viernes, 7 de febrero de 2025

MISTERIOS DOLOROSOS DEL SANTO ROSARIO

     MISTERIOS DOLOROSOS DEL SANTO ROSARIO




Primer Misterio :  LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS   
   
No fue el comienzo de la pesadilla, sino quizás su cumbre: sentir a fondo la mayor tristeza, la peor experiencia humana que impulsa a muchos hombres  a la desesperación e incluso al suicidio.

 En Cristo habían dos naturalezas: la humana, acongojada por su injusta pasión y muerte, y la divina, conocedora perfecta  de todas las bondades y maldades pasadas, presentes y futuras de toda la historia humana.  Como Dios que era, Cristo sabía  que  muchos hombres a lo largo de la historia le habrían de maldecir o ignorar y podrían acabar en el infierno. Conocía que su sacrificio para éstos sería probablemente para Él un fracaso agravado por todas nuestras debilidades tanto pequeñas como grandes.  Ante tal muchedumbre de pecados de gentes de tan variadas clases y géneros, Cristo comenzó a sentir trasladada a su naturaleza humana toda la tristeza del sentirse abandonado por sus seres creados y queridos, llegando con ello a sudar sangre. Tanta traición  le pesaba y atormentaba mucho  más que el temor físico al suplicio y a la muerte de la Cruz que le esperaba, porque parecía anular su determinación salvadora sobre el género humano con un: "¿Para qué tanto sufrimiento.......si después de todo ello tantísimos hombres y mujeres me han de ignorar por completo...?".
Cristo  necesitaba en ese momento  el apoyo de sus discípulos, de los miembros de su Iglesia,  y en ellos, como en nosotros ahora,  no halló más que debilidad, cansancio y sueño. Continuaba sudando sangre, las manos frías y el corazón helado de tristeza.  Agotado se retiró de los demás para buscar la presencia del Padre y poder pedirle ayuda. Y Dios Padre mantuvo su silencio, ese aparente olvido de Dios que nosotros a veces podemos encontrar a lo largo de la vida. Y la Voluntad del Padre no fue la misma que la del Hijo, sino con harto dolor propio, la de inmolarlo. Fue el mismo sacrificio que  en cierto momento le ordenó a Abraham hacer con su propio hijo Isaac. La respuesta del Padre Eterno , en aquel momento, no fue salvar su Hijo, sino el que éste redimiese a los hombres por su ignominiosa muerte para hacer  posible la salvación de  todo el género humano. Con el sacrificio de Jesucristo  no habría, como con Abraham, un  Ángel que dijese "detente". Se había de realizar plenamente en Cristo el acto del sacrificio personal y pascual. 

En ese momento de lucha consigo mismo, Jesucristo revela su tesoro de auténtica humanidad y la valía  de su infinito Amor al Padre que sobrepasó, mediando su voluntad,  al amor a sí mismo. De esta manera el mismo Cristo, en su naturaleza humana escuchó como Israel: " Amarás a tu Dios con todo tu corazón y con todas tus fuerzas".  Y así lo hizo sin dejar de ser también  Dios por su naturaleza divina diciendo : "pero no se haga mi voluntad, sino la tuya " .

Muy diferentes a los de Cristo son nuestros ruegos a Dios, cuando le imploramos salud o bienes,  queriendo imponer siempre cualquier "necesidad" nuestra sobre sus sabios designios, ya que no le adoramos a Él, sino que en realidad, sirviéndonos de Él, nos adoramos a nosotros mismos..
Así, abandonándose totalmente en la Voluntad de su Padre, Jesús pasó un largo rato hasta que un  bendito Ángel comenzó a consolarlo y le impuso  la corona de todas  las Bienaventuranzas, mostrándole  la humana  muchedumbre de aquellos que Él mismo  por su santísima sangre iba a salvar y a conducir al Cielo con su doctrina y ejemplo, por su presencia eucarística y por  la ayuda del Espíritu Santo.  Naturalmente también pasó ante los ojos de Jesús en aquellos momentos,  la imagen de María, su bendita Madre,  junto a la cual, Él sabía muy bien que merecería la pena su duro paso por el dolor, al ser injustamente condenado como un criminal. 
Así fortalecido y nuevo, volvió Cristo con sus discípulos que dormían, hasta que un tumulto de recién llegados despertó a aquellos. Venía un numeroso grupo armado para  prender a Jesús, capitaneados por gentes del Sanedrín y por Judas, aquel discípulo "escogido" que, sin embargo, le vendió por 30 monedas de plata.




    Segundo Misterio : 

                              La Flagelación de Jesús .-

Lc 23,16         "Lo soltaré por tanto, después de castigarlo"
Jn  19,1           "Por eso Pilato mandó entonces azotar a Jesús"
Mt  27,29        " les soltó a Barrabás  y a Jesús lo azotó y lo entregó para que fuese crucificado".
Mc 15,15        " Pilato, que quería satisfacer al pueblo les soltó a Barrabás, y a Jesús lo azotó y lo entregó para que fuese crucificado".
Las palabra  " azotar o castigar" en los evangelios de Lucas y Juan aparecen en la historia de la Pasión de Jesús durante el juicio de Pilatos, con anterioridad a las mismas versiones de  Mateo y Marcos.  Eso es importante porque la cronología de los hechos es fundamental para poder llegar a comprenderlos.  Así sabemos que llevaron preso a Jesús ante Poncio Pilato, el Cónsul romano de Jerusalén, para que lo juzgase y lo condenase. Pero Pilato no vio culpable a nuestro Redentor e intentó salvarle, aunque con muy poca decisión y muy débil autoridad. Su cobardía le impulsó a rehuir meterse en problemas,  tratando de  contentar a los acusadores con el  injusto y cruel castigo de la flagelación. 
Por eso  Pilato había mandado que le diesen una ejemplar flagelación, esperando mostrar al pueblo un fuerte castigo y así satisfacer a los acusadores y dejar a la vez a su esposa satisfecha por haber intentado mantener la vida del reo.  El problema fue que aquellos jueces y sacerdotes judíos, movidos por el príncipe del mal, temieron que Jesús, despertando la piedad del pueblo, pudiese escapar de la muerte que ellos le deseaban, de forma que, amenazaron o sobornaron a los verdugos para que éstos le propinasen la máxima cantidad de golpes (más de 200 latigazos son los que se aprecian en la Sábana Santa de Turín, frente a un máximo de 40 azotes que para evitar la muerte del reo  limitaba la ley judía), de manera que, aún perdonada su ejecución, no pudiese ya Jesús mantenerse vivo mucho tiempo. 
 Vemos como el príncipe de las tinieblas, el más sagaz  de los ángeles creados, ahí se equivocó y permitió y facilitó nuestra Redención, por puro odio a Cristo, el Hijo de Dios vivo. Así el rencor cegó totalmente su enorme inteligencia, como les ocurre a muchos hombres soberbios y a la vez nefastos.
El látigo romano constaba de una larga correa que acababa: o bien en una garra de ave de rapiña, con la que arrancaban jirones de carne al reo, o bien en tres o cuatros bolas de plomo bien atadas que producían profundas contusiones sobre la  piel. A Cristo, repito,  no le dieron los 40 latigazos en el dorso, que es el máximo que la ley judía permitía como castigo, sino según delata la Sábana Santa,  más de 200 ya que el código romano  no imponía límite numérico.
Ese elevado  número de  impactos en dorso, abdomen, piernas y lo peor: en el pecho, produjeron un abundante derrame interno con  muerte tardía por pericarditis. Queda atestiguada esta patología por  lo narrado en el Evangelio de Juan (Jn 19, 31-37) sobre aquel  costado de Cristo, del que perforado "brotó sangre y agua",  derrame  generado por la flagelación de pecho y espalda y por su larga agonía. 
Hay que imaginar el dolor en umbral máximo de cada latigazo de nuestro redentor como hombre que era, además de Dios. Todo lo sufría voluntariamente, pese a que tenía la posibilidad de evitarlo siendo Dios infinito, para salvarnos individualmente a  cada uno de nosotros, y así poder evitarnos el castigo del infierno. Así, como flashes , fueron pasando por la naturaleza infinitamente divina de Jesucristo, también todos nuestros nombres, todas nuestras faltas y todos nuestros  pecados. Pero Cristo decidió: salvar a todos los hombres ..y a tí y a mí,.. y aguantó por nosotros, tras sufrir un juicio ignominioso y una falsa condena el constante y enorme dolor físico de tal flagelación.
Faltaba la hipocresía de Pilatos, lavándose las manos públicamente  “por la muerte de aquel justo",  para tratar de reconciliar  la conciencia consigo mismo y apaciguar a su esposa, quien le había manifestado su preocupación por Jesús.  Cristo no se libraría de la muerte por misericordia del pueblo al llegar a verle muy mal herido tras la flagelación,  cosa que  Pilatos cobardemente pretendía.  Tampoco se libraría de su muerte en Cruz, por la cobardía de este cónsul romano, permitiendo que un pueblo asesino salvase a otro asesino : a Barrabás, crucificando al Buen Jesús.
 Jesús fue entregado  finalmente al populacho para conseguir lo que el propio mal deseaba  : su muerte segura y  con el máximo sufrimiento : o sea en muerte de Cruz. 


 Tercer Misterio: LA CORONACIÓN DE ESPINAS 
             
Había que reafirmar el delito de Jesús: Rebelión a Roma. Había dicho que era Rey,  y no viendo su corona, decidieron fabricarla. La hicieron de espinas por rencor a su persona. Tejieron un círculo con plantas espinosas lo colocaron sobre sus sienes  y bajo el casco metálico de un soldado clavaron las espinas de un sólo golpe de maza en su cuero cabelludo. De su bendita boca probablemente surgió un gemido de dolor, de su cráneo  brotó sangre abundante y de sus ojos, también casi con certeza: lágrimas abundantes.  Hoy sabemos que existe un reflejo involuntario de dolor por el estímulo intenso sobre el periostio del cráneo, que activa la contracción de los sacos lacrimales de ambos ojos. También del alma divina de Jesús, brotaron, de seguro, muchas más lágrimas de dolor por todas las espinas de los  pecados del mundo. Mas Él, de seguro,  pensaba:  "a todos ellos he de salvarlos".
Nuestro amor propio, que no es malo, sino bueno y necesario en su justa medida, sufre intensamente por las burlas de los demás. !Y cómo sufriría el propio Jesucristo, Rey del Universo , al ser insultado como si fuera un rey de pacotilla¡.   Jesús, que podía haber destruido en un instante a aquella tropa con un simple click de sus dedos, sin embargo, aguantó con humildad la muy dolorosa broma, esperando todavía mayores ofensas y mayores dolores como si fuese un cordero que es llevado al matadero.
Aún había de causarle nuevamente fuertes dolores punzantes, esa corona de espinas, pues cuando Cristo cae por primera vez bajo el peso de la Cruz, el enorme madero aplastó su  hombro y del lado opuesto a su caída volvió a clavar mucho más profundamente las espinas en la cabeza y le haría brotar lágrimas de agudo dolor.  En algunos lienzos conocidos de la imagen de Jesús del paño de la Verónica,  como es el caso de la imagen de la Santa Faz de Alicante, también se puede apreciar una gruesa lágrima cayendo por su mejilla.  Aquella buena mujer había utilizado sus finos pañuelos para limpiar la sangre, el sudor y las lágrimas del Redentor en su camino a la Cruz y éste la dona un recuerdo de su valentía y bondad con la milagrosa grabación de su rostro salvador en dichos paños.



 Cuarto Misterio :      JESÚS, CAMINO DEL CALVARIO.
             
Muchos son los puntos que habríamos de meditar en el Camino de la Cruz que el Señor realizó durante su Pasión, pero yo me fijaría sobre todo en sus tres caídas seguidas de sus tres  levantamientos. Ya sabemos que el cansancio de tantas horas sin comer ni beber, que la agitación y nerviosismo de un juicio condenatorio, que el no haber dormido nada, podían juntos debilitar considerablemente a cualquier hombre. Hay que considerar que los tres condenados iban separados, pero atados con una larga cuerda que les dirigía los pasos, por lo que la caída de uno de ellos, al ocurrir,  arrastraría de seguro  a los demás. También tengamos en cuenta el peso  de un voluminoso  madero a transportar atado a los hombros sobre un camino pedregoso, Todo ello justifica tantas caídas, pero Cristo lo que nos quiere enseñar con ellas,  es que lo importante no es su número de caídas, sino lo es el saber levantarse cada uno siguiendo el propio camino de su Cruz.
  La primera caída es sonora y aparatosa. Queda con el hombro terriblemente raspado, al igual que las rodillas. Las espinas de la cabeza le quedan clavadas con más fuerza y con mayor profundidad.
  Pese a su debilidad Cristo hace por levantarse del suelo y lo consigue.  Los soldados que le conducen le colocan un auxiliar para que no vuelva a caer, y no por caridad, sino porque desean acabar pronto su trabajo para descansar.  Vuelve a caer Cristo dos veces más con intensos daños, pero, pese a ellos, logra volver a levantarse hasta finalizar su camino hacia el Monte Gólgota.    
   Una verdadera lección de paciencia y de fortaleza  para nuestra vida moral. Hemos de levantarnos siempre y acudir  al Sacramento del Perdón tantas veces como falta hiciera. Por ello Cristo nos dijo en cierta ocasión : "Venid a mí todos los que os halláis cansados y agobiados, que yo os ayudaré."(Mateo 11-28)
Mantengámonos así siempre en pie, con el aceite de la fe en nuestras lámparas intacto, para que así nos halle Cristo preparados cuando al final de la vida,  nos llame por nuestro nombre.


Quinto Misterio :                  JESÚS MUERE EN LA CRUZ.


Podríamos meditar con sumo fervor  todo un "Sermón de las Siete palabras", porque todas las cosas que dijo Jesús en la Cruz  están llenas de vida y lenas de amor. Yo me quedo ahora con dos de ellas:  la frase más breve y con la última.

La más breve
: "Tengo sed"

Pediste de beber a la mujer samaritana y deseabas beber de su alma convertida en "agua viva"
¿ De qué tienes sed tú en la Cruz, Jesús de Nazaret ? ¿De agua?  ¿o acaso de nuestras almas...?  La primero es fácil de obtener, aunque a ti solo te dieron hiel con vinagre. Lo segundo nos compromete profundamente. Somos agua, que es vida, para todo un Dios que desea bebernos. ¡Que mejor ocasión de agradar a Dios que ésta de devolverle nuestra alma, nuestra libertad y nuestro destino, calmando así su bendita sed de amor!.
Cada vez que veamos un crucifijo pensemos que Dios tiene sed de nosotros mismos, y ofrezcámonos como un don a aquel que dijo “Tengo sed”, aquel que nos dio todos los bienes: la existencia, la salud , la felicidad y su promesa de salvación eterna.
 ¡No perdamos esta gran oferta!. ¡Tanto valor  a cambio de tan poco!

Las últimas palabras:  "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
"

Cristo nos ha enseñado a vivir, y a levantarnos siempre del pecado, por grande que fuere, si caemos. Ahora nos enseña a morir. El momento más importante de toda la vida es el momento de la muerte (1)y nuestro buen Jesús nos da el camino para vencerlo.
 Es un examen que sólo supera triunfante el amor. Quien muere amando, amando alargará su vida toda la eternidad, ya que el amor es vida.. Quien muere sin amor, que es odiando, al no perdonar a su prójimo, ya que  el odio es muerte, desgraciadamente alargará ésta para siempre.
 Cristo muere perdonando a los hombres  y  amando a su Padre, en quien deposita toda su confianza. De ahí su Muerte y la Redención que nos ofrece .  Son la máxima y la  última lección de Amor de nuestro Gran Maestro.




Jonás .-  2026
(1) frase de mi querida mujer Angelita. 

MISTERIOS GLORIOSOS DEL SANTO ROSARIO

  MISTERIOS GLORIOSOS DEL SANTO ROSARIO.- 


   Primer Misterio La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.


                                                                                     

Resurrección, santa palabra cuya realidad y significado quedan fuera del conocimiento humano. Ya decía el ilustre Dr Marañón que para creer en el milagro basta con contemplar de cerca la vida. Ésta es , pues, un portento, es algo que escapa a la más escrupulosa lógica y a la más concienzuda experiencia. Si así no fuera, nosotros podríamos crear vida, no habríamos de morir: falsa  ilusión. Sólo Dios, Creador supremo puede elaborar y cesar la vida, cosa que hace en las criaturas de la Tierra. y lo puede hacer siempre que quiera y las veces que quiera. Tan sólo Él puede repetir la obra que ha realizado en cada uno de nosotros.
Por Revelación  del propio Creador esperamos con certeza que volverá a darnos de nuevo la vida tras el eslabón de la muerte. El Espíritu Santo, que volaba sobre el universo insuflando el soplo de la existencia del alma  y la vida del cuerpo, es quien únicamente puede retirarlas o darlas de nuevo.
Mirad:  el cuerpo de Cristo , de el Dios encarnado, yació profanado y deshecho en la soledad del sepulcro.  El poeta Bécquer en su inspiración ante una tumba repetirá : "Dios mío...!qué solos se quedan los muertos¡".      Los ojos del PADRE desde el cielo contemplaron la soledad del venerable cuerpo de su Hijo: Cristo en el sepulcro. Contemplaba meticulosamente sus llagas, sus latigazos, las oquedades de los clavos en los miembros, y en el costado la ancha  fisura de la lanzada. Y los llorosos ojos del Padre  contemplaron  el rostro de dolor y de asfixia de su Hijo. Y el Padre entonces  dijo: ¡Ya está bien.!,           !Basta ya. ¡
Mientras, la madre de Jesús era la única persona del mundo que, anteriormente a su Resurrección, sabía muy bien el que ésta se había de realizar. Mantenía su fe, pues muchas veces su hijo Jesús a lo largo de su vida familiar le había detallado su futura Muerte y su posterior Resurrección. Tan sólo ella rezaba, en aquellos momentos, para que volviese Cristo a la Vida lo antes posible. Y ella, la que creyó al Arcángel Gabriel, ahora nuevamente era la que  creía sin dudar en la palabra de su Hijo divino.
Y el Todopoderoso realizó, con aquel: "!Ya está bien¡" la obra que sólo Él podía llevar a cabo : volver a dar la vida a quien era la vida de sus ojos. Y aquel cuerpo muerto ya en la cruz, comenzó a brillar dentro del sepulcro  con un fulgor extraordinario y nuevamente volvió a recibir el soplo vital del Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, ahora de una vida perfecta: la vida eterna. Abrió Jesús sus párpados para ver la luz y su boca para respirar de nuevo y  decir : "Gracias, Padre"¡ Y su alma inmortal. que por el Cielo ya andaba liberando a los justos,  bajó nuevamente a su bendito cuerpo para  ser de una vez y para para siempre Dios en Jesús de Nazareth y así poder mostrarse vivo y triunfante  a sus discípulos y después poder ascender al Cielo con  su Padre, con el Santo Espíritu, con sus  Ángeles y con todos sus Bienaventurados.
La primera en descubrir el milagro de la Resurrección fue María Magdalena. Ella fue, de entre los seguidores de Cristo,  la primera en la caridad, y también la más valiente al no aprobar un entierro precipitado o incompleto. Ella quería limpiar las abiertas llagas del Señor , pero se  encontró con Jesús Resucitado y vio cómo sus llagas estaban ya cerradas y limpias.  Aún así, no lo reconoció hasta que percibió que Jesús la llamaba a ella por su propio nombre y con su voz natural .
 Luego Nuestro Señor se mostrará nuevamente vivo  a Pedro , a Juan , a los demás apóstoles y a los discípulo de Emaús. Durante cuarenta días viajará Jesús de un lado a otro hasta Galilea, apareciéndose en numerosas ocasiones a todos sus apóstoles y discípulos y en especial al incrédulo Tomás : "Porque me has visto, Tomás,  has creído" !¡ "Dichosos los que  creen en mí sin haberme visto!". Esta frase iba dirigida  para todos  nosotros, los discípulos del siglo XXI. Es la última bienaventuranza de Jesús y la refiere a quienes creemos que de verdad Cristo resucitó, esperando con alegría nuestra propia Resurrección al final de los tiempos..
San Pablo decía que a Dios el resucitar a un muerto le cuesta menos que a nosotros despertar del sueño a un vivo. Que sea nuestra esperanza y nuestra alegría el saber que Dios tampoco se olvidará de nosotros y nos dará la vida perfecta, la  que proyectó en un principio que  tuviéramos, si es que  mantenemos en Él nuestro corazón, nuestra mente y nuestras fuerzas. No olvidemos sus palabras evangélicas : "Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá, y el que vive y cree en mí...no morirá jamás." .
No nos quede alguna duda y mantengamos la alegría de nuestra segura Resurrección para siempre. Esto nos alentará a sufrir un poco en esta vida, sabiendo la enorme felicidad que nos espera en el encuentro con nuestro Dios Creador de la Vida, junto a todos nuestros seres queridos. Que ahora y siempre mantengamos la fe y la bondad de nuestras obras para alcanzar tal eterna dicha.

Jonás.-

                                                    
    Segundo Misterio : La Ascensión de Nuestro Señor Jesús

                                              

La Ascensión del Señor es el último episodio que los Santos Evangelios nos narran. Es la despedida que Jesús hizo a sus discípulos a los que había  acompañado  espiritual y físicamente después de su gloriosa Resurrección. Sólo se mostró el Señor resucitado a los que habían creído en Él, solamente a los que le habían seguido. Para ellos fue un honor el reencontrarlo como triunfador sobre le muerte y poder recibir sus últimos consejos para la salvación y para la realización del apostolado que habría de consagrar el mundo entero a Dios, a través de la nueva Iglesia, la esposa de Cristo.
Admirable Ascensión al cielo, sin ayuda de ángeles, ni de carros de fuego, sino por su propia fuerza divinidad y ligereza, la que recuperó en el momento de su Resurrección a la vida tras el sacrificio del Calvario.  Los apóstoles miraban asombrados cómo se perdía en las alturas, hasta que oyeron las voces celestiales de dos Ángeles que les bajaban sus ojos a la tierra y  les recordaban que al Paraíso tan sólo se llega ganándolo día por día, escuchando e imitando a nuestro Redentor.
Pienso con qué anhelo esperaría Cristo el momento del abrazo al Padre y al Espíritu Santo con los que se uniría de nuevo. !Retornarse en cuerpo, alma y divinidad a la compacta Trinidad.¡ !Qué instante de eterno placer y alegría: presentarse en su casa con su misión bien cumplida¡. !Qué enorme satisfacción la de un Padre el ver regresar a su Hijo victorioso en la vida y en la muerte¡.
Siempre he pensado que la Ascensión de Cristo es algo así como  la Eucaristía para el seno del Padre. Así el Padre en el Cielo se unió en Comunión con Él, al igual que  nosotros podemos hacer, con el cuerpo resucitado y triunfante de su Hijo, al recibir la Hostia Consagrada.. 
 !Y qué gozo para el mismo Amor mutuo integrado en el Espíritu Santo¡. La Vida se renovaba  en el Dador de la propia Vida.  Era el momento eucarístico y eterno de la Santísima Trinidad.
 Si eres una persona de Comunión, que recibe el Cuerpo y la Sangre del Señor con fe y devoción, lo podrás fácilmente llegar a comprender: Cristo, Verbo divino, en el Padre y en el Espíritu Santo,
 dejaba tras de sí una escalera por la que todos los demás hombres redimidos, si perseveramos en el bien, podremos ascender también al Cielo. Cristo completó en verdad la escala de Jacob en su Ascensión al Cielo. Ahora ya no sólo ascienden por ella Ángeles, sino que también lo hacen todos los seres humanos que murieron amando al Señor.
 !Que alegría para el Cielo entero, el dejar, ya de una vez bien abiertas las puertas de la salvación para que  todo justo, hombre o mujer, pueda subir a Él¡. 
Que a Él  también todos  ascendamos ayudados por nuestro querido compañero de la vida: nuestro  Ángel Custodio, ese Ángel querido que no nos abandonará mientras vivimos, ni tras la puerta de la muerte, cuando nos transporte en sus brazos hasta el Cielo. 
Que así sea y también recibamos de Dios su abrazo de Comunión y Bienvenida eterna.

Jonás .-


                                        Tercer Misterio : La Venida del Espíritu Santo



Antes de meditar sobre este misterio es necesario conocer qué nos dice la fe y la teología sobre el Espíritu Santo.  No es fácil para el hombre el discernir o asimilar las verdades que Dios nos ha revelado a través del Antiguo y Nuevo Testamento. No lo comprenderemos con la razón pero sí con el corazón. Lo resumiríamos así: el Padre engendra al Hijo  a través de toda la eternidad y estos se aman, siendo infinitos, con idéntica magnitud. Ese Amor ilimitado que nace de  ambos, por razón de su dimensión infinita y por ser precisamente Amor, engendra nuevamente de su propia naturaleza divina otra Tercera persona que se une a las dos primeras  desde antes de los tiempos  y para siempre en lo que son: Una única Trinidad de Amor Puro, Unión perfecta en un sólo Dios.
Es el Espíritu Santo, algo así como el cemento que une dos ladrillos con tal fuerza que nosotros no podemos verlos más que como un sólo ser, un sólo Dios infinitamente bueno que es Familia,  que es Amor y  que es: ¡Unidad Eterna ¡. 
Analizar es descomponer una cosa en sus componentes con el fin de estudiarla, para  incluso poder variarla en algo. No intentemos analizar ni comprender  a Dios, porque sus componentes son de infinita grandeza y los de  nuestra mente son muy limitados. El Espíritu Santo, ese cemento de Unión divina,  impedirá su separación para poder analizarlos, tal como hacemos con las cosas de nuestro mundo :  Dios es Amor y tan sólo el amor servirá y bastará  para conocerle al completo.
  
El Génesis nos dice que durante la Creación el Espíritu de Dios volaba sobre las aguas. El Amor de Dios se fijó en ellas para crear la vida. A lo largo de la evolución del cosmos, Dios se esmeró en colocarla como  una obra ordenada, coherente y eficaz, y a través de la historia humana, también el Espíritu Santo sopló su  inspiración a todos los hombres  para ser  justos y sabios. Y cuando vino Cristo al mundo atrajo para adorarlo a pastores y a reyes que le hacían ofrendas y que bendecían su nombre, como Rey y como Dios.
 La vida de Jesús está llena de la influencia del Espíritu Santo que lo guiaba en el cumplimiento de su obediente proyecto de Redención. Al final de su vida pública, el propio Jesucristo dice a sus discípulos, "conviene que Yo me vaya para que pueda venir a vosotros el Espíritu Consolador". Y así lo hace el soplo de amor divino cuando se deposita en los apóstoles reunidos junto a  María, la Madre de Jesús, y reparte entre todos los presentes sus incalculables dones de lengua, de comprensión y de colaboración. A nosotros se nos regala el Santo Espíritu de manera fundamental en los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Unción, no quedando ausente en los demás vínculos divinos, como de cualquier buena obra que podamos realizar, que siempre será, sin duda alguna, una sugerencia suya, al igual que todo arrepentimiento de las faltas cometidas, a las que también acompaña de "gemidos inenarrables”.  Éstos proceden del Espíritu Santo, que nos acerca al Hijo y al Padre para pedirles perdón.  Él  es quien también  inspira nuestra veneración hacia  la Virgen María, y el reconocimiento humilde de todos los Ángeles y de todos los Santos.
Luis M. Martínez, arzobispo de Méjico decía en su magnífico libro sobre el Santo Espíritu que éste es como un escultor que llevábamos muy dentro de nosotros trabajando y tallando sin cesar una determinada obra en nuestra propia  madera, por cierto bien nutrida de defectos, nudos y difíciles oquedades.  Éste Espíritu se esfuerza en conseguir una sola figura en cada uno de nosotros: la faz de Cristo. Todo ello sin llegar a ser descubierto por nuestros ojos, ya que al Espíritu Santo no le gusta en absoluto exhibirse. Es que desea que el protagonismo sea tan sólo para Dios Padre y para  Dios Hijo. En cada uno de nosotros va realizando un retrato, una instantánea de la vida de Cristo, para que entre todos los miembros de la humanidad se pueda formar un inmenso cuadro, aunque nosotros seamos  ínfimas teselas.  Es la imagen de la esposa de Cristo, de esta iglesia que hacemos entre  todos. El artista nos va dando sus grandes dones y sus frutos numerosos, y no todos juntos a la vez, sino por separado, poco a poco, para con ellos cumplir en nuestra carne todas las Bienaventuranzas.  Con ellas, Cristo algún día, nos ha de  llamar benditos. 
¿Qué más puedo decir del Espíritu Santo? :  Que le imploremos, y que le hagamos con humildad  un altar dentro de nosotros mismos, como San Pablo  recomendaba. Que escuchemos sus consejos y que le pidamos confiadamente Conversión,  Prudencia y  Fuerza para nuestros combates. Así algún día nos unirá con Él y con la propia familia divina, y después nos volverá a dar, al igual que dió al Cuerpo de Cristo: la Vida Eterna.


Jonás .-




     Cuarto Misterio : La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos


                                             

En todos las obras de arte en que se representa a la Virgen María, los artistas la han plasmado como una mujer joven, bellísima y radiante. Y así es y será su imagen real por la Gracia de Dios; pero hemos de pensar que La Santísima Virgen, aunque no estaba sujeta al pecado de Adán, sí que se vio sujeta a la contingencia humana en toda su profundidad. También, como todos nosotros, tenía que trabajar para vivir,  gastando en ello toda  su energía. Y sufrió la mayor prueba de fidelidad ante el inmerecido dolor que tuvo al presenciar de cerca todos los sufrimientos de la Pasión y Muerte de Jesús, su hijo, al que amaba con todo su corazón, sabiendo que era Hombre y a la vez era Dios.
. Es bueno tener también presente la figura de una Virgen María que  como cualquier otro mortal se iba envejeciendo, tal como la vería el apóstol San Juan. Este discípulo y Ella  estaban unidos en un parentesco real por  una de las últimas  frases de Nuestro Señor en la Cruz: "Madre ahí tienes a tu hijo....hijo, ahí tienes a tu madre.", eran pues, una madre y un hijo mutuamente adoptados.
 El corazón de aquella mujer seguía siendo muy grande, porque todo lo guardaba en él e iba lleno de  vida, de amor y de servicio.  Cuando sus fuerzas físicas le fueron fallando continuó amando a Dios y a todo el género humano, manteniendo, como siempre su oración constante.  Esta es una actitud de luz para todos nosotros que atravesamos la tercera edad, un maravilloso camino marcado por la Madre perfecta: la adoración al Señor, la oración para nosotros mismos, por el prójimo y en agradecimiento por tantos bienes recibidos y otros tantos prometidos.  Nunca temió María la llegada del fallo físico ni del dolor ni de la muerte. Ya había sobrepasado junto a Jesús en el Calvario toda la máxima experiencia que se puede llegar a tolerar, de manera que para Ella el óbito era simplemente la puerta que, abierta, la permitiría volver a estar con su familia divina. Narran los apóstoles que muy avanzada su vida cayó en un profundo sueño y, creyéndola totalmente  muerta, la introdujeron en la  sepultura.  Cuentan que Tomás ese día tampoco estaba y a la siguiente jornada, sin embargo, exigió ver de nuevo a María para despedirla. Ocurrió que al abrir el recién cerrado féretro para satisfacer a Tomás  no encontraron cadáver alguno, por lo que creyeron había ascendido al Padre, pues persistía en aquel lugar un suave y muy grato olor que no cesó allí durante unos meses, certificando su Santidad.  Todos los Ángeles juntos, sin duda,  la habían transportado al Cielo, donde había de ser coronada.

  Ojalá también pudiéramos seguir el ejemplo de María, siempre unidos a Cristo, y si no con un grato olor de santidad como ella, sí dejando un buen recuerdo en todos nuestros descendientes.


Jonás .-




    Quinto Misterio : La Coronación de María como Reina de la Creación

                                          



La persona más santa y más buena, la persona elegida para sentarse a la derecha del Cristo  es María, la que se ganó su puesto de Madre de Dios con ejemplaridad sin par. Ni Abraham, ni José, ni Santiago, ni Juan, ni Elías , ni Isaías , ni Moisés, ni apóstol alguno....  la mejor fue sin duda alguna: María.
 Porque antes y después, de ser  Madre de Jesús fue quien cumplió mejor y fielmente la voluntad de Dios, Ella fue quien sufrió presencialmente y con más violencia los dolores y las pruebas de su hijo Jesucristo. Ella fue la que amó a Jesús más y mejor entre todos los seres del Cielo y de la Tierra.

Coronación de María. 
 ¡Qué negra envidia para los ángeles caídos..! !Qué noble alegría  para los fieles y santos Ángeles¡.  María, sin ser la más sabia, sin ningún poderío, sin dinero, sin ser fundadora de ningún movimiento religioso, sin apenas hablar en público, sin el final de un  glorioso martirio y sin embargo, aún así:...   es la Primera en Todo.   Ella fue portadora de la virtud más importante para el Todopoderoso: la Sencillez o Humildad.
 Siendo Dios humildad pura, quiso para sí una Madre a su propia medida y por ser María  la antítesis de los ángeles infieles y soberbios, mereció ser la criatura  más próxima al Creador,  mereció ser su Madre Santísima. Y por eso ella es nuestra mejor y más valiosa ayuda para vencer al maligno y para obtener del Señor cualquier cosa que necesitemos o le pidamos, naturalmente con su docilidad y con su amor.
Nosotros, desde el mundo, también nos alegramos en ella y la felicitamos por ser la persona más perfecta de toda la Creación y  la repetimos constantemente en cada Ave María: "Llena de Gracia", y "Bendita entre todas las mujeres" . Ella, pese a recibir tantísimo piropo constante que brota del corazón de cada cristiano al rezar la Letanías a Nuestra Señora, ni se afecta, ni se  gloría, sino que siempre repite: "He aquí la esclava del Señor"
Cuando se abrió el Cielo en la Asunción de María, tras su muerte,  flotaban en el techo del firmamento, allá en el Cielo, tres títulos  luminosos bordados de estrellas : 
"La mejor  de las hijas",   La mejor  de las madres" , "La mejor de las  esposas" 
 
 Se hallaban  escritos por los dedos de la Trinidad Santísima. ¿Quién podría dar más..?  
Pues aún he de descubrir algo que hace temblar nuestro entendimiento : Aunque todos los millares de ángeles y de hombres dotados de libre albedrío,  hubiésemos sido infieles a Dios, la Creación hubiera resultado gratificada por la enorme grandeza de una sola criatura fiel y humilde:  María.   Afortunadamente para todos, además  hay muchos Ángeles y Santos que giran como planetas en torno de Dios y de su Madre, porque Ella  es el arca santa de la Trinidad, o sea : un cielo dentro del Cielo.
Por esa razón creemos que aquel Ángel bendito que endulzó a Jesús su dolor en el el Huerto de los Olivos, antes de su Pasión y Muerte, lo hizo borrando de la mente de Cristo la imagen del pecado de la soberbia  humanidad al  mostrar la imagen pura, humilde  y santa de su Madre junto a otra posterior multitud de santos y justos, haciendo valer la pena de su inminente sacrificio en la Cruz.
Pero tenemos nosotros  una corona más que depositar en las sienes de María  : la corona íntima de ser nombrada, por voluntad de Cristo, nuestra Madre, la de todo aquel que la ame y que se atreva a hablarla familiarmente, como su madre del Alma.

Una madre es algo muy especial. Una madre llena completamente nuestra infancia y juventud. Con su cariño consolida nuestra madurez y con su recuerdo llena de esperanza y serenidad nuestro declinar por la vida.  Y la Virgen María, que es Madre nuestra, repito, por voluntad de Cristo, también nos llena de consuelo y de alegría, porque se halla  siempre a nuestro lado. Además puede conseguir, siendo la Madre de Dios, todo lo que de su Omnipotencia necesitemos nosotros, y Ella  nos quiere como sólo puede hacerlo el corazón amoroso de una  verdadera madre..
Para rezar a Dios quisiéramos tener la humildad de María, quisiéramos tener su don de servicio, pero no es así. Por eso hemos de tenerla a ella  como intercesora para que, a través de sus manos santas, nuestra oración suba como incienso ante el Señor y de esta manera le pueda ser muy agradable.  Desde ahora llamémosla como cuando éramos pequeños:  mamá, porque realmente es nuestra  MADRE DEL ALMA. Así depositamos en sus sienes una corona que dice:.
"Dulce corazón de María, sed la salvación mía"
Y acuérdate también, Virgen María, de la madre que nos trajo al mundo, la terrenal, aquella de cuyo vientre salimos, porque  también ella es hija tuya y  muy querida por ti y por mí.
!Que así sea¡. 

Jonás .-


lunes, 3 de febrero de 2025

EL SECRETO DE MARÍA

 EL SECRETO DE MARÍA



Fue uno sólo el secreto de la grandeza sin igual de Nuestra Señora la Virgen María : El amor es la esencia de Dios y Él no puede negarse a todo aquel que pida amarle aun más. María se lo rogaba, como nadie,  día a día y eso la fue dando la perfección que llegó a brillar tanto como para que el Arcángel Gabriel la llamase: "Llena de Gracia". 

Nuestro Señor Jesucristo también nos invita a ello cuando nos enseña orar con el Padre Nuestro. Ese "Santificado sea tu nombre", es una invitación a descubrir y amar todavía más al Padre. Ese "danos hoy  el pan nuestro de  cada día"  también es otra forma de engrandecer cada jornada el pan material con nuevo agradecimiento y amor a Dios. Ese "danos" de esta oración al Padre, implica la presencia del prójimo en el amor solicitado. 

Cuando era pequeño me gustaba mucho aquel cuento de las "Mil y una noches" en el que un tal Aladino se encuentra una vieja lámpara y la limpia saliendo un "genio poderoso" de ella, quien se pone a sus pies como un esclavo para darle los tres deseos que solicite. Ahora, que me hago bastante mayor,  veo parecida  la escena con mi Dios Vivo que nos dice : " te daré siempre todo lo que quieras si te conviene y me lo pides con amor ". Y si lo que le imploramos a Dios es amarle aun  más, Él se hace nuestro esclavo, y pese a su infinito poder y libertad no nos puede negar eso, pues al Amor divino en su esencia  le ocurre como a un buen pintor al que su boceto le pide toda la belleza posible y , como dije: El  Buen Pintor tampoco puede ser capaz de denegarla. 

Si quieres ser perfecto como "el Padre es Perfecto", pídele que te preste su esencia de Amor y Él no te la podrá negar. Eso sí, has de hacerlo a diario porque el Buen Pan hay que renovarlo cada día, si no quieres que se haga duro o insípido.

 La Virgen María le pedía continuamente a Dios amor hacia Él y hacia el prójimo, pues conocía perfectamente el mandato del Shemá: "escucha Israel" , como en lo referente al amor a los demás en el Levítico 19:18 y en el  Deuteronomio  6:5 "amarlos como a ti mismo ". Este era su secreta de Santidad.

San Pablo, en su carta a los Corintios sobre la Caridad, fue quien mejor escuchó su voz cuando nos dice que la Caridad  es la primera de las Virtudes y el fundamento de toda  ella es : el Amor.

Escucha Israel : "Amarás a Dios con todo tu corazón, todas tus fuerzas y todo tu ser" " y a tu prójimo como a ti mismo".  Pues bien lo segundo depende de lo primero. Si sabes que Dios Ama a todo el género humano para el que construyó el Universo entero y por el que dio su propia vida en la Cruz....¿Cómo no vas a amar sus obras y no vas a amar como a ti mismo al prójimo?....y  : ¿Cómo no vas a cuidarte y respetarte tu, para así poder amar a Dios y al hermano...?

San Agustín decía : Ama y haz lo que quieras.

 Santa María, San Pablo, San Agustín y todos los demás Santos y Ángeles han conocido el secreto del Amor que es el pedírselo al propio Dios  para amarle más y más de la manera que Él se merece.


Jonás  - Febrero 2025_ Octubre 2025- Diciembre 2025


miércoles, 22 de enero de 2025

LA UNIÓN HIPOSTÁTICA

 LA UNIÓN HIPOSTÁTICA


Nuestro Credo afirma que nuestro Señor Jesucristo es Hombre y es Dios a la vez. Esto es denominado por los teólogos Unión Hipostática. Es un profundo misterio que se resiste a la razón humana sometida a las numerosas limitaciones de la mente, superado por el poder ilimitado del Ser Divino, capaz de llevar a cabo y a buen fin todas las incontables cosas que desconocemos. Es que el cerebro nuestro es inservible cuando maneja el término infinitud, terreno en el que carece absolutamente de toda experiencia. Como la misma Vida, este misterio de Dios es inexpugnable, pero no por ello dejan de ser una palpable realidad. 

Dios, el inventor eterno, ideó seres parecidos a Él, ya que les que dotó de inteligencia, de voluntad, de sentimientos, de total libertad y perfección, todo a semejanza suya. Los creó de la nada  llamándolos: "Ángeles". Desapareció de sus vistas y así pudo comprobar la fidelidad de unos o la deslealtad de los otros. Puestos todos en sus merecidos lugares: Cielo o Infierno, Dios repitió la experiencia creando otros seres similares, a los que llamó: "hombres", menos dotados de inteligencia y perfección, pero con la voluntad, sentimientos  y libertad suficientes para poder ser considerados responsables de sus actos. El resultado también fue diverso: unos pocos hombres buenos y muchos más malos, de manera que el mismo Dios, compadecido por la debilidad e imperfección  humana se ofreció a tomar  nuestro papel para probarnos bien a fondo en todas nuestras responsabilidades, así también  como para marcarnos un modelo a imitar guiados por su Amor.

Dios creó para sí un cuerpo y un alma humanos dentro del cuerpo de una mujer virtuosa llamada María, naturalmente con su permiso, pues ella dijo : "Hágase en mi según tu Palabra". A ese cuerpo y alma unió de manera intensa, infinita y definitiva, mediante lo que nosotros llamamos "unión hipostática", a su propio HIJO DIVINO , al que desde ahora le llamaría: " Hijo del hombre".  

He aquí un profundo misterio similar al de la Santísima Trinidad: tres personas distintas en una unión infinita que las hace un sólo Dios. La Unión Hipostática integra también tres entes en un sólo ente infinito:  Son un Cuerpo, y un Alma creados en el seno virginal de María junto al mismísimo Verbo divino bajado de  los Cielos. Son la integración de los tres seres ya para siempre en  Uno sólo que es la infinita unión de Dios con el Hombre y que es: Jesucristo. 

En los santos Evangelios queda bien patente la naturaleza humana de Cristo, como Hombre cuando fue tentado por el demonio, pues éste no era idiota ni ciego,  y cuando sufrió lo máximo soportable en esa Pasión y Muerte que había pedido al Padre evitar ("Pase de mí este cáliz , pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. ") . También queda clara su naturaleza divina por sus innumerables milagros y Resurrecciones, así como por sus predicciones futuras, como las  negaciones de Pedro ("Cuando el gallo cante me habrás negado tres veces"), o como  la destrucción de Jerusalén, cosas que con anticipación conocía, como Dios que era.

El Padre Eterno muestra su infinita Bondad con creces al disponer a su Hijo querido integrarse como ser humano, similar a todos nosotros en todo, menos en el pecado, para así poder amarnos al igual que a Él con todo su Corazón y así poder llamarnos también "Hijos suyos". 

Podemos imaginarnos a un niño que va creciendo y va aprendiendo de su Madre María y de su padre adoptivo José , pero que además es el Hijo de Dios, quien todo lo puede y todo lo sabe y pese a ello se deja enseñar por sus padres a los que obedece fielmente. 

Personalmente la Unión Hipostática es la causa de mi fe. Es poder admirar y seguir  al Dios-Hombre que es Jesucristo. Si Cristo fuese solamente divino, dado su poder, no tendría para mi especial mérito o ejemplaridad en su  paso por la Tierra, y si Cristo fuera solamente humano, sería tan sólo un buen líder de tantos que se sintieron forzados a un destino heroico. Siendo ambas cosas a la vez es cuando su valor se acrecienta hasta el infinito, dado que Jesucristo siempre pudo evitar, minuto a minuto,  la pobreza, el esfuerzo, la incomprensión y el brutal sufrimiento de su Pasión, Agonía y Muerte, pero, pudiendo impedirlo con su infinita potencia, no lo hizo, y solamente por  nosotros, criaturas indignas de Él,  soportó todo para demostrarnos que el camino al Padre  no necesita ni el poder ni la fuerza, sino que  tan sólo requiere  el Amor.. Por esa razón, la Vida entera de Jesucristo es humana por el máximo valor de su sufrimiento y es divina por su ilimitado poder retenido. 

¿Qué otro Dios adorado por hombres ha podido hacer una cosa igual?...

 Por eso, repito, nuestro Dios debilitado hasta hacerse Hombre, idéntico a todos nosotros en todo menos en el pecado, con su ejemplo y con su generosidad es el sostén de mi fe.



Jonás - Enero 2025- Agosto 2025- Octubre 2025- Diciembre 2025_Septiembre 2026

lunes, 20 de enero de 2025

LOS OJOS DE CRISTO

 LOS OJOS DE CRISTO.-


Nos narra el Santo Evangelio el primer acto milagroso de Jesús en las bodas de Canaán. Ocurrió tras el ruego de una madre a su hijo para que hiciese algo ante una adversidad mediana, Jesús aclaró con palabras que aún no le  había llegado la hora de mostrar su divino poder, pero sus ojos miraron a su madre y la dijeron : "lo haré".  Una madre es quien mejor conoce a su hijo y siempre sabe lo que revelan sus ojos. En este caso María les dice a los sirvientes  "Haced lo que Él os diga".

Los ojos de Cristo descubrieron durante toda su vida a todos los que sufren de todas las formas posibles en su cuerpo o en su alma. Así curó paralíticos, ciegos, enfermos y convirtió las almas de muchos que le escuchaba en el Templo, o en la Montaña o simplemente hablándoles desde una barca del lago de Genesaret. En Canaán no se trataba de un problema de salud, sino del prestigio de una pareja  ante unos invitados a su boda en la que había fallado la previsión del vino necesario, dada una excesiva afluencia de invitados. María descubre el problema de aquellos novios que les habían invitado a celebrar su boda y Cristo mediante su mirada acaba aceptando la petición de una Madre siempre interesada por el bien de todos sus conocidos y con su poder soluciona el problema existente convirtiendo 6 tinajas de 100 litros de agua en el mismo volumen de un costoso vino de calidad. 

Hay otro momento en que los ojos de Cristo miran con agrado a un joven que le pregunta qué debe de hacer para santificarse, llamándole previamente "maestro bueno". Jesús le contesta : "¿Porqué me llamas bueno si solamente es bueno el Padre." y a continuación le explica todas las virtudes necesarias para la perfección acabando en la virtud de la pobreza: "vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme", por  lo que aquel joven comenzó a separarse y marcharse de allí triste, pues era muy rico. Jesús le siguió con la mirada mientras lo hacía, pero sus ojos destilaban el amor del Espíritu Santo, el que siempre sigue a cada alma en peligro. Aquel muchacho, probablemente,  no tardaría en cumplir, como aquellos sirvientes de Canaán, lo que Jesús le había indicado.

Jesús también nos sigue con su mirada a cada uno de nosotros cuando nos alejamos de Él y nos dicta nuevamente qué hemos de hacer si le queremos seguir para así llegar a gozar de su eterna compañía.

 !Que el Espíritu de Santidad, también a todos nosotros, nos de ojos para reconocer y seguir a Cristo que también nos mira con agrado¡.


Jonás - Enero 2025 - Octubre 2025- Diciembre 2025

viernes, 17 de enero de 2025

LA GRACIA DE DIOS.

 LA GRACIA DE DIOS.


Es el único requisito para la Salvación Eterna. Es la verdadera filiación divina que podemos poseer. Es nuestro mayor tesoro, sin duda alguna, porque es el mismo Dios habitando en nuestro corazón. Más que la salud, más que el dinero, más que la familia, más que cualquier apetencia de la vida es el único traje necesario para la salvación eterna, la única resistencia  frente al mal que nos acosa y nos quiere derribar para siempre.

Muchos santos han preferido la muerte a la pérdida de este fundamental tesoro con la idea de: "antes morir que pecar", pero nosotros, lamentablemente, no solemos ser tan valientes y..., por si acaso,  tratamos de evitar ambas cosas a la par.

 Precursor de todo mal, nuestro Señor dispuso el Sacramento del Perdón para volver a recobrar el estado de Gracia, si fuese perdido. Y Dios tiene santa paciencia con cada uno de nosotros y sabe esperar y nos da nuevas oportunidades para recobrar este salvoconducto eterno. Pero nos advierte que esperará tan sólo lo que dure nuestra vida y que ésta, sin previo aviso, podrá desaparecer dejándonos en el mejor de los casos protegidos por esta Gracia, o en el peor totalmente desarmados y perdidos para siempre, sin fe ni amor,  desnudos de esperanza.

El estado de Gracia de Dios debe de ser cuidado y nutrido de una constante oración y de abundantes  buenas obras. Debe de de ser corregido frecuentemente  por el Sacramento de la Confesión  y potenciado por el de la Eucaristía, ya que se necesita la presencia real y contínua de Jesucristo, indispensable para la supervivencia de la Gracia.

La presencia de Dios, que todo lo ve, que todo lo sabe y que todo lo puede, es la mejor compañía para el alma que experimenta cualquier adversidad. Pero hay que saber que Dios es indivisible y estando constituido por tres personas distintas, a causa de su Unión Perfecta, allí donde está una de ellas lo están las otras dos. Por esa razón el Padre nos anuncia que por medio de la Gracia "le haremos vivienda en el alma" y a través de Cristo recibido en la Eucaristía se dejará ver como la Santísima Trinidad. Y también por esta razón cualquier clase de oración de  honra o de súplica hacia el Señor debe de finalizar con una alabanza a Ella misma: "Gloria al padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos" 

Pidamos al Espíritu Santo, el don, que nos requería San Pablo,  de llegar a ser un templo y un altar de Dios donde poder dar testimonio de la  infinita gloria de su Santísima Trinidad. Seamos valientes y pidámosle al Creador que paralice definitivamente la vida de nuestro corazón o de nuestro cerebro antes que perderle, y así poder sentirle, como decía Santa Faustina:  en nuestro Espíritu, del que decía que era  la  prolongación necesaria del alma para contener la Gracia y en ella a la Trinidad divina.

Pidamos la intercesión de María, la "llena de Gracia de Dios", para que nos la cuide y así ésta crezca en nuestro ser lo suficiente para agradar a Dios, Santísima Trinidad,  que tanto ha hecho y hace en favor nuestro.

Jonás, - Febrero 2024- Enero 2025- Octubre 2025- Diciembre 2025- Mayo 2026

lunes, 13 de enero de 2025

EL BAUTISMO

 EL BAUTISMO, HERENCIA DIVINA




Ésta es nuestra herencia, nuestra dote, pero si la perdemos será la causa del mayor dolor que podremos sufrir.
El que es padre llega a comprender un poco más a Dios, que también lo es. Y lo es de un Hijo único con su propia naturaleza divina. Amándose ambos sin límites engendran, en su mutuo sentimiento,  un Eterno  Ser: la Imagen Viva de Ellos : la mismísima Esencia del Amor que comparten : el SANTO ESPÍRITU. Esa es la familia divina en origen antes de todos los siglos. Pero después a Dios se le ocurrió la idea de inventar y crear otros seres a su imagen y semejanza, mas no igualdad, a los que consideró "hijos adoptivos".. Y con esa sorprendente intención  hace primero a los  Ángeles y después a los Hombres. Parte de unos  como de otros, como nos cuenta la Santa Tradición y la  Santa Biblia, se  hacen rebeldes e ingratos, pero otros aceptan, agradecen  y bendicen la filiación y luz recibida de su Creador. Resulta que  los que  así lo hacen se consagran así mismos como  verdaderos Hijos de Dios. (así lo dice el antiguo último evangelio según San Juan).
De esta manera Dios tiene un Hijo único de su propia naturaleza y una verdadera pléyade de hijos adoptivos: como ángeles y santos. Y para todos ellos el  Amor de Dios continua planeando sobre la aguas de sus Creaciones  y les hace una futura dote: un universo sin límites aparentes y con múltiples mecanismos de vida, sea: espiritual, astronómica, animal, vegetal o mineral.
Todo ello lleva la orden de existencia dada por el Creador y así los que son sus verdaderos  hijos, que  tienen  el don de albergar potencias similares a las suyas, crecen  y crecen, aumentando continuamente en conocimiento, en la libertad, y en la capacidad insaciable de amar, eso sí: sin llegar nunca a alcanzar el nivel de infinitud divino, pues son semejantes  al Creador, pero nunca iguales.  La grandeza de Dios es infinita y, naturalmente inalcanzable por grande que sea el desarrollo de cualquier criatura, sea de la tierra o sea del Cielo.
Ahora consideremos la generosidad de Jesucristo quien, sin reparo alguno, quiso compartir con nosotros a su Padre Divino, enseñándonos a rezarle el " Padrenuestro".
Mas para ser Hijo de Dios hay que nacer continuamente del Bautismo, porque Jesús, siendo ya  Hijo del Padre desde antes de todos los siglos, quiso renovar su condición filial sumándose al bautizo de Juan en las aguas del río Jordán. Allí apareció el Espíritu Santo en forma de paloma que se posó sobre Jesús y se oyó la potente voz del Padre  que clamaba : "Este es mi Hijo, el Amado, en quien tengo todas mis complacencias." Por esta razón no ninguneemos el valor del ser Hijos adoptivos de Dios por el Bautismo e igual que nuestros padres se preocuparon en que recibiésemos ese Sacramento siendo bien pequeños, no privemos a nuestros hijos de ese enorme privilegio. Todo ser humano que practique la justicia y el respeto a sus hermanos podrá entrar en la Casa del Señor tras morir y en el Cielo será bautizado  por Dios como "Hijo muy querido".  Pero aquellos que ya hayan recibido en vida la filiación divina por el sacramento del Bautismo, recibirán el poder de ser "hijos de Dios" desde bien chicos y reconocerán  más fácilmente  la bondad del Padre durante toda su vida,  teniendo aún más oportunidades de perdón y de crecimiento en el bien y en el amor a través de los demás sacramentos.
  Al igual que para ser un buen atleta es muy conveniente una buena nutrición, ejercicio adecuado, limpieza y practicar todos los consejos médicos, para que Dios nos llame " hijos amados, en quienes me complazco" es necesaria la higiene de la confesión, la nutrición de la Eucaristía y  todos los demás  Sacramentos, que comienzan en el Bautismo. 


Jonás   - /2020/ 2023 Diciembre 2024-Enero 2025, Fiesta del bautismo de Jesús.- Octubre 2025

domingo, 12 de enero de 2025

EL SECRETO DE LA FÉ

 EL SECRETO DE LA FE


Muchas personas declaran no practicar la fe porque "lamentablemente" no la sienten. Y,.... Si algún remilgo de conciencia  les surge de vez en cuando, fácil les es acallarlo pensando en los deberes que la fe impone de tener que cargar con la propia Cruz y de seguir al Gran Maestro por la senda del sacrificio.

Pensar que, si no acude el fervor religioso, nada puedes hacer es un error, porque la Fe no es un simple  modo de sentir, sino el único afecto Hijo y Padre de la Voluntad que es realmente eterno :  el AMOR.

En verdad  es el amor  la base de la fe. Si amas a Dios creerás todo lo que el amor te dictará en Él y cuando  le descubras, le amará aún más. En esa multiplicación está la verdadera y única fuente de la vida eterna.

Pero el Amor no nos viene gratis, en un principio es necesaria la voluntad,  hay que querer hacerlo  con todas tus fuerzas. Me viene a la memoria aquel bello verso:

Amar no es sólo sentir

sino querer y luchar, 

saber vencer para amar....

y si es preciso.... morir.


Decía San Agustín otra frase que condensa la esencia de todo lo cristiano: "Ama y haz lo que quieras ", porque siempre será bueno todo lo que lleves a cabo con Amor al prójimo de un modo desinteresado.

Y si quieres amar y aún no lo consigues, pídeselo al Señor, que es Amor y no puede jamás negarse a sí mismo. Comenzarás a amar a tu Creador y Redentor y después a tus hermanos y luego a estimarte ti mismo, como nunca lo has hecho. 

Créeme que saldrás ganando de Vida para siempre.


Jonás. -   Enero 2025- Octubre 2025

viernes, 10 de enero de 2025

LAS TENTACIONES DE CRISTO

 LAS TENTACIONES DE CRISTO.


San Pablo en la carta a los Hebreos (13) nos menciona que Cristo es verdadero hombre similar a nosotros en todo, menos en el pecado. El Santo Evangelio también nos dice que Jesús marchó al desierto donde fue tentado por el diablo utilizando el hambre, en contra de su ayuno voluntario -" si eres Dios di que estas piedras se conviertan en panes"-, mediante la riqueza- "todo esto te daré si me adoras"- o con la vanidad - "tírate de esta torre y todos contemplarán tu poder.."- . Vencida la tentación el demonio se retiró para planear otras muchas para seguir probando a Cristo a lo largo de toda su vida, y de su dolorosa pasión y muerte.

Dios quiso probar a fondo la condición humana en el Verbo encarnado en Jesucristo y así sufrió todas las tentaciones y dolores que pudiera llegar a sentir el ser humano sin llegar a claudicar ante ninguna de ellas. Como una madre lleva a sus labios el biberón calentado de su bebé para cerciorarse de que éste no se va a quemar al beberlo, así Dios manda a su querido Hijo, encarnado en Jesús, para saber si el hombre puede o no puede soportar las pruebas que la vida pueda llegar a tener. 

Jesucristo, Dios y Hombre , fue tentado continuamente soportando las mayores  incomodidades, la pobreza, la incomprensión,  los peores dolores de flagelación y una muerte por Crucifixión ignominiosa. Incluso desde su dimensión humana sintió en la noche del Monte de los Olivos, el aparente abandono de su Padre. Sufrió más tarde la ausencia de fuerzas en sus caídas materiales en su camino hacia el Monte Calvario y el desafío desalmado de aquel falso reto: -"si eres el Hijo de Dios, bájate de esa Cruz y demuéstralo"-. Todas estas pruebas las sufrió superándolas con Amor y con total fidelidad a su querido Padre al que dijo: -"no se haga mi voluntad, sino la tuya"-

Uno piensa: ¿Cómo el tan inteligente demonio no reparó en que Dios es infinitamente Bueno...?

Simplemente por que sabía que también Dios es infinitamente libre para obrar. De Él heredamos todos los seres humanos el Libre albedrío por el que seremos juzgados para siempre. Simplemente porque el demonio sabía que Dios no engaña a nadie y si dice que se hace verdadero hombre es la pura verdad, ya que Dios no miente como lo hace  él,  y además... al ser humano es bien fácil  engañarle o conducirle hacia el mal. Por eso se atrevió a tentar repetidas veces a Dios en su verdadera encarnación humana. Quiso humillarle en Jesucristo, dado lo fácil que resultaba hacer caer a un hombre .... Jugó a engañar al Buen Jesús para hacerle caer por evitar el sacrificio, por vanidad, por ambición y por infidelidad, fracasando en todo ello  rotundamente. En la Pureza, muy probablemente, aunque el Evangelio no lo mencione, ya le habría probado insistentemente tentándolo como a cualquier hombre a lo largo de su juventud y madurez, pero con un fracaso total y absoluto.. Así pues Jesús fue totalmente similar a nosotros en todo, menos en pecar de forma alguna.

El amor de Dios es el arma para vencer toda clase de tentaciones y tan sólo se forma y acrecienta mediante la oración. Ese fue el poderoso vigor de Jesucristo, Dios perfecto y Hombre perfecto.

Imitémosle.


Jonás ---Enero 2025

jueves, 9 de enero de 2025

EL VALOR DE DIOS EN PERDONARNOS (1)

 EL PERDÓN DE DIOS(1)


Acostumbrados a vivir en un mundo de ofensas y venganzas, lo normal es dejar la palabra Perdón tan sólo para ser pronunciada por órganos legislativos en casos de cumplimiento de penas o sanciones. 

Los hombres sólo soportamos ofensas si albergamos venganzas. Pasamos directamente del amor al odio. Dios no lo hace así, porque no conoce el odio. Si en la vida somos pecadores, el Señor nos aplicará su Justicia, sí,..... pero, como Juez perfecto, nunca  nos va a llegar guardar rencor alguno.

!Qué diferente de nosotros es el perdón que utiliza nuestro Señor ¡ . Dios , el Señor de la Justicia, la deja de aplicar cuando perdona, hasta el punto de que olvida completamente la falta de cualquier hijo pródigo y le vuelve a abrir las puertas de su Casa: tal como si nada. Es como si nunca aquel hijo hubiera hecho falta alguna. Su expediente ha quedado tan limpio como el de un recién nacido.

 !Necesario fue tan sólo el sincero arrepentimiento del infractor para que el veredicto del Juez, que además era el propio ofendido, fuese tan generoso¡..

Si, lejos de Iglesia alguna, nos hallamos en peligro de muerte y albergamos dolor de corazón y ánimo de enmienda por todas nuestras faltas Dios nos las perdonará. En cualquier otra circunstancia deberemos pasar por el Sacramento de la Penitencia para, ante el Confesor, declarar nuestras debilidades y así poder recibir la Total  Absolución de nuestros pecados por Jesucristo, Señor y Dios nuestro,  presente en las palabras de su humano ministro. Restaría el cumplimiento de la Penitencia impuesta por el éste para reanudar al completo nuestra amistad con nuestro Creador.

Mas igual que es infinita su Misericordia al perdonar y lavar las culpas, también es infinita su Justicia que exige aplicar una cierta sanción. Aquí nos aparece la figura necesaria del Purgatorio. Hemos de lavarnos  cuerpo y alma antes de entrar en la Casa del Padre. Allí no son admitidas suciedades ni mediocridades. No se trata de un castigo físico como tal, sino de una larga y tensa espera, tras haber contemplado por un momento la Grandeza y la Bondad de Dios, durante nuestro Juicio particular, sabiendo que nos volverá  a aceptar como hijos,.... sí,.....pero después de un tiempo, deseando con toda el alma volver a contemplarle, soportando un lapso de espera  que se nos hará muy penosa.

El mejor negocio que podemos realizar mientras nos late el corazón es vivir en Gracia de Dios y pedir por todos aquellos que esperan entrar en su compañía, para que con la intercesión de Santa María lo consigan y lleguen a ser, por fin, eternamente felices. 

Y digo el "mejor negocio" porque esas almas van a conseguirte después a ti mismo el favor que ellas recibieron de ti y, probablemente, también puedan sacarte de esa " larga espera" para llegar a obtener la Felicidad  en la  Contemplación de Dios en su Cielo.

En resumen : aprendamos a ser generosos y a perdonar de corazón, como Dios nos lo hace, cuando le invocamos después de habernos "olvidado" de Él.


Jonás 31-12-2024 _ Octubre 2025


lunes, 6 de enero de 2025

EL VALOR DE PERDONAR AL PRÓJIMO(2)

El Valor del Perdón al Prójimo(2) 


Vistas ya las bases del Perdón que Dios aplica, veamos las incidencias de ese perdón  :


Perdón en la pareja :

Aquí hay un comportamiento, por lo general,  éticamente superior en la mujer que en el hombre:

 Ella de entrada , durante el noviazgo suele perdonar las anteriores aventuras sexuales del compañero.  Ya casados, lo vigila y espera, pero si hallase engaño, sabe dar nuevas oportunidades al compañero con la esperanza generosa de que pronto rectifique y perdure en la fidelidad. De no ser así acabará disolviéndose el amor y el vínculo de la pareja. 

Él, de entrada, generalmente repugna cualquier experiencia sexual femenina anterior a su advenimiento y, salvo excepciones, tras la boda, ya no va a perdonar ni la más mínima, recurriendo a veces a una vergonzosa venganza de engaño con otra mujer. o a la definitiva rotura de su unión matrimonial. 

Perdón en la familia :

La vida familiar es el núcleo de la personalidad de todo ser humano. En ella se aprenden por imitación las virtudes o los vicios de los padres. Allí van naciendo la laboriosidad, la paciencia, la sinceridad, la entrega incondicional, la amistad, el respeto y el resto de virtudes. Pero también, desgraciadamente, todo el resto de antónimos posibles: la pereza, la impaciencia,  la ocultación, la violencia verbal, etc.      Los jóvenes suelen tener la virtud de ser generosos en perdonar, pero con el desarrollo corporal suele haber un decrecimiento  de esta bondad.

Perdón en la profesión :

Ahí, como hay que triunfar, todos tienden a ser lobos contra lobos. Subir aplastando a otros es lo más frecuente, brillando muchas veces por su ausencia  la cooperación y el compañerismo. Por esta razón es raro hallar en los ambientes profesionales del trabajo un íntimo amigo.

Perdón en la sociedad :

Aceptar la simpatía cercana de otros similares a uno, sea  en el juego, en las artes, en los deportes o en la ciencia, es posible. Pero mucho más sencillo es encontrar defectos en cada uno de los demás, o alejarse de otros  por causa de su raza, de su religión, de su ideología política, o de su capacidad monetaria: la mal llamada clase social.


Hemos, pues, de imitar al Dios que nos da de todo, sea material o espiritual, sin esperar nada a cambio, quien, si le correspondemos con algo, por insignificante que lo sea, se siente contento, como a un Padre le ocurre con el más pequeño de sus hijos. Y así deberíamos de hacer nosotros tanto en la pareja, como en la familia, como en el trabajo y como  en la sociedad. Hemos de imitar al Dios que perdona en cuanto ve el más leve arrepentimiento en quien le ha ofendido o molestado y nunca le guarda rencor  deseándole castigo alguno. Hemos de enterrar el odio y fertilizar el amor, porque es el único origen de la vida feliz  que todos necesitamos.

Que así sea.


Jonás  Octubre 2025

miércoles, 1 de enero de 2025

EL VALOR DE PERDONARSE A SÍ MISMO - REINCIDENCIAS.- (3)

 EL VALOR DE PERDONARSE A SÍ MISMO.-   REINCIDENCIAS .-  (3)


Conseguido el Perdón por parte de Dios, también  hemos de perdonarnos a nosotros mismos para así sentir el más profundo agradecimiento a quien nos ha dejado tan limpios como cuando nacimos. No es "borrón y cuenta nueva",... !Ya nos existe borrón alguno ¡.

Todos somos conscientes de nuestra débil voluntad y de nuestro apego a todo la fácil y gustoso que nos aparta de la mistad de Dios e incluso del respeto a nosotros mismos. Nos ignoramos para no mirarnos por dentro, para no tenernos que limpiar o nos abandonamos en un "yo soy así" para quitarnos cualquier responsabilidad que nos pueda amargar la vida.

 Para perdonar a los demás hemos primero de perdonarnos a nosotros mismos,. Hemos de confiar en nosotros mismos antes de confiar en otros, hemos de amarnos a nosotros mismos antes de amar a los hermanos, y así poder  hacerlo tal como manda la segunda parte del Shemá : "amarás a tu prójimo como a tí mismo."  

Debiera ser de igual manera nuestro perdón cuando los demás lo necesitan de nosotros, un perdón total que les dejara tan limpios y queridos como cuando eran nuestros mejores compañeros y amigos. 

Mas en el campo de la ofensa existen muchas reincidencias y es  necesaria mucha paciencia para mantener el perdón repetidas veces. 

Parece que la virtud de perdonar las ofensas es inútil, porque continúan surgiendo de igual manera  por parte de la misma persona. A Jesús le pasaba con frecuencia lo mismo y para  nosotros, que, habiendo sido pecadores, querríamos poder seguir sus pasos, no va a ser menos. 

En estos casos, si una determinada persona persiste de forma obcecada en ofenderte, será necesaria la separación transitoria de la misma. No obstante, hay que hacerlo sin cerrar definitivamente las puertas de la amistad, por si pudiera existir  un nuevo  arrepentimiento y pudieses perdonar de nuevo.  Porque Jesucristo nos dijo que lo habíamos de hacer no 7 veces, sino 70 veces 7.

Pero ahí no acaba la cosa. Es imprescindible la oración. Es obligación moral nuestra rezar con mucha frecuencia por todos los que directa o indirectamente nos molestan y, con mayor razón, por todos los que  ofenden a Dios. Cuanto nosotros no podemos alcanzar, lo puede conseguir el Señor. Él conoce todos los pensamiento de cada ser humano y los puede mover a donde quiera. Nos dijo "pedid y se os dará" y nada le agradará más a Él que  intercedamos en favor de otras personas. Siempre hemos de hacer en favor del prójimo todo aquello que podamos, pero allí, donde no alcanzan nuestras fuerzas, está la Oración, que es disparar con certeza hacia aquel hermano en apuros el infinito poder de todo un Dios.

Y como hablamos de oración fijémonos en las palabras de la más importante de todas las súplicas al Padre:  El Padre nuestro.:

"Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden"

"Así´" significa "de la misma manera o forma" que nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Esto no es broma, pues significa que si nosotros no perdonamos y olvidamos la ofensa, tampoco vamos a ser perdonados ni nuestras faltas serán olvidadas en la mente del Señor.

 Insisto nuevamente: hemos de rezar mucho  para llegar a perdonar de verdad y hemos de rezar también mucho para que los que nos ofenden, arrepentidos, dejen de hacerlo.

Hagamos con frecuencia ambos rezos.



Jonás Junio 2025- Octubre 2025



martes, 31 de diciembre de 2024

MARÍA, VÍRGEN Y MADRE

 MARÍA VÍRGEN Y MADRE.


Al igual que en el arte y en el progreso humano existe la meta del "más difícil todavía", parece que ese lema no lo inventamos nosotros, sino Dios en su Creación evolutiva de todo el universo, superándose con nuevos astros y especies para terminar su obra en seres a su imagen y semejanza: ángeles y hombres. Entre estos últimos fue caldeando la santidad y así fueron brotando patriarcas y profetas. Para señalar con su Poder  a algunos de ellos con el "más difícil todavía" hizo concebir de madres estériles, por ser  ya  ancianas, a insignes patriarcas o profetas, como a Isaac de Sara, a Samuel de Ana y a Juan Bautista de Isabel. Y para hacerse  humano, el propio Verbo Divino rizó el rizo encarnándose, sin colaboración de hombre alguno y por directa acción del Espíritu Santo, en María. Tal cosa ocurrió como la luz atraviesa una ventana  llevando calor y vida a la vivienda sin, en absoluto, manchar su cristal. Así se engendró Jesucristo dentro de María y por eso se llamaría a sí mismo, precisamente por ella : "el Hijo del Hombre".

Una mujer virgen es maravillosa y apreciada por su virtud y por su integridad. Una mujer madre también es maravillosa, por su sacrificio y por su entrega incomparable. La Virgen María es asombrosa por ambas cosas juntas y además por ser la Madre del mismo Dios, quien la había creado a Ella, pues Jesús es el Verbo divino y por Él y con Él se realizó toda la creación material y espiritual. (Evangelio de San Juan).

María, en su Inmaculada Concepción fue concebida sin mancha alguna y esto no fue una ayuda o un privilegio, pues Ella soportó toda su vida numerosas pruebas e incomodidades, aceptando el duro trabajo, la pobreza severa y numerosas privaciones, acompañando así  a Cristo en toda su Vida, en su Pasión y en su Muerte. Y continuamente, sin dejar de rezar,  "guardaba todo en su corazón". Esta actitud, insisto,  no fue por una fortaleza recibida de lo alto, ya que Dios no la privó de los esfuerzos ni del cansancio y del dolor, sin embargo, María se revistió  con un manto del amor hacia el Altísimo y otro también hacia el prójimo. Por eso fue premiada, desde antes de nacer, sin Ella saberlo (1), con la permanente sonrisa de Dios, o sea : la de ser  libre del "pecado original" (2) que la humanidad sufre desde que cayeron en grave falta los primeros padres Adán y Eva . 

 Este es  el misterio de un Dios Creador y conocedor de todo lo pasado, lo presente y lo futuro, que da los premios merecidos cómo y cuando le parece..  Conocer a fondo a Dios es imposible, nadie le ha visto, ni le ve,  salvo su Hijo divino que nos lo revela. La Concepción Inmaculada de María se halla unida al gran Misterio de la Encarnación sin mancha de Jesús y de otros misterio divinos.... tan sólo se pueden razonar con el corazón y no con la mente.

(1).- ya que  se sorprendió mucho por el saludo:  "Llena de Gracia", que la hizo el Arcángel Gabriel en la Anunciación.

(2).- que es la lejanía de Dios en la que quedan  todos lo descendientes de quienes fueron expulsados del Paraíso Terrenal.



Jonás  - 1 de Enero de 2024 - Fiesta de María, Virgen y Madre. Octubre 2025

sábado, 28 de diciembre de 2024

LA LIBERTAD Y BONDAD DE DIOS

 LA LIBERTAD Y BONDAD DE DIOS

El ser humano, que es bueno por naturaleza, está dotado de libre albedrío para obrar el bien o el mal. Dios nos creó a su imagen y semejanza, y sabemos que Él es Libertad absoluta e infinita, pues siendo infinita su existencia nunca hizo nada malo y también, sin perder su Libertad, sabemos que tampoco nunca querrá hacerlo.

Muchos ángeles pecaron y otros no, muchos hombres pecaron y otros no, pero sabemos que los que fueron fieles a su conciencia, fueron llamados por el Creador: "Hijos míos" y que ahora serán aún más Libres y más parecidos a Él, mientras que los que  fueron infieles a la ley grabada en su alma, ahora no serán ni Hijos ni Libres, sino esclavos de su insignificante "Yo" torcidos y erráticos.

La virtud agranda al Libre albedrío, el vicio lo acaba reduciendo por compresión a un mínimo, y así la Libertad, ya privada de su señorío, gemirá, privada de autoestima, con su máximo estridor infernal.

Por eso sabemos que el Cielo será vivir eternamente el amor puro a Dios, que es la Libertad absoluta, mientras que el Infierno será morir eternamente por el odio a sí mismo, a los demás y a Dios, sin la más mínima  Libertad de elección.

Por estas razones, si queremos ser Libres hemos de pedir al Dios, que sí que lo es, el que nos proteja y  nos impida caer en la tentación, pues somos personalmente muy vulnerables .

El mundo anda lleno de locas propuestas de falsa libertad que oprimen al cuerpo y anulan el Albedrío, tales  como la ambición del poder, la ambición de bienes o las desordenadas ansias de placer. Ante esas pruebas a nuestra  voluntad no nos queda otra medida más que reforzarla con la oración al Dios vivo de la Libertad y del Amor. Si así lo hacemos, estos tesoros divinos  aumentarán enormemente en nosotros y seremos un poco más semejantes, que no nunca iguales, a nuestro maravilloso Creador


Jonás Diciembre 2024- Octubre 2025


¿PORQUÉ CATÓLICO.... ?

 ¿PORQUÉ CATÓLICO....?


Antes de contestar con otras razones me gustaría señalar que previamente yo creo en el único  Dios Creador sabio, justo y amable que conocemos, al único que nos amó hasta el punto hacerse un hombre y de entregar su vida entera para salvarnos.  Dado que su naturaleza es amar, siendo ésta es la única posibilidad de supervivencia para el hombre, creo que todo hombre bueno se salvará tan sólo si sabe amar y para ello la senda más segura es la cristiana. " En el atardecer de la vida te examinarán en el amor".( S. Juan de la Cruz)

Entre las religiones cristianas está la católica y yo la profeso no sólo por haberme sido enseñada por mi madre, sino además porque creo que es la que más fácil me puede hacer el amar, más fácil el perdonar y más fácil el aguantar las inclemencias de la vida  esperando la felicidad eterna.. El amar:  porque o se ama o se ignora o se odia, y lo primero es dulce, lo segundo es estúpido, y lo tercero es amargo.  El perdonar: porque me siento perdonado en el sacramento de la Confesión, pues no pocas  veces fallo. El  amar: porque eso escasea en el mundo, y descubro el regalo de todo un Dios que viene a mí, que poco valgo y, sin embargo, me quiere y me llama a recibirlo en el sacramento de la Comunión.. El aguantar: pues así imito a quien trabajó desde la pobreza toda su vida y soportó toda una Pasión y Muerte.  Y, por último: El esperar y confiar: porque siento la necesidad de la vida eterna y sólo Él me la da a  probar en cada uno de sus sacramentos.

¿Puedo pedir más y mejor ?


Jonás  Octubre 2025

lunes, 23 de diciembre de 2024

UNA RACIÓN DE AUTOESTIMA

 UNA RACIÓN DE AUTOESTIMA.-(1)

 

Denominamos autoestima a la facultad que tiene un individuo de conocerse y valorarse positivamente. Según pensamiento de Edith Stein la felicidad humana sólo es posible si hay armonía y paz entre el cuerpo y el alma. La autoestima estimula  al cuerpo a seguir al alma como un hijo a su madre y al alma la induce a conducir al  cuerpo como una madre a su hijo; entre ambos siempre media el amor mutuo, unión indispensable. Y eso es precisamente la autoestima: amor,  amor al mismo yo...pero un  amor de sí mismo ordenado.  Sí , orientado desde la base de sentirse creado por  Dios,  muy  querido de Él  y amando a la vez a todos los demás, porque todos igualmente somos hermanos y además Hijos de Dios. 

Se diferencia  totalmente la autoestima del amor desordenado de sí mismo,  de la soberbia o del egoísmo, que no tienen dicha base ni dicha intención. No es autoestima el gozarse en ser mejor que los demás, ni tampoco el desear el dominio o la superioridad sobre otros. Esto suele representar  una vulgar soberbia. Autoestima es simplemente el estado de ánimo que nos hace ser superiores a nosotros mismos, valorando más los medios empleados que los resultados obtenidos. Es autoestima el crecerse ante las dificultades, lo es el superarse ante los errores, el anhelar la perfección soñada con esfuerzo y constancia. Es autoestima el sentirse libre y a la vez  responsable ante los problemas propios y ajenos, es autoestima el encontrarse a gusto con uno mismo, sin necesitar ambientes ni compañías especiales. Es autoestima el saborear el trabajo realizado, lo es la satisfacción por el cansancio y el propósito de próxima superación . Es autoestima el quedarse tranquilo ante un error cometido si existe la intención segura de una corrección pronta y efectiva.

La autoestima es un caudal  que se nutre de tres fuentes: de los demás, de uno mismo y del gran Creador.

 La primera: el sentirse querido de otros,  es propia de la infancia y crecimiento, y es factor necesario para el desarrollo psíquico de la persona. El amor de los padres, el sentirse querido, alimentado, arropado y admirado  por ellos, es indispensable para poder vivir y llegar poseer una mente  equilibrada. Su carencia es origen seguro de psicópatas y de asesinos. Tras de cada monstruo social se esconde un ser inadaptado por carencia de afecto, una  falta adulta de autoestima que arrastra al individuo al desprecio o al odio de toda la sociedad. Tras cada déspota, cada desequilibrado que vocifera, que insulta o que humilla, no hay más que un problema: la carencia de autoestima. El primer motor que comienza a instaurar la autoestima  al individuo es el sentirse apreciado, amado y respetado por otros. 

El segundo origen necesario es una autovaloración positiva. Comienza a funcionar en la madurez psíquica, de la que es fruto. Es necesario que funcione de manera independiente del medio externo, de padres y amigos, ya que durante la vida son frecuentes las circunstancias fisiológicas y circunstanciales que reducen el nivel general de autoestima. A ejercicios de cómo se puede conseguir su incremento dedicaremos un nuevo escrito ( Una ración de autoestima (2) ).                                                                                                                                                             La autoestima descubre en el yo interior, todas las etapas de la vida y consigue un trato coherente con el niño que todos somos, con el hombre maduro y con el anciano que también nos identifican. Por eso yo debo ser  tolerante conmigo mismo como lo debo de ser con mi hijo o  con mi padre. Me debo tratar a mí mismo como lo haría con ellos, es decir: con paciencia ante mi insensatez o manías, o  ante mi inexperiencia como joven o quizás  ante mi cansancio de anciano. He de tratar de vivir con el entusiasmo de lo mejor de cada edad..  Se trata de una especie de división de la personalidad o esquizofrenia, de un vivir varias personalidades a la vez, pero no, como  esa psicosis, de una forma enferma, independiente y anárquica, sino de una forma  sana, constructiva, ordenada y coherente. Decíamos que la verdadera tolerancia entre las personas engendra cariño y  transmisión de valores, pues bien: también pueden darse mutuamente admiración y respeto entre el niño, el hombre y el viejo que conviven en uno mismo. Intentemos que convivan en nosotros armoniosamente dándonos cada uno de estos períodos lo mejor de sí mismo.

El tercero es de origen religioso .  También procede de la madurez, pero lo es de la fe, en la creencia en un Ser Superior que te ha hecho porque te ama desde toda la eternidad. Los cristianos agregamos que nos ama sin límites, con toda su fuerza infinita, porque sabemos que derramó su sangre en Cristo, imagen perfecta del Padre, Dios y Hombre verdadero, por cada uno de nosotros. Por eso tenemos conciencia de que somos seres únicos e irrepetibles, debido a nuestro precio,.. si es que valoramos el amor ilimitado que hemos recibido.  En la fe, en la esperanza y en la caridad del cristiano no hay lugar para conceptos de inferioridad, ni para la mediocridades. El tener a Dios como dueño y Señor es fuente inagotable de autoestima.  He de descubrir el amor que Dios me profesa a mí mismo, para sentirme halagado ya que se trata de mi Creador y de que está contento de mí y espera que yo le ofrezca superación. Esto debería ser motivo de profunda satisfacción para mí.                                                                                               San Agustín decía: " Rechaza ser siervo del Todopoderoso y verás como tus  temores serán tus amos; adora y sirve a tu Creador  y verás como tus complejos te obedecerán como a su señor y amo."                    Pero aún es más : Fijémonos como en Dios , siendo Trinidad, cada Persona ama a las otras  con todo su Corazón tanto como como a sí misma, siendo causa de total Unidad y precediendo al mandamiento que nos dará respecto del prójimo. Hemos, pues, de amarnos todo lo posible a nosotros mismos para así poder amar igual al otro y con todas nuestras fuerzas reunidas y completas a Dios.     No está por tanto la perfección cristiana en despreciarse a sí mismo, en olvidarse de uno mismo, en menospreciar los valores propios, sino que está en elevar todo esto de nivel, para subir también de igual manera  la calidad del amor a los demás y superar en Dios todo nuestros afectos. Poco puede amar a Dios y al prójimo, quien  nada puede servir de  utilidad por no estimarse a sí mismo, ya que no lleva dentro ni la paz ni la alegría necesarias para hacer labor alguna..  Su amargura interior acabará agriando la imagen de el hermano, su auto-desprecio se transformará en olvido del otro y  su tristeza profunda será un revulsivo para todos. Cuanto más, la persona que se aprecia..¿  no ha de querer lo mejor para sí misma y para los demás?. Se llenará del oro de la felicidad por sentir la sonrisa de Dios, sí ..pero para después compartirla con los demás, y si se van gastando las fuerzas repetirá la acción las veces necesarias hasta conseguir que todos los próximos no habiten ya  en un "valle de lágrimas", sino en un vergel florido de alegría, de paz y de la Luz de Dios.

 Hay partidos políticos que pretenden la igualdad de todos,.. pero desde la lucha de clases, desde el desprecio de la propiedad, desde el odio y desde  la violencia que legitiman...y apenas consiguen la igualdad de todos...sí , pero además en lo peor : en la mediocridad o en la miseria.

 El partido que debe tomar el buen cristiano es, desde siempre, la igualdad de todos, pero partiendo del amor pleno, primero a Dios sobre todas las cosas, luego el amor ordenado a sí mismo,  y finalmente partiendo con idéntica ambición y derecho desde el amor al prójimo.  Los tres amores se elevan  a su máxima altura por que se estimulan  y llegan a conseguir la igualdad del género humano, bien  hermanado en el respeto, en la igualdad de derechos y obligaciones.  Solo así se llega a conseguir la auténtica paz y la plenitud en el amor.


 jonás 

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