LA CONVERSIÓN.-
Llamamos en Química conversión al cambio brusco de una sustancia en otra y en física la transformación del estado de un cuerpo . En el lenguaje de la Religión hablamos de conversión a la aparición de una nueva fe capaz de transformar la conducta de vida anterior. Creemos que la conversión es única y realmente no debiera ser así. Cualquier creyente debe refundir sus criterios para aumentarlos y confirmarlos para lograr una superación continua de su vida. Dios se encuentra en un plano muy alto y no basta con contemplarlo, es necesario subir hacia Él sin cesar, ya que la pendiente de la vida es resbaladiza y pararse es comenzar a patinar lentamente hacia el abismo. Cada paso diario es una nueva conversión. Nos es necesario el exámen de conciencia para mejorar, para fijar la dirección donde aplicar nuestras pobres fuerzas, para comprender y animar a otros compañeros de la montaña, para tomar el regalo de Dios de unas nuevas energías de conquista.
De chicos en la escuela se nos enseñaba el Credo. Los actos de fe que predica esta oración son los crampones del alma para mantenerse. La oración es la cuerda que nos sujeta y permite ahorrar esfuerzos inútiles, nos afianza y nos transmite la energía del Creador que tira de nosotros y nos espera. La compañía es la Iglesia peregrina que nos pertrecha con sus sacramentos, sobre todo con la Confesión y con la Comunión, y además nos anima, nos aconseja y nos acompaña en la misión. El camino es estrecho y difícil, es fácil ver como muchos bajan en dirección contraria a nosotros con apariencia de triunfadores. Es que no saben que como dice el proverbio inglés "para el infierno, siempre hay taxis libres".
Y si no has visto brillar la discreta luz de la fe en la cumbre de la vida, no te desesperes, si amas un poco te acabarás encontrando con el Amor de los amores. Será tu descubrimiento: conocerás a quien te quiere como a un hijo y que espera de tí que le llames Padre. Como buen Pastor te llevará al principio en sus espaldas , pero luego curará tus heridas y cambiará la dirección de tus pasos .
¿Pero, para las ovejas fijas del redil es necesaria la conversión de cada día..? Pues la verdad es que sí. Es la ducha diaria indispensable para no almacenar suciedad alguna. No debe haber día alguno sin oración, sin sacrificio para subir algo más, sin examen de conciencia, sin renovar las convicciones íntimas, sin echar una mano a algún hermano cansado o desorientado. Hay que llegar al sueño cansados, pero alegres y decididos porque Dios siempre perdona a quien quiere mejorar y siempre se halla cerca de quien lo llama. Tan sólo hay que mencionar su nombre con respeto y con amor.
Jonás 27/5/2019
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