Poco se ha escrito siempre sobre esta persona divina, siendo precisamente ella quien impulsa al alma humana para el buen pensar, para el buen sentir y para el buen hacer. Pero cuando este protagonista se presenta a sí mismo se nos muestra como una figura tímida , que casi preferiría permanecer oculta. Tan humilde es, que no se nos presenta como un Ser salvador, sino como un simple regalo o don divino, sabiendo que es toda una persona tan divina como el Padre y el Hijo, integrando como ellos la Trinidad, nuestra eterna salvación. Alguien lo definió como algo parecido a lo que son nuestros propios ojos, que todo lo pueden ver y describir, menos a sí mismos. No le gusta al Espíritu Santo el ser protagonista de nada, ni el darse a conocer sin necesidad, porque reserva humildemente esas gracias al Dios por entero que Él integra, al Dios por entero que Él fusiona. Por eso esta descripción mía, ojalá inspirada por Él, trate de ser lo más concisa posible.
Es cierto que el Espíritu Santo se insinúa en el antiguo testamento. El Génesis dice sobre la aparición de la vida, durante la narración de la Creación : "El Espíritu del Señor planeaba sobre las aguas". Entre todas las citas bíblicas que le reflejan , quizás el libro de la Sabiduría es para mí el que le representa mejor, muy íntimamente proyectado en su virtud : la " sabiduría", la que radica en el "saborear la verdad y el amor." . ..Y así nos descubre ese libro (en 6-12 a 17) :
"Radiante e inmarcesible es la Sabiduría.
Fácilmente la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan.
Se anticipa en darse a conocer a los que la anhelan.
Quien madrugue para buscarla no se fatigará, que a su puerta la encontrará sentada.
Pensar en ella es la perfección de la prudencia y quien por ella se desvele, pronto se verá sin cuidados.
Pues ella misma ve por todas partes buscando a los que son dignos de ella.".
El sujeto de tales afirmaciones indica ser una verdadera persona, más que una hermosa y abstracta cualidad intelectiva, como aparentemente parece mostrarse.
Pero quien descubre y define mejor el misterio y la realidad del Espíritu Santo, para todos nosotros, es el mismísimo Jesucristo, quien a lo largo de su vida, en el relato evangélico nos lo revela o menciona con todo su corazón y toda su admiración en múltiples ocasiones :
Pero quien descubre y define mejor el misterio y la realidad del Espíritu Santo, para todos nosotros, es el mismísimo Jesucristo, quien a lo largo de su vida, en el relato evangélico nos lo revela o menciona con todo su corazón y toda su admiración en múltiples ocasiones :
A la mujer samaritana, junto al pozo de Jacob, Jesús la habla de un "agua viva" que satisfará su sed por dentro hasta llegar a encontrar al Dios Verdadero en su propio corazón, donde poder adorarle "en Espíritu y en Verdad".
Destaca Jesús, la importancia del mayor pecado sin posible perdón, que es la ofensa directa al Espíritu Santo., o el desprecio de la Divina Providencia.
Antes de su Ascensión a los Cielos, aclara para siempre la máxima autoridad del Espíritu Divino cuando manda a sus discípulos : "Id y bautizad a todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ". Así, por todas sus menciones y por sus últimas palabras de Jesús, sabemos que las tres personas integran la Santísima Trinidad y que son dignas del mismo respeto y de la misma adoración.
El Antiguo Testamento nos descubre parcialmente a la Trinidad, el Nuevo Testamento con las afirmaciones de Cristo nos lo descubre totalmente. El Misterio que encierra es inexpugnable para la razón, pero no para el corazón. (Ya decía con razón Pascal "El corazón tiene razones que la mente desconoce.."). San Agustín exprimía su cerebro ante estas divinas revelaciones hasta que su corazón le impuso la fe ciega en su Dios, superior a toda clase de inteligencia.
El Espíritu Santo es algo así como la infinita Fuerza de Amor entre el Padre y El Hijo, es como la "energía" o el "cemento" que los mantiene unidos en el "monumento divino". Al ser infinitamente grande ese Amor y esa Unión, deja de ser sólo amor y se transforma en una Persona real. Así,. con el Espíritu Santo, la Trinidad de Dios es indivisible por el amor, pues se integra del Amor como Persona, y no existiendo en Ella parte alguna, hace de los Tres un Todo único . Y siendo el Espíritu Santo fruto del amor entre el Padre y el Hijo, también es la fuente perpetua de amor para ambos, a los que une aún con más fuerza hasta lo infinito que integra a todo nuestro Dios.
- Nos demuestra en el Ser Supremo cómo el Amor puede juntar todo por grande o particular que sea.....y así podríamos definir al Espíritu santo como la cristalización del mismísimo Amor infinito de Dios, como su propia y verdadera Vida . Es tan ilimitado o infinito como lo es el Padre y como lo es Hijo. Por eso. con ellos, es también un personaje divino.
También a nosotros los hombres, ya en otra dimensión: la finita, puede el amor reunirnos en una humanidad única y coherente. Esa es la labor del Espíritu Santo, el Amor Vivo de Dios con el que a cada uno nos transmite la vida, el Agua Viva capaz de satisfacer nuestra sed para siempre,. Comienza entre los hombres por el matrimonio formando la familia, sigue por la sociedad que forma la nación y acabaría fabricando la paz mundial para todo el género humano. Puede hacer de todos nosotros una enorme familia en el amor y en el respeto con las individualidades particulares que nos da a cada cual, a semejanza de la familia Trinitaria, que así es perfecta : un sólo Dios en tres Personas distintas, pero infinitamente unidas.
También a nosotros los hombres, ya en otra dimensión: la finita, puede el amor reunirnos en una humanidad única y coherente. Esa es la labor del Espíritu Santo, el Amor Vivo de Dios con el que a cada uno nos transmite la vida, el Agua Viva capaz de satisfacer nuestra sed para siempre,. Comienza entre los hombres por el matrimonio formando la familia, sigue por la sociedad que forma la nación y acabaría fabricando la paz mundial para todo el género humano. Puede hacer de todos nosotros una enorme familia en el amor y en el respeto con las individualidades particulares que nos da a cada cual, a semejanza de la familia Trinitaria, que así es perfecta : un sólo Dios en tres Personas distintas, pero infinitamente unidas.
A lo largo de la historia humana el Espíritu Santo se manifiesta en lo bueno que posea cada religión, por variadas que estas sean. Así entre los tibetanos que consideraban a las altas montañas como verdaderos dioses se denominaba al majestuoso Annapurna como : " el Señor y Dador de Vida". ¿Puede haber una mejor definición para nuestro Espíritu Santo....?
Es precisamente en la persona de Jesús donde el Espíritu Santo se manifiesta siempre sin cesar.
Es precisamente en la persona de Jesús donde el Espíritu Santo se manifiesta siempre sin cesar.
En la Encarnación en el seno de María, puso todo su poder. Quiso ser "el esposo de la Vírgen " y con el consentimiento de ella engendró a Cristo uniéndolo al Verbo divino. Realizó así la Inmaculada Concepción de María con el calor de su amor, así como un rayo de luz solar atraviesa y calienta un cristal sin siquiera mancharlo.
En el Bautismo de Jesús a orillas de Jordán el Espíritu divino aparece en forma de paloma- Toma posesión absoluta de Él, y lo envía al desierto para ser tentado como cualquier hombre, igual que a nosotros..
Le infunde el amor de la oración hacia el Padre, la que continuamente manifiesta en su vida privada o públicamente.
En el Bautismo de Jesús a orillas de Jordán el Espíritu divino aparece en forma de paloma- Toma posesión absoluta de Él, y lo envía al desierto para ser tentado como cualquier hombre, igual que a nosotros..
Le infunde el amor de la oración hacia el Padre, la que continuamente manifiesta en su vida privada o públicamente.
Le inspira en la elección de cada uno de sus discípulos, en la realización de sus numerosos milagros o en sus emotivos sermones , así como en sus imprescindibles enseñanzas.
Pone todo su poder el Santo Espíritu en la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor, así como , en su Transubstanciación, ante nosotros, en el sacramento de la Eucaristía, porque Jesús, la víspera de su Pasión, se nos ofrece como Pan y Vino transformados en su Carne y en su Sangre, semilla de Resurrección para todos nosotros. Éste es otro trabajo que realiza el Espíritu Santo, que al igual que engendró a Jesús en María, participa en esta nueva re-Encarnación de Dios en el Pan y en el Vino Eucarísticos.
Pone todo su poder el Santo Espíritu en la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor, así como , en su Transubstanciación, ante nosotros, en el sacramento de la Eucaristía, porque Jesús, la víspera de su Pasión, se nos ofrece como Pan y Vino transformados en su Carne y en su Sangre, semilla de Resurrección para todos nosotros. Éste es otro trabajo que realiza el Espíritu Santo, que al igual que engendró a Jesús en María, participa en esta nueva re-Encarnación de Dios en el Pan y en el Vino Eucarísticos.
A Cristo, hombre-Dios, el Espíritu Santo le reconforta en su Pasión, en su agonía y en su muerte. Pasados tres días de ésta, vuelve a poner en Él todo su poder y lo rehace nuevamente como Hombre completo -Cuerpo-Alma y Divinidad perfecta:
!Gloriosa Resurrección la de Jesucristo¡ .
Por estas razones podemos definir al Espíritu Santo como Santificador del Padre y del Hijo ....y de nosotros mismos si es que nos abrimos a Él.
Todo ello es Culminación en el Espíritu Santo con la Planificación del Padre y la Realización al cargo del mismo Hijo.
¿Qué tiene para nosotros el Santo Espíritu de Dios?.- Yo diría que para nosotros dona todo su poder haciéndonos también renacer para Dios. Es, realmente, nuestra Conversión en cada día. Para el pecador la vuelta a la vida, para el justo el mantenimiento y superación de la misma. Nos lleva a la oración, al perdón y a la Comunión con Dios amando al prójimo. Nos lleva de la mano durante la vida terrena hacia la Resurrección y hacia el Cielo prometidos.
Él rehace, día tras día, con nuestra arcilla personal la imagen reducida de Cristo, eso si: tallada con toda fidelidad,.. si es que le podemos dar ocasión y tiempo para ello....
Y éste es su mejor regalo para cada uno de nosotros.
Cuando asistimos a la Eucaristía y escuchamos las palabras del sacerdote en la Consagración, sepamos que es el Espíritu Santo quien está reavivando nuestra fe. Cuando nos pesa la conciencia por una acción inadecuada o mala, Él nos dirige a la fuente de limpieza que es el Sacramento penitencial, dándonos el valor y la entereza suficientes para confesarnos, a la vez que el propósito total de la enmienda.
Nos abre continuamente la boca y el corazón para dialogar con el Padre en la oración y nos espabila los oídos para escucharle y los sentidos para poder imitar a Cristo junto a la comunidad eclesial. Nos quita el miedo a enfrentarnos al mundo y nos da el santo Temor de poder perderle, naciendo así la santa Valentía de defender nuestra fe hasta la muerte y de cumplir todos sus mandamientos sin esconder al respeto humano jamás nuestros rezos o actos de piedad. Así es como el Santo Espíritu fabrica Mártires.
¿Dónde lo encontramos al Espíritu Santo?.- En todos los Sacramentos, pero fundamentalmente en la Eucaristía. Con ella Cristo nos lo trae con el Padre junto a sí y nos los regala como un don propio, como una fuerza interna que comparte con nosotros y nos orienta y nos mantiene con sus dones y frutos en la fe y en la gracia. También es el Espíritu Santo el que inspira todas las buenas acciones también en los creyentes de otras religiones, así como incluso en algunos que se creen definir como ateos.
Todo lo bueno que el ser humano pueda hacer procede de Él.
Al Espíritu Santo, que es el "cemento" de Dios, Amémoslo, busquémoslo, anhelémoslo, seamos dignos de El y , y para Él limpiemos nuestro interior, para que como dice en el Libro de la Sabiduría nos salga continuamente al encuentro y haga de nosotros una imagen algo parecida a la de Cristo.
Cuando asistimos a la Eucaristía y escuchamos las palabras del sacerdote en la Consagración, sepamos que es el Espíritu Santo quien está reavivando nuestra fe. Cuando nos pesa la conciencia por una acción inadecuada o mala, Él nos dirige a la fuente de limpieza que es el Sacramento penitencial, dándonos el valor y la entereza suficientes para confesarnos, a la vez que el propósito total de la enmienda.
Nos abre continuamente la boca y el corazón para dialogar con el Padre en la oración y nos espabila los oídos para escucharle y los sentidos para poder imitar a Cristo junto a la comunidad eclesial. Nos quita el miedo a enfrentarnos al mundo y nos da el santo Temor de poder perderle, naciendo así la santa Valentía de defender nuestra fe hasta la muerte y de cumplir todos sus mandamientos sin esconder al respeto humano jamás nuestros rezos o actos de piedad. Así es como el Santo Espíritu fabrica Mártires.
¿Dónde lo encontramos al Espíritu Santo?.- En todos los Sacramentos, pero fundamentalmente en la Eucaristía. Con ella Cristo nos lo trae con el Padre junto a sí y nos los regala como un don propio, como una fuerza interna que comparte con nosotros y nos orienta y nos mantiene con sus dones y frutos en la fe y en la gracia. También es el Espíritu Santo el que inspira todas las buenas acciones también en los creyentes de otras religiones, así como incluso en algunos que se creen definir como ateos.
Todo lo bueno que el ser humano pueda hacer procede de Él.
Al Espíritu Santo, que es el "cemento" de Dios, Amémoslo, busquémoslo, anhelémoslo, seamos dignos de El y , y para Él limpiemos nuestro interior, para que como dice en el Libro de la Sabiduría nos salga continuamente al encuentro y haga de nosotros una imagen algo parecida a la de Cristo.
Que la Santísima Vírgen, su esposa, nos ayude a encontrarlo y adorarlo en la Santísima Trinidad junto al Padre y al Hijo.
Jonás
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