domingo, 19 de mayo de 2019

ORACIONES.- Santo Rosario

           MEDITANDO LOS MISTERIOS DEL ROSARIO.- 




                                               MISTERIOS GLORIOSOS 


                                   Primer misterio :  LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.- 
 
       
 

                                                
  


Resurrección, santa palabra cuya realidad y significado quedan fuera del conocimiento humano. Ya decía el ilustre Dr Marañón que para creer en el milagro basta con contemplar de cerca la vida. Ésta es , pues, un portento, es algo que escapa a la más escrupulosa lógica y a la más concienzuda experiencia. Si así no fuera, nosotros podríamos crear vida, no habríamos de morir: falsa  ilusión. Sólo Dios, Creador supremo puede elaborar y cesar la vida, cosa que hace en las criaturas de la Tierra. y lo puede hacer siempre que quiera y las veces que quiera. Tan sólo Él puede repetir la obra que ha realizado en cada uno de nosotros.
Por la Revelación  del propio Creador esperamos con certeza que volverá a darnos de nuevo la vida tras el eslabón de la muerte.
Mirad:  el cuerpo de Cristo , de el Dios encarnado, yació deshecho en la soledad del sepulcro.  El poeta Bécquer en su inspiración ante una tumba repetirá : "Dios mío, que solos se quedan los muertos".      Los ojos del PADRE desde el cielo contemplaron la soledad del venerable cuerpo de su Hijo: Cristo en el sepulcro. Contemplaba meticulosamente sus llagas, sus latigazos, las oquedades de los clavos en los miembros, y en el costado la ancha  fisura de la lanzada. Y los llorosos ojos del Padre  vieron el rostro de dolor y de asfixia de su Hijo. Y el Padre dijo: ¡Ya está bien·, !Basta ya¡
Mientras , la madre de Jesús era la única persona del mundo que, anteriormente a su Resurrección, sabía bien el que ésta se había de realizar. Mantenía su fe, ya que tantas veces  su hijo Jesús en su vida familiar le había hablado y detallado sobre  su futura Muerte y su posterior Resurrección. Tan sólo ella rezaba para que volviese Cristo a la Vida lo antes posible. Ella, la que creyó al Arcángel Gabriel, ahora nuevamente creía sin dudarlo en la palabra de su Hijo divino.
Y el Todopoderoso reinyectó la vida que sólo Él podía dar a quien era la vida de sus ojos. Y aquella masa de carne muerta ya en la cruz comenzó a brillar con un fulgor extraordinario y a recibir el aliento nuevamente del Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, la vida perfecta, la vida eterna. Abrió Jesús sus párpados para ver y su boca para decir : "Gracias, Padre"¡ Y su alma inmortal que por el Cielo ya andaba liberando a los justos,  bajó nuevamente a su bendito cuerpo para volver a ser de una vez y para para siempre Dios en Jesús de Nazaret y así poder mostrarse vivo y triunfante  a sus discípulos y ascender al Cielo con  su Padre, con el Santo Espíritu, con sus  Ángeles y con sus Bienaventurados.
La primera en descubrir el milagro de la Resurrección fue María Magdalena. Ella fue, de entre los seguidores de Cristo,  la primera en la caridad, y también la más valiente al no aprobar un entierro precipitado o incompleto. Quería limpiar las abiertas llagas del Señor , pero se  encontró con el Señor y sus llagas ya cerradas y limpias. Y no lo reconoció, si no es porque Jesús la llamó con su voz natural y por su propio nombre . Luego el Resucitado se mostrará tal cual es a Pedro , a Juan , a los demás apóstoles y a los discípulo de Emaús. Durante cuarenta días viajará de un lado a otro hasta Galilea, apareciéndose en numerosas ocasiones a todos sus apóstoles y en especial al incrédulo Tomás : "Porque me has visto has creído" !
 ¡ "Dichosos los que  creen en mí sin haberme visto!". Esta frase iba dirigida  para todos  nosotros los discípulos del siglo XXI. Es la última bienaventuranza de Jesús y la refiere a quienes creemos que en verdad ciertamente resucitó.
San Pablo decía que resucitar a un muerto a Dios le cuesta menos que a nosotros el despertar del sueño a un vivo. Que sea nuestra esperanza y nuestra alegría: saber que Dios tampoco se olvidará de nosotros y nos dará la vida perfecta, la  que proyectó en un principio que  tuviésemos, si mantenemos en Él nuestro corazón, nuestra mente y nuestras fuerzas.

Jonás.-



 Segundo Misterio:                            LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR 

La Ascensión del Señor es el último episodio que los Santos Evangelios nos narran. Es la despedida que Jesús hizo a sus discípulos a los que había  acompañado  espiritual y físicamente después de su gloriosa Resurrección. Sólo se mostró el Señor resucitado a los que habían creído en Él, solamente a los que le habían seguido. Para ellos fue un honor el reencontrarlo como triunfador sobre le muerte y poder recibir sus últimos consejos para la salvación y para la realización del apostolado que habría de consagrar el mundo entero a Dios, a través de la nueva Iglesia, la esposa de Cristo.
Admirable Ascensión al cielo, sin ayuda de ángeles, ni de carros de fuego, sino por su propia fuerza divinidad y ligereza, la que recuperó en el momento de su Resurrección a la vida tras el sacrificio del Calvario.  Los apóstoles miraban asombrados cómo se perdía en las alturas, hasta que oyeron las voces celestiales de dos Ángeles que les bajaban sus ojos a la tierra y  les recordaban que al Paraíso tan sólo se llega ganándolo día por día, escuchando e imitando a nuestro Redentor.
Pienso con qué anhelo esperaría Cristo el momento del abrazo al Padre y al Espíritu Santo con los que se uniría de nuevo. Retornarse en cuerpo, alma y divinidad a la compacta Trinidad. !Qué instante de eterno placer y alegría: presentarse en su casa con su misión muy bien cumplida¡. !Qué enorme satisfacción la de un Padre el ver regresar a su Hijo victorioso en la vida y en la muerte¡.
Siempre he pensado que la Ascensión de Cristo es algo así como  la Eucaristía para el seno del Padre. Así el Padre en el Cielo se unió en Comunión o comulgó con el cuerpo triunfante de su Hijo. 
 !Y qué gozo para el mismo Amor mutuo integrado en el Espíritu Santo¡. La Vida se renovaba  en el Dador de la propia Vida.  Era el momento eucarístico y eterno de la Santísima Trinidad.
 Si eres una persona de Comunión, que recibe el Cuerpo y la Sangre del Señor con fe y devoción, lo podrás fácilmente llegar a comprender.
 Cristo dejaba tras de sí una escalera por la que todos los demás hombres redimidos, si perseveramos en el bien, podremos ascender también al Cielo. Cristo completó la escalera de Jacob en su Ascensión al Cielo. Ahora no sólo ascienden por ella Ángeles, sino que también lo hacen todos los seres humanos que aman al Señor.
 !Que alegría para el Cielo entero, el dejar, ya de una vez abiertas las puertas de la salvación para que  todo hombre o mujer de bien pueda subir a Él¡. 
Que a Él  también todos  ascendamos ayudados por nuestro querido compañero de la vida: nuestro  Ángel Custodio, ese Ángel querido que nunca nos abandonará mientras vivimos, ni tras la puerta de la muerte, cuando nos transporte en sus brazos hasta el Cielo. 
Que así sea y también recibamos de Dios su abrazo de Comunión y Bienvenida eterna.

Jonás .-



Tercer Misterio :   LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO
                                SOBRE EL COLEGIO APOSTÓLICO.
 
     
      
Antes de meditar sobre este misterio es necesario conocer qué nos dice la fe y la teología sobre el Espíritu Santo.  No es fácil para el hombre el discernir o asimilar las verdades que Dios nos ha revelado a través del Antiguo y Nuevo Testamento. No lo comprenderemos con la razón pero sí con el corazón. Lo resumiríamos así: el Padre engendra al Hijo  a través de toda la eternidad y estos se aman, siendo infinitos, con idéntica magnitud. Ese Amor ilimitado que nace de  ambos, por razón de su dimensión infinita y por ser precisamente amor, engendra de su propia naturaleza divina otra Tercera persona que se une a las dos primeras  desde antes de los tiempos  y para siempre en lo que son: Trinidad de Amor Puro.
Es el Espíritu Santo, algo así como el cemento que une dos ladrillos con tal fuerza que nosotros no podemos verlos más que como un sólo ser, un sólo Dios infinitamente bueno que es familia,  que es amor y  que es unidad. 
Analizar es descomponer una cosa en sus componentes con el fin de estudiarla, para  incluso poder variarla en algo. No intentemos analizar ni comprender  a Dios, porque sus componentes son de infinita grandeza y los de  nuestra mente son muy limitados. El Espíritu Santo, ese cemento de Unión divina,  impedirá su separación para poder analizarlos, como hacemos con las cosas de nuestro mundo :  Dios es amor y tan sólo el amor servirá y bastará  para conocerle.
  
El Génesis nos dice que durante la Creación el Espíritu de Dios volaba sobre las aguas. El Amor de Dios se fijó en ellas para crear la vida. A lo largo de la evolución del cosmos, Dios se esmeró en colocarla como  una obra ordenada, coherente y eficaz, y a través de la historia humana, también el Espíritu Santo sopló su  inspiración a todos los hombres  para ser  justos. Y cuando vino Cristo al mundo atrajo para adorarlo a pastores y a reyes que le hacían ofrendas y que bendecían su nombre, como Rey y como Dios.
 La vida de Jesús está llena de la influencia del Espíritu Santo que lo guiaba en el cumplimiento de su obediente proyecto de Redención. Al final de su vida pública, el propio Jesucristo dice a sus discípulos, "conviene que Yo me vaya para que pueda venir a vosotros el Espíritu Consolador". Y así lo hace el soplo de amor divino cuando se deposita en los apóstoles reunidos junto a  María, la Madre de Jesús, y reparte entre todos los presentes  incalculables dones de lengua, de comprensión y de colaboración. A nosotros se nos regala el Santo Espíritu de manera fundamental en los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Unción, no quedando ausente en los demás vínculos divinos, como de cualquier buena obra que podamos realizar, que siempre será, sin duda,  una sugerencia suya, al igual que todo arrepentimiento de faltas cometidas, a las que también acompaña de "gemidos inenarrables”.  Éstos proceden del Espíritu Santo, que nos acerca al Hijo y al Padre para pedirles perdón.  Él  es quien también  inspira nuestra veneración hacia  la Virgen María, y el reconocimiento humilde de todos loa Ángeles y de todos los Santos.
Luis M. Martínez, arzobispo de Méjico decía en su magnífico libro sobre el Santo Espíritu que éste es como un escultor que llevábamos muy dentro de nosotros trabajando y tallando sin cesar una determinada obra en nuestra propia  madera, por cierto bien nutrida de defectos, nudos y difíciles oquedades.  Éste Espíritu se esfuerza en conseguir una sola figura en cada uno de nosotros: la faz de Cristo. Todo ello sin llegar a ser descubierto por nuestros ojos, ya que al Espíritu Santo no le gusta en absoluto exhibirse. Es que desea que el protagonismo sea tan sólo para Dios Padre y para  Dios Hijo. En cada uno de nosotros va realizando un retrato, una instantánea de la vida de Cristo, para que entre todos los miembros de la humanidad se pueda formar un inmenso cuadro, aunque nosotros seamos  ínfimas teselas.  Es la imagen de la esposa de Cristo, de esta iglesia que hacemos entre  todos. El artista nos va dando sus grandes dones y sus frutos numerosos, y no todos juntos a la vez, sino por separado, poco a poco, para con ellos cumplir en nuestra carne todas las Bienaventuranzas.  Con ellas, Cristo algún día, nos ha de  llamar benditos
¿Qué más puedo decir del Espíritu Santo? :  Que le imploremos, que le hagamos con humildad  un altar dentro de nosotros mismos, como San Pablo  recomendaba. Que escuchemos sus consejos y que le pidamos confiadamente  prudencia y  fuerza para nuestros combates. Así algún día nos unirá con Él y con la propia familia divina, y después nos volverá a dar, al igual que al Cuerpo de Cristo, la Vida Eterna.


Jonás .-





Cuarto Misterio :   LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA  
                                A LOS CIELOS EN CUERPO Y ALMA. 

En todos las obras de arte en que se representa a la Virgen María, los artistas la han plasmado como una mujer joven, bellísima y radiante. Y así es y será su imagen real por la Gracia de Dios; pero hemos de pensar que La Santísima Virgen, aunque no estaba sujeta al pecado de Adán, sí se vio sujeta a la contingencia humana en toda su profundidad. También, como todos nosotros, tenía que trabajar para vivir,  gastando en ello toda  su energía. Y sufrió la mayor prueba de fidelidad ante el inmerecido dolor que tuvo al presenciar de cerca todos los sufrimientos de la Pasión y Muerte de Jesús, su hijo, al que amaba con todo su corazón como hombre y como Dios.
. Es bueno tener también presente la figura de una Virgen María que  como cualquier otro mortal se iba envejeciendo, tal como la vería el apóstol San Juan. María y Juan, estaban unidos en un parentesco real por  las poderosas palabras de  Nuestro Dios y Señor Jesús en la Cruz: "Madre ahí tienes a tu hijo;  hijo, ahí tienes a tu madre.", eran pues, una madre y un hijo adoptados mutuamente.
 El corazón de aquella mujer seguía siendo muy grande, porque todo lo guardaba en él e iba lleno de  vida, de amor y de servicio.  Cuando sus fuerzas físicas le fueron fallando continuó amando a Dios y a todo el género humano, manteniendo, como siempre su oración constante.  Esta es una actitud de luz para todos nosotros que atravesamos la tercera edad, un maravilloso camino marcado por la Madre perfecta: la adoración al Señor, la oración para nosotros mismos, por el prójimo y en agradecimiento por tantos bienes recibidos y prometidos.  Nunca temió la llegada del fallo físico ni del dolor ni de la muerte. Ya había sobrepasado junto a Jesús en el Calvario toda la máxima experiencia que se puede llegar a tolerar, de manera que para Ella el óbito era simplemente la puerta que, abierta, la permitiría volver a estar con su familia divina. Narran los apóstoles que muy avanzada su vida cayó en un profundo sueño y, creyéndola  muerta, la introdujeron en la  sepultura, mas su cuerpo desapareció prontamente de ella, dejando durante mucho tiempo en aquel lugar un suave y muy grato olor que perduró durante unos meses certificando su Santidad.  Todos los Ángeles del Cielo, juntos,  la habían transportado allí, donde había de ser coronada.
Cuando lleguemos al devenir de la vida oremos como María, para dar gracias a Dios e interceder por todos los demás, y si Ella lo hace por nosotros y nos  mantenemos en fidelidad, también  nuestro Ángel Custodio vendrá a ayudarnos para a subirnos directamente a la Casa del Padre.
  Ojalá también pudiéramos seguir el ejemplo de María, siempre unidos a Cristo, y si no en un olor de santidad como ella, sí dejando un grato recuerdo en todos nuestros descendientes.


Jonás .-




Quinto Misterio :                            LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN
                                     COMO REINA DE LA CREACIÓN Y  MADRE NUESTRA.


La persona más santa y más buena, la persona elegida para sentarse a la derecha del Cristo  es María, la que se ganó su puesto de Madre de Dios con ejemplaridad sin par. Ni Abraham, ni José, ni Santiago, ni Juan, ni Elías , ni Isaías , ni Moisés, ni apóstol alguno....  la mejor persona fue sin duda alguna: María.
 Porque antes y después, de ser  Madre de Jesús fue quien cumplió mejor y fielmente la voluntad de Dios, Ella fue quien sufrió presencialmente y con más violencia los dolores y las pruebas de su hijo Jesucristo. Ella fue la que amó a Jesús más y mejor entre todos los seres del Cielo y de la Tierra.

Coronación de María. 
 ¡Qué envidia para los ángeles caídos..! !Qué noble alegría  para los fieles y santos Ángeles¡.  María, sin ser la más sabia, sin ningún poderío, sin dinero, sin ser fundadora de ningún movimiento religioso, sin apenas hablar en público, sin el final de un  glorioso martirio y sin embargo, aún así:   es la Primera en Todo.   Ella fue portadora de la virtud más importante para el Todopoderoso: la Sencillez o Humildad.
 Siendo Dios humildad pura, quiso para sí una Madre a su propia medida y por ser María  la antítesis de los ángeles infieles y soberbios, mereció ser la criatura  más próxima al Creador,  mereció ser su Madre Santísima. Y por eso ella es nuestra mejor y más valiosa ayuda para vencer al maligno y para obtener del Señor cualquier cosa que necesitemos o le pidamos, naturalmente con su docilidad y amor.
Nosotros, desde el mundo, también nos alegramos en ella y la felicitamos por ser la persona más perfecta de toda la Creación y  la repetimos constantemente en cada Ave María: "Llena de Gracia", y "Bendita entre todas las mujeres" . Ella que ni se afecta, ni se  gloría, sino siempre repite: "He aquí la esclava del Señor"
Cuando se abrió el Cielo en la Asunción de María, tras su muerte,  flotaban en el techo del firmamento, allá en el Cielo, tres títulos  luminosos bordados de estrellas : 
"La mejor  de las hijas",   La mejor  de las madres" , "La mejor de las  esposas" 
 
 Se hallaban  escritos por los dedos de la Trinidad Santísima. ¿Quién podría dar más..?  
Pues aún he de descubrir algo que hace temblar nuestro entendimiento : Aunque todos los millares de ángeles y de hombres dotados de libre albedrío,  hubiésemos sido infieles a Dios, la Creación hubiera resultado gratificada por la enorme grandeza de una sola criatura fiel y humilde:  María.  Ella otorga a la humanidad entera un saldo netamente positivo para los ojos de Dios, nuestro Creador. Afortunadamente para todos, además de Ella hay muchos ángeles y santos que giran como planetas en torno de Dios junto a su Madre, porque Ella  es el arca santa de la Trinidad, o sea : es un cielo dentro del Cielo.

Pero tenemos nosotros  una corona más que depositar en las sienes de María  : la corona íntima de ser nombrada, por voluntad de Cristo, nuestra Madre, la de todo aquel que la ame y que se atreva a hablarla familiarmente, porque le ha dado  la Vida del alma con Jesucristo, Salvador nuestro.

Una madre es algo muy especial. Una madre llena completamente nuestra infancia y juventud. Con su cariño consolida nuestra madurez y con su recuerdo llena de esperanza y serenidad nuestro declinar por la vida.  Y la Virgen María, que es Madre nuestra, repito, por voluntad de Cristo, también nos llena de consuelo y de alegría, porque se halla  siempre a nuestro lado. Además puede conseguir, siendo la Madre de Dios, todo lo que necesitemos para nosotros, a quienes nos quiere como sólo puede hacerlo el corazón amoroso de una  verdadera madre..
Para rezar a Dios quisiéramos tener la humildad de María, quisiéramos tener su don de servicio, pero no es así. Por eso hemos de tenerla a ella  como intercesora para que, a través de sus manos santas, nuestra oración suba como incienso ante el Señor y de esta manera le pueda ser  agradable.  Desde ahora llamémosla como cuando éramos pequeños:  mamá, porque realmente es nuestra  MADRE DEL ALMA. Así depositamos en sus sienes esa corona que dice:.
"Dulce corazón de María, sed la salvación mía"
Y acuérdate también, Virgen María, de la madre que nos trajo al mundo, la terrenal, aquella de cuyo vientre salimos, porque  también ella es hija tuya y  es muy querida por ti.




Jonás .-







MISTERIOS DOLOROSOS 
  
Primer Misterio :  LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS 
  
       

No fue el comienzo de la pesadilla, sino quizás su cumbre: sentir a fondo la mayor tristeza, la peor experiencia humana que impulsa a muchos hombres  a la desesperación o incluso al suicidio.
 En Cristo habían dos naturalezas: la humana, acongojada por su injusta pasión y muerte, y la divina, conocedora perfecta  de todas las maldades pasadas, presentes y futuras de toda la historia humana.  Como Dios que era, Cristo sabía  que  muchos hombres a lo largo de la historia le habrían de maldecir y acabarían en el infierno, y conocía que su sacrificio para éstos era un fracaso, pues su vocación era salvar todos y esto podía suponer un fallo, motivo de desánimo.. También pasaron por la mente de Cristo, como  una serie de flashes también todas nuestras debilidades y fallos pequeñas y grandes. Ante tal muchedumbre de pecados de gente de tan variadas clases y géneros, Cristo comenzó a sentir en su naturaleza humana toda la hondura y toda la tristeza de ser abandonado, llegando así  a sudar sangre. Tantas traiciones  le pesaban y atormentaban mucho  más que el temor físico al suplicio y a la muerte en Cruz que le esperaba, porque parecían anular su determinación salvadora sobre el género humano con un: "¿Para qué tanto sufrimiento...?....!si tantísimos hombres  después me han de ignorar por completo...¡".
Cristo  necesitaba en ese momento  el apoyo de sus discípulos, de los miembros de su Iglesia,  y en ellos, como en nosotros ahora,  no halló más que debilidad, cansancio y sueño. Continuaba sudando sangre, las manos frías y el corazón helado de tristeza.  Agotado se retiró para buscar la presencia del Padre y poder pedirle nuevamente ayuda : " Padre, si es posible pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad , sino la tuya.".  Y Dios Padre mantuvo su silencio, ese aparente olvido de Dios que nosotros a veces podemos encontrar en la vida. Y su Voluntad no fue la de aquel Hijo, sino con harto dolor propio, la de inmolarlo, al igual que  en cierto momento le ordenase a Abraham hacer con su propio hijo Isaac. La respuesta del Padre , en aquel momento, no fue salvar al Hijo, sino que el Hijo había de terminar el doloroso sacrificio de su ignominiosa muerte para la salvación de  todo el género humano. Y no habría, como con Abraham, un "detente". Se había de realizar plenamente el acto del sacrificio pascual. 
En ese momento de lucha consigo mismo de Jesucristo se revela el tesoro de su auténtica humanidad y a la vez la valía  de su infinito Amor al Padre que sobrepasó, mediando su voluntad,  al amor a sí mismo. Así e mismo Cristo, en su naturaleza humana escuchó como Israel: " Amarás a tu Dios con todo tu corazón y con todas tus fuerzas"
Muy diferentes a los de Cristo son nuestros ruegos a Dios, cuando le imploramos salud o bienes,  queriendo imponer siempre cualquier "necesidad" nuestra sobre sus sabios designios, ya que no le adoramos a Él, sino que en realidad  nos adoramos a nosotros mismos..
Así, abandonándose en la Voluntad de su Padre, Jesús pasó un largo rato hasta que un  bendito Ángel comenzó a consolarlo y le impuso  la corona de las Bienaventuranzas, mostrándole  la humana  muchedumbre de aquellos que Él mismo  con su santísima sangre iba a salvar y a conducir al Cielo con su ejemplo, con su presencia eucarística y con  la ayuda del Espíritu Santo. Y, naturalmente también pasó ante Jesús en aquellos momentos,  la imagen de María, su bendita Madre,  junto a la cual, Él bien sabía que habría de merecer la pena  el vivir su duro paso por el dolor, aun acabando ajusticiado como un criminal. 
Así fortalecido y nuevo, volvió Cristo con sus discípulos que dormían, hasta que el tumulto de recién llegados les despertó. Venían a prender a Jesús, capitaneados por gentes del Sanedrín y por Judas, el discípulo "escogido" que, sin embargo, le vendió por 30 monedas de plata.




    Segundo Misterio : 

                              La Flagelación de Jesús .-

Lc 23,16         "Lo soltaré por tanto, después de castigarlo"
Jn  19,1           "Por eso Pilato mandó entonces azotar a Jesús"
Mt  27,29        " les soltó a Barrabás  y a Jesús lo azotó y lo entregó para que fuese crucificado".
Mc 15,15        " Pilato, que quería satisfacer al pueblo les soltó a Barrabás, y a Jesús lo azotó y lo entregó para que fuese crucificado".
Las palabra  " azotar o castigar" en los evangelios de Lucas y Juan aparecen en la historia de la Pasión de Jesús durante el juicio de Pilatos, antes que en las mismas versiones de  Mateo y Marcos.  Eso es importante porque la cronología de los hechos es fundamental para llegar a comprenderlos.  Así podemos darnos cuenta mejor de que llevaron preso a Jesús ante Poncio Pilato, el Cónsul romano de Jerusalén, para que lo juzgase y lo condenase. Pero Pilato no vio culpable a nuestro Redentor e intentó salvarle, aunque con muy poca decisión y muy débil autoridad. Su cobardía le impulsó a rehuir meterse en problemas y tratar de  contentar a los acusadores con el  injusto y cruel castigo de la flagelación. 
Así  Pilato había mandado que le diesen la ejemplar corrección del látigo, pensando mostrarle luego herido y así quedar bien ante su esposa que estaba preocupada por ese reo y con los acusadores.  El problema fue que aquellos, movidos por el príncipe del mal, temieron que el reo, despertando la piedad del pueblo, pudiese escapar de la muerte que ellos le deseaban, de forma que, muy probablemente, sobornaron a los verdugos para que éstos le propinasen tal dosis traumática, que aún, perdonado posteriormente por el pueblo, no pudiese sobrevivir mucho tiempo. 
 Vemos como el príncipe de las tinieblas, el más sagaz  de los ángeles creados, ahí se equivocó y permitió y facilitó nuestra Redención, por puro odio a Cristo, el Hijo de Dios vivo. Así el rencor cegó totalmente su enorme inteligencia, como les ocurre a muchos hombres soberbios y nefastos.
El látigo romano constaba de una larga correa que acababa: o bien en una garra de ave de rapiña, con la que arrancaban jirones de carne al reo, o bien en tres o cuatros bolas de plomo bien atadas que producían profundas contusiones sobre la  piel. A Cristo no le dieron los 40 latigazos en el dorso, que es el máximo que la ley judía permitía como castigo, sino según delata la Sábana Santa,  más de 200 ya que el código romano  no ponía límite numérico.
Ese elevado  número de  impactos en dorso, abdomen, piernas y lo peor: en el pecho han de producir m derrame interno con muy probable muerte tardía por pericarditis. Queda atestiguada esta patología por  lo narrado en el Evangelio de Juan (Jn 19, 31-37) sobre aquel  costado de Cristo, del que perforado "brotó sangre y agua",  derrame  generado por la flagelación del tórax y por su larga agonía. 
Hay que imaginar el dolor en umbral máximo de cada latigazo de nuestro redentor como hombre que era, además de Dios. Todo lo sufría voluntariamente, pese a que tenía la posibilidad de evitarlo siendo Dios infinito, para salvarnos individualmente a  cada uno de nosotros, y así poder evitarnos el castigo del infierno. Así, como un flash, pasaron por la naturaleza divina de Jesucristo, también nuestras faltas y pecados y Cristo decidió: salvar a todos los hombres y aguantó, habiendo sufrido un juicio ignominioso, una falsa condena y un constante y enorme dolor físico.
Faltaba la hipocresía de Pilatos, lavándose las manos públicamente  “por la muerte de aquel justo",  para tratar de reconciliar  la conciencia consigo mismo y apaciguar a su esposa, quien le había manifestado su preocupación por Jesús.  Cristo no se libraría de la muerte por misericordia del pueblo al verle muy herido tras la flagelación,  como Pilatos cobardemente pretendía.  Tampoco se libraría de su muerte en Cruz, por la cobardía de este cónsul romano, permitiendo que un pueblo asesino salvase a otro asesino : Barrabás, crucificando a Jesús.
 Jesús fue entregado  finalmente al populacho para conseguir lo que el propio mal deseaba  : su muerte segura y  con el máximo sufrimiento : o sea en la Cruz. 


 Tercer Misterio: LA CORONACIÓN DE ESPINAS 
             
Había que reafirmar el delito de Jesús: Rebelión a Roma. Había dicho que era Rey,  y no viendo su corona, decidieron fabricarla. La hicieron de espinas por rencor a su persona. Tejieron un círculo con plantas espinosas lo colocaron sobre sus sienes  y con el casco metálico de un soldado la incrustaron con un sólo golpe de maza en su cuero cabelludo. De su bendita boca probablemente surgió un gemido de dolor y de las espinas de seguro sangre abundante y de sus ojos, también casi con certeza: lágrimas de dolor.  Hoy sabemos que existe un reflejo involuntario de dolor por el estímulo intenso sobre el periostio del cráneo, que activa la contracción de los sacos lacrimales de ambos ojos. También del alma divina de Jesús, brotaron, de seguro, muchas más lágrimas de dolor por todas las espinas de  pecados del mundo. Mas Él pensaba:  "a todos ellos he de salvarlos".
Nuestro amor propio, que no es malo, sino bueno y necesario en su justa medida, sufre intensamente por las burlas de los demás. !Y cómo sufriría el propio Jesucristo, Rey del Universo , al ser insultado como si fuera un rey de pacotilla¡.   Jesús, que podía haber destruido en un instante a aquella tropa, sin embargo, aguantó con humildad la muy dolorosa broma, esperando todavía mayores ofensas y mayores dolores como un cordero que va al matadero.
Aún había de causarle nuevamente fuertes dolores punzantes, esa corona de espinas, pues cuando Cristo cae por primera vez bajo el peso de la Cruz, el enorme madero aplastó su  hombro y de costado  volvió a clavar mucho más profundamente las espinas.  En algunos lienzos conocidos de la imagen de Jesús  del paño de la Verónica, o como en el caso de la imagen de la Santa Faz de Alicante, también se puede apreciar una gruesa lágrima cayendo por su mejilla.  Aquella buena mujer había utilizado sus finos pañuelos para limpiar la sangre, el sudor y las lágrimas del Redentor en su camino a la Cruz y éste la dona un recuerdo de su valentía y bondad con la milagrosa grabación de su rostro salvador.



 Cuarto Misterio :      JESÚS, CAMINO DEL CALVARIO.
             
Muchos son los puntos que habríamos de meditar en el Camino de la Cruz que el Señor realizó durante su Pasión, pero yo me fijaría sobre todo en sus tres caídas seguidas de sus tres  levantamientos. Ya sabemos que el cansancio de tantas horas sin comer ni beber, que la agitación y nerviosismo de un juicio condenatorio, que el no dormir nada, podían juntos debilitar considerablemente a cualquier hombre. Hay que considerar que los tres condenados iban separados, pero atados con una larga cuerda que les dirigía los pasos, por lo que la caída de uno de ellos arrastraría de seguro  a los demás. Además está el peso  de una voluminoso  madero a transportar sobre un camino pedregoso. Todo ello le haría besar el suelo con frecuencia. Pero creo que Cristo no  nos quiere enseñar alguna cosa con esas caídas: Que lo importante es saber  levantarse.
  La primera caída es sonora y aparatosa. Queda con el hombro terriblemente raspado, al igual que las rodillas. Las espinas de la cabeza le quedan clavadas con más fuerza con y con mayor profundidad.
  Pese a su debilidad Cristo hace por levantarse del suelo y lo consigue.  Los soldados que le conducen le colocan un auxiliar para que no vuelva a caer, y no por caridad, sino porque desean acabar pronto.  Vuelve a caer Cristo dos veces más con intensos daños, pero, pese a ellos, logra volver a levantarse hasta finalizar su camino hacia la Cruz.    
   Una verdadera lección de paciencia y fortaleza  para nuestra vida moral.
Mantengámonos siempre en pie, con el aceite de la fe en nuestras lámparas intacto, para que así nos halle Cristo preparados cuando nos llame por nuestro nombre.


Quinto Misterio :                  JESÚS MUERE EN LA CRUZ.


Podríamos meditar con sumo fervor  todo un "Sermón de las Siete palabras", porque todas las cosas que dijo Jesús en la Cruz  están llenas de vida y lenas de amor. Yo me quedo ahora con dos de ellas:  la frase más breve y con la última.

La más breve
: "Tengo sed"
¿ De qué tienes sed tú, Jesús de Nazaret ? ¿De agua?  ¿o acaso de nuestras almas...?  La primero es fácil de obtener, aunque a ti solo te dieron hiel con vinagre. Lo segundo nos compromete profundamente. Somos agua, que es vida, para todo un Dios que desea bebernos. ¡Que gran ocasión de agradar a Dios que ésta de devolverle nuestra alma, nuestra libertad y nuestro destino, calmando así su bendita sed!.
Cada vez que veamos un crucifijo pensemos que Dios tiene sed de nosotros mismos, y ofrezcámonos como un don a aquel que dijo “Tengo sed”, aquel que nos dio todos los bienes: la existencia, la salud , la felicidad y su promesa de salvación eterna.
 ¡No perdamos esta gran oferta!. ¡Tanto a cambio de tan poco!

Las últimas palabras:  "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
"
Cristo nos ha enseñado a vivir, a levantarnos siempre del pecado, por grande que fuere, si hemos caído. Ahora nos enseña a morir. El momento más importante de toda la vida es la muerte y nuestro buen Jesús nos da el camino para vencerla.
 Es un examen que sólo supera triunfante el amor. Quien muere amando, amando alargará su vida toda la eternidad. Quien muere sin amor u odiando, alargará su muerte para siempre. Cristo muere perdonando y  amando a su Padre, en quien deposita toda su confianza.  Es su máxima y es su  última y definitiva  lección como Maestro.




Jonás .-



                                                    MISTERIOS GOZOSOS




.                                         
                          Primer Misterio :     LA ANUNCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA.

Es el momento de la vocación de María.  Muchos religiosos recuerdan perfectamente cual fue el momento en el que determinaron seguir a Jesús, el momento de su llamada. Teresa de Jesús lo descubre viendo una imagen del Ecce Homo, atado a una columna y flagelado.
. En María ocurre mientras se halla rezando, en el interior de su casa, totalmente a solas con todo un  Dios que alma. Es sorprendida por  la  imagen formidable de un Arcángel de Dios y oye su voz que la saluda con indudable afecto: "Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo" María cae turbada, sin comprender, pero no se asusta porque ama mucho a Dios..y porque así le ama, su alma no tiene espacio para albergar temor alguno. Aquella sorprendente figura viene a decirla algo y la ha de escuchar con toda su atención y respeto.
 Pero resulta que la viene a ofrecer un cambio radical de vida, la dice de poseer en su vientre al Hijo de Dios,  quien reinará sobre todo el universo. María pregunta el cómo podrá ocurrir eso si no ha tenido contacto alguno con varón y el Ángel la responde que El Espíritu Santo la cubriría con su sombra, por lo que ese niño habría de  ser llamado Jesús , siendo el Hijo único del Altísimo. Luego asegura el Arcángel que tal portento ocurriría, como fue el caso de su prima Isabel, embarazada ya anciana,  ya que " para Dios nada hay imposible".
 Y respondió textualmente María: "He aquí la esclava del Señor,... hágase en mi según tu palabra "
Esa fue la definitiva santificación de María: el seguir el camino que Dios la ofrecía.  Pudiese haber pedido un tiempo para pensarlo, pudiese haber dicho un "si acaso más tarde" o un " lo siento , pero no puedo cambiar de forma tan excepcional  mi vida", o...." ¿Qué es lo que podrían llegar a decir decir de mi embarazo los demás…?"  o..."¿Qué podrían llegar a  pensar de mí…?"
Pero María confía en el Ser a quien más ama y se  ofrece para una empresa  que no conoce cómo podrá acabar, sin temer el juicio de nadie, ni incluso el de su prometido José. Como Abraham ante el sacrificio ordenado de su  hijo querido  piensa que "Dios proveerá" y acepta la voluntad de aquel en el que confía..
Por eso María es el modelo a seguir para aquellas personas llamadas de una forma especial, es decir : para toda vocación difícil. 
Por esa razón pidamos a María que nos de fuerza y seguridad para seguir el camino que Dios nos proponga, sea cual sea-.

Fijémonos en la delicadeza de todo un Dios Omnipotente que no manda a una sierva un servicio, sino que solicita de ella su aceptación , su cooperación. Si María no asiente en ese "Hágase en mí según tu palabra", no habría Jesucristo alguno  ni habría Redención, porque Dios no hubiese ido a buscar otra madre para su Hijo.
Descubramos de una vez  la delicadeza de todo un Dios que también nos pide permiso a nosotros mismos para habitar para siempre en el corazón que nos dio. ¿Acaso vamos nosotros, como siempre desconfiados, .. ¿ a cerrarle la puerta ??'?





  Segundo Misterio:  LA VISITACIÓN A SU PRIMA SANTA ISABEL.
   

Dice el Evangelio de Lucas que en aquellos días  María acudió con presteza a visitar a su prima Isabel, aquella de la que el Arcángel Gabriel había anunciado el que pese a ser muy mayor, Dios la había concedido  un niño y que su gestación ya se hallaba muy avanzada. Dos deseos surgieron en el corazón de María: el primero : poder auxiliar a su prima que necesitaba para esa etapa final del embarazo el apoyo y ayuda de alguien de su propio sexo y el segundo : el poder compartir con una persona en la que confiaba, su maravilloso secreto:  ser la madre del Verbo divino. Así se cumplía en ellas  una vez más ese misterio de fe que descubrimos en el Credo al que llamamos "Comunión de los Santos". Todos los bienaventurados se unen para compartir su gozo, uniendo sus pruebas y todo aquello que les acerca a Dios.
  María llegó con José y su Hijito en el vientre, fatigada tras la caminata a pie desde su casa de Nazaret a la casa de Zacarías, marido de Isabel, en Ein Karen. Realizó, quizás sin sospecharlo en su humilde grandeza, la primera procesión Eucarística de la historia.
 En cuanto pronunció el nombre de su prima a la puerta de su casa, le contestó Isabel: "Bendita tú , entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" y luego;  ¿de donde a mí, que la Madre de mi Señor venga a visitarme?" "¡Feliz la que creyó que se cumplirían las cosas que le fueron anunciadas de parte del Señor"¡.
María recitó seguidamente, inspirada por el Santo Espíritu, una de las más bellas oraciones de agradecimiento y consideración al Dios Altísimo, esa que nosotros denominamos como "Magnificat".
No había hecho falta justificación alguna de María  hacia Isabel.  Ella se hallaba con quien quería, conocía y entendía perfectamente. y con ella fue a compartir su alegría y su secreto. Dios había premiado antes a Isabel con un hijo inesperado : aquel que había de ser el mayor de los" profetas nacidos de mujer", según palabras posteriores del propio Jesucristo.  
  Con ejemplar amor de familia, María ayudó a Isabel en las labores que ésta no podía realizar y más tarde a dar a luz  a su hijo . Aunque las escrituras no mencionen el parto de Isabel, es de creer que María allí se hallaba presente para poder ayudar a su prima parturienta. Por este motivo todas las mujeres en este difícil momento deberían  ponerse en manos de la Virgen Santísima, quien  sería la mejor intercesora ante Dios de sus felices donaciones de Vida..
Luego de la necesaria ayuda de los primeros días con el recién nacido, llamado Juan,  María volvió a su casa, con nuestro Redentor en el vientre y apoyada en el brazo de San José, su casto marido.
 
!Bendita Sagrada Familia¡




Tercer Misterio:  EL NACIMIENTO DE JESÚS. 


El nacimiento de Jesús está lleno de imágenes típicas que la fiesta de Navidad ha ido dibujando en nuestra imaginación. Apartándonos de lo pintoresco yo destacaría las virtudes más importantes que se destilan de estos hechos narrados por los Evangelios de Lucas y de Mateo: La humildad y la pobreza.
La primera surge del capricho político de un emperador: César Augusto que manda empadronarse a todos los habitantes de sus posesiones para saber qué grande era su poder, o sea: cuántos súbditos tenía.
.José, el padre legal del Hijo de Dios encarnado en su esposa la  Virgen María, ha de emprender el incómodo viaje de Nazaret a Belen de Judá . Y simplemente para obedecer equella ley caprichosa. ¡Qué humildad y respeto a la autoridad, por parte de quien es mil veces superior en poder y en bondad! . Quizás muchos de nosotros hubiésemos encontrado algún truco para escabullirnos de una norma de tan molesto cumplimiento. José y María, no. Ellos obedecen, no por temor, sino por orden y por sencillez, y también por oposición íntima a toda clase de  trampa o de mentira.
De la pobreza de Jesús sobran comentarios pues nació en un refugio para ovejas, ya que  no hubo sitio para Él en posada alguna. Vivió muy pobre ("El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y murió aún más pobre sin nada más que la dolorosa y pesada cruz. Esto nos debería abrir los ojos a nosotros que poseemos muchas cosas y aún deseamos tener más y más.
Si realmente amamos a Jesús hemos de imitar su pasar por el mundo, desprendiéndonos de tantísimos objetos que nos desvían de su camino. Hemos de ir perdiendo el lastre del excesivo pundonor, el lastre del lujo, y, como hicieron los magos de Oriente, hemos de llevarle toda nuestra riqueza como Rey, nuestra adoración como Dios, y nuestro servicio, como Hombre, sin olvidar en ningún momento que tenemos al mismo  Cristo en cada hermano que tenga necesidad de nosotros.
¡Animo, que Cristo se hizo hombre y ha nacido para tí.!



Cuarto Misterio:                         LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
                   

Otro momento más de humildad, de sumisión y de cooperación con el templo por parte de María:  ofrecer a su varón primogénito a Dios y dar un par de tórtolas o pichones, a los sacerdotes de su Templo.
Les sale al encuentro el anciano Simeón, tomando al niño en brazos y descubriendo en  Él al Salvador del mundo, y comunicando a sus padres, que escuchaban admirados, el que esa criatura sería signo de contradicción para el género humano, para ruina de unos y para salvación de los otros.  Y alabó a Dios diciendo:
"Ahora Señor puedes dejar morir a tu siervo en paz, pues mis ojos han visto tu salvación para iluminación de gentiles y de tu pueblo Israel.",
El anciano Simeón nos descubre por sí mismo la más alta meta a la que han llegado los teólogos: el que la verdadera y total  felicidad está exclusivamente  en la contemplación de Dios, que es la definitiva salvación del género humano.
 También le anunció a María que una espada de dolor atravesaría su corazón de Madre, como habría de ocurrir cuando María y José perdieron a Jesús durante tres días en las proximidades de Jerusalén y en la muerte de Jesús fuera de esa ciudad en el monte Calvario, también durante las tres jornadas transcurridas hasta su Resurrección..
Para cada uno de nosotros ¿es Cristo motivo de salvación, porque de verdad  le seguimos...? ¿o es acaso motivo de condenación porque pasamos de Él....?
Así es Cristo: como la proa de un barco que separa  las aguas del bien y del mal en  nuestra existencia tras nuestra  libertad de elección en la posición a tomar. Nuestra voluntad  es capaz de dirigirnos en dos direcciones opuestas: la vida  o la muerte, o el seguimiento de Cristo o su alejamiento para siempre..
Elijamos de cual lado queremos estar, porque el sacrificio de Cristo es demasiado valioso y decisivo para no ser apreciado hasta por el más torpe.



Quinto Misterio:      EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO.- 
         

                                                      Cristo , entre los doctores

La Santísima Virgen guardaba todo en su corazón, porque de cada persona y de cada  cosa sacaba lo positivo y si no lo comprendía, esperaba  a hacerlo con una  paciente prudencia. Todo un ejemplo a seguir  para las relaciones humanas y familiares.
Buen susto se llevaron María y José al no encontrar a su hijo durante la vuelta de su viaje a Jerusalen. Habían creído que estaba con determinados parientes y no fue así. Tres días de búsqueda y de angustia. Yo me imagino a María pidiendo a Dios Padre que cuidase de su hijo, que se lo recobrase sano y salvo,  y que disculpase el descuido o la distracción  de sus padres. Ellos eran personas de oración , de no ser así el Todopoderoso no les habría confiado a ellos a su propio Hijo, y de seguro que oraban continuamente y actuando así terminaron haciéndolo en el lugar apropiado que era el templo de Dios en Jerusalen.
Pero antes de este feliz final imaginemos la espera orante de María, cuántas súplicas a Dios Padre para recuperar al Hijo tan querido. No se desanimaron ni la Santísima Virgen ni San José. Ellos sabrían que cada hora que pasa tras la desaparición de un niño es una gran posibilidad de pérdida o desgracia total. Sin embargo no desfallecieron en sus súplicas ni sintieron resentimiento alguno contra el Ser Absoluto que no les contestaba. El amor y la fe eran sus bases y estas magníficas virtudes les condujeron al encuentro con Jesús. Y por eso en el Templo lo encontraron manteniendo una charla profunda con algunos sacerdotes que le escuchaban asombrados por su gran sabiduría, totalmente  impropia en un joven . ¿Porqué se había quedado Jesús allí cuando todos los familiares y conocidos se marcharon..? - Seguramente Él, que ya era un hombrecito, quería seguir orando y manteniendo la compañía de su Padre para ofrecerle una plena adoración desde su propia naturaleza humana. Probablemente por esta causa se le acercarían sacerdotes del templo curiosos por su profunda piedad y  le interrogarían quién era. Como  ancianos  no tardarían en sorprenderse por sus preguntas sabias  y por sus respuestas  profundas.
Por parte de sus padres, una vez encontrado en el Templo , no hubo gritos , ni cachete alguno, cosas que nosotros sí que  hubiésemos realizado con un hijo que nos causase tal zozobra. Tan solo hubo una concisa pregunta de María:   -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y Él les respondió : "Pues, ¿por qué me buscabais?  ¿No sabíais que yo debo estar en la casa de mi Padre?" .
 Y ellos no entendieron aún  su respuesta, pero sus mentes guiadas por el amor de sus corazones susurraban "son Cosas de Dios".
Lo irían comprendiendo poco a poco más tarde a medida que se daban cuenta de la excepcional realidad de que aquel niño era el hijo del Altísimo y de que el amor a su propio Padre fue la causa que  le había retenido en  aquel lugar.
No podemos entenderlo nosotros , siendo padres, porque imaginamos que nuestros hijos son solamente nuestros y ello no es así.  Olvidamos que son también hijos de Dios y en algún momento Él tirará de ellos hacia donde crea conveniente, según sus designios.
Cuando pidamos a Dios algo y no obtengamos respuesta pensemos en la larga prueba que sufrieron María y José, quienes no cerraron nunca su confianza y su amor en Dios.  Si Dios prueba así a los más santos,...¿Qué no tendrá que hacer con nosotros ? 
También nosotros podemos perder la presencia del mismo  Jesucristo en nuestra alma por el cansancio, por caer en tentación, o por acontecimientos fuertes y perturbadores. No dejemos de implorar, como María y José, con amor y perseverancia a Dios Padre y veremos como  encontraremos de nuevo al Buen Jesús también en el Templo, y en el sacramento de la Confesión y en el de  la Eucaristía.
 Paz y Bien.






MISTERIOS LUMINOSOS 
  
Primer Misterio :                EL BAUTISMO DE JESÚS.-
 
     
Juan Bautista, el hijo de Isabel,  lavaba o bautizaba con agua a quienes acudían a escucharle para que así se arrepintieran de  los pecados cometidos.  Cristo, que no tenía falta alguna, se pone a la cola  de los pecadores para recibir también el bautismo de Juan. El Creador de todo un Universo lleno de galaxias y estrellas, el que fijó los mares y el cielo sobre la árida tierra, el que inventó la vida en todos los seres creados se coloca como el último en una reunión de muchas personas creadas por Él. Y cuando le toca el turno de ser bautizado por Juan, éste se arrodilla en oración. El Bautista, que ha apreciado el fulgor divino que envuelve al buen Jesús,  cae a sus pies diciéndole: "verdaderamente yo no soy digno ni de desatarte la correa de las sandalias". Jesús le insiste que quiere ser lavado al igual que los demás. Al derramar el agua sobre su cabeza, se abren las nubes del cielo y baja una Paloma que se posa sobre su hombro. Es el símbolo del Espíritu Santo que se hace presente, y a continuación se oye la potente voz del Padre que resuena a través del espacio diciendo : "Este es mi Hijo, el amado, en quien he puesto toda mi complacencia".

Es la única vez en la que los Evangelios nos narran  un acontecimiento en que se hace patente  a la vez la presencia de las tres personas de la Santísima Trinidad: El Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo. La Santísima Trinidad ha  bajado a la tierra , y con Ella todo el Cielo entero los contempla. 
 Es, también, la celebración del primer Bautismo, realizada en la propia persona de Jesús. El Catecismo nos enseña que este Sacramento, cercanía de Dios, nos hace verdaderos  hijos suyos. !Qué nobleza y generosidad la de Jesucristo que quiere compartir a toda su familia divina con todos y cada uno de lo humanos presentes¡. ! Qué maravillosa manera de hacernos sus hermanos para siempre y así nosotros poder recibir del Padre su amor y su complacencia ¡.
 Antes de su gloriosa Ascensión a los Cielos nos manda  : "Id a bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Así, aparte de su vida Jesús comparte con nosotros a toda su familia, nos adopta como hermanos reales, pese a nuestra carencia de virtudes .
 En la celebración de aquel día todos oyeron  la Voz del Padre que, repetimos, decía :  "Este es mi Hijo el amado". Por eso cuando invocamos a la Santísima Trinidad derramando agua sobre la cabeza de un ser humano, Dios vuelve a repetir esa misma exclamación y así podemos decir que cada nuño bautizado como Cristo es ya un verdadero hijo querido con complacencia por el Dios eterno, quien se declara su Padre para siempre. Naturalmente se trata de una filiación por adopción, en la que compartimos el amor del Padre y no su divinidad que sólo fue, es y será la propia de los tres  miembros de la Santísima Trinidad.
El Bautismo de Jesús es el comienzo de su vida pública, es el empezar su misión salvadora que requería la fuerza y la inspiración del Espíritu Santo. Éste le envía al desierto, para hacer penitencia, ayuno y oración, lo  necesario para realizar su empresa redentora.  Se dejará Jesús tentar por el maligno, para demostrarnos que con el Espíritu Santo nada podrá separarnos de los designios trazado por el Padre.
El Sagrado Bautismo nos hace a nosotros también  Hijos reales, muy  amados, de Dios. Hace que  se fije con el amor de un Padre  en cada uno de  nosotros, y nos dona su Espíritu que es Santo, como Alma de nuestra alma. Éste Espíritu, como a Cristo, también nos llevará al sacrificio, al trabajo, al servicio al prójimo, a la alabanza y agradecimiento al único  "Maestro  Bueno y Verdadero, que es el Padre."
Valoremos el regalo de entrar en la familia de Dios por el Bautismo y llevemos el deseo de Jesús de que todos lleguemos a ser hermanos por este Sacramento y así recibir el completo  amor de un Padre que es lo más Bueno que existe. 
Que en el momento de nuestra muerte, que sin duda llegará, pueda el Padre decir también de cada uno de nosotros:  "Este es mi Hijo amado en quien me he complacido".
Que así sea.

Jonás .-




 
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Se celebra una boda en Caná de Galilea y entre los invitados a ella están Jesús y su madre la Virgen Santísima, junto a otras  personas  que charlan y que alaban a sus anfitriones por la grata celebración.  Su decisión realizada con premura ha originado un error en el cómputo de invitados, o quizás en el abastecimiento de bebidas. Empieza a faltar el vino, y alguna que otra cara de disgusto se va apreciando.  María le comenta a su hijo presente  "falta el vino" , mientras con la mirada le hace un leve gesto como si quisiera decir:: " haz algo". Y Cristo responde : "¿Y qué a mi y a ti, mujer ?.. Todavía no ha llegado mi hora.". María insiste con su mirada a Cristo y la ternura de sus ojos lo conmueve y ella nota  en Él cierta aceptación, de modo que  se dirige a los criados a los que dice: " Haced lo que Él os mande".  Jesús, movido por el amor y respeto hacia su Madre, entonces les ordena llenar de agua de la fuente seis grandes tinajas que había en la entrada y a continuación manda  llevárselas a probar al maestresala, el que,  saboreando lentamente el líquido sacado de las tinajas lo declara como un vino de excelente calidad, y le dice al novio . "Todo el mundo pone primero el buen vino y cuando ya están todos bebidos saca el peor, Tú, sin embargo, has guardado el buen vino hasta ahora". No conocía este hombre el gran milagro que Jesús acababa de hacer.
María, con el poder de Jesús había sacado de apuros a aquella pareja en su boda. Jesús en un principio parecía resistirse, pero una madre manda y sabe cuando puede hacerlo. Por esa razón pedimos nosotros a María, la Madre de Dios, lo indecible, pues sabemos que a una madre no se le puede negar nada.

Jesús es el más importante de todos los invitados. Así debe de serlo en todos los matrimonios cristianos. No cometamos la vulgaridad grosera de invitarle a nuestra boda para luego ignorarle no volviendo a pisar su casa que es la Iglesia, ni a abrazarle en la eucaristía  de cada Domingo. El matrimonio no es cosa de dos, sino de tres, estando Dios en medio de los cónyuges. Él provee del  vino del buen amor a los casados que año tras año mantiene cerca de Él
Pidamos a María por tantos matrimonios en los que falta ese buen vino , o bien se halla avinagrado por el tiempo. Pidamos se lo cambie en el generoso  vino de la ilusión , de la entrega , de la sinceridad, del servicio, del compartir, del respeto y de la entrega total.
Que así sea.


Jonás .-




  Tercer Misterio :                          LOS SERMONES DE JESÚS 
               

Muchísimos son los sermones y frases que Jesucristo dedicó a sus discípulos y seguidores. De todos ellos comentaría yo ahora tres:
1º  El sermón de la montaña. .-
Las bienaventuranzas son algo así como la Carta Magna del cristianismo. Jesús se hallaba con personas muy sencillas, cargadas de problemas y necesidades y sintió amor y piedad hacia todas ellas. Fue  mirándolas con atención una a una , a la vez que las bendecía, y así nacieron sus bellísimas frases de aliento , de ánimo y de premio
Nos marcan el camino de perfección que hemos de seguir, pero no nos empeñemos en conseguir  todas las bienaventuranzas, porque sus circunstancias irán apareciendo o no , si acaso de una en  una a lo largo de la vida.
:Los pobres, los que sufren o lloran, los que son perseguidos injustamente, los mansos, los que luchan por la paz, los puros de corazón., todos ellos se encontrarán cara a cara con Dios que los confortará y los resarcirá con creces.
2º  "pues dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios
"
La primera parte la comprendemos por las buenas o por las malas, pero la segunda quiere Dios que nazca de nuestra propia libertad. Darle a Dios es realmente devolverle lo que Él nos dio. Es valorar el bien como lo mejor que podemos hacer, es tener paciencia en la adversidad con la que Dios nos prueba, es esperar el amor del Padre que nunca falla, es albergar esperanza e ilusión en la sana alegría del encuentro con Dios o con los suyos. Es también  abrazar al buen Jesús que se halla tras su Padre y nos ama y nos espera, es respetar  la naturaleza creada por Dios o también a la autoridad que repartió entre los propios hombres,  sabiendo que detrás de una u otra  está el único que nos quiere y nos ha de juzgar: nuestro Creador y nuestro fin.
3º "el que acoge a unos de estos niños, a mí me acoge, y el que a mi me alberga, alberga al Padre"
Esta frase pasa algo desapercibida entre tantas joyas evangélicas, pero la verdad es que es de la máxima actualidad. El mayor pecado del siglo actual es el aborto y es el crimen más abominable  que el ser humano puede cometer. Cristo no utiliza el terror para cumplir los mandamientos, sino el amor. No acoger a Cristo, en un niño que viene,  es lo peor de lo peor, es renunciar a la vida y a la paz. Él está en ese niño como en todo prójimo necesitado de cuidados.
 Sepamos encontrarle, y descubrirle en ellos,  acojámosle y démosle el amor que busca.
Alberguemos a Cristo y a su Padre en nuestro pobre corazón y lo haremos rico.


Jonás .-





       Cuarto Misterio :   LA TRANSFIGURACION EN EL MONTE TABOR 
 
                       
Un buen paseo, un día de excursión entre amigos y disfrutar de un bello paisaje tras la esforzada subida a una montaña. Quizás eso es lo que se pensaban Pedro, Juan y Santiago aquella mañana de primavera, cuando Jesús les propuso subir al Tabor. Jesús se había criado en Nazareth y desde esa aldea se divisa en la lejanía, majestuoso al monte Tabor. Él lo tenía idealizado por ser el punto más alto visible, y por lo tanto el más cercano al mismo Cielo. Por eso desea subir con sus más esforzados discípulos a esa montaña.  Éstos no sabían lo que allí verían y sentirían, desconocían que Jesús quería tener una conversación especial con su Padre y que allí les mostraría a ellos una parte de su divinidad.
 
Lo primero que hicieron los apóstoles al pisar la cumbre fue contemplar bajo ellos   toda la llanura de Estradón, tan rica en la historia de viejas batallas, con sus diversos y pequeños pueblecitos dispersados a su alrededor, como Naim, aquel lugar en el Cristo resucitará a un joven muerto. Sin embargo lo primero que Jesús hizo fue hincarse de rodillas para rezar, permaneciendo en esa postura por  largo tiempo, el que sus compañeros de excursión utilizaron para descansar del esfuerzo realizado. Así, orando, hablando de tu a tu con su Padre, a Jesús le cambió el rostro y su cuerpo comenzó a irradiar una luz blanca con una intensidad cegadora  por lo que sus discípulos, al verlo, se quedaron primero sorprendidos y luego sobresaltados. Jesús había encendido el amor del Padre sobre Él y la Luz, la primera de las obras de la Creación, fue el regalo que dirigió a su Hijo. Más tarde en la Resurrección de Cristo volvería a bajar el Amor del Padre sobre el Hijo  y haría brillar con fuerza luminosa la superficie de su cuerpo quemando el lienzo de la Sábana Santa que le envolvía, con la imagen de todas sus lesiones.
 A continuación del  blanco fulgor de las ropas de Cristo en la cumbre del Tabor aparecen en escena dos ancianos que se ponen a hablar  con Jesús, quien los reconoce y saluda llamando a uno Elías y al otro Moisés, como representantes de los profetas, el primero,  y de la Ley, el segundo.
Se aproximan los apóstoles a escuchar  de lo que hablan  y perciben que lo hacen sobre  afrentas,  sobre dolores y sobre una horrible muerte que, según ellos, Jesús pronto habría de sufrir. Los apóstoles no comprenden nada,  pero comienzan a sentir en la proximidad de Cristo un bienestar y una paz admirable que le hace exclamar a Pedro: "! Pero qué bien estamos aquí ¡ ! Construyamos tres tiendas para ellos: una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías..." . 
No había acabado de decir esto cuando se nubló el cielo y de una luminosa nube salió una poderosa y sobrecogedora voz, que haciendo retemblar al propio suelo, decía: "Este es mi hijo: el escogido,  escuchadle". Los discípulos, al oír tan estruendoso aviso, cayeron rostro a tierra presos del temor, pero cesó aquella poderosa  voz y  cuando levantaron la cara solo encontraron junto a  ellos a Cristo que les levantaba y tranquilizaba. Les encargó que no contaran lo ocurrido a nadie hasta después de su Resurrección de entre los muertos, pero ellos, de momento no comprendían en absoluto ni lo de su Muerte, ni lo de su Resurrección . En sus mentes sólo quedaban el recuerdo de aquella  oración de Jesús llena de resplandor divino, las palabras de los profetas anunciando la Pasión y muerte de Jesús en la Cruz y la poderosa voz del Padre que presentaba a su Hijo a quien debían escuchar. 
Siempre pensé que Pedro acertaba en decir "Qué bien estamos aquí, hagamos tres tiendas....". Visto a Cristo unido al Padre sobra cualquier otra cosa, pero hay que descubrir que Moisés y Elías le hablaban de que había de sufrir una dolorosa Pasión y Muerte, así que la inocencia y buena voluntad de Pedro de intentar entrar ya en el Cielo chocó con algo de escapismo ( P.Tabares), pues ello era liberarse de que para alcanzar el premio todos tenemos  que pasar por la Cruz. San Juan de la Cruz nos lo recuerda (P.Bonilla) en su verso "ni cogeré las flores, ni temeré las fieras y pasaré los montes y fronteras". No obstante Pedro, Juan y Santiago bajaron con Cristo de ese Cielo para volver al trabajo, y a la Cruz, pero todos ellos iluminaron sus Cruces y las de los demás (P.Barrón) con la Luz del Cielo que el Dios bueno ha preparado para todos aquellos que puedan seguir al Hijo divino. 
También a nosotros, tras la breve percepción de su grandeza, Dios nos propone el camino difícil de cargar con  nuestra cruz para poder reunirnos después con Él.  Y también a nosotros Cristo-Eucaristía  nos tranquiliza, acompaña y anima en la fe, para realizar un trabajo constante y rico en buenas obras, las  que nos abocan a la compañía del Padre, de Hijo y del Espíritu Santo, donde están  escritos para siempre nuestros propios nombres. 



Jonás .-





Quinto Misterio :                 LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA.- 
 
       
Le Eucaristía, es el último de los misterios que nos presenta la fe implantada por  Jesucristo. Es el misterio del amor. Me explicaré.
Después de la vida dura y entregada de Jesús, ocurrió su pasión y su muerte. Él lo vio venir y lo aceptó por amor a  todos nosotros. Lo natural hubiese sido que tras una vida tan ejemplar hubiera dicho adiós al género humano.  Después de haber sufrido un trato tan cruel y desagradecido, lo normal sería olvidarse  de nosotros, que al fin y al cabo ya teníamos unas directrices trazadas con sus sudores y con su Sangre Redentora. ¿Qué más podéis querer de mi?, podría haber exclamado el Verbo divino.
Pues no. Cristo pensó que no era suficiente su encarnación, su vida y su muerte para poder salvarnos. Él había dicho que el buen Pastor debía estar siempre con sus ovejas para que nadie se las pudiese robar. Lo consulta con su Padre y con el Espíritu Santo y deciden que, sin depreciar su valioso testimonio, sería muy bueno el permanecer  junto a nosotros para siempre revestido en nuestra fe.  Y Cristo se vuelve a transfigurar ante sus discípulos, pero esta vez en Pan y Vino bendecidos y les da poder para que ellos  repitan su Consagración en conmemoración suya  hasta el fin de los tiempos. Y, aún sabiendo que muchos se habrían de separar de la fe por no comprender eso de comer  su cuerpo y  eso de beber su sangre, permanece siempre con nosotros, para que  sepamos que Él nunca deja de querernos y continuamente nos acompaña. 
No se trata de canibalismo, como alguno lo haya objetado con escándalo.    El caníbal mata a su víctima para engullirla quitándole la vida y destruyendo así su historia.   El Señor en la Comunión Eucarística se une a nosotros como alimento sin perder ni su vida, ni su maravillosa bondad, sino para poder compartirlas íntimamente con nosotros. Nadie pierde, todos ganamos, el Señor poco con nuestra compañía,... ! Pero así de bueno es¡ .  No existe en religión alguna otra cosa parecida y sorprende este descubrimiento de salvación que inventó el mismo Jesús. Quizás procediese su invento eucarístico  de la unión divina trinitaria en la que  de la fusión entre el Padre y el Hijo, surge el Espíritu divino como fruto infinito de Amor, ese que más tarde sembrará al Verbo hecho Hombre en el Cuerpo inmaculado de María. 
Por ese "amaos los unos a los otros como yo os he amado" reaparece nuevamente  Cristo Eucaristía presente como un árbol frutal de Unión y de Amor en el centro de todos los hombres, de  unos y de  otros.
¡Prodigio de generosidad la de Jesús en la Eucaristía!  .- No teniendo suficiente con dar la vida por nosotros, nos sigue acompañando en cada Comunión y en el silencio del Sagrario, día y  noche para que podamos ir a saludarlo, podamos ir a sentir su presencia y apoyo en cualquier momento por difícil que éste sea, y para que todos nos sintamos siempre verdaderos hermanos.
Aprovechemos presente en nuestra vida a Jesús Eucaristía para adorar  en Él al Dios que ahora vive con nosotros. No perdamos las ocasiones que se puedan presentar para hacer aquello que muchas generaciones de justos hubieran apetecido, poder realizar lo que los propios Ángeles de Dios, por altos que sean, no pueden hacer, que es el  contener a todo un Dios dentro de su pecho. ¡Qué sana envidia nos han de  profesar todos los Ángeles! ¡Envidia de nuestros labios impuros, pero capaces de saborear al Santísimo! ( Ramón Cué, "Labios".- )
Cristo se ha quedado entre nosotros para que podamos fundirnos a Él en un abrazo, el que nos confortará y dará la vida eterna tras conducirnos a la mansión que nos tiene preparada.
¡Viva Jesús Sacramentado!
Y….    ¡ Viva Jesús amado!


Jonás 2016-2019- 2022-2023-2024-2025



LETANÍAS DEL ROSARIO


Son peticiones de piedad, que se agregan a esta oración, dirigidas a Dios en sus Tres Personas Trinitarias y después a la Santísima Vírgen a la que se implora su ayuda rogando al Señor por todos nosotros. Estas súplicas a la Madre de Dios van impregnadas de una continua  alabanza hacia Ella, muy superior a cualquiera dirigida a  santos o a  ángeles y sólo inferior a la aplicada, en el principio de esta oración, a la Santísima Trinidad. Tanto piropo sin fin no le hace valorarse más en sí misma a la Vírgen María, ya que con  santa humildad responde a cada penitente con las palabras que le dirigió al Arcángel San Gabriel.: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra."


Jonás    2023

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