus mismos oficios. Realmente hoy tenemos magníficas doctoras en medicina, mandos en el ejército, ingenieras y técnicas de toda clase, ...incluso toreras. ¿Porqué una mujer no puede llegar a ser sacerdote, obispo o Papa, al igual que cualquier hombre...? 

El problema radica en la falta de discernimiento en dos conceptos ; la dignidad y la función.

En el plano militar tienen la misma dignidad el soldado raso que el general de división, aunque sus acuartelamientos sean distintos y sus responsabilidades también sean diferentes. Sin embargo,  en la sociedad civil se respeta más al uno que al otro y eso es debido a que en ésta se debilita el concepto de dignidad.  Hombres y mujeres comparten, pues, la misma dignidad, pero no siempre las mismas funciones. La maternidad por ejemplo , le está naturalmente prohibida al género masculino, y con ella lo más bello e intenso del amor humano. Quizás por eso Dios quiso reservar algunas pocas funciones al hombre, sin dejar de ascender a la máxima altura la figura de María, su madre, bendita sobre todo el género humano y angelical.

Hay mujeres que creen que la función sacerdotal es un ascenso para la persona, pero Jesucristo lo dejó bien claro: "El que quiera ser el primero entre vosotros sea el último y el servidor de todos".  

Calderón de la Barca lo tuvo bien claro cuando en su "Gran teatro del Mundo" exponía a todos los seres humanos de menor a mayor proyección social y los valoraba no por  la altura de sus papeles, adjudicada al azar, sino por sus calidades de interprertación . 

La vocación religiosa es un oficio de servicio a los demás, bien sea en un hospital, en un oratorio o en un monasterio. Hay santos sacerdotes como hay santos monjes o santos laicos. El salario final, como en la parábola de los trabajadores de la viña, puede estar expuesto a sorpresas por parte del contratante que es Dios, el verdadero y único autor de todo.

viernes, 30 de julio de 2021

......y una muerte de cruz.

 El suplicio de la crucifixión.-

La inventiva no tiene límites .

No sabemos quien utilizó el suplicio de crucifixión por primera vez a lo largo de la historia, pero sabemos que la antigua Roma lo utilizó  para castigar lo máximo posible a cualquier enemigo antes de darle muerte.  Se trata de un final muy doloroso y muy lento que siempre solía servir de total escarmiento. Existen otros métodos dolorosos que igualmente aportan el máximo sufrimiento, como lo son los que utilizan calor  o fuego, pero no se consideraron tan disuasorios,  dada su rapidez en la producción del desmayo y de la muerte, pese a moverse también en el límite de la sensibilidad.

La crucifixión lleva asociados dos componentes disuasorios: la asfixia y el dolor. Actualmente sabemos que cualquier persona colgada de los brazos ,tras un determinado tiempo comienza sufriendo falta de respiración. Es el peso de las vísceras abdominales y las piernas lo que debilita al diafragma, émbolo respiratorio, llegando a anular la respiración. Es entonces cuando por vía refleja se produce una contracción intensa sobre las piernas que buscan apoyo, encontrándolo, en caso de crucifixión,  en el clavo que atraviesa los pies. Esa nueva y enérgica presión  es seguida de  agudos dolores procedentes de importantes nervios perforados, sea en miembros inferiores o superiores. 

La experiencia de medicina de guerra que hemos sufrido en las últimas contiendas mundiales nos asegura que los dolores por destrucción o presión sobre troncos nerviosos son los calambres dolorosos  más grandes e intensos que  se pueden sufrir. Por otro lado la experiencia de los medios de contraespionaje de la CIA nos enseña lo fácil que es hacer "confesar" a cualquiera mediante la técnica de ahogamiento respiratorio con agua,  aplazado o fraccionado. La respiración es indispensable para la vida y su fallo es realmente coaccionante para cualquier voluntad por fuerte que sea.  Pues bien: los antiguos romanos aunaban ambas técnicas en una sola: la crucifixión. 

La víctima se agitaba lenta y obligadamente entre dos apoyos perforados: los brazos en sus carpos comprimiendo o seccionando el nervio mediano o los pies en sus tarsos, comprimiendo o seccionando el nervio tibial posterior. El dolor en  reposo era contínuo y en movimiento era agudo, aunque impulsado por la necesidad de respirar apoyándose en las piernas. La hermorragia de las cuatro heridas también era imparable ya que la hemostasis en los puntos sometidos a continuo vaivén era imposible. Así el crucificado iba perdiendo a lo largo del tiempo las reservas de volumen sanguíneo necesarias para el funcionamiento circulatorio. En el caso del crucificado que hubiera sido previamente azotado en pecho o espalda habría que considerar además la aparición de derrame pleural o pericárdico por dolor o contusión que aminorarían mucho más el rendimiento del motor vascular cardíaco. Un hombre fuerte podría agonizar dolorosamente durante unas  horas colgado mediante clavos de una cruz. 

 Esta era la máquina de sufrimiento ideada por la crueldad humana. Por ello es San Pablo el que hace hincapié en su epístola a los filipenses 2/8, del valor del sacrificio de Jesucristo : "y al hacerse hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡ y una muerte de cruz ¡"

Cada quien que saque sus consecuencias del valor de dicho sacrificio. 

"Y se encaramó en lo alto de la Cruz para que todos le viéramos desde toda la Tierra y mostrarnos así su corazón repleto de amor. Y así nos cambió la historia del hombre y de la humanidad."

Jonás   Julio 2021- Junio 2022

viernes, 14 de mayo de 2021

 

Sobre Adán y Eva.


Mucho se ha escrito y comentado sobre nuestros primeros padres, aunque la mayoría de ello han sido simples caricaturizaciones. A pocos ha interesado la interpretación  teológica o ética de los hechos relatados por el libro del Génesis. A unos les parece una narración pueril por la prohibición de comer de un determinado árbol sin una clara razón , a otros una primitiva  apología del machismo al considerar a Eva creada del cuerpo del hombre y para su compañía, además de ser  luego ser la primera en caer en la tentación  e inducir al varón a pecar. 

Si nos fiamos de la experiencia que los años nos van dando, sabemos que muchas veces debemos cuidarnos de actos cuyas consecuencias desconocemos y que hemos de fiarnos de las advertencias de alguien más sabio o más viejo que nosotros mismos. Si valoramos al ser humano apreciaremos la misma valía en sus dos sexos, unidos no por autoridad ni por conveniencia, sino por un amor necesario para el desarrollo de la familia humana, imagen  muy limitada de la familia divina.

En el relato  tras la prohibición de Dios del comer la fruta  prohibida,  la serpiente les da una nueva explicación y una velada  proposición : "es que si la comeis,... sereis como Dios."

Es exactamente igual que las invitaciones al pecado que se nos presentan a nosotros, sean de soberbia, o sean de egoísmo, o de lujuria. "Dios te quiere privar de algo tuyo, no le hagas caso".

El pecado de los ángeles fué querer ser más que Dios,  fé luchar en su contra e intentar derribarle. El pecado de Adán y Eva fué querer ser iguales a Dios.

Y ese Dios ve en el primero una soberbia y un desamor sin límites, pero en el segundo ve infidelidad e ignorancia , pero también  nota  confusión.

 ¿ O acaso es que  el hombre pretendía ser igual Dios para estar más cerca de Él, para integrar parte de su familia...?

Seguramente el Altísimo lo meditaría y aplazando el castigo a la raza humana daría , como amigablemente decimos nosotros la vuelta a la tortilla y desde la Trinidad diría : "ya que el hombre nunca podrá ser igual a Dios, hagámosnos uno de nosotros igual al hombre" . Así quizás nació en la mente de Dios la idea de la Redención del ser humano encarnándose como Verbo divino en el seno virginal de María , de manera que comenzó a ser , además de verdadero Dios, verdadero hombre. 

El Padre caminaba por el paraíso terrenal con Adán , el Hijo caminará por el valle de lágrimas con todos los hijos de Adán para conducirnos al Cielo, paraíso definitivo. Ahora con Cristo entre nosotros compartimos el mismo Padre de verdad  y no podremos decirle nunca al Todopoderoso ¿Qué sabes tu del hombre si no lo eres..?

Con la dignidad de ser verdaderos hijos de Dios le pedimos que siempre nos acompañe y a la Vírgen Santísima, su madre, que también, por la generosidad de Cristo en la Cruz, nos considere sus hijos, sea ahora y en la hora de nuestra muerte.


Jonás 

 Septiembre de 2020

martes, 13 de abril de 2021

LUCES PARA EL ALMA

 

LUCES PARA EL ALMA

El espíritu tiene momentos de iluminación y también los tiene de oscuridad. En la vigilia predominan los primeros y en el sueño los segundos. Tiene gran importancia para el alma sensible la total ausencia de luz, que es o que los místicos denominan "la noche oscura del alma".  La fe, la certeza, la seguridad, todo se desvanece en esos momentos amargos para el ser que añora el trato y contacto con su Creador.  Todos los santos la han padecido en algún momento, e incluso nuestro Señor Jesucristo la sufrió durante su Pasión y Muerte y la Vírgen Santísima en esos mismos acontecimientos y en la infancia de su Hijo cuando éste se le perdió durante tres días y tres noches para acabar encontrándolo en el templo. 

¿Porqué nuestro Dios permite cosas así?  La respuesta está en el ejercicio de un exámen final a un alumno en el cual las pruebas las ha de resolver él sólo  en ausencia total de su instructor y así demostrar su aprendizaje y poder resolver la situación. 

Los cristianos tenemos un arma para reaccionar ante todo lo nuevo y desconocido: la oración.

¿Qué mantuvo a la Vírgen María en pie junto a la Cruz de su Hijo?: la oración

¿Qué mantuvo a Cristo obediente al Padre hasta la muerte ?: la oración

¿Qué hizo perseverar a todos los santos en sus momentos más difíciles..?: la oración.

Qué le dió a Jesucristo la victoria final de su empresa redentora del mundo que le abandona?:  la union con el Padre cuando en el último momento de su vida dice: "En tus manos Padre encomiendo mi espíritu".

La oración mantiene la fe y ésta alimenta la esperanza y el amor. Por esta razón hemos de robustecernos  con actos de fe  y de ahí la importancia de procurar comenzar nuestras oraciones con un Credo. El " hágse tu voluntad " dirigido a Dios Padre  debe impregnarnos de amor, de respeto y  de esperanza porque de Él no podemos esperar finalmente sino cosas muy buenas. La oración a la Vírgen Santísima es el remedio más eficaz para superar cualquier trance difícil. Ella nunca abandona a nadie que la llame Madre. EN LA NOCHE OSCURA HAY QUE ENCENDER LA LLAMA  DE LA ENTREGA Y DEL AMOR 

Y un último consejo para todos los momentos de dificultad: no descuidar tampoco el cuerpo: cuidar su nutrición, su hidratación, su ejercicio   ysu respiración para que sean lo más óptimas posibles. Somos híbridos de cuerpo y alma y siempre hemos de dar a ambos elementos lo mejor de nuestra experiencia humana en contra de cualquier enfermedad o proceso que pueda alterarnos, para terminar bajando  la cabeza entregándonos  con humildad ante el Señor que nos examina.


jonas  13/4/2021




martes, 9 de marzo de 2021

Valores supremos de Dios.


Entre las virtudes que la teología descubre y valora del ser infinito existe una gran competencia para presidir su corona . El poder sin límites sería para la mayoría de personas la facultad más notable de Dios. Pero un estudio más profundo revela la grandeza de otra virtud de  grandeza superior en cualquier  criatura racional existente, que es : la Misericordia.

La capacidad de perdonar cualquier falta en la que exista arrepentimiento, por grave que fuera, parece sencilla, pero es algo que atestigua la verdadera grandeza y generosidad de Dios. Porque el borrado de la culpa y de la pena asociada equivale a no haber sido cometida falta ni ofensa alguna. Es más : el ser penitente ve aumentado su saldo de merecimientos con las virtudes de alguien que las regala con toda generosidad a cualquier corazón dolido : Cristo Redentor.

Por su Misericordia, el Padre envía a su Hijo divino a encarnarse como hombre perfecto para poder salvar a la criatura humana. El perdón inexistente para los Ángeles infieles apareció, sin embargo,  para hombres pecadores que se arrepienten. 

Aprovechemos nosotros este valor de la Misericordia de la Trinidad Santísima que con Cristo nos abre las puertas de la Vida eterna.


Jonás 9/3/2021

viernes, 18 de septiembre de 2020

 SOBRE LA FELICIDAD Y EL AMOR


Si algo define e iguala a todos los seres humanos, eso es: la búsqueda de la felicidad. Ya en el seno materno el feto busca la más confortable posición acomodándose con movimientos en el vientre de su madre. Una vez nacido la busca por su calor  y para saciar en ella los más fundamentales apetitos que son el hambre y la sed. Ya en la infancia los deseos y caprichos de la criatura son continuos, pues en ninguno de los juegos consigue saciar por completo su apetito de placer. Y así prosigue la vida para siempre: deseando continuamente lo que no se ha conseguido porque nada de lo que se tiene entrega la completa felicidad.

Así conceptuado el ser humano es el perfecto insatisfecho. Su única dicha es la esperanza de conseguir de alguna manera y en algún momento esa felicidad que busca. Realmente se goza de las cosas más esperándolas con la certeza de encontrarlas que al saborearlas una vez poseídas, ya que una vez alcanzadas el hombre busca siempre algo aún mejor. Esa ambición inacabable de felicidad es lo que nos demuestra que sólo cerca de Dios, el Ser infinitamente Bueno, el hombre puede saciar su sed de bienestar.

Alguien podría definir al  mundo como una inmensa mesa de trileros, porque tras la búsqueda y entrega de  nuestro dinero de esfuerzo y trabajo,  nos engaña siempre ocultándonos la bolita de la felicidad siempre en la copa desechada.  ¡Y cuántos engañados pululamos por el mundo de tenderete en tenderete !

La razón es obvia: creemos solamente en el amor a uno mismo, nunca en el amor al otro. El corazón humano está hecho para amar y comienza por amarse a sí mismo y eso está bien porque es autoestima, pero lo malo que es que acabe donde comenzó y no salga a contemplar y amar a un Creador y a muchas criaturas hechas  por éste y precisamente para compartir como hermanos la felicidad con ellas y hacia Él. 

El amor que nos tenemos a nosotros mismos no no nos puede dar una felicidad sin límites, porque está recortado por nuestra propia finitud. 

Definitivamente es el amor al otro lo que da la felicidad verdadera y no el odio, ni la envidia, ni la ambición. Y el primer "otro" es el propio Creador.

Resuenan con plena razón las palabras aquellas :  "Escucha Israel: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y a tu prójimo como a tí mismo.".

Cuando contemplemos a Dios , tal como es, es cuando sentiremos el verdadero amor que engendra la verdadera felicidad, la que no se acaba nunca, la que no querremos perder porque es la verdadera vida.

Pidamos, pues,  al Espíritu Santo que purifique nuestros ojos para que podamos verle en Dios y  así  llegar a poseer la verdadera felicidad. Y pidamos desde  este mundo, sumidos en nubes y turbideces, que nos llegue  algún fulgor de ese Sol divino para que nos oriente y para que nos conforte durante el camino.

¿Pero es que  existe la felicidad perfecta....?  ¿Existe la FELICIDAD con Mayúsculas...?  ¿Existe la Felicidad infinita...? 

Te diré que sí, que está y que es atributo exclusivo de Dios, quien es en todo momento infinitamente feliz. Él quiere compatir su felicidad con nosotros en el Amor, si es que somos capaces de abrir las ventanas del alma para que nos inunde su Luz

¿Cómo...?  

Porque su dicha es originada por un infinito amor entre el Padre y el Hijo. Es ese amor sin límites que se personifica en un ser tan divino como ambos:  el Espíritu Santo. La Felicidad procede tan sólo del amor y en la Trinidad lo es infinita. Nosotros nada tenemos de infinito, salvo la esperanza de eternidad y si estamos cerca de Dios podremos aspirar a participar de su Felicidad para siempre desde nuestra ínfima esencia.  

Solamente podremos ir completando nuestra dicha, creciendo a lo largo de la eternidad del tiempo, si gozamos de ver infinitamente feliz a Dios . Y sólo así, el Espíritu Santo  nos llenará de satisfacción en su contemplación gloriosa y perfecta del Padre junto al Hijo y junto a toda la Creación que le ha sido fiel.

Septiembre 2020- Septiembre 2021-Julio 2022

Jonás.

miércoles, 1 de abril de 2020

SOBRE LA FE


SOBRE  LA  FE, LA RAZÓN Y EL AMOR

La fe no necesita razones, se guía única y exclusiva es el  amor.
Sí, el amor, ese sentimiento que nos aproxima a unos y a otros con la intensidad que tienen las grandezas del ser amado y del amador. Por eso mismo, de la existencia de un ser infinitamente perfecto y amable emana un sentimiento que a todos nos impulsa a su contemplación y a su  encuentro. Es lo que llamamos fe. No se ve ni se oye, ni se toca, pero calienta el alma y la llena de satisfacción. Es la fuente de una vida muy superior.
No obstante el primer paso lo ha dado el Creador al amarnos primero antes de crearnos y manifestarnos después, en ese sentimiento gratuito suyo, su propia  presencia. 
Fiarse de un padre o una madre es el primer acto que realiza un recién nacido a quienes  abraza sus poderosos dedos con sus enteras manitas. Luego vendrán otros aprendizajes, pero el primero ha sido un lenguaje de amor y de  confianza ciega sin razón ni justificación alguna .
Puede ocurrir que el bebé crezca y se olvide de esos dedos amorosos, pero cuando vea algún serio peligro y busque protección, instintivamente tenderá la mano hacia sus padres  y, si no se alejó demasiado de ellos,  los encontrará nuevamente.

Crecimos y aprendimos a buscar con inteligencia las razones de todo y descubrimos que aquellos  dedos que habíamos agarrado, aquellas doctrinas que acaso nuestra madre nos dio a conocer como verdaderas, quizás no fueren lo suficientemente apasionantes como para dedicarlas nuestro tiempo ni superen a una vida que se nos promete dinámica y segura.  Aparece, pues, la crítica, la duda y la nueva búsqueda de un itinerario adornado de satisfacciones, de novedades y  de entretenimientos. Ya no creemos en  cuentos para niños, ahora necesitamos  actividades de adultos para adultos.
La primera pregunta que rasga la inquietud del adolescente surge de la cantidad de doctrinas y de religiones que vamos conociendo….¿ Habrá alguna religión verdadera, ...pensamos,  o.... serán todas fruto del miedo o de los instintos ancestrales ..? .¿Porqué la  Religión que me han enseñado mis padres tiene que ser la verdadera...?¿Existe Dios o acaso entre todos nos  lo estamos inventando?.

Van pasando los años, pero si tenemos la ocasión de conocer con dolor la muerte de alguien próximo a nosotros se  van sedimentando muchas ideas según su peso específico y van prevaleciendo  estas tres :              ¿Qué hacemos aquí….? ¿De dónde venimos…? y.... ¿A dónde vamos..?.
 Volvemos a revisar  nuestros registros religiosos  y  de ellos escogemos solamente lo que más  nos gusta o apetece o aquello que más nos convence, porque el gusto, el apetito y por último la razón son nuestros  habituales  utensilios de viaje en la vida. Pero la verdad es que ni con esos compañeros nos hayamos completamente satisfechos si no  encontramos el aditivo esencial de la existencia que es el Amor, pero el Amor con mayúsculas. No sirve  la pasión sexual, ni la satisfacción corporal, ni la novedad, ni siquiera esa seguridad propia que con la autonomía  del crecimiento va desapareciendo. Descubrimos que necesitamos amar y ser amados y llegamos a intuir también la valía  de quien primero lo hizo y que es el último que nos ha de querer ,  que resulta ser el Dios aquel  del que nos había hablado al principio  nuestra madre,  aquel  que  nos creó tal como Él  nos quería hacer, es decir: como hijos suyos,  con su propia  constitución , con su libre albedrío y con su propia  suprema tendencia :    el  Amor.
Ahora ya tenemos una guía segura para llegar a encontrar la verdad.  Recuerdo el argumento ontológico de San Anselmo sobre la existencia de Dios. “Si la idea de Dios absorbe  todas las cualidades posibles del ser , la existencia,  al ser la primera de ellas, puesto que sin ella las demás no estarían presentes, demuestra precisamente el que esa idea alberga en sí  la autenticidad  de un Dios perfecto y real.”
Pues bien: si la existencia es su primera virtud, la segunda lo es el amor.  Nada puede haber más amoroso ni más amable que Dios. Es demasiado bueno  para no ser real,  porque tanto amor no puede caer en saco roto.  Será el Amor el imán de  nuestra brújula para dirigirse con seguridad y sin vacilación a la fe en el laberinto de las religiones.  Pero quisiera permitirme estas preguntas :

¿Qué Dios sería podría ser más amable que quien  perdona tantas veces al ser humano, o más servicial que quien se ha encarnado como hombre para mostrarle mejor el camino ? ¿Qué clase de Dios le  ayudaría curando a enfermos o incluso resucitando muertos? ¿Qué clase de Altísimo Señor  no dudaría en aguantar enormes tormentos  perfectamente evitables en cada momento, dado su infinito poder por conseguir la salvación del hombre? ¿Que clase de Dios llegaría a derramar toda  su sangre y toda  su vida tan sólo por amor hacia unos simples pecadores? ¿Que clase de Dios realizaría una locura así:¿Baal..? ¿Zeus...? ¿Bali..? ¿Zaratustra..? ¿el de Mahoma?  ¿el de Buda?....o acaso solamente la Trinidad Divina, esa de la que tu madre te habló cuando te enseñó a santiguarte, en la que se integra Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.?

¿Qué Dios es tan grande y generoso para adoptarnos como hijos suyos, para ofrecer su vida por nosotros tras su humilde paso por el mundo, y se queda encerrado en un  humilde Sagrario, siempre a nuestro alcance y siempre  junto a nosotros , pidiéndonos  tan sólo una cosa:  el que tengamos fe en su palabra, en su presencia , en su auxilio?

Nunca una fe ha tenido un premio tan grande como la amistad de un Padre que nos ha dado todo cuanto tiene : su Hijo, quien también nos regala su vida y su presencia eucarística y nos entrega un Espíritu Santo que integra lo más fundamental  del Padre y del Hijo : ese Amor que une.  De ellos podemos heredar, si seguimos el camino que nos marcaron, nuestra salvación eterna, o podemos declararnos voluntariamente desheredados para siempre por considerarnos más listos que ellos.

Y si algún día somos juzgados por ese Dios bueno...¿Con que cara le vamos a decir que nada sabíamos de Él, de su sacrificio, de su generosidad...?

Pidamos a la Vírgen María, ese otro maravilloso regalo de Madre que Cristo nos hizo desde la Cruz, esa Santa Mujer que tan cerca se halla de la Trinidad, el que  nos conduzca  a ellos, porque en ellos, solamente en ellos, encontraremos  toda la felicidad que anhelamos.

En resumen : el Amor se resuelve en Fe que ilumina sobre el alma la única Verdad.


Jonás   (Marzo-Abril de 2020).(Diciembre 2021)(Mayo 2022)