MEDITANDO EL SANTO VIACRUCIS.-
Primera Estación .- JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.- Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
El colmo de las barbaridades: Condenar al legislador , al juez, a la propia sabiduría, y hacerlo a muerte, de la manera más humillante y dolorosa posible. Mira que en el mundo se han inventado crueldades, mira que se han desatado odios, venganzas y maldades, pero ésta, en el Jerusalén romano, bate todas las marcas registradas. Un hombre que ha pasado haciendo el bien, predicando el amor al prójimo, enseñando el camino hacia Dios, curando a enfermos e impedidos e incluso resucitando muertos, es condenado por la envidia de un grupo dirigente endemoniado que sabe mover a su antojo a una multitud pasiva.
Posiblemente eso es lo que más le dolió al buen Jesús condenado a la Cruz: el gentío inerte que se deja llevar por flojedad o por temor, esa masa que nunca da la cara por nada ni por nadie. Entre aquellos que vociferaban "crucifícale", había enfermos que Cristo había curado. Y aquí estamos en el siglo XXI y todos hacemos el mismo gesto, que es dejar pasar el mal como aquel pueblo judío, como Pilato no nos arriesgarnos nada, no queremos meternos para solucionar problemas ajenos. También todos nosotros dejaríamos crucificar a Cristo nuevamente si las cosas se ponen feas, o nos afecten lo más mínimo. Así vemos triunfar en nuestro mundo la inmoralidad, la corrupción, el soborno, el interés. Si es que no se nota demasiado, nadie dice nada. Crucificamos el bien supremo en la cruz de la comodidad y de la cobardía. Y nosotros, los redimidos por la sangre de Cristo, somos tan culpables como aquellos judíos que permitieron su Crucifixión. El ateo condena a Dios a la inexistencia, y es un asesino., pero el que pasa de Jesucristo porque no le importa ni le interesa su vida ejemplar igualmente lo elimina y también lo es. El que es creyente, pero es pecador, en cada una de sus acciones egoístas está azotando a Nuestro Señor y si así prosigue terminará clavándole en la Cruz o vendiéndole por 30 monedas de plata.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro-Ave María y Gloria .
2ª Estación: JESÚS CARGA CON SU CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Parte del tormento de la Cruz era hacer que el propio condenado cargase con el peso de su rama horizontal hasta el lugar del suplicio, sabiendo bien que después, clavados pies y manos en la cruz, había de sufrir lo indecible y así morir. Aquel tormento romano constaba de dos maderos uno vertical, grande, alto y pesado, y otro horizontal articulado al anterior, generalmente por una fuerte atadura, pues habían de soportar el peso de un hombre y lo había de mostrar a todos, requiriéndose para ello una gran solidez y unas dimensiones suficientes para sobresalir muy por encima de las cabezas de cualquier presente. Jesús tomó su pesada carga horizontal con sus brazos atados a ella y su cabeza coronada de espinas, las que eran empujadas por el madero en cada movimiento. Lo hizo con la mayor decisión y entereza posibles.
Cristo no tenía que sufrir castigo alguno porque era el único mortal sin mancha ni pecado, pero para salvarnos a nosotros vino a dar testimonio constante de las verdades que decía y eso le hizo ser condenado a sufrir personalmente el dolor y la muerte. Y así ningún mortal le puede llegar a increpar: " y tú..¿ qué sabes del dolor...?
Los hombres vivimos también portando nuestras cruces, aunque mucho más leves. Conozco enfermos que han renegado de la suya y otros que la han aceptado sin queja alguna hasta el final. Conozco trabajadores que se esmeran en realizar su misión con fatiga y paciencia y muchos otros que trampean con sus obligaciones para seguir la ley del mínimo esfuerzo. Se trata de la conducta humana, puede ser regida por el amor a Dios y al prójimo o puede ser esclava del interés y de la idolatría al propio Yo. Cristo al cargar con su cruz nos revela el mensaje de un maestro que conoce bien el camino a seguir. La Cruz es el atajo hacia Dios, y un atajo siempre es incómodo, pedregoso, empinado con subidas o bajadas arriesgadas. El camino al Hades es mucho más cómodo, es dejarse llevar, es dejarse caer, es no hacer esfuerzo alguno. Dice un proverbio inglés que para el infierno siempre hay taxis libres.
Aceptemos y carguemos con nuestra cruz siempre, sea ante la enfermedad o ante la muerte, ante el trabajo esforzado o ante cualquier clase de adversidad. Hagámoslo con decisión, con alegría y con perseverancia, pues, como en el viaje de los Reyes Magos a Belén, sobre el sacrificio siempre luce una estrella brillante que nos conduce hasta el Cielo.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria .
3ª Estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ. Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
El propósito de cargar con la cruz era firme, pero sus fuerzas flaqueaban y la marcha era insegura y vacilante. Bastó una pieza del empedrado levantada para hacerle caer estrepitosamente. Lo peor no fue el impacto de sus rodillas sobre el duro suelo, sino el golpe que el pesado madero propinó a su espalda y a su hombro, lacerando su azotada piel y, de paso, su nuca, pues clavaba más fuertemente la corona de espinas. Éstas, causaron que sus heridas craneales volviesen a sangrar.
Pese a los insultos de los soldados romanos que conducían la triste comitiva interrumpida y querían terminar pronto, Jesús se levanta nuevamente y continua su marcha, aguantando por nosotros su dolor y conteniendo su indignación, ya que verdaderamente, siendo Dios, tenía el poder para escapar de allí subiendo a su casa del Cielo.
Cristo en su caída nos enseña que lo más importante no es el daño sufrido, sino el volverse a levantar, el no desfallecer ante el mal jamás.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro-Ave María y Gloria
4ª Estación .- JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
La Virgen María seguía a Jesús desencajada naturalmente por el sesgo que los acontecimientos habían tomado. Corrió por las tortuosas calles de Jerusalén hasta cruzarse con la comitiva de su querido hijo a quien injustamente iban a crucificar. El corazón le marchaba a María a la máxima velocidad después que su mirada se cruzó con la mirada resignada de nuestro Señor. !Cuantas veces su Hijo la había anunciado lo que habría de suceder si quería cumplir la misión que el Padre le había encomendado¡.
En ese encuentro la Madre, sin embargo, no lloraba, los ojos de ella trasmitían serenidad y energía a su Hijo en los momentos más graves de su vida. Su mirada le sugería palabras de apoyo que nadie daba al reo, que le aportaban ánimo, fuerza y sobre todo : le confirmaban que estaba haciendo justamente lo encargado por el Padre Celestial. Eran los mismos ojos que le habían estimulado desde su más tierna infancia, en los momentos de aprendizaje, en su crecimiento y en su madurez. Era aquella mirada serena la que le condujo a bendecir, pese a su aparente resistencia, a aquel matrimonio de Caná, con el vino más generoso del mundo. Ahora, en su Pasión, le impulsaba a dar su vida por su amada esposa la Iglesia, la que integramos todos nosotros, como ofrenda de la máxima generosidad de todo un Dios. Era aquella mirada de su Madre Santísima el Cáliz de su Vino y la Patena de su Pan eucarístico.
Que nosotros también encontremos esos ojos serenos de María siempre que vacilemos, para perseverar, y no caigamos en tentación alguna, y si así ocurriese, con ellos podamos levantarnos de nuevo. Que nosotros encontremos esa mirada siempre que la enfermedad o el peligro atenacen nuestra vida y sobre todo cuando veamos llegar la muerte, y así sintamos, como cuando éramos niños, su protección de Madre.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro-Ave María y Gloria .
5ª Estación: EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ. Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Llegó a Jerusalén aquel Viernes desde el pueblo de Cirene, un hombre llamado Simón. Tenía que concretar ciertas ventas de género agrícola y al pasar por una de las calles centrales de la ciudad vio un numeroso grupo de personas que contemplaban con mucho interés algo. Sintió curiosidad y se asomó al interior del conjunto. Vio un hombre alto, demacrado, que transportaba a hombros un pesado madero. Era hostigado por soldados y era insultado por algunos presentes. Sintió lástima y a la vez un prudente temor que le hizo retroceder para retirarse de aquel amargo espectáculo. Al girar se topó con una armadura y una cara poco grata. Era un centurión que le dijo: “ Tu eres un hombre fuerte. Tienes que ayudarnos para hacer llegar a este reo al patíbulo. Se va tambaleando y cayendo y nos va a ocupar toda la mañana llevarlo allí,.... !Ayúdale tu a cargar el madero¡ ”. El cireneo no podía negarse a la autoridad romana y a regañadientes se acercó por detrás a Jesús y tímidamente le aupó el extremo del pesado tablón que llevaba. Instantáneamente el peso de la carga se repartió en dos. Jesús sintió el consuelo de que alguien, aunque quizás de manera forzada, le estaba ayudando. Aquel día encontró Jesús un nuevo amigo y Simón el camino de su conversión y de su salvación. El cireneo no actuaba por amor sino por respeto a la autoridad soldadesca y ésta tampoco ayudaba a Jesús por piedad, sino para terminar su trabajo prontamente. Pero Jesús, agradecía a cualquier alma el más leve detalle a su favor y más tarde los premiaría. !Es que nunca se deja ganar nuestro Señor por nadie en generosidad o en amor¡.
¡Cuantas veces envidiamos al buen cireneo ayudando al Redentor y no percibimos, sin embargo, que Jesús pasa al lado nuestro cargado con la cruz en cada prójimo que sufre. Cualquier enfermo, cualquier parado, cada ser preocupado por alguna causa, arrastra su propia cruz. También la vida nos la proporciona a todos y a cada uno de nosotros. La regla es bien fácil: si ayudamos al necesitado, nuestro esfuerzo de socorro cunde el doble: para él y para nosotros mismos. Pero en realidad esta cuenta se halla mal hecha. No cunde así: en verdad es el mismo Jesús, quien al vernos ayudando a otro, ha tomado el extremo de nuestro leño y también va aupando nuestra propia carga, aquella que su Padre nos impuso para probarnos.
Y si los humanos aportamos el hombro a cada hermano se acabarían en el mundo las cruces, y los lamentos se tornarían en la alegría de que Cristo se halla realmente entre nosotros.
Seamos, pues, cireneos.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro, Ave María y Gloria
6ª Estación: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Asomada a la ventana de su casa una mujer llamada Verónica observa la escena. Ve a un hombre que lo llevan para crucificar y pone sus ojos en su rostro. Percibe su frente y nariz ensangrentada, sus mejillas húmedas, sucias de sudor y polvo, y sobre ellas el fino y limpio reguero de una gruesa lágrima que fluye. Le da lástima de quien sufre y decidida, arriesgándose a una amonestación por parte de la soldadesca, baja a la calle, se acerca atrevida al condenado.. lleva con ella un cestillo con ungüentos para curar y le limpia la cara serenamente , utilizando para ello sus tres bellos pañuelos, aquellos que guardaba en su casa para sí misma. Utiliza el primero, más áspero, para limpiar la suciedad añadida a su rostro: el polvo por previas caídas al suelo y también algún salivazo que había conseguido manchar aquella serena faz. Prosigue luego, con otro paño limpio, enjugando una lágrima que resbala por la mejilla, limpiando regueros de sangre y de sudor . Finaliza la limpieza con una tercera tela impregnada en un costoso y grato perfume que guardaba para ella, con el que tonifica su cara y el cabello de Jesús. Después aprecia una mirada de agradecimiento en aquel hombre. Jesús recordaría entonces aquel Salmo 23 que su Madre, María, le enseñó de pequeño " Tu levantas una mesa enfrente de mis enemigos, unges mi cabeza con perfume y mi copa rebosa". Ungido con el óleo de los elegidos Jesús respiró profundo, A continuación aquella mujer, sin decir nada, se retira nuevamente.
Más tarde, en su casa, mirando sus pañuelos observa que han quedado en ellos unas extrañas imágenes que parecen grabadas a fuego. El contacto de cada parte frotada reaparece como un dibujo milagroso en cada uno de los paños. En la primera tela una cara con polvo y suciedad, en la segunda la misma imagen doliente con una gruesa lágrima y en la tercera un Rostro ya totalmente limpio de suciedad en el que aún permanecen marcados en oscuro los golpes sufridos en la mejilla y en la nariz Era aquel rostro que ella amorosamente había limpiado. Para nosotros equivaldría a tres instantáneas fotográficas en tres momentos distintos.
Fue el premio que Cristo siempre da a los que le quieren, devolviendo su Rostro bendito a aquellos que por Él saben dar la cara.. Destacan, pues, tres rostros de la misma persona en tres paños de muy similares tamaños: el del Santo Rostro de Jaén, el de la Santa Faz de Alicante, con una lágrima y el Santo Rostro de Manopello . Curiosamente, pese a los posibles retoques hechos por conservadores o pintores de diversas épocas , en estos tres paños coinciden las mismas dimensiones anatómicas de la bendita faz de Cristo, también grabada aparentemente a fuego en la Sábana Santa de Turín.
7ª Estación: CRISTO CAE POR SEGUNDA VEZ. Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
A su debilidad por el ayuno y las hemorragias se añadía otra dificultad en la marcha del condenado: no poder ver bien el camino y además se encontraba atado por una cuerda a otros reos que torpemente avanzaban con Él.. El sudor de los ojos le producía un escozor intenso que le obligaba a mantenerlos semicerrados y enturbiaba su vista con lagrimeo. No tardó en tropezar nuevamente en aquel empedrado irregular y volver a caer, esta vez protegiéndose más la cabeza con el brazo libre.
Nuevos improperios por parte de aquella tropa. Jesús nuevamente, con todas sus fuerzas vuelve a tomar la cruz y arrodillado saca fuerzas de flaqueza y decididamente se levanta de nuevo.
Cuando nosotros caigamos, ....,que caeremos con frecuencia,...., levantémonos siempre de inmediato, pidámosle perdón ante el sacerdote, que el Buen Jesús nos dará la mano y su bendición.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria.
8ª Estación CRISTO SE ENCUENTRA CON LAS MUJERES PIADOSAS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Entre el público expectante había un grupo de mujeres de fina apariencia que protestaban del trato infringido a Jesús con numerosas imprecaciones: “¡Pobrecillo¡” “¡Qué pena!” ¡Que lástima verle así!. Algunas de ellas se enjugaban las lágrimas de los ojos conmovidas por el sufrimiento de aquel hombre. Jesús al oírlas y verlas les dice: “No lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.” Y agrega: “Si esto se hace con el tallo verde…..¿Qué se hará con el seco?” . Aquellas mujeres que protestaban ahora de la injusticia cometida contra Jesús, no lo hicieron cuando algunos clamaban a Pilatos: "Crucifícale". Es la cobardía de nuestra irresponsable mayoría. Es una lección para todos nosotros que también, como aquellas mujeres de apariencia buena, nadamos en la mediocridad. Nos da también lástima el ver sufrir a otros, pero, como aquellas mujeres, no nos esforzamos en compartir sus padecimientos, no somos capaces de arriesgar nuestra seguridad, o nuestras comodidades, tratando de solucionar problemas ajenos y así llegamos a creer la falsa realidad de que no nos incumben los problemas del otro. Misericordia no es sólo sentir pena por los problemas ajenos, sino compartir en verdad sus dolores, compartir nuestro tiempo, nuestros bienes, nuestros esfuerzos, para así poder solucionar sus males, o al menos aliviarlos en lo posible. ¿Sólo compadecemos al necesitado ....., o acaso seremos sus verdaderos hermanos y les socorreremos con todas nuestras fuerzas…?
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria .
9ª Estación JESÚS CAE POR TERCERA VEZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Otra caída más, pero ya no por tropezar, sino por absoluta falta de fuerzas, o quizás por algún fuerte tirón brusco de la cuerda que le unía a los otros dos ladrones condenados con Él. Es muy dura la imagen: Jesús yace en el suelo de la calzada como si fuera un borracho o como un deshecho animal. Mas no tarda en reaccionar, hinca las rodillas y se levanta nuevamente y vuelve a cargar con su Cruz. Tantas caídas y tantos levantamientos no son fortuitos, no son vanos. Representan lo más importante del camino del Calvario, nuestro itinerario pecador. Cristo sabe que nosotros caemos muchas veces de otra manera, es decir con el espíritu. Nosotros sí que somos entonces deshecho humano.
Juventud, madurez o vejez: siempre en ellas nos aparecen los mismos pecados. Sabe Dios que no queremos caer, pero la tentación, el placer, la comodidad, la pereza y la inercia del obrar mal nos debilitan hasta el punto de ser pobres marionetas del maligno.
Cristo nos grita desde su camino de la Cruz:
“LEVANTAOS SIEMPRE” “NO PERMANEZCAIS CAÍDOS” “ARRIBA” Él siempre que le llamemos nos ayudará a levantarnos y nos dará su mano. Para eso nos deja todo su perdón hecho sacramento: La Confesión, o en caso de verdadera emergencia el Acto de Contrición.
Que al final de nuestra vida nos encuentre en pie y con la lámpara de la fe encendida.
Recemos por nosotros y por los pecadores que ya no se pueden levantar por el peso de sus faltas. Recemos por todos los agonizantes, para que el Señor les ayude a levantarse y así poder entrar en su Reino.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro-Ave María y Gloria.
10ª Estación JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Llegan al monte Calvario, fuera de la ciudad de Jerusalén. A Jesús se le expulsa del pueblo judío para morir como un extranjero sin serlo. Resta la última parte: su ejecución programada.
Tres nuevos daños para el reo: La vergüenza de la total desnudez, el dolor por el tirón de arrancar su vestido pegado a sus numerosas llagas por flagelación y la pobreza integral por el robo de su única posesión: su túnica. El reo es reducido a la total precariedad, aquella que lució al nacer en un pobre pesebre de un establo.. Cristo ha quedado despojado de toda propiedad humana, descalzo y desnudo. Su túnica de una sola pieza, tejida con esmero por su madre ha caído en manos de la soldadesca que por no romperla decide sorteársela. Nada tiene ya que sea suyo. ¡Con qué sencillez acepta Jesús el verse nuevamente tan pobre como lo fue en aquel portal de Belén! !Ya no puede ser más humillado...¡
!Qué diferente es nuestro apego a las cosas que tenemos, las que vigilamos y guardamos bien protegidas para que nadie nos las pueda robar.....!. ¿Seríamos capaces de despojarnos por amor a alguien de todo cuanto tenemos...?. Creo que no.
El Creador ha querido hacernos de la nada y no tenemos nada propio. Por eso, tarde o temprano, nos retirará todo lo que su providencia nos prestó y nos pedirá cuentas de cómo hemos utilizado las riquezas y los dones que Él nos dio. Tan sólo debemos enriquecernos con, su amor, con el bien y con el servicio al prójimo. A Cristo no pudieron arrebatarle ninguna de esas tres cosas y tampoco se nos `privará a nosotros de ellas tras la muerte. ¡Atesorémoslas!
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria .
11ª Estación JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Jesús es tumbado sobre la cruz horizontal en el suelo .Le son atados con fuerza al madero ambos tobillos y muñecas de manera que ya se encuentra sobre la Cruz totalmente inmovilizado. Van a comenzar a clavar sus brazos y piernas. Ya todo depende de la pericia del verdugo. Un golpe o dos o quizás tres fuertes golpes para cada clavo y quedarán atravesados y sujetos en la cruz todas sus extremidades.
Jesús fue sintiendo tras la penetración de cada ancho clavo un espantoso dolor en las muñecas y en los tobillos. Hay gruesos nervios en el trayecto del hierro que producen insoportables calambres. Quedó en posiciones forzadas tanto en miembros superiores como en inferiores, ya que no había habido tiempo para mediciones y probablemente tuvieron que aprovechar los agujeros de los clavos que los maderos tendrían ya de alguna otra ejecución anterior.
Comenzó a brotar la sangre como de un surtidor, debilitando aún más al Redentor. Algunos martillazos no fueron para taladrar a Cristo, sino para fijar un cartel encima de Él que decía . “Jesús Nazareno, el Rey de los judíos”. Luego había que colocar la cruz en posición vertical levantando su cabecera y dejarla caer en un agujero del suelo lo suficientemente profundo para que pudiese quedar bien derecha y bien estable. Jesús hubo de notar la más dolorosa de las sacudidas al caer el madero en el hoyo y quedar colgado en tal forma forzada e ignominiosa. Un alma decente y pudorosa tapó su desnudez con un lienzo colgado de su cintura. Así, en esa pose, se levantó a Cristo sobre toda la tierra entera. Probablemente fue en ese momento cuando con un poderoso gemido Cristo exclama: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.”, y en ese momento se realiza el milagro de la Redención de todo el género humano. ¿O es que acaso tras la escucha de su grito no nos iba a condonar el Padre la vieja deuda de Adán...?
Ya sólo le queda a Jesús esperar cómo le lega la muerte y así sigue realizando su destino, perdonando y rezando con todo su valor y entereza. Sabía que podía salvarse por su poder divino en cualquier momento de todo aquello. Pero se dijo no a sí mismo. Nos quería aún más a todos nosotros.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria.
12 Estación JESÚS MUERE EN LA CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Para comprender el valor de una “muerte de cruz” hemos de valorar previamente con alguna extensión lo que supone este suplicio desde el criterio médico. El mayor tormento que la humanidad ha inventado ha sido el de la crucifixión. No hay muerte más lenta y dolorosa, no existe peor agonía que la de estar sufriendo el dolor y la asfixia, repetidos continuamente, durante interminables horas antes de abocar al desenlace fatal. La posición del colgado por los brazos es asfixiante. Hemos de comprender que la respiración humana tiene dos fases: la primera activa por contracción del diafragma, que como el émbolo de una jeringuilla tira de los pulmones hacia abajo y así éstos aspiran el aire para cargarse de oxígeno ; la segunda es pasiva y es debida a la elasticidad de la masa pulmonar que se contrae como la goma de un globo al deshincharse, eliminándose el gas carbónico. Pues bien: en el colgado por los brazos el peso del vientre con sus vísceras puede más que la elasticidad del órgano respiratorio, por lo que, pese a utilizar la musculatura auxiliar intercostal, no se produce la necesaria ventilación alveolar y la persona no tarda en sufrir asfixia, de la que sólo se puede salvar apoyándose nuevamente en ambas piernas si fuera posible.
Por estudio en pacientes de guerra sabemos que el mayor dolor a sentir es el de un tronco nervioso aplastado por un cuerpo invasor, proyectil, metralla, etc. Es el caso de los clavos de Jesús destrozando el nervio mediano, en el carpo de sus muñecas, o aplastando el nervio tibial, en el tarso de sus tobillos. En el momento en el que el crucificado se ha de apoyar en piernas y tirar de los brazos para bajar el vientre y poder respirar, podemos imaginar el tremendo dolor y calambre simultáneo tanto en pies como en manos, a los que se agrega después la poderosa asfixia de la que sólo se puede salir repitiendo nuevamente desde un principio todos estos movimientos. Así se perpetua sin cesar el suplicio. El cálculo de esta secuencia por el número de excursiones respiratorias a lo largo de 3 o 4 horas, como narran los Evangelios, viene a ser de un mínimo de 3000 a 5000 ciclos de dolor insoportable seguidos de una asfixia sofocante. Los soldados rompían las piernas a los crucificados para acelerar sus muertes, ya que no pudiendo apoyarse en ellas ya no podían expirar el aire y morían ahogándose rápidamente. Con Cristo no les hizo falta hacerlo, pues cuando lo miraron ya había fallecido. Se aseguraron rematándolo mediante una lanzada en el costado derecho que le atravesó el pecho, del que brotó sangre y agua. Hoy sabemos que eran sangre de los ventrículos cardiacos y líquido seroso acumulado en pleura y pericardio debido probablemente a edema por los excesivos latigazos recibidos tanto en el pecho como en la espalda.
Y a Jesús, sufriendo intensamente aquellas 3 o 4 horas, no le faltó tiempo para darnos sus últimos mensajes. De ellos en este breve ideario destaco las breves frases que su dolorosa respiración le permitió decir, porque encierran su más trascendental magisterio. Nos enseña todas las actitudes necesarias para el bien morir. Actitud de perdón al prójimo: ·Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.” Actitud de oración dialogante:” ¿Padre, porqué me has abandonado?”( Salmo 22 Primer versículo de queja, seguido por otros de petición de ayuda y terminando en alabanzas múltiples al Padre, los que Cristo recitó en la Cruz). Actitud de amor a los demás:” Hoy estarás conmigo en el paraíso”. “ Hijo ahí tienes a tu madre, Madre, ahí tienes a tu hijo” Actitud de ofrecimiento: “Todo está realizado” Actitud de confianza final: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”
El momento final de la vida es el más importante de la existencia humana. Es el examen decisivo del que depende toda una eternidad. Para un hombre que llega al final de su camino es posible todavía cualquier cambio rotundo, sea para bien o sea para mal. Así es de trascendente ese instante, tan breve como un !SÍ, SEÑOR YO TE AMO ¡ o desgraciadamente como un ! NO, SEÑOR YO TE IGNORO¡. Cristo desde lo alto del Madero nos deja oír su última lección de salvación.: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Encomendarse a Dios en el momento final es pedirle perdón y es hacerlo perdonando a los demás. Es hablar con nuestro Padre, es el total ofrecimiento de uno mismo, es confiar en su infinita bondad y es abandonarse por completo en sus manos. Jesús nos ha enseñado a vivir honestamente y también nos enseña que para ver a Dios hay que presentase ante Él con pureza: nos enseña a pedirle perdón para poder morir con el alma limpia.
Procuremos vivir siempre en Gracia y no reparemos en utilizar el Sacramento de la Reconciliación si tenemos la desdicha de caer gravemente.
Señor pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre nuestro-Ave María y Gloria.
13 Estación : JESÚS ES DESCOLGADO DE LA CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
No nos interesa ahora el saber cómo la maquinaria romana se las arreglaba para desclavar a los crucificados. Pero sí queremos conocer que bajo la Cruz le esperaban los brazos de una madre. Junto a ella las otras santas mujeres que con el apóstol Juan, en profundo silencio, contemplaban la escena dolorosamente.
María sabía por su sólida fe que Jesús había de resucitar. Sabía que eso le había de pasar, pero el hecho presente es la realidad de las realidades, es lo que los ojos perciben en su momento.. y ella veía a su hijo desfigurado por el suplicio y muerto, lo sentía completamente frío y veía y sabía que Él ya no estaba allí. Esta evidencia le dolía de tal manera que traspasaba su corazón de madre como una espada.(profecía de Simeón). Ella hubiera dado su vida para salvarle, o para acompañarle en el profundo dolor de su agonía. Pero allí se hallaba ella en exasperante inacción, amando, abrazando y besando aquel bendito cuerpo inerte de quien antes fue el dueño de su existencia. Ella entregó al mundo a su hijo el Salvador para darle la vida y el amor, y a cambio el mundo le devolvía su cuerpo deshecho y muerto por el odio de hombres demoníacos.... !Que ingrata transacción¡ . Ella ahora lo abrazaba tiernamente, como lo hacía cuando era niño y en ese abrazo intenso deberíamos entrar nosotros y también apretar con todas nuestras fuerzas ese pecho sufriente de Cristo junto al de su Madre amantísima.
A la muy Santa Virgen María el venturoso pasado le parecía vencido por el trágico presente y solo le quedaba en el corazón la frágil llama de la fe y la esperanza en el futuro prometido por su Hijo. Y así ella se repetía continuamente, como Abraham : “Dios proveerá” . ¡Y vaya si llegaría más tarde a proveer su completa Resurrección.¡.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria .
14 Estación JESÚS ES SEPULTADO Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
“Dios mío, que solos se quedan los muertos”. Es un pensamiento poético de Bécquer, nuestro querido poeta . Parece que Dios lo pensó y quiso permitirlo en sí mismo para que nadie pueda decir que sabe del sufrimiento más que Él. Allí yacía en una tumba ajena, lo que fue el cuerpo de Cristo, lo que fue Dios hecho Hombre, alojado en el silencio y en la frialdad de la noche en un triste sepulcro excavado en la roca. En Cristo Dios había muerto y los restos de su cuerpo se hallaban en aquella pequeña cueva cerrada con una pesada piedra como puerta y vigilada desde fuera por unos guardias a sueldo.
Allí descansaban mudas todas las palabras de las bienaventuranzas, aquellos consejos de sabiduría, aquellos mensajes de amor y de fe que de su boca salieron.
Todo era en esos momentos un mero recuerdo. Allí estaba tan sólo la materia inerte de un cuerpo llagado, aquel que fue lo más alto, que fue el zénit de toda la humanidad .
Afuera, apartada circunstancialmente: su madre, rezando al Padre y alimentando su fe con la llama de su profundo amor , pidiendo y esperando la Resurrección divina del Hijo, de su Hijo muy querido....y esperando aquel bendito final del que tantas veces, Él mismo, le había hablado . Tendrá que esperar María tres jornadas para reencontrar a su Hijo Resucitado. Curioso período de oración similar al que tuvo María, años antes, buscando a aquel Niño perdido y hallado en el Templo de Jerusalén: Tres jornadas de oración llenas de amor y de confianza en Dios.
María, con el cuerpo de Jesús en el sepulcro, nuevamente experimentaba con toda su fe y esperanza el silencio de Dios. Mientras, el alma de Jesucristo andaba por los cielos liberando justos del limbo, de aquel lugar del que no podían salir sin la compañía del Redentor.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Padrenuestro-Ave María y Gloria .
15 Estación CRISTO RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo y por tu Santa Resurrección nos devuelves la Vida.
El alma de Jesucristo, liberados los antiguos justos, entraba en la presencia del Altísimo Dios.
Y Dios miró aquel sepulcro olvidado por el mundo y en su interior reconoció en aquel cuerpo inerte y masacrado a quien más había querido y entonces Dios actuó. Tanta humillación terminó en un.:!Basta ya¡ ¡ ¿Esto es lo que habéis hecho con mi Hijo….?! ¡Ahora veréis lo que se hacer Yo! Surgió de nuevo la luz creadora del universo y se concentró por completo en un solo hombre, en el Hijo predilecto. Era la luz que iluminó las ropas de Cristo en la cumbre del Tabor cuando se unía en oración a su Padre. Cada célula suya, cada orgánulo, cada sentido, todo comenzó a brillar y funcionar y volvió al orden para el que fue creado, es decir para la Vida. Nunca el sol había brillado tanto en toda su historia bajo la tierra. Los guardias que vigilaban el sepulcro veían extraordinarios resplandores a través de las grietas que rodeaban la entrada y escucharon un profundo trueno que la abrió de par en par. Ellos salieron inmediatamente huyendo despavoridos. Los Ángeles todos, los Justos y todo el universo contemplaban el misterio de amor y de fuerza de todo un Dios bueno que sabe morir y que sabe resucitar. Terminaba de realizar su misión redentora. Jesús, el Verbo encarnado, y volvía a tomar el cetro y la gloria que se merecía. La Virgen María sintió entonces, donde se hallaba, un fogonazo de luz dentro de su corazón que le borró todo el dolor. Sentía que ya no había en ella heridas ni espinas, ya no había más angustia ni más pesadumbre. Ahora tenía una gran alegría, era la paz, era la armonía y era el amor, porque vio que su Hijo volvía a la vida sonriéndola....y...ya....!Para siempre¡. Si en Jesucristo Dios había muerto, en Jesucristo Dios había resucitado. !Bendito sea Dios por siempre y para siempre¡ . Para María era el momento de volver a abrazar su cuerpo ya no muerto y frío, como lo hizo en el Calvario, sino lleno de calor y de vida eterna.
!Ahora, María, en el Cielo ya podrás abrazarlo cada vez que quieras, Madre. Es el justo premio a tu amor, a tu fe y a tu esperanza¡.
¡Qué bueno es Señor tu espíritu¡ ¡Para nuestra felicidad devuelves el calor de la vida a Cristo, nuestro Salvador, y se la das para no volver a morir nunca. ¡Bendito seas ,Padre todopoderoso¡’ ¡Bendito tú: Espíritu Santo, que engendraste en María al Verbo como Jesucristo y ahora nos lo haces volver a nacer para siempre¡ ¡ Hosanna en el cielo y en la tierra.¡ ¡Ha vencido Cristo al dolor y ha vencido a la muerte¡ !Nosotros te felicitamos Padre por tu decisión de vida y nos alegramos con todo el corazón de que quien la dio por nosotros la reciba nuevamente de ti. Esperamos recibir también, tras la puerta de la muerte, esa bendita Resurrección que tu Hijo, cabeza de la Iglesia nos prometió, para poder estar siempre junto a vosotros: Trinidad Santa¡.
Que la Resurrección de Cristo sea muestra mayor alegría y la promesa de las nuestras una firme esperanza de triunfo y de gloria para la eternidad.
Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Jonás 2018-2019-2022-2023-2024-2025

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