LOS SACRAMENTOS
En cualquier sala su aspecto, espacio, naturaleza y propiedades dependen en primer lugar de la iluminación que la muestre ante nuestros ojos. Así ocurre en nuestra alma con los sacramentos : son como claraboyas por donde entra no solamente la luz, sino el aire , el calor y la vida entera, porque penetra en ella Dios en persona para reavivar, para alegrar, para limpiar y perfeccionar, para animar, fortalecer y nutrir, para acompañar, ayudar y defender a quien le ama..
Esta presencia divina es el mayor estímulo que podemos tener en nuestra fe, es un encuentro imprescindible para poder corregir, dar sentido a la bondad y a la paciencia y para ser útil a los demás. Sin los sacramentos Dios está lejos y nos sentimos ajenos a Él. Con los Sacramentos tenemos a Dios en el Corazón, cercano y protector, Sin ellos toda la doctrina de la Religión, las buenas prácticas , la esperanza y la caridad se debilitan hasta el punto de llegar a sentir ser nosotros una turbia y oscura representación de una humanidad sin sentido alguno.
Los Siete Sacramentos de nuestra fe Católica :
Son: El Bautismo, La Confesión, La Eucaristía, La Confirmación, El Matrimonio, El Orden, y por último La Unción de los enfermos.
BAUTISMO.-
La Paternidad de Dios que gozamos los humanos radica en que Él nos ha creado de la nada y nos ha dado unas cualidades semejantes a las propias. Se denominan a estas potencias : Inteligencia, memoria, sentimientos y voluntad. Dije semejantes en cualidad, mas no iguales en cantidad, pues sólo a Nuestro Señor le corresponde la Infinitud en las cualidades que tiene desde siempre, frente a las nuestras que son temporales, limitadas, y además sujetas a los avatares del desarrollo, de la madurez y de la muerte, así como del estado voluntario de Gracia o de Pecado adquiridos desde el primer momento de nuestra existencia. Pero un Padre cuando se siente verdaderamente como tal, y así es cuando el hijo le reconoce y con sus diminutos labios le llama : "Padre" o "apá".
Eso es lo que vino a hacer Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo completo, auténtico y único de Dios Padre, enseñarnos a llamar "Abba", o "Papá" a su verdadero Padre de toda la eternidad. Ya en el Antiguo Testamento se insinúa la regalada paternidad de Dios con el hombre, pero sólo Cristo la manifiesta al compartirla con nosotros en la oración del Padrenuestro y en aquella bendita mañana de su Bautismo en el río Jordán.
Antes de su definitiva subida a los Cielos Jesús nos indica nuevamente que mostremos a cada nacido la alegría de su filiación divina y el mensaje de un Padre Bueno que lo quiere y que le repite a cada uno : "Tu eres mi hijo amado en quien me complazco".
Pues que a lo largo de nuestra vida ,ese agrado profundo no deje de protegernos nunca y seamos fieles como verdaderos hijos a tan enorme e inmerecido amor de Dios.
CONFESIÓN.-
Mas, desgraciadamente poco viene a durar esa divina limpieza que con el Bautismo el Padre Bueno nos da, pues el sucio mundo no cesará en intentos de hacernos caer en su lodazal.
Cristo, dada su divinidad, en todas las ocasiones perdonaba a los pecadores en los que descubría signos de arrepentimiento. Esto le ocasionaría el principal motivo para llegar a ser condenado y ajusticiado, pues no faltaban creyentes judíos que decían : "¿¡Y quién es éste para perdonar los pecados?", al no reconocerle como al propio Dios. Mas Jesucristo blandía la Verdad y el Amor, siendo para Él más importante que su vida temporal la vida definitiva de los hombres que había de redimir, de modo que sin temor ni esperas predicaba en toda ocasión, perdonaba al pecador, curaba al enfermo e incluso resucitaba a algunos muertos, cosas todas que sólo podía hacer el Dios que Él realmente era.
Habiendo Jesús resucitado y ascendido a los Cielos, envió a los apóstoles y discípulos al Espíritu Santo para decirles que habían de continuar su labor y que, como maestro Divino, les iría dictando la manera de hacerla. Poco a poco fueron recordando la vida del Redentor, escribiendo la Historia de la Salvación como Evangelio y practicando todas las normas recibidas. Ahora el Nuevo Maestro, bajado del Cielo como una Paloma de Fuego, les dotaba del ardor y del talento suficiente para poder cumplirlas. Sus dones abrieron caminos de evangelización y así fueron naciendo rituales Sacramentales que devolvían la presencia del Salvador a todos. La Confesión brotó entre los apóstoles cuando el arrepentimiento de sus faltas les brotaba en palabras y Pedro, entonces por el poder recibido de Jesús, comenzó a "desatar" aquellas cosas que les retenían presos, porque eso era lo que el Maestro le había encargado hacer.
Esto de la Confesión es algo sin igual en la historia humana. No existe en ninguna otra Religión más que en la Católica y tan sólo ha sido imitada por artífices de la justicia humana pero con dimensiones muy limitadas. También los médicos psiquiatras, escuchando el historial del paciente, despiertan su subconsciente y así curan muchos procesos patológicos de la mente.
En la Confesión católica la culpa de cualquier hecho, por grave que sea, es perdonada por Dios, ha desaparecido totalmente y aquel que era "pecador", ha lavado completamente su maldad, quedando limpio de ella como un niño. De esta manera, en ese hermano, podrá perdurar su pena o su sanción, la que dicte la Justicia de Dios, pero su culpa ha sido limpiada totalmente por la Sangre del mismísimo Jesucristo y ha recobrado el derecho de llegar a gozar de su presencia durante toda una eternidad.
Partes imprescindibles de la Confesión .-
Son 5 :
Exámen de Conciencia, Dolor de corazón, Propósito de enmienda, Decir los pecados al confesor y .. Cumplir la penitencia. Vayamos con cada una de estas partes:
1 - El examen de conciencia exige revisar los 10 mandamientos de la Ley de Dios. Hacerlo sin prisas analizando: en primer lugar si ha existido una materia grave de acción o de omisión, en segundo lugar si ha existido un verdadero conocimiento de su importancia y en tercer lugar si ha existido plena libertad y voluntad, en la realización o consentimiento.
2 - El Dolor de Corazón es sentirse descontento con uno mismo por haber decepcionado a Nuestro Señor Jesucristo que dio su vida para salvarnos y haberle fallado perdiendo su amistad y los numerosos bienes que ésta nos puede proporcionar.
3 - El Propósito de enmienda es planear un nuevo plan de vida en el cual no volver a ofender a Dios nunca más, ni en lo grande, ni en lo pequeño.
4 - El "decir los pecados al Confesor" consiste en abrir con humildad el corazón y la boca para denunciarse uno a sí mismo ante una persona que representa al mismo Jesucristo, sin detalles morbosos, pero sí con total sinceridad.
5 - El cumplir la penitencia es obedecer el cumplimiento de las oraciones o actos impuestos por el Sacerdote sin dilaciones.
La parte más hermosa del Sacramento de la Confesión viene ahora cuando el Sacerdote pronuncia la Absolución y la Bendición. En esos momentos no es el ministro sacerdotal quien habla: es el mismo Jesucristo quien se halla ante ti, y con su voz te dice que perdona todos tu pecados y te anima para no volver nunca más a ofender al Padre, ni contra tu propio cuerpo, ni contra tu prójimo, ni contra la Santa Madre Iglesia. Si le escuchas con fe, tu corazón entonces comenzará a llorar de alegría limpio y libre como un niño.
NOTA MUY IMPORTANTE. - La elección del confesor, salvo casos de peligro de muerte, es tan importante como la elección de un buen médico, quien debe de conocer el historial de nuestra vida con sus defectos y con sus cualidades. Debe de ser escogido el sacerdote por su prudencia y por su vida ejemplar, para que siendo supervisor de nuestra existencia, ésta llegue a ser grata a nuestro magnífico Dios.
LA COMUNIÓN.-
Es el más significativo de todos los sacramentos. Es también algo único que no existe en ninguna otra religión del mundo. Algo tan sorprendente que ya muchos de los primeros cristianos abandonaron a Jesús escandalizados por su sorprendente novedad : el comer el cuerpo y el beber la sangre de su Maestro: Nuestro Señor Jesucristo. Sus mentes no llegaron a aceptar la transubstanciación del verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Jesús en pan y en vino conservando de estos elementos sus aspectos y sabores. Era necesaria una fe absoluta en el poder del Verbo Divino encarnado en Cristo y el no poseerla les separó para siempre del Dios Todopoderoso que únicamente les estaba ofreciendo su compañía, tanto para sus cuerpos como para sus almas. Preguntó Jesús a los pocos que le quedaron junto a Él si ellos también querían marcharse y Pedro respondió rápida y sorprendentemente: "¿ Y a dónde vamos a ir... si solamente Tú tienes palabras de Vida eterna ?".
No se trataba de "canibalismo" , el caníbal mata para comer al semejante y así señorearse de su triunfo violento aparentando apoderarse de los valores de su víctima. Pero Jesús Resucitado ya nunca podrá morir y odia todo tipo de violencia. Nos ama y lo que pretende es poder estar lo más cerca posible de todos nosotros, de todos los que no hemos tenido la fortuna de poder tratarle en persona. Se funde con nuestro ser en un íntimo abrazo de unión limpia y pura, sin pretender ni dominarnos ni ser por nosotros dominado. En la Sagrada Comunión se abre un diálogo entre todo un Dios y tu mismo , porque Jesús quiere pasar a estar contigo, como cuando fue a visitar al rico Zaqueo a su misma casa. La imagen y la luz que pueda emitir esa visita depende del grado de tu fe. La estancia temporal del Cuerpo divino en el tuyo depende del mantenimiento de los caracteres organolépticos (color, consistencia, sabor) del Pan o del Vino consagrados . No obstante la presencia del Espíritu de Jesucristo junto a nuestra alma será estable y real, dependiendo del estado en Gracia de Dios en el que nos mantengamos.
Aprovechemos esos momentos de presencia total de Jesús para darle las Gracias por todo lo que ha hecho por y para nosotros, para pedirle todo lo que nos haga falta, bien a uno mismo o bien para nuestros seres más queridos.
Tener a Dios en tu Corazón es tener en las manos la llave del Universo.
No puedo dejar de volver a exponer el precioso poema de Ramón Cué llamado " El Ángel sin Labios", que ya expuse el el tema "Eucaristía" para terminar de saborear el valor de este fundamental Sacramento.
EL ÁNGEL SIN LABIOS._
Los hombres, al comerte, empiezan a ser ángeles
Y yo, para comerte,
comenzaría a ser un hombre pecador.
Yo no tengo fe en tí. En la Eucaristía sólo creen los hombres.
Yo no creo,...yo te veo
.!Pero no te como, Señor¡
!Ay, que envidia de labios para mi hambre eucarística¡
Cercado de este Pan en divina obsesión,
pudiendo abrir sin llaves lo sagrarios¡
¡Y saberme nacido sin labios para este Amor!
¡Ay qué envidia , qué envidia de vuestros labios, hombres!
De los labios hambrientos que muerden un mendrugo
de los labios con náuseas de hiel y de pasión,
de los labios leprosos que se caen a pedazos,
de los labios del tonto que babean impotentes,
de los labios del mudo gesticulando inútiles,
¡Pero que todos , todos, te comen a Ti, mi Dios!
Y en los labios del mudo eres Palabra,
en los labios del pobre eres banquete,
en los del tonto, sabiduría,
y en los del leproso Resplandor.
Ver que todos te comen..
¡Y yo, no!
Mediando entre los polos de mi espíritu y vuestra carne
está,.....¡Y es sólo vuestra!...la Comunión.
¡Yo vendería la primogenitura de mi Ser
por un plato de la mesa de Dios!
Mudos, pobres, leprosos, tontos, muertos,
¡Prestadme vuestros labios! Dejaré de ser yo.
Dejaré de ser ángel. ¡Tendré labios de carne
para comer a Dios!.
Ramón Cué.
LA CONFIRMACIÓN
Es el Sacramento de la Recepción de los dones del Espíritu Santo tal cual los recibieron los apóstoles en el día de Pentecostés. Es, pues, una total maduración de la fe del bautizado exigiendo una total renuncia al pecado, la ya declamada previamente en el Bautismo en el que la persona aún carecía del conocimiento suficiente debido a su corta edad.
Bueno es recordar y reconsiderar los siete dones que el Espíritu Santo regala al confirmado: Sabiduría (Dios es lo más valioso y lo único que importa), Entendimiento (Comprender a Dios en lo razonable y respetar su Juicio superior en aquello que no comprendemos), Consejo (descubrir los planes que Dios tiene para cada cual y el camino adecuado para realizarlos), Fortaleza (para superar todas las tentaciones que no nos han de faltar), Ciencia (conocimiento de la doctrina e historia de la Iglesia y de su Salvación a lo largo de todos los tiempos), Piedad (Oración abundante y frecuente en cada día) y por último Santo Temor de Dios ( es decir: temor real de poder perderle para siempre por causa del pecado grave.)
Requiere, pues, este Sacramento la recepción previa del sacramento Bautismal, así como el de la Confesión y el de la Eucaristía. Exige una preparación catequética de la fe, un conocimiento pleno de los mandamientos de la Ley de Dios y de la misión del apostolado y del apoyo a la Iglesia de Cristo que debe de tener a lo largo de toda la vida un auténtico cristiano.
El ministro de este Sacramento es el Sr Obispo que impone la mano impregnada en el Crisma ( óleo sagrado) en la frente del confirmado con la Señal de la Cruz, en la que unge al creyente la responsabilidad de la imitación de Cristo, quien fue el primer ungido por el Padre para la redención del género humano. Mientras se realiza esta ceremonia el padrino o la madrina, del confirmado o confirmada, colocan una mano sobre su hombro en signo de refuerzo y cooperación con su nuevo estado de fe y actividad en favor del bien, compromiso a mantener mientras vivan.
EL MATRIMONIO.-
A lo largo de la historia siempre han habido bodas que celebraban la unión estable entre el hombre y la mujer, creando una familia a la que daban existencia y nombre.
Para nosotros el Matrimonio es el sacramento de la perenne compañía espiritual de Jesucristo en el nuevo hogar.
Nuestro Señor fue invitado junto con su Madre a una de estas celebraciones y aceptó estar presente, no solamente como un invitado más, sino para ayudar y solucionar problemas, ya que faltó el vino en el acontecimiento, y para evitar la humillación de los recién casados, por petición de su propia madre, realizó Jesús el primero de todos sus milagros: convertir un aljibe de agua cristalina en un depósito de dulcísimo vino. Así Cristo, trasformó una invitación de escaso valor en un generoso regalo al gusto de todos los invitados, evitando la vergüenza de los esposos, anfitriones comprometidos, que fueron muy felicitados .
Para nosotros, repito, es la presencia de Jesucristo. lo que valoriza al infinito el valor de la unión matrimonial y es su presencia la que la da eterna estabilidad. Jesús se instala entre ellos para implantar el amor, la comprensión, la sinceridad, el espíritu de sacrificio y la vocación creativa de una familia ideada por Dios Padre. Por esa razón el matrimonio es indisoluble, porque Jesucristo no es cosa de "quita y pon", es nuestra Total Felicidad Eterna.
El matrimonio es como aquella barca de los apóstoles en el lago de Genezaret. Tendrá, sin duda alguna, sus momentos de silencio absoluto y sus momentos de temporal amenazante, pero si Jesús está siempre en ella, sabrá parar todos los elementos peligrosos como lo hizo con sus discípulos cuando pasaban serios apuros.
Jesús acompaña a quienes lo invitan a su casa, les protege, les instruye y les conduce por el buen rumbo, no tardando en darles el fruto de una abundante descendencia . Todo ello si es reconocido y respetado. Pero si su presencia es olvidada y los casados dejan de hablar en oración con Él, acabará marchándose de ese hogar que pasará a ser un papel mojado o un número más en la historia. Perderán entonces el valor infinito de la paz, del amor y de la alegría de Cristo.
Alberguemos, pues, a Jesú. junto con su Santísima Madre en nuestros corazones todos los matrimonios. Recémosles juntos el marido y la esposa cada noche y así tendremos su ayuda y seremos totalmente felices para siempre.
EL SACRAMENTO DEL ORDEN
Si el sacramento del Matrimonio representa en la madurez de las personas el invitar a Jesucristo a vivir con ellas, el del Orden representa mucho más: es el Buen Jesús quien nos invita a nosotros para vivir con Él, es decir: para seguirle. ( "¿Señor donde vives?.- .-Ven y lo verás" ). Esa invitación se palpa en el fondo del alma como un profundo amor a su figura, como unas ganas de regalarle algo de valor, como una generosidad misteriosa que brota del corazón dando un nuevo sentido a toda nuestra vida.
El seguimiento de Jesucristo es duro, pero dulce, es incierto, pero esperanzado, es alcanzar al Padre Bueno que te espera siempre de la mano de ese Hijo que tantísimo quiere.
Implica pobreza, implica obediencia e implica castidad. Olvidarse de la vanidad, de uno mismo, del poder y de la gloria para gozar así de la amistad infinita de Dios con la que te alimentará toda la eternidad.
Si sientes todo ello agradece su invitación al Señor, porque la vocación es un tesoro muy grande. No lo dudes y síguele.
Podrás tener la felicidad de rezar por todos los demás hermanos, de ayudarles espiritual y materialmente y posiblemente la de enseñar a quien no sabe y hasta pudieras llegar a perdonar los pecados o a consagrar el corriente pan y vino en el magnífico cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo. Hay muchos que se han santificado en unas u otras misiones dentro del Sacramento del Orden, Dios te dispondrá cual de ellas debes de elegir.
EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS.-
La vida es corta y tarde o temprano pasa y la salud termina por ir disolviéndose a lo largo de los años para descubrir, de pronto, que existe la muerte y que ésta a nadie perdona.
Pues bien, no temamos, también Dios nos presenta, a través de su Iglesia y de los Sacramentos el remedio para nosotros cuando lleguemos al período final de nuestra vida, para que estemos tranquilos y seguros al calor de Nuestro Señor Jesucristo, del Espíritu Santo y del Padre que nos acompañan siempre con la Iglesia Santa que ellos han realizado.
Vuelve a utilizarse en este Sacramento el Crisma u óleo sagrado, símbolo del Espíritu Santo, que termina completando a todos los demás sacramentos recibidos reuniéndonos con El y sus dones y facilitándonos el perdón por todos los pecados cometidos, que no se pudieran declarar por Confesión.
Con la salud del alma viene muchas veces la salud del cuerpo, demostrada a veces en una clara mejoría del enfermo y sobre todo por una serena alegría en la persona que puede realizar su último viaje a la eterna felicidad al lado de Jesucristo, si es que, como se aconseja, este Sacramento maravilloso se une a la Eucaristía con la administración del Santo Viático.
Todos estos Sacramentos son ventanas por donde Dios entra e ilumina el alma, por esa razón creemos que nuestra Santa Iglesia Católica es la institución religiosa que más aproxima la salvación al ser humano.
. No es pasión propia de un "hincha"de nuestra fe, es sentido común de la necesidad de reparación constante en nuestra vida y del necesario refuerzo de la presencia continua de Dios que nos ofrece la verdadera ayuda con su feliz compañía.
Al igual que elegimos las vacunas, las vitaminas, la buena nutrición, los antibióticos y la ayuda quirúrgica en las enfermedades y por eso no renunciamos a la práctica de diversas maniobras de curación natural que también existen, así, del mismo modo, creemos que la Salvación es más asequible, por la práctica de estos 7 Sacramentos de la religión católica que por las normas ninguna otra religión existente, aunque otras puedan contener también consejos aceptables y respeto al Dios Todopoderoso.
Todo hombre es bueno y su corazón busca el bien, pero no olvidemos que también se mancha, se enferma y tiene que lavarse y fortalecerse con suma frecuencia, si quiere presentarse sano y limpio ante el Señor.. La Salvación es lo que importa, facilitémosla.
Jonás 20 - Agosto de 2024- Octubre 2025- Diciembre 2026