lunes, 13 de mayo de 2019

LA TRINIDAD DIVINA



   A la memoria de mi madre, de quien escuché por primera vez las santas palabras de: Padre, Hijo y  Espíritu  Santo,  y de quien aprendí a amar y a adorar a Dios con toda el alma.


     Mucho nos critican los incrédulos y los paganos por el misterio profundo que va asociado a algunas de las verdades de la fe católica. En la ciencia hay muchos enigmas y sus presencias no son rechazadas  por desconocidas que sean. Por otro lado bien saben los científicos que nunca han de llegar a descifrar todos los misterios, tanto de la física como de la biología. Los sabios se conforman con ir configurando sus interrogantes dentro de otros  más amplios, de manera que al final del trabajo tan sólo perduran otros nuevos misterios  más que resultan  totalmente insondables, de los cuales no  les queda otro remedio  que redefinirlos como axiomas o leyes generales.
    Algo así se podría hacer también en el campo de la teología, si descubrimos que todos los misterios divinos revelados : la Trinidad, la Encarnación, la Redención y la Providencia, están subordinados a aquello que es Dios:  infinito Amor. 
La Santísima Trinidad

El Amante (El Padre), el Amado (El Hijo) y el mismísimo Amor (El Espíritu Santo). La doctrina trinitaria no es fruto de razón humana, sino de la Revelación que Dios ha querido tener para con nosotros. En el relato bíblico la Trinidad se va descubriendo veladamente para mostrarse finalmente por el Verbo divino en todo su esplendor, que es Jesucristo.
    En el cuadro expuesto aparecen las tres personas divinas ligadas a un globo con el que juegan unos pequeños ángeles. Este es el plan divino de la Trinidad: el compartir su familia  con otros muchos seres creados por y para ellos mismos,  sean ángeles o sean seres humanos. A todos ellos los quieren declarar "Hijos por adopción". Es la gran prueba del misterio de un amor infinito,  la que nos puede dar la paz , la confianza, la esperanza y la fe. Es el único freno que puede calmar nuestra prepotencia de querer saberlo todo para después llegar a dominar todo.  A Dios no se le puede contener, ni comprender, ni manipular,...tan sólo se le puede amar. No se le puede inspeccionar, ni medir, ni empaquetar, tan sólo se le puede adorarY quien  nos ha dado la existencia y la razón, se halla muy por encima de ellas y no es de recibo el aceptar  haber recibido la existencia y todas nuestras facultades  para luego ignorarlo o negarlo con la razón y la mente que Él nos dio. Además debemos de fiarnos por completo  de su palabra, porque Él no puede mentir. Sabemos que no nos necesitaba para nada y,... sin embargo nos ha creado amándonos  hasta el extremo. Su amor ilimitado nos debería  obligar a todos a acreditarle una confianza ciega.
    De todos es bien sabido que en una familia humana, o en un grupo de amigos, o en una sociedad compacta, el grado de entendimiento en sus acciones, su grado de unidad  será deriva directa de la cantidad de amor que exista entre sus seres integrantes. El amor unifica todos los esfuerzos e intenciones,  supera los problemas, sublima y filtra sentidos egoístas en aras del bien común. Si imaginamos una  sociedad o familia perfecta, hemos de dotarla de una unión cementada por medio de  un amor profundo. Así vamos configurando idealmente la Trinidad Divina. : tres personas distintas e independientes que unidas en el amor se constituyen en un sólo Ser. El amor ha roto todos los axiomas filosóficos y metafísicos, siendo una cualidad del propio ser se ha  transformado en la esencia del mismo. La lógica regula todo un universo creado, pero carece de sentido sin Dios, porque  Él es la verdadera LÓGICA y de Él procede todo el razonamiento  que nosotros poseemos.
     No nos cabe en la cabeza que uno sean tres o que tres sean uno como no nos puede caber en la mente el número infinito, que también es otra  cualidad de Dios.  Este término  "infinito" es  el "gran problema" de la inteligencia humana que al no poder medirlo se ve obligada a  operar con él, como un signo, por simple intuición o lo que es igual:  mediante una  profunda abstracción.  Lo infinito se puede imaginar, pero no se puede conocer realmente. Con Dios que también lo es, pasa lo mismo. Sólo con la fe, que es la forma más sublime de mirar,  podemos contemplar  tres  personas en  un sólo Dios de  infinita Unidad. Tan sólo el corazón nos puede mostrar a Dios, amándole como Único.
 La mente a San Agustín le protestaba enérgicamente esta idea de la Trinidad, hasta que un niño le exhortó a contar las gotas del mar o los granos de la arena de las playas. Reconocida así su limitación para albergar esos grandísimos números, le quedó clara su imposibilidad de abarcar con su mente lo que es mucho mayor que todo lo creado: lo  verdaderamente infinito, lo divino. El pequeño le había abierto los ojos  a la fe que sólo  nace en la sencillez. La  humildad de reconocer nuestra propia limitación hace conocer la verdadera grandeza de Dios.
    No se equivoca, sin embargo,  el corazón al amar a tres en uno o a uno en tres. El corazón no sabe de números, pero , como decía Pascal: " tiene razones que la mente desconoce" . Se conforma con amar y eso es lo que  le basta. Esta es la base de la fe: el Creer única y exclusivamente por Amor, por un cariño que se siente y que alimenta, y que por añadidura además  nos lo explicará  todo a posteriori. Yo no veo el calor pero lo siento en mi piel y eso me basta para saber que está, no veo el viento, pero sí veo que mueve los árboles y se que está, no comprendo la vida, pero la descubro y la admiro en mí y en toda la naturaleza que me rodea, no veo a Dios como Trinidad que es, pero le siento cercano y percibo su calor de Unión, porque se que es Él quien me ama tal cual es. 
Observemos al Hombre. La Biblia nos dice en el Génesis que Dios lo creó a su imagen y semejanza.  El hombre tiene memoria, entendimiento, voluntad y capacidad de sentir amor,  factores que definen por completo nuestra mente. Algo así es nuestro Creador: el Padre es la verdad o la memoria con el entendimiento, el Hijo es el Verbo  o la voluntad y el Espíritu Santo  es el sentir dichoso de Dios en el Amor mutuo entre Padre e Hijo. Son  profunda Unidad. 
 Repito : el Padre es quien proyecta, el Hijo es quien realiza, y el Espíritu Santo es el que Santifica a ambos con la Obra realizada.  O en mi caso : el Padre me idea, el Hijo me realiza y el Espíritu Santo me infunde la Vida.
Como dije : Dios nos hizo a su imagen y semejanza y nos dio dos leyes a cumplir : Amarás a tu Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo. Esas leyes las lleva también Él impresas en su  en sí mismo. Justo y bueno es valorarse y apreciarse cada uno y Dios así  lo hace . El problema fue que dada al magnitud infinita del Ser divino, éste requeriría una auto adoración plena, cosa que al Todopoderoso no le agrada hacer,  ya que la definió como soberbia. Por esta razón Dios no es uno para quererse a sí mismo cual se merece, sino Trino, para así poder valorarse y amarse  con todo el corazón. Así lo hace antes de todos los tiempos  el Padre engendrador ama al Hijo engendrado y viceversa, y el amor originado entre ambos igualmente origina, también antes del tiempo, otro fruto similar a ellos: el Espíritu del Amor,  quedando equilibrada la balanza divina  en un infinito triángulo de entregas y satisfacciones mutuas.
También nos creó a los hombres semejantes a Él con un alma que piensa,  que quiere y que ama. Crea después a la familia humana: el padre y la madre que se aman mutuamente y de ellos surge el hijo, que también los ama y es amado por ellos. ¿No es la familia, al igual que el alma humana otra bella imagen de la Trinidad divina...?. !Amemos así, pues, al Dios Trinidad y Familia unida  a  la vez¡.
    Amemos a Dios porque es  infinitamente superior a nosotros, porque Él nos amó primero hasta el límite. Amémosle con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra voluntad. Tenemos toda la eternidad para agrandar nuestra impresión divina y para madurar en la  intimidad de este insondable misterio. De momento bástenos saber que el Padre , el Amante, más todavía: el infinitamente virtuoso es la propia BONDAD de la que surge el generoso plan creativo y por ello la auténtica SANTIDAD (dice Jesús :"sólo el Padre es bueno", "santificado sea su nombre"). Bástenos saber que el Hijo, el Amado, (y dice de Él  el Padre: "este es mi Hijo el Amado, escuchadle"), Jesucristo es la verdadera VOLUNTAD Y la OBEDIENCIA con la total ENTREGA hasta el límite de la Cruz, y finalmente bástenos saber  que el Espíritu Santo es realmente EL AMOR,(quien hace decir al Hijo "no se haga mi voluntad sino la tuya")  el mismísimo Amor, el fruto del amor entre Padre e Hijo y cemento que une a Dios consigo mismo.  Los tres juntos comparten todas sus características configurando un sólo Dios infinitamente amable y nos invitan a compartir  su Familia, sin alterar nuestra limitada condición humana, al considerarnos por el Bautismo  hijos adoptivos.
Es importante que en todas las obras de Dios intervienen las tres personas trinitarias con la misma potencia, de manera que tras los sufrimientos sin límite de Jesucristo en la Cruz para salvarnos estaban también los sufrimientos de un Padre que ve morir injustamente a su hijo y de un Espíritu de Justicia y Orden que también, amando infinitamente a ese padre y a ese hijo, con ellos comparte el dolor.
Dios puede sufrir ilimitadamente, pero ama de la misma forma y es el Amor el que da la felicidad absoluta la que siempre acaba por vencer. Amémosle, pues, en su esencia  con todo nuestro corazón y también venceremos, porque la Trinidad nos invita a nosotros a amarnos todos para acabar de integrar su  GRAN FAMILIA en el CIELO.
 .
    La razón que impulsa este sencillo escrito no el es analizar y comprender a la Santísima Trinidad, sino que es el de amarla,  el  de reconocerla y el  de disfrutarla con toda el alma.


Jonás

Benidorm  18/5/2008 .- Domingo fiesta de la Santísima Trinidad. Revisado en la misma festividad del  2019_ y en Mayo 2022- Enero 2023- Febrero 2023- Enero 2024_Junio 2024-Septiembre 2024_octubre 2024_Enero 2025

No hay comentarios:

Publicar un comentario